9 claves para escribir ciencia-ficción

Ahora que ha salido la tercera convocatoria del Premio Ripley de relatos de ciencia-ficción y terror para escritoras, aprovecho para escribir este artículo que, entre otras cosas, puede ser un apoyo para las participantes (y, por supuesto, para cualquiera que quiera escribir ciencia-ficción).

Me baso no solo en mi propia experiencia como lectora y escritora del género, sino en la revisión de un centenar de novelas de mi curso Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción, donde he podido comprobar cuáles son las cuestiones que más cuestan, o que más se olvidan, a la hora de encarar la escritura de un texto de ciencia-ficción.

Pero empecemos por el principio:

¿QUÉ ES CIENCIA-FICCIÓN (Y QUÉ NO)?

Podemos decir que una historia de ciencia-ficción es aquella que tiene lugar en un futuro*, ya sea inmediato o muy lejano, en el que encontramos algún elemento diferente a lo que existe en nuestro mundo, ya sea tecnológico, social, relacional…

Parte de la gracia de una historia de ciencia-ficción es comprobar cómo ese nuevo elemento o elementos afectan a la vida de los personajes, o de toda la sociedad. No por nada, a este género se le llama también “literatura especulativa”.

De hecho, en ocasiones un relato o novela de ciencia-ficción se encuadra en un mundo totalmente diferente al nuestro -tal vez poblado por extraterrestres o robots. Pero finalmente ese tipo de ambientación suele tener como objetivo reflexionar sobre nuestro propio mundo, o nuestra propia sociedad.

Y, por supuesto, parte fundamental de la ciencia-ficción (y de ahí su nombre) es que los nuevos elementos tienen que tener una base científica, es decir: todo lo que suceda tiene que poder explicarse con la ciencia que conocemos. Eso excluye cualquier tipo de magia, por ejemplo, o fantasmas.

*También es posible que haya ciencia-ficción encuadrada en el pasado, en este caso en un universo paralelo donde, de todas formas, siempre hay elementos diferentes a esa época en nuestro mundo “real”. Estas historias se llaman ucronías.

Además, hay diferentes subgéneros dentro de la ciencia-ficción (que detall0 aquí y también me extiendo más sobre la definición)

 Pero vamos ya con algunas claves para escribir ciencia-ficción.

1. Define tu mundo…

Tras leer la introducción, seguro que tienes muy clara una de las primeras cuestiones que deberás responder al plantearte escribir ciencia-ficción: ¿Cuál es ese elemento principal que diferencia a tu mundo de ciencia-ficción de nuestro mundo actual?

Recuerda que puede tratarse de cualquier tipo de elemento que afecte al ser humano, a la sociedad, (o a los seres que protagonicen tu historia) y que sea diferente a lo que conocemos.

Por ejemplo:

  • En “El cuento de la criada”, de Margaret Atwood, encontramos que la sociedad se ha vuelto muy represora, en especial hacia las mujeres, que son tratadas como meros instrumentos esclavos para la concepción de un hijo.
  • En “La carretera”, de Cormac McCarthy, nos encontramos con un mundo devastado tras una guerra nuclear.
  • En “La paja en el ojo de Dios”, de Larry Niven, por primera vez parece que la humanidad se cruza con una especie extraterrestre.
  • Y en “Ubik” de Philip K. Dick, se inventa cómo almacenar la mente de un ser humano después de muerto.

Reflexiona sobre ese mundo, sobre cómo influye ese elemento nuevo en la vida de tus personajes o en el curso de la historia.

2. … lo más completo posible

Y no olvides que, dependiendo de cuánto tiempo en el futuro avance tu historia, deberás plantearte también cómo ha evolucionado buena parte de la ciencia, tecnología, o cuestiones sociales… aparte de tu elemento.

Te pongo un ejemplo: imagina que tu relato o novela se va a situar en un mundo en el que se ha descubierto cómo hacer transplantes de cabeza o cerebro en cuerpos jóvenes de forma rápida y exitosa. (No, no es algo muy descabellado y sí, es científico: se está ensayando ya)

Si tu historia se sitúa en un futuro inmediato (es decir, como si eso tuviese lugar el año que viene, por ejemplo, aunque el ) el resto de elementos de tu sociedad podrían continuar como ahora mismo. Eso sí, podrías plantearte qué implicaciones tiene ese descubrimiento a otros niveles: ¿está al alcance de todo el mundo o solo de los ricos? ¿De dónde salen los cuerpos jóvenes a los que transplantar, si no hay más donantes? ¿Qué dirían las leyes, o incluso la Iglesia?

Si tu historia se sitúa en un corto – medio plazo (quizá entre 15-70 años): además de esas cuestiones, también deberías entonces pararte a pensar un poco en cómo ha evolucionado el resto de la sociedad. Las comunicaciones, por ejemplo, están cambiando a una velocidad de vértigo. Las relaciones sociales se transforman con ellas. La forma en que nos llega la información, ¿sigue habiendo televisión? ¿Se ha popularizado el uso de androides? ¿Y la salud, sigue el cáncer siendo mortal?

Naturalmente, no es lo mismo si estás escribiendo una novela (donde necesariamente vas a tener que plantearte todas estas cuestiones) que un relato, donde el espacio es más breve y quizá solo puedas incluir uno o dos elementos más. Pero está bien que lo trabajes.

Si tu historia se sitúa en un futuro lejano (más de 100 años, o incluso 500 ó más)… prepárate. Porque la cantidad de cosas que vas a tener que inventar va a ser tremenda. Hace poco revisaba un relato de uno de mis talleres en el que la autora había situado su historia 1000 años en el futuro (!!!) y los personajes seguían apuntado cosas en libretas :-/

En este caso, a la velocidad que va avanzando la tecnología, tendríamos que plantearnos muchas cuestiones que hoy en día son casi magia (pero siempre basándonos en la ciencia), como teletransportación, ascensores a otros planetas, sustituir órganos dañados por otros nuevos y sintéticos en cuestión de minutos… El trabajo es mucho mayor -pero también es muy divertido imaginar todo eso 😉

3. Una vez creado tu mundo, muéstralo…

Uno de las debilidades que más me encuentro en mis cursos de fantasía y ciencia-ficción es esta: ok, has ideado tu mundo, pero cuando empiezas a narrar, no lo describes. Y tu lector/a NO LO VE.

Porque

Si empiezas a narrar una historia y me dices que “Delia encendió la luz y se vistió para salir a la calle, por la que paseó durante media hora“. ¿Qué veo yo en mi cabeza? Una mujer que da a un interruptor y se enciende una bombilla (como ahora). Su dormitorio y su casa tienen muebles de Ikea (como ahora). Se viste con una camiseta y unos vaqueros (como ahora). Sale a la calle y hay aceras y coches y edificios de varios pisos (como ahora).

Si no lo describes, lo que vemos, en nuestra cabeza, al leerlo es el mundo actual.

Pero resulta que si estamos en el futuro -o en un mundo de fantasía, lo mismo es en este caso- a lo mejor la luz es en realidad un candil. O cuando se viste lleva un mono de polietureno que se ajusta solo al cuerpo; o la habitación tiene muebles de goma que cambian de forma. Y por las calles circulan coches voladores, o burros, si estamos en fantasía.

Y es que no se nos puede olvidar que, cuando empezamos a leer, vemos todo lo que se nos narra en nuestra cabeza, como si fuese una película. Lo que no narras, no se ve (o se sustituye por lo que conocemos). Lo explico con detalle en este artículo.

4. … pero no nos largues un “tocho” de información. 

Entonces, describir es muy importante pero…¡cuidado!

Tampoco se trata de introducir enormes parrafadas explicando con pelos y señales, nada más empezar tu relato o novela, cómo ha cambiado ese mundo o cómo son las relaciones o la ropa.

Primero ten en cuenta que describir no es explicar: describir es usar los cinco sentidos para transmitirnos cómo es ese mundo. Lo que se ve, se oye, se huele, se siente o se degusta. Y siempre es importante ir intercalando la descripción con las escenas, en las que vemos a los personajes actuar y hablar con otros personajes. Lo explico aquí. 

Explicar, en cambio, es dar un montón de información masticada sobre cómo es o cómo funciona tu mundo, del tipo: “En los últimos 50 años, los países se habían dividido en tres bloques comerciales enemigos: Eurasia, América y Otroria. Los primeros estaban especializados en las materias primas...”  O del tipo: “Las personas ya no se relacionaban como antes: desde hacía 10 años nadie hablaba directamente con nadie, sino que utilizaban exclusivamente la tecnología conocida como…

¿A qué suena esa voz narrativa? Ya te lo digo yo: a una clase. 

Y nadie lee una novela para sentir que está en clase, recibiendo una lección de historia o de sociología.

Leemos novelas para emocionarnos con las historias que les suceden a los personajes.

Por eso, lo ideal es evitar en lo posible las explicaciones -alguna seguro que darás, claro, pero es bueno intentar que el lector/a VEA cómo funciona ese mundo, en lo que le ocurre a los personajes, y DEDUZCA lo que ha sucedido. En este artículo explico algunas fórmulas para introducir, de forma más natural, información que tu narrador no conoce.

Y recuerda que tal vez se te han ocurrido muchísimas cosas sobre tu mundo, pero (sobre todo si se trata de un relato) tal vez tu lector/a no necesita saberlo TODO. Es lo que se viene llamando el infodumping. Dale solo lo que necesita saber para comprender y disfrutar la historia, y, en la medida de lo posible, poco a poco, mientras la acción va avanzando.

 

5. Dale verosimilitud y coherencia

Dos elementos que no pueden faltar en ningún texto de ficción, pero que cobran especial importancia en la ciencia-ficción: porque no solo basta que crees un mundo para tus lectores, además tienen que sentir que ese mundo puede existir.

Mientras leemos, necesitamos coherencia y verosimilitud para sumergirnos en la historia como si fuese real (aunque sabemos que no), y, sobre todo, para emocionarnos con ella.

La coherencia quiere decir que todos los elementos de tu mundo encajen unos con otros: si has dicho que sólo los ricos se pueden hacer trasplantes de cabeza, no puedes hacer ahora que haya colas esperando esas carísimas intervenciones, por ejemplo.

La verosimilitud se refiere a que, incluso sabiendo que ese mundo no es real, tiene que parecerlo. Y el mejor elemento para crear verosimilitud en un mundo de ciencia-ficción son los detalles concretos. Nombres de objetos o inventos, de lugares, de personas, de medios de comunicación… Leyes concretas, Tratados, marcas nuevas, tipos de vehículos, de proyectos…

En este artículo explico largamente cómo el detalle concreto es la varita mágica de la escritura que va a dar verosimilitud a tus textos.

6. No te olvides de lo esencial: la trama…

Hasta ahora he hablado mucho sobre el mundo en el que está ambientada la historia, pero, por supuesto, la historia en sí es lo más importante. Después de todo, por mucho Worldbuilding que tenga tu relato o novela, lo que nos engancha, al final, es esto: un personaje (o personajes) se encuentra un problema o un reto e intenta superarlo. 

Sin ese conflicto principal, que se desarrolle en forma de trama, tendremos una descripción preciosa de un mundo, pero no una historia de ficción.

Recuerda que en nuestra app gratuita de Portaldelescritor (el portal que dirijo), tienes un  generador de ideas para historias, y puedes elegir específicamente generar ideas de ciencia-ficción -o de fantasía, género negro o realista. Puede darte un empujón para que te surja una trama.

Y en este artículo, algunas recomendaciones para mantener a tu lector/a enganchado a tu historia.

 

7 …Y de que todo se sustenta en la fuerza de tus personajes.

Una historia de ciencia-ficción es una historia, y como tal descansa su fuerza en tus personajes y en cómo les afecta lo que ocurre.

Al final, lo que nos importa en una buena historia es la vivencia que tiene el personaje y las grandes historias de ciencia-ficción lo tienen clarísimo. Por eso una buena parte de la tarea es definir a tus personajes (con más detalle y profundidad si se trata de una novela) y que estos, también derrochen detalles y coherencia.

Ahí se incluye crear buenos protagonistas de novela; evitar los tópicos en tus villanos, o en tus personajes femeninos, incluir personajes secundarios… Como este es un tema que he trabajado mucho en el blog, dejo enlace a mi categoría de personajes, donde podéis encontrar más de 20 artículos para profundizar en este tema.

8. No solo importa lo que cuentas, sino también cómo lo cuentas.

Sí, también en ciencia-ficción es importante redactar bien, intentar escribir lo mejor posible.

Recuerda que, si en el lenguaje hablado el principal objetivo suele ser dar información, en el lenguaje literario el objetivo es impactar, emocionar. Por eso, en escritura, el cómo es tan importante como el qué.

De hecho, una de las debilidades que a veces nos encontramos cuando leemos los relatos que llegan al premio Ripley es una narración pobre o descuidada (con repeticiones, vocabulario escaso, frases demasiado largas… ), y, ni qué decir tiene, hay que intentar evitar las faltas de ortografía o gramática en la medida de lo posible.

En la segunda parte de este artículo hablo de lo importante que es el lenguaje cuidado al escribir literatura de fantasía o ciencia-ficción y, en este otro, una disertación con muchos ejemplos sobre cómo la forma puede hacer que una historia aparentemente insulsa nos emocione… y viceversa.

9. El broche de oro: el desenlace

Ya tienes tu mundo, tus personajes y una historia que te encanta. ¡Falta el último paso! Terminar tu historia con broche de oro. Personalmente, el final es de las cosas que más noto que suelen flaquear, tanto entre los participantes de mis talleres como en los relatos que se presentan al premio.

¡Cuidado con el high concept! Puedes tener una idea magnífica de partida, asombrosa, que levante muchas expectativas… pero si el final no está a la altura, eso afecta decididamente a la impresión que acaba dejando tu relato o novela. Y hay finales tópicos o que se notan sacados de la manga… quizá porque no se te ocurría otra cosa. Aquí algunos ejemplos de los peores tipos de finales que es mejor intentar evitar.

Creo que los dos relatos que se llevaron el primer premio Ripley en el primer y el segundo año son ejemplos perfectos de una idea bien llevada desde el principio hasta el final.

Y para conseguir algo así hay algo que es imprescindible: tener tú muy claro qué es lo que estás diciendo en tu relato, qué mensaje, o qué idea, quieres transmitir. Por qué es importante para ti esa historia. Aquí lo explico con calma y doy algunas pistas de qué hacer si te atascas y no sabes cómo continuar tu historia.

3 últimos consejos:

Termino este artículo con tres sencillos consejos que pueden apoyarte si quieres empezar a escribir ciencia-ficción (o mejorar).

  • Lee ciencia-ficción: parece de perogrullo, pero no lo es. Si puedes tomarte un tiempo para leer algunos relatos o incluso novelas de ciencia-ficción eso te va a ayudar mucho a ver cómo aplicar estos consejos en tus historias. Eso sí: buenos relatos o novelas. Busca clásicos, libros con buenas críticas, con premios, etc. En este artículo mío tienes 80 novelas de ciencia-ficción contemporáneas muy recomendables
  • Estate al día de los nuevos inventos y descubrimientos: si  tienes la intención de escribir ciencia-ficción de ahora en adelante, te recomiendo que te suscribas a alguna revista (virtual o en papel) de tecnología, ciencia, inventos o futuro. Te darán ideas) y te proporcionarán material para ambientar tus historias.
  • Estudia técnicas de escritura. Para escribir buena ciencia-ficción necesitarás, al fin y al cabo, saber escribir bien. Intentar mejorar tus técnicas o tu estilo nunca es tiempo perdido. En este mismo blog tienes muchos materiales, y, por supuesto, también en mis talleres por internet en Portaldelescritor, donde además puedes recibir mis críticas y consejos personalizados a tus escritos.

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Comentarios

  1. Ari

    ¿Puedes escribir un post sobre escribir fantasía? Me serviría mucho Diana

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