5 maneras de mantener a tu lector en tensión

El sueño de todo lector es encontrar esa novela fantástica que hace que te agarres al asiento y no dejes de pasar páginas hasta el final. Sencillamente, no puede dejar de leer.

El sueño de todo escritor es escribir esa novela.

Bien, pues si ese es también vuestro sueño, os presento a vuestra nueva mejor amiga: la tensión dramática. Ella es la responsable de mantener al lector enganchado hasta las últimas líneas. La que le va conduciendo de la mano hasta el desenlace sin tropiezos y cada vez con más ansia por llegar.

¿Cómo podemos trabajar la tensión dramática? Con estas cinco técnicas que, os aseguro, no fallarán. Si vuestra novela las cumple (y está bien escrita), vais a dejar al lector intrigado hasta el desenlace. ¿Preparados para tomar nota?

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1. En una novela con una buena tensión dramática… siempre están sucediendo cosas.

Puede parecer de Perogrullo, pero os aseguro que no es así: muchos escritores que empiezan escriben historias en las que no ocurre casi nada. Si el personaje se pasa todo el tiempo pensando o reflexionando, las posibilidades de que el lector no vea un avance en la trama (¿hacia dónde va esta historia?) son muy grandes. Hay que ser muy buen escritor para mantener la intriga en una novela en la que no ocurran casi cosas.

Ahora bien, con “cosas que suceden” no nos referimos a eventos dramáticos o extraordinarios, como desapariciones, asesinatos o persecuciones con coches a 200 km/hora. Pueden  suceder eventos tan usuales como que un personaje confiese algo a otro, que se descubra un secreto, discutir con un ser querido, que el personaje conozca a alguien importante para él, que pierda la casa, o que surja la oportunidad para ascender en su trabajo.

La regla de oro sería: nunca dejes que tus personajes se relajen (hasta el final) Clic para tuitear

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2. En una novela con una buena tensión dramática… suceden cosas diferentes.

No es suficiente con que a lo largo de la novela vayan ocurriéndole cosas a los personajes; también estas deben ser distintas.

Imagina una historia en la que un matrimonio está en crisis y, en el capítulo 3, discuten. En el capítulo 4, se reconcilian. En el 6, de nuevo, discuten y ella amenaza con irse de casa. En el 7, se reconcilian. En el 9, discuten y él amenaza con irse de casa… Lo pilláis, ¿no?

En la vida real, muchas veces nos tienen que suceder las cosas varias veces hasta que aprendemos que tenemos que cambiar algo. Pero las novelas no son la vida real; si se escribiera nuestra vida día a día sería un aburrimiento supremo. Las novelas son imitación de vida y, como tal, solo cuentan los sucesos imprescindibles para que entendamos la historia y nos emocionemos con ella.

Ojo: tampoco vale que un personaje discuta con su pareja en el capítulo 3, con su madre en el 4 y con su hermano en el 5. También deben suceder diferentes tipos de sucesos.

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3. En una novela con una buena tensión dramática… o más fácil sucede primero; lo más difícil, después.

La sucesión de eventos también tiene que tener un orden creciente: de los obstáculos más sencillos a los más complejos. 

Imagino que habéis visto “La guerra de las Galaxias” (por supuesto, me refiero a la película original): en su entrenamiento como Jedi, vemos cómo Luke Skywalker, primero, tiene que entrenar a ciegas contra un aparatito que vuela para desarrollar “la Fuerza”, y, al final, usará la Fuerza para destruir la Estrella de la Muerte.

¿Os imagináis que fuera al revés? Si Luke, sin haber superado los obstáculos fáciles, se enfrentara a la Estrella de la Muerte, el lector o espectador entendería que es demasiado difícil para él. No podría superarlo. Y si lo hiciera, se preguntaría: ¿Cómo ha adquirido Luke tanta destreza? ¿Cuándo ha sido, me lo he perdido?

Y si, después de destruir la Estrella de la Muerte con sus poderes, el siguiente obstáculo que se encontrara fuera darle con la espada láser a un aparatito que vuela y no hace daño… no tendría ningún interés, ya que está claro que va a poder superarlo sin problemas.

Los obstáculos más pequeños primero; los más difíciles, después.

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4. En una novela con una buena tensión dramática… suceden cosas imprevistas.

Sorprende al lector con un giro inesperado que cambie todo lo que espera de la historia.

Cuando un lector está leyendo nuestra novela, siempre se hace expectativas sobre lo que va a ocurrir: si los protagonistas discuten piensa “se separarán”; si aparece una pistola en un banco, piensa: “va a atracar el banco”; si chico conoce chica, piensa “van a acabar juntos”.

Ten siempre eso en cuenta (como explicaba en este post sobre “la verdadera tarea del escritor“)  y dale un corte al lector: no, no va a pasar eso. Va a pasar algo completamente diferente.

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5. En una novela con una buena tensión dramática… nada sucede porque sí.

En la vida, muchas veces ocurren cosas por azar. Por ejemplo, accidentes, robos, encuentros inesperados… Pero la novela no es vida, es imitación de vida. Esencia de vida, si queréis. Y en todo lo que sucede en la novela, a diferencia de la vida, hay una estructura y hay un por qué. Es lo que engancha al lector.

Eso quiere decir, que entre los sucesos de la novela siempre hay causa y consecuencia. Y que todo ocurre dentro de una cierta coherencia. Incluir un suceso por azar “porque sí”, porque es “realista”, si no tiene que ver con lo que estamos contando en la historia y no se ve clara una causa y consecuencia… puede parecer gratuito y perder al lector.

Imagináos una historia de James Bond en la que, de repente, en uno de esas persecuciones de coches, el agente 007 se rompe una pierna y se tiene que pasar media peli en el hospital. No tendría mucho sentido, ¿verdad? No es la historia que estamos contando -aunque seguro que sería muy probable que, en la vida real, este hombre se rompiera un hueso cada dos por tres.

O en una comedia romántica, cuando el chico y la chica están a punto de confesarse su amor, a ella le roban la cartera. A no ser que eso sirva para acelerar los acontecimientos (es decir, que estaría dentro de la coherencia de la historia y tendría una consecuencia dentro de la lógica de la trama), no vendría a cuento.

Os animo a que releáis (o rememoréis) alguna de esas novelas que os han mantenido leyendo sin parar de principio a fin, a ver si cumplen estas reglas. Veréis como sí. ¿Recordáis alguna de ellas?

 

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Comentarios

  1. Ricardo

    Acabo de descubrir esta página y lo poco que he leído me ha gustado…….. Estoy siempre enganchado a uno o dos libros………… Ahora estoy leyendo la trilogía de Josefina R. Aldecoa.-Diario de una maestra-………Me esta encantando. No sabía por qué, pero después de haber visto tu blog, ya lo sé.

  2. Pingback: Los cuatro pilares de una buena historia ‹ La Web de Diana P. Morales

  3. Pilar

    Uno de los libros que no podía dejar de leer fue: Dime quien soy, de Julia Navarro.

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