Por qué deberías leer poesía (aunque escribas relatos o novelas) -Libros recomendados para aprender a escribir (4)

En mi post del 1 de Enero, “3 pequeñas resoluciones para conseguir cambios muy grandes en tu escritura“, recomendaba la lectura de libros y géneros diferentes a lo que sueles leer y me llamó la atención que me contactaron varias personas para preguntarme por… la poesía. Parece que llamó mucho la atención ese consejo y que había curiosidad por conocer poetas, así que he decidido escribir este post centrándome en ese tema.

Como además voy a citar bastante poetas, es también uno de mis post con libros recomendados para aprender a escribir (los otros aquí, aquí y aquí).

POR QUÉ DEBERÍAS LEER POESÍA (AUNQUE ESCRIBAS RELATOS O NOVELAS)

1/ Deberías leer poesía…PORQUE LA POESÍA ENSEÑA CONDENSACIÓN

La importancia de condensar, y de elegir las palabras precisas para nuestras historias es algo de lo que hablo ampliamente en este artículo (en su segunda parte): la escritura cuidada exige ser minucioso eligiendo las palabras. Una prosa cuidada es la que tiene conciencia del efecto que produce cada palabra en el lector y que intenta que el texto sea lo mejor posible.

No tiene la misma fuerza la famosa frase de “La princesa prometida”, Me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir“, que algo como esto:

Hola, mi padre era Ernesto Montoya, ese herrero al que mataste hace doce años. Llevo buscándote desde entonces y entrenándome para que pagues por lo que hiciste. Así que ha llegado el momento de que saques la espada, ¡voy a matarte, asesino!

La información es la misma; el impacto, no. Esa es la magia de la escritura cuidada y condensada.

Seleccionar, eliminar y dejar sólo las palabras precisas y necesarias es un proceso por el que nuestra escritura va a mejorar muchísimo. Y ahí podemos aprender de la poesía.

El poema es uno de los géneros más breves que existen (conjuntamente con el microrrelato, el más breve) y, por su propia idiosincrasia, cuanto más breve, mejor. Un poema exige la elección de la palabra exacta de forma milimétrica, y la eliminación de todas aquellas que no aportan información, que no añaden emoción. Es como néctar de literatura: exprimido lo superfluo, solo queda aquello lleno de jugoso significado.

Dejo tres ejemplos de tres poetas muy diferentes: no sólo porque condensan muy bien (todo gran poeta sabe hacerlo) sino también para que  sirvan como ejemplos de poetas que podrían gustarte. Puedes buscar sus obras y leerlas -y releerlas- subrayando, saboreando y aprendiendo de ellas.

Antonio Gamoneda

Este Premio Cervantes (aún con vida) ha escrito algunos de los más hermosos poemas de los últimos 60 años. Entre sus temas, el amor, la pérdida, la fugacidad de la vida y los recuerdos. Es un poeta de versos nada complejos -en sus formas- pero enorme profundidad. Os dejo un precioso poema de amor, leedlo con calma y disfrutad de su sabia elección de palabras. Incluso la expresión repetida tiene un porqué.  

Existían tus manos

Un día el mundo se quedó en silencio;
los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos
y nosotros sentíamos bajo nuestra piel
el movimiento de la tierra.

Tus manos fueron suaves en las mías
y yo sentí la gravedad y la luz
y que vivías en mi corazón.

Todo era verdad bajo los árboles,
todo era verdad. Yo comprendía
todas las cosas como se comprende
un fruto con la boca, una luz con los ojos.

Idea Vilariño

Esta poetisa  y compositora uruguaya (ya desaparecida)  es aún más escueta de Gamoneda, si cabe. Con palabras simples teje un sentimiento hondo y reconocible por todo ser humano. Entre sus temas habituales, el desamor es una de las claves. Fíjate en este poema cómo la repetición de la misma estructura da más fuerza aún a las (excelentemente elegidas) palabras. Es una técnica que se puede usar también en prosa.

Ya no será…

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

 

Wislawa Szymborska 

Esta poeta polaca ganadora del Premio Nobel de literatura en 1996 (ya desaparecida) sorprende en muchos sentidos: la coloquialidad de su discurso choca de frente con lo grave de los temas que trata. Y, gracias a ese contraste, nos parecen más terribles aún, cosa que seguramente era su intención. Vivió la guerra, la Polonia bajo el telón de acero y muchas otras experiencias que forman parte de sus temas. Ten en cuenta que sus poemas son traducciones (y dificilísimas, según cuentan; probablemente por ese deje coloquial). 

Fin y principio (extracto)

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Y todas las cámaras se han ido ya
a la siguiente guerra.

2/ Deberías leer poesía… PORQUE LA POESÍA ES RITMO

Si hay alguna figura retórica de la que la poesía no puede prescindir es el ritmo: está en su propia esencia.

En “Memorias de África”, su autora, Karen Blixen (Isak Dinesen), nos cuenta cómo los niños africanos le pedían que siguiera leyendo poemas, aunque no entendían una palabra: “Sigue“, le decían,sigue hablando como la lluvia“. Esa es la magia del ritmo. Por cierto, el libro de Blixen es también una maravilla de prosa poética que recomiendo sin reservas.

Y es así: la poesía, y la buena prosa, tienen ritmo. Una musicalidad creada por palabras, sílabas y pausas que va dejando huella en el corazón del lector. Es como el latido palpitante y cálido de la literatura. Es de esos recursos que apenas se notan… pero que cuando están ausentes se echan terriblemente en falta.

Hay estudios larguísimos, por ejemplo, sobre el ritmo de las primeras frases de la novela “Moby Dick”, de Herman Melville; esa que comienza: “Llamadme Ismael”. (Vaya primera frase: precioso ejemplo de ritmo y prosa cuidada). El ritmo es el que hace puede hacer que un escrito parezca, de repente, profesional y redondo… frente a otro que no lo ha cuidado. E insisto, también en relato y novela. 

Todos los buenos poemas tienen ritmo del que podemos aprender, por supuesto, pero dejo tres que os sirvan como ejemplo y, también, para seguir conociendo nuevos poetas. Como ves, estoy evitando los muy conocidos clásicos -Lorca, Machado, Neruda, etc…- para mostrar algunas voces menos conocidas (en los mundillos ajenos a la poesía, claro está).

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Félix Grande

Casi más conocido por su faceta como flamencólogo, fue, sin embargo, un poeta que ganó el Premio Nacional de Poesía en el 78. Sus poemas giran, sobre todo, en torno al amor, a la pasión y a  la lucha social. Con un lenguaje casi descarnado -que suele incluir hasta palabras malsonantes- llama la atención poderosamente su ritmo, que atrapa y no te deja escapar.

Como curiosidad, en mi currículum consta que quedé finalista de un Premio nacional de Poesía y me dijeron después que Félix Grande andaba por el jurado… Uno de los momentos más bonitos de mi carrera profesional. 

Elogio de lo irreparable

Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.

Resuella busca abrasa brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita «¡Venganza!»

Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.

Gloria Fuertes

Recién ahora se está empezando a dar a esta poeta (ella prefería este término neutro al de “poetisa”,  usado antiguamente para ridiculizar a las escritoras) su merecido sitio en nuestras letras. Además de toda su obra infantil -no solo cuentos y poemas, sino hasta episodios de TV de “La cometa blanca” o “Un globo, dos globos, tres globos”-, escribió más de 20 obras para adultos. Entre ellas, muchos poemas como este (atención al ritmo):

Cuando te nombran

Cuando te nombran,
me roban un poquito de tu nombre;
parece mentira,
que media docena de letras digan tanto.

Mi locura sería deshacer las murallas con tu nombre;
iría pintando todas las paredes,
no quedaría un pozo
sin que yo asomara
para decir tu nombre,
ni montaña de piedra
donde yo no gritara
enseñándole al eco
tus seis letras distintas.

Mi locura sería,
enseñar a las aves a cantarlo,
enseñar a los peces a beberlo,
enseñar a los hombres que no hay nada,
como volverse loco y repetir tu nombre.

Mi locura sería olvidarme de todo,
de las 22 letras restantes, de los números,
de los libros leídos, de los versos creados.
Saludar con tu nombre.
Pedir pan con tu nombre.
– siempre dice lo mismo- dirían a mi paso, y yo,
tan orgullosa, tan feliz, tan campante.

Y me iré al otro mundo con tu nombre en la boca,
a todas las preguntas responderé tu nombre
– los jueces y los santos no van a entender nada-
Dios me condenaría a decirlo sin parar para siempre.

 

Miguel Hernández

La guerra civil nos robó tempranamente a este gran poeta, que podría haber dado muchísimas más maravillosas obras. Entre lo que escribió, muchos temas sociales y poemas que giran alrededor de la guerra, la pérdida y la melancolía por los seres queridos a los que no puede ver. Muy conocido es su poema “Para la libertad”, al que Serrat puso música (Para la libertad sangro, lucho, pervivo. / Para la libertad, mis ojos y mis manos, / como un árbol carnal, generoso y cautivo, / doy a los cirujanos) , pero este poema de amor a su mujer, cargado de sensualidad, es también precioso:  

Canción del soldado (extracto)

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hasta mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

3/ PORQUE LA POESÍA ES SORPRESA

A principios del siglo XX, un grupo de lingüistas, los formalistas rusos, decidió intentar dar respuesta a una pregunta loca: ¿Por qué algunas obras literarias son arte y otras no? ¿Qué diferencia una obra artística de calidad de otra? Su respuesta fue el elemento sorpresa. La teoría de la desautomatización del lenguaje dice que lo más importante es que busquemos una forma distinta de decir algo (incluso de decir lo mismo). Al leerlo de otra forma, las palabras cobran fuerza.

Esto puede verse, sobre todo, en poesía -pero puede ser también válido para la prosa. Así, ¿por qué la poesía comenzó teniendo rima? Porque, al principio, hace siglos, sorprendía. Nos hacía ver las palabras de una forma nueva, fijarnos más en ellas al ver cómo rimaban unas con otras.

¿Por qué cada vez lo poemas riman menos? Porque, tras siglos y siglos de rima… ha dejado de sorprender. Se dice entre poetas que el primero que dijo “tus dientes son como perlas y tus labios como rubíes” fue un genio, y el último, un tonto. En literatura siempre tenemos que estar atentos a buscar nuestra propia forma de expresarnos (y nuestro punto de vista, nuestro enfoque, nuestro estilo… pero esa es otra historia y ya hablaremos de ella en otra ocasión).

Aquí la poesía tiene mucho que enseñarnos, ya que, en esencia, siempre debe ser una expresión de lenguaje sorprendente. Si yo digo “aire frío“, no sorprende (y no dice mucho. Así, en solitario, al menos). Pero si digo “aire crujiente”, “aire espeso”, “aire de cascabeles y amapolas”… ya estoy combinando elementos inesperados y haciendo que, cada uno, se crezca junto al otro, vibre o cobre vida. Como mínimo, el lector se va a fijar más.

Dejo aquí tres ejemplos de poemas con lenguaje que sorprende:

Alejandra Pizarnik

Otra poeta, argentina, a la que perdimos muy tempranamente; en este caso, víctima de la depresión. Sin embargo, dejó una fructífera carrera regada de poemas hermosos e impresionantes. Exploran el lado oscuro de todo ser humano, los miedos y nuestra lucha eterna contra ellos, con un lenguaje rico e impactante. 

El despertar (extracto)

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Octavio Paz

Otro Premio Nobel de Literatura, este poeta mexicano vira más hacia la luz en sus poemas, generalmente dedicados al amor, a la pareja. Su pieza poética más famosa es “Piedra al sol”. Suele cantar a lo pródigo de la naturaleza y el ser humano, preñado de vida y de todo lo hermoso que contiene. 

Noche de verano

Pulsas, palpas el cuerpo de la noche,
verano que te bañas en los ríos,
soplo en el que se ahogan las estrellas,
aliento de una boca,
de unos labios de tierra.

Tierra de labios, boca
donde un infierno agónico jadea,
labios en donde el cielo llueve
y el agua canta y nacen paraísos.

Se incendia el árbol de la noche
y sus astillas son estrellas,
son pupilas, son pájaros.
Fluyen ríos sonámbulos.
Lenguas de sal incandescente
contra una playa oscura.

Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.

Vicente Huidobro

Este poeta chileno nacido a finales del siglo XIX fue una de las figuras más importantes de las Vanguardias, fundando el movimiento creacionista. Su poema más importante es el libro “Altazor”, en siete cantos, que trata… ¡uf! Yo diría que, al ser un libro entero, toca todos los temas, pero muy en concreto la belleza de la vida y la inevitabilidad de la muerte (que acaso sean la misma cosa).

Dejo  un extracto del Canto II de Altazor (de los más conocidos), y un extra, su poema “Arte poética” en el que da consejos a los poetas -y que vienen bien para cualquier persona que escribe.

Altazor

Canto II (Comienzo)

Mujer, el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma.

Al irte dejas una estrella en tu sitio.
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica,
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro.

Arte poética

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae, algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

     Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.

Espero que te haya gustado este post y te sirva de inspiración y para conocer poetas. ¿Dudas, preguntas, opiniones? Puedes dejármelas en los comentarios, estaré encantada de charlar contigo.


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Comentarios

  1. Javier Peñas

    Reconozco que la lectura de poesía es mi gran asignatura pendiente. Continuamente lo intento; alcanzo a encontrar cierta musicalidad cuando existe rima, sobre todo si es consonante, y hasta creo entrever el ritmo; pero choco contra la literalidad de las palabras y de las frases. Busco la racionalidad en los significados de adjetivos imposibles para los sustantivos que acompañan, o en los verbos que se contradicen entre sí.

    Sé que debe ser un problema de formación (si es que no es neuronal), y por eso no puedo evitar sentir envidia de todos los que sois capaces de disfrutar de la poesía y de ver más allá, de dejar a un lado el diccionario y sentir las palabras.

    Se me ocurre que, quizás, podrías recomendarme un libro (poemario o manual) que pudieras prescribirme a modo de terapia.

    Gracias por este excelente artículo, Diana.

    Saludos.

  2. Lory

    Javier: igual no has dado con el poema q te “toque”. Pruebo: ¿Escogí ser lo que soy o nací furtivamente?

    1. Javier Peñas

      Lory, igual tienes razón y aún no he encontrado a mi “medio poeta”. Hace bastantes años leí algo de Machado y de Neruda, y me llegaron, pero era poesía rimada y “con sentido”, desde luego muy lejos de la poesía actual. Me temo que nací furtivo, demasiado furtivo. Saludos.

  3. diana maria guilabert rodriguez

    me ha encantado el artículo, ya que yo soy escritora de poesía, gracias por dedicarnos un minuto de tu tiempo.

  4. Tito

    Concuerdo, aunque se me resisten horriblemente los poemas sin rima; muy rara vez consigo sacarles algo de provecho. Para mí acaba siendo prosa con tabulaciones bizarras.
    Y si bien es cierto que Espronceda siempre rimó “ojos” con “rojos”, su poesía no me parece carente de sorpresas. O Rubén Darío…

    Pero eso. Concuerdo .

  5. MJ Ceruti

    ¡Me ha encantado! A pesar de que llevo leyendo y escribiendo poesía el mismo tiempo que llevo creando ficción en prosa, la relación entre una y la otra siempre me había parecido turbia y confusa. La verdad, ni siquiera sabía qué hacer con mi poesía, ni cómo mejorarla. Este artículo me ha dado un par de puntos de partida estupendos para entenderla y pulirla… y como dices, incorporar nuevas herramientas a mi prosa. Muchas gracias, es un artículo estupendo.

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