5 herramientas para aumentar la emoción en tu historia

Este va a ser un artículo muy específico para profundizar en una parte de la trama que siempre puede enriquecerse: el nudo de nuestra historia.

El nudo es la parte donde recae la mayor parte de la emoción de nuestra historia: una vez conocemos el problema o reto principal del personaje (por ejemplo, necesita una importante suma de dinero, que no tiene, para operar a su padre) ahora es cuando la persona que lee va a “engancharse” a nuestra historia gracias a la pregunta mágica: ¿lo conseguirá o no lo conseguirá? 

Además, es en el nudo donde nuestro personaje se encuentra con todos los problemas (gracias a los cuáles no obtiene la solución enseguida, o se acabaría la historia nada más empezar), y, en el caso de la novela, es ahí dónde veremos cómo esos problemas afectan incluso a su personalidad, haciéndole evolucionar (más sobre eso, aquí).

Por lo tanto, si tenemos un conflicto con interés (más sobre eso, aquí), crear un nudo emocionante es lo que garantiza, ipso facto, que la persona no pueda dejar de leer. Y eso es lo que queremos, ¿verdad?

Dejo aquí unas herramientas que suelo ofrecer a participantes de mis talleres para conseguir más emoción, aún, en esta tensa parte de nuestra historia. Son válidas tanto para relato como para novela, y, aunque tienen un beneficio más claro en historias de aventuras (históricas, fantasía, ciencia-ficción) o misterio, sirven en realidad para cualquier género narrativo.

Voy a inventar tres tramas de distintos géneros para ver cómo pueden funcionar las herramientas con cada una de ellas.

5 herramientas para aumentar la emoción del nudo de nuestra historia

Son 5 herramientas muy sencillas de utilizar, ya veréis, no se trata de técnicas complejas que requieran estudios profundos. Simplemente basta conocerlas y tenerlas en cuenta a la hora de escribir. Como además voy a ir poniendo ejemplos de cómo aplicar cada una de ellas en tres tipos de historia distinta, va a ser muy claro.

Las tramas que voy a inventar van a ser estas (muy típicas, pero esa es la idea, que sirvan de ejemplo para muchas):

Historia de detectives/misterio: Agnes, una detective retirada, es contratada para investigar un asesinato, el del hijo de Lord Cosgrove, un noble que se dedica a la política. Se ofrece a pagar las viejas deudas de Agnes si localiza al asesino.

Historia de aventuras (fantasía en este caso): Ilion, un humilde granjero del país de Arth, es único superviviente cuando las Fuerzas de los Sueños masacran a toda su aldea. Escapa de la zona con una extraña marca en su piel. 

Historia realista/intimista: Beatriz, licenciada en diseño que trabaja a tiempo parcial como dependienta en un supermercado, acaba de dar a luz y ese mismo día su marido le pide el divorcio porque se ha enamorado de otra mujer. Tendrá que mudarse al pueblo de sus tíos.

1) Urgencia

Si quieres un truco “devora-páginas” infalible, este es el tuyo: introduce una sensación de urgencia en que el/la protagonista resuelva su conflicto. Es decir, de repente, no solo tiene que solucionar su conflicto, sino, además, hacerlo MUY rápidamente. Y si no lo logra, por supuesto, las consecuencias pueden ser fatales.

Por ejemplo, en el caso de nuestra Historia de aventuras, podríamos darle una sensación de urgencia para crear más emoción en el nudo haciendo que la marca que tiene Ilion en el cuerpo, empieza a crecer por su cuerpo y se entera de que, cuando le cubra por completo, morirá. Otra opción: el ejército de los Sueños secuestra a uno de sus compañeros de aventuras, y debe encontrarlos antes de que acaben con ellos. 

En nuestra historia intimista también podemos conseguir un sentido de urgencia (aunque parezca, a priori, más complicado). Tenemos a Bea que acaba de tener un bebé y  que se muda al pueblo de sus tíos: bien, pues podemos hacer que tenga unos pocos ahorros y necesita encontrar trabajo, o poner en marcha la granja de la casa abandonada de sus tíos, antes de que se le acaben los ahorros. 

Paso, paso, que soy Frances McDormand y tengo que solucionar mi conflicto rapidito.

Además del sentido de urgencia, algo que funciona fantásticamente bien es una CUENTA ATRÁS. Si consigues introducirla en tu nudo, aumentas la tensión y la intriga exponencialmente. Se diferencia de la urgencia en que el plazo que le queda al personaje para cumplir su objetivo es, además, muy breve y FIJO.  A diferencia de los ahorros de Bea, o de la mancha de Ilión, que no sabemos exactamente cuánto van a durar, la cuenta atrás pone un límite que es como una espada de Damocles sobre nuestro personaje.

Por ejemplo, en nuestra historia de detectives, Agnes debe encontrar al asesino del hijo del Lord antes de siete días, que es cuando se anuncia que él se presenta a las elecciones para presidente del Reino Unido y tiene que eliminar cualquier posible sospecha sobre su persona. O el asesino mata a un nuevo hijo de Lord cada semana -y averiguan que matará al príncipe William en menos de dos semanas. 

2) Gradación

Tal como explicaba en este viejo artículo de mi blog, es esencial que los obstáculos que se le van presentando al personaje en el nudo sigan una gradación. Los más fáciles de superar, al inicio; los más difíciles, al final. Así el interés y la tensión van creciendo a medida que avanza la novela.

Por ejemplo,imagina que en nuestra historia de aventuras Ilion, al principio del nudo se enfrenta al Dragón Cadáver y pierde un brazo; si después de eso, lo único que tiene que hacer es encontrar el Medallón de Niebla siguiendo un mapa… ¿Resultaría interesante? No. ¿Después de que se ha enfrentado a todo un dragón y perdido parte de su propio cuerpo un simple mapa no va a emocionar a tus lectores.

Siempre debemos intentar que los problemas vayan in crescendo.

En nuestra historia intimista, por ejemplo, nuestra protagonista Bea, podría primero, no conseguir dormir por las noches por el bebé; más adelante, descubre que no tiene ni idea de poner en pie una granja; por último, se le acaban los ahorros y tiene que acabar pidiendo ayuda a la tipa más desagradable del pueblo, Clotilde la Venenosa.

Lo saben hasta los bebés. En cuestión de obstáculos,siempre hacia arriba.

Y en nuestra historia de detectives, ya vimos antes como el hecho de que amenacen la vida del príncipe en último lugar sería (al menos de cara a la prensa) el obstáculo más alto. Aunque también podría ocurrir, por ejemplo, que al inicio Agnes meta la pata interrogando a un excelso juez, enfadando a su empleador, Lord Cosgrove; más adelante, puede incluso exigir que uno de los Parlamentarios de la casa de los Comunes se desnude para registrarle, y el Lord la despedirá (temporalmente, al menos).  

 

La razón es, por un lado, que los problemas que se le vayan presentando al personaje sean cada vez más difíciles y, por lo tanto, más temamos nosotros por su suerte. Y, segundo, no presentarle un obstáculo que aún no tiene capacidad de saltar o sortear. El camino del nudo es -al menos en el nudo- el camino de crecimiento del personaje, y eso solo puede suceder poco a poco.

3) Antagonista

Introducir a un personaje en la historia que le ponga las cosas difíciles a tu personaje siempre va a crear emoción añadida.

Recuerda, eso sí, que un antagonista no es necesariamente un personaje malvado. Puede ser alguien que quiera que nuestro personaje fracase, sí, pero a lo mejor es solo alguien que desea lo mismo que tu protagonista y, justo por eso, se mete en su camino. El antagonista es simplemente alguien que se postula como un obstáculo humano (o de otros seres, si estamos en fantasía o ciencia-ficción) entre nuestro personaje y su objetivo.

Por ejemplo, Ilión podría encontrarse con Freya, una domadora de demonios que también desea el Medallón de la Niebla y se lo va a robar. Y no es mala, simplemente, ella lo necesita para salvar la Ciudad Ósculo. 

En nuestra historia de detectives, Agnes podría coincidir con el inspector jefe Arbunhot, su expareja y ahora alto cargo de Scotland Yard, que se la tiene jurada y le pone zancadillas, como pasarle trapos suyos a la prensa, para que no consiga averiguar quién es el asesino antes que él.

Antagonista: Ready? Fight!

Y en nuestra historia intimista, Beatriz puede enamorarse finalmente de Clotilde la Venenosa (quién lo iba a decir, ¿verdad? La pobre Cloti tuvo muy mala infancia, solo eso), pero justo cuando se da cuenta es cuando ella ha empezado a salir con la bibliotecaria, una chica encantadora que incluso a la misma Beatriz le cae estupendamente (¡mierda!).

Recuerda que tengo toda una galería de 15 posibles antagonistas para tu novela aquí. Elige.

4) Sensación de peligro

Especialmente importante en las historias de aventuras y de detectives, la sensación de peligro es un elemento que podemos añadir a tramas de cualquier género y conseguir la inmediata atención de quien nos lee.

¿Cómo? Pues consiste, sencillamente, en que a nuestro protagonista le suceda una serie de cosas (si tienes dudas sobre el número, consulta mi artículo sobre la regla de 3 en escritura), que cada vez pongan más en riesgo su vida -o su modo de vida. Pero mejor si es su vida, al menos en las historias de aventuras, terror y misterio.

Es importante que sea una serie de eventos y no únicamente uno para que esa “sensación de peligro” vaya en aumento… y, por supuesto, este es un gran momento también para emplear el recurso de la gradación.

Así, en nuestra historia de aventuras, Ilión podría ir perdiendo partes de su cuerpo a medida que son cubiertas completamente por la marca de su piel (Uau, pobrecito). Esto, además, funcionaría como cuenta atrás porque su cuerpo no es infinito… Madre mía, qué gore me ha quedado esto. Menos mal que Freya le cederá el Medallón en el último momento y acudirá al rescate

Gif “random” que me ha aparecido buscando “Danger”. Tenía que utilizarlo, lo entendéis, ¿no?

En nuestra historia de detectives, Agnes puede encontrarse una nota amenazándola de muerte en su tetería favorita; más adelante, un coche parece querer atropellarla, y finalmente (siempre con el recurso de la gradación), alguien le dispara y la hiere en el hombro.

Por último, en nuestra historia intimista muchas veces es difícil usar esta herramienta -sin recurrir al manido recurso de que de repente le encuentran una enfermedad, usualmente incurable. Pero aún así podemos hacer que algo amenace cada vez más su supervivencia. Por ejemplo, el banco de repente le dice que tiene solo 30 días para terminar de pagar la granja de sus tíos, y, un poco después, le obligan a devolver el préstamo que había pedido para iniciar su marca de productos naturistas.

5) Revés

Por último,el revés es una herramienta poderosísima que, bien usada, puede hacer que tu lector/a se levante del asiento de la emoción.

Se trata de un obstáculo que tiene que presentarse ya bien avanzado el nudo, a veces incluso cercano al final (cuanto más cercano, más impactante), y que, lo que hace es que tu personaje, de repente, se vea obligado/a a retroceder varias casillas en el avance hacia su objetivo. A veces -si el revés es muy bueno- incluso puede retroceder a la casilla de salida.

Con ejemplos lo veremos más claramente. Supongamos que Ilión ha superado un montón de obstáculos para encontrar el Medallón de Niebla (necesario para derrotar al Dragón Cadáver, centinela del Ejército del Sueño, y volver a la vida a toda su aldea) y de repente, cuando se enfrenta al dragón, este se ríe de él y le dice que ese medallón es una baratija sin valor alguno, y que sus poderes son puro mito sin base ninguna. Ilión debe huir para salvar su vida y, de repente, se queda sin opciones para derrotar al dragón y debe empezar todo de nuevo. 

En nuestra historia intimista, un revés podría ser que por fin Bea tiene preparado todo para lanzar su comida naturista producto de su granja y, de repente, una epidemia hace enfermar a sus animales y ese año no podrá lanzar productos. Deberá sobrevivir, al menos un año, de otra forma, con lo que todo lo que había hecho hasta ese momento (el préstamo, aprender a cuidar animales, pedir favores para sacar adelante su granja, etc) de momento no le ha servido para nada.

En nuestra historia de detectives, un revés muy fácil es que Agnes sospeche desde el inicio de uno de los amigos del hijo del Lord, un joven repelente y creído y, de repente,  después de haber pasado media novela buscando pruebas contra él, este también aparece asesinado.  O, peor aún, que además, casi al final de la novela se da cuenta de que la han contratado esperando que fallara, nunca esperaron que encontrara al asesino (porque en realidad sí que era el Lord).

No todas las historias precisan reveses, por supuesto, pero si aprendes a manejar este recurso puedes conseguir que tus tramas resulten mucho más emocionantes.

Como siempre, coméntame lo que te surja (dudas, preguntas, sugerencias…) estaré encantada de charlar contigo en los COMENTARIOS. ¡Y aquí nos vemos en 15 días!


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