Grandes libros de otros países o culturas (Libros para aprender a escribir #9)

En muchos de mis artículos repito una misma idea: es bueno leer de vez en cuando libros diferentes a los que siempre leemos. La razón es que si siempre leemos el mismo tipo de libros, sin darnos cuenta nos podemos estar cerrando a leer solamente:

  • Un solo tipo de género literario (realista, misterio, terror, fantasía…)
  • -Derivado de eso, muy posiblemente, un solo tipo de estilo literario -con un vocabulario similar, expresiones, puntos de vista narrativos y un mismo tipo de personaje.
  • Un solo tipo de autor/a (por ejemplo, solo autores masculinos o solo autoras/es que conoces personalmente o por las redes)
  • -Libros de una sola época -generalmente, nuestra época actual, sin alimentarte de libros algo más antiguos, o incluso clásicos, que son de donde surgió todo lo que te gusta ahora.
  • -Solo libros de determinados países o culturas (generalmente, el nuestro o la nuestra o anglosajones)

Me centro hoy en este último punto porque, si leemos solo libros de nuestro país o cultura, y anglosajones (que esto es casi inevitable porque copan el mercado editorial), hay muchísimo que nos podemos estar perdiendo. Casi de la misma forma que viajar, leer un libro de un país o cultura muy alejado del tuyo te puede enseñar muchísimo a conocer mundo, personas distintas, otras costumbres, incluso otros valores morales -que, por supuesto, pueden tener la misma validez que los nuestros.

Pero además, en otros países o culturas su forma de plantear una historia puede ser diferente, o la manera de presentar a los personajes, cómo los describen, y, claro, su estilo narrativo, su ritmo, el tipo de vocabulario, de expresiones, de comparaciones y metáforas.

Hay un mundo muy rico ahí fuera que nos podemos perder si nos quedamos centrados en lo que ya conocemos.

Por eso hoy voy a recomendar algunos buenos libros de otros países o culturas, diferentes a las hispanas y anglosajonas -y se admiten sugerencias para añadir más a la lista, que podría ser casi interminable.

De hecho, lo que voy a hacer es escoger algunos de los que están en mis estanterías directamente. De la mayoría de estos países tengo más libros, pero escojo algunos quizá no tan conocidos como otros. Y, por supuesto, hay países y culturas con las que yo misma tengo cuentas pendientes y de los que debería leer mucho más. A ver si saco tiempo 😉

1-CHINA: La esposa del dios del fuego, Amy Tan y Sorgo rojo, de Mo Yan

La esposa del dios del fuego, de Amy Tan

Sorgo rojo, de Mo Yan

Siempre he sido gran fan de la literatura china; no sé por qué, me llama especialmente. Quizá sea su escritura detallista y llena de sutileza. Aunque, por supuesto, cada autor/a es un mundo, incluso dentro de una misma cultura o país.

Mo Yan es un autor ganador del Premio Nobel de Literatura en 2012. Su novela Sorgo rojo es de las más populares -en especial porque tuvo también la exitosa adaptación cinematográfica de Zhang Yimou. Narra la historia de una familia que se inicia con el matrimonio de un campesino con una chica de clase alta, y continúa narrando cómo es la vida de cultivadores del sorgo y la guerra contra Japón -un tema recurrente en la literatura china.

Amy Tan es americana, hija de emigrantes chinos. Su novela “El club de la buena estrella” le dio fama internacional, pero esta es mi preferida, y, además, está ambientada casi en su totalidad en la China de la segunda guerra contra Japón, en los años 30. La madre de la protagonista decide un día narrarle su vida completa y desvelar todos sus secretos, entre los que se encuentra que el mayor horror, para ella, no fue la guerra precisamente.

Ambas son “novelones” en los que conviene sumergirse con paciencia y esperando compartir tu vida con los personajes durante varias semanas.

Más autoras/es de China:

Ha jin (La espera), Dai Sije (Balzac y la joven costurera china), Cixin Liu (El problema de los tres cuerpos, Pearl S. Buck, americana que se afincó allí (Viento del este, viento del oeste).

2- FRANCIA: Mañana será otro día, de Faiza Guené y La elegancia del erizo, de Mariel Burbery 

Mañana será otro día, de Faiza Guené

La elegancia del erizo, de Muriel Barbery

Tenemos muy cerquita a nuestros vecinos franceses y, sin embargo, las librerías suelen estar copadas por libros anglosajones. Yo misma no me he acercado tanto a su literatura -exceptuando a los clásicos.

Me he decantado por dos libros más actuales, ambos best-sellers de su país y bastante diferentes.

El libro de Burbery, La elegancia del erizo, muestra una sociedad francesa que vemos más usualmente en cine, por ejemplo: una vida urbana, algo cosmopolita, personajes -todos- muy cultos y que pueden disertar hasta sobre filosofía -incluso la niña. La protagonista, eso sí, es de clase trabajadora y contempla ese mundo un poco desde la distancia, ocultándose en ese modo arisco del erizo tras sus púas.

La novela de la joven Guené, en cambio, retrata el mundo de los banlieue, los suburbios o barrios más alejados, donde la vida es muy diferente a la imagen que tenemos de Francia. Ella es, además, hija de inmigrantes argelinos, con lo que nos da también esa visión. Su estilo es directo y muy fresco y coloquial, y encandiló al público francés.

Más autoras/es:

Más allá de los conocidos clásicos: Yasmina Reza (Felices los felices), Fred Vargas (Huye rápido, vete lejos), Patrick Modiano (Un pedigrí) o Michel Houllebeq y virginie Despentes.

3- PAÍSES ESLAVOS: El gran cuaderno, de Agota Kristof (Polonia), Gárgaras con alquitrán, de Jáchym Topol  (Chequia)

El gran cuaderno, de Agota Kristof

Gárgaras con alquitrán, de Jáchym Topol

Tuve la suerte de vivir unos meses en Praga y, ya que estaba allí, me empapé de un poco de su literatura (y de su idioma, que dicen que es uno de los más difíciles del mundo… doy fe). Este libro de Topol fue uno de los que más me conquistó, por su estilo lírico y por la dureza de su historia, la de dos hermanos que malviven en un orfanato de la antigua Checoslovaquia.

He de decir que, si exceptuamos a  Jaroslav Hašek (El buen soldado Švejk), que escribe con cierto toques de humor, todos los libros de Chequia que leí eran oscuros y tristes. Solía decir a mis amigos que me daba miedo continuar allí mi novela, porque parecía que en Praga era coger un lápiz para escribir y que te entraran ganas de morir de tuberculosis… No obstante, no pretendo minimizar la calidad de su literatura , que cuenta con clásicos y Premios Nobel también.

Kristof es una autora que, si sigues mi blog, me habrás oído mencionar más de una vez. Quizá este libro es uno de los que más me ha impactado e influido en mi vida. No solo por la historia (qué casualidad, más niños, y más hermanos, esta vez durante la Segunda Guerra Mundial), sino por su estilo, seco hasta arañar, y su extraño narrador plural omnisciente -ahí es nada. Dos hermanos gemelos deciden escribir en un cuaderno todo lo que les ocurre, pero sin opinar sobre ello, solo los hechos. Lo que leerás a continuación te sorprenderá… y de verdad. La crudeza de la guerra en una de sus formas más duras.

Más autoras/es de estos países:

Milan Kundera (la insportable levedad del ser), Frank Kafka (La metamorfosis), Bohumil Hrabal (Yo, que he servido al rey de Inglaterra), Stanislaw Lem (Solaris), Czesław Miłosz…

4- JAPÓN: Pálida luz en las colinas, de Kazuo Ishiguro y Recuerdos de un callejón sin salida, de Banana Yoshimoto.

Pálida luz en las colinas, de Kazuo Ishiguro

Recuerdos de un callejón sin salida, de Banana Yoshimoto

Japón ha sido durante años otro de los destinos favoritos de mis lecturas.

Las primeras novelas de Kazuo Ishiguro (más conocido desde su premiada novela “Los restos del día” y desde que recibió el Nobel de Literatura en 2017) están todas situadas en su Japón natal. Esta, en concreto, ambientada en los años de la posguerra, uno de los temas más recurrentes de la literatura y cine japonés tras su derrota en la II Guerra Mundial. Aún así, es solo el telón de fondo de esta historia que narra la tragedia de una mujer de mediana edad que ha perdido a su hija y su relación con otras dos mujeres.

En mi experiencia, la escritura japonesa clásica suele ser calmada y equilibrada (muy zen, si queréis) y sus personajes también, aunque bajo esa falsa calma oculten -y suelen ocultar- sentimientos tempestuosos que no se permiten dejar salir a la luz.

Algo también de eso vemos en los relatos de Yoshimoto: esta autora, ya de otra generación (nacida en los 60) deja totalmente de lado el deshonor de la derrota en la guerra y se centra en el mundo de las relaciones humanas y la introspección sobre la felicidad. También sus personajes son atormentados y poco dejan escapar esas emociones… Personajes tristes, a veces incluso al límite, que tratan de encontrar aire para respirar en una sociedad que, aún, sigue siendo bastante tradicional.

Por cierto, Banana es su seudónimo, su verdadero nombre de pila es Mahoko 😉

Más autoras/es

Haruki Murakami (Crónica del pájaro que da cuerda al mundo), Yukio Mishima (Confesiones de una máscara), Kenzaburo Oé (Salto mortal), Yoko Ogawa (La fórmula preferida del profesor)

5- INDIA: El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy y Un buen partido, de Vikram Seth

El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy

Un buen partido, de Vikram Seth

También el libro de Roy es uno de los viejos conocidos de mi blog, y por la misma razón: aúna una historia compleja y profunda, de varias generaciones de una misma familia, temas muy impactantes, como el incesto o la desigualdad de clase, con una narración lírica de apabullante profesionalidad y detalle. Por si todo eso no fuese poco para ser una obra maestra, además la narración no sigue la línea temporal lógica, sino que está escrita con una  cronología desordenada.

Ahora bien, es cierto que narrativas como las asiáticas suelen tener un ritmo y una cadencia mucho más lentos de lo que estamos acostumbrados en occidente, por lo que hay personas a las que les cuesta entrar. No obstante, aseguro que la experiencia merece la pena.

Seth es autor de otro gran volumen de saga familiar, Un buen partido, que también explora temas clásicos de la literatura (y el cine) de este país, como es el matrimonio por conveniencia. La búsqueda de un “buen partido” para casar a su hija sirve como excusa para mostrarnos a India poco tiempo después de conseguir su independencia. Esta novela, siendo también de ritmo lento, es de mucho más fácil lectura que la de Arundhati Roy.

Más autores/as:

Kenizé Mourad (De parte de la princesa muerta), Salman Rushdie (Hijos de la medianoche), Anita Nair (El vagón de las mujeres), Anita Desai (Ayuno, festín)

6- RUSIA: Guerra y Paz, de Tolstoi y Una edad difícil, de Ana Starobinets

Guerra y paz, de Lev Tolstoi

Una edad difícil, de Anna Starobinets

Me he decantado en cuanto a Rusia (uno de mis países literarios favoritos) por un clásico y una autora actual.

Guerra y paz no solo es un clásico por derecho propio -la historia de la familia Rostov y, sobre todo, de Natasha y de Pierre Bezújov, narrada con la minuciosidad de la literatura del siglo XIX– sino que sirve para conocer la Rusia de los zares, en plena guerra contra Napoléon, pero visto desde la óptica de la burguesía del campo. No hace falta añadir mucho más de la que es una de las grandes obras clásicas de todos los tiempos y que me impactó en mi adolescencia.

En cambio, Starobinets pertenece a una novísima generación (nacida en los 80) mucho más iconoclasta, hija ya de la Perestroika, y eso se nota. Para empezar, se decanta claramente por la literatura de género: este que presento aquí son relatos de terror y fantasía, pero ha tocado también la ciencia-ficción y las distopías -algo que no sorprende viniendo como viene de la antigua URSS. Esta colección de relatos podría ser perfectamente una temporada de Black Mirror -si no fuera porque en algunos de ellos la tecnología no es lo más importante.

Más autoras/es:

Clásicos a punta pala como Chejov, Dostoievski, Nabokov o Gogol… Dmitri Alekséievich Glujovski (Metro 2033),  Los hermanos Strugatski (Stalker, Picnic Extraterrestre).

7- ÁFRICA: Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie y Partir para contar, de Mahoud Traoré y Bruno LeDantec.

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

Partir para contar, de Mahoud Traoré

De los países africanos llega poco, y mira que lo tenemos cerca; y se suele promocionar menos. No puede ser casualidad que la novela más reciente que he leído de una autora africana sea de una que ha publicado en Estados Unidos.

Ngozi Amichie es ya una autora de referencia: nacida en Nigeria, su obra “Americanah” (así llaman los nigerianos a las emigrantes de EEUU retornadas) nos transporta, con gran maestría además, a dos mundos. El de la Nigeria natal de la protagonista, y el la América de los inmigrantes de Africa, con todos sus múltiples matices, como su relación con los afroamericanos nacidos allí, y, por supuesto, el racismo y la discriminación que van apareciendo a lo largo de la historia, tanto en la parte que transcurre en EEUU como en Londres. Es la historia de esta chica que emigra hasta que se labra una carrera y decide retornar. Muy interesante y, una vez tomas cariño a los personajes, atrapa.

Dudé si incluir aquí a Coetzee, del cual he leído dos libros, pero al ser más conocido (y blanco en Suráfrica, un tipo de voz mucho más escuchada y que se parece bastante a la anglosajona) he creído que era más interesante destacar otros autores.

Partir para contar narra la experiencia de Traoré, nacido en Senegal, y el viaje que emprende desde allí para terminar en Andalucía, pasando por Malí, Niger, Libia, Argelia y Marruecos. Dos largos años en los que sucede de todo lo imaginable -y hasta lo inimaginable. Esta es la moderna odisea que emprenden muchos para poder llegar a un país en el que encontrar algo a lo que llamar futuro y de verdad que es una lectura que impresiona. La novela recoge las experiencias de Traoré, que son noveladas por el autor francés Bruno Le Dantec.

El libro ha sido editado en nuestro país por la pequeña editorial Pepitas de Calabaza que, como curiosidad, se presenta a sí misma como “Una editorial con menos proyección que un cinexín”.

Más autoras/es: 

Ananda Nevi (Suspiro),Wole Soyinka (Aké: los años de niñez) , J.M.Coetzee (Desgracia), Nnedi Orokafor (Binti), Yaa Gyasi (Volver a casa), Nuruddin Farah (Huesos cruzados)

 

8-ITALIA: Los amores difíciles, de Italo Calvino y La soledad de los números primos, de Paolo Giordano.

Los amores difíciles, de Italo Calvino

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano

De nuevo opto por un autor más clásico y uno que solo tiene, de momento, dos libros en su haber.

Calvino es un autor inusual en la literatura europea, porque casi desde su inicio se decanta por una escritura con dos elementos que no suelen ser muy apreciados por la crítica: el humor y la fantasía. 

Los amores difíciles son una serie de relatos (no de amor, o no todos), realistas, pero sí decididamente que dibuja, con humor, a la sociedad italiana de hace 30 años. Calvino escribe además estupendamente, así que leerle es una delicia. Buena parte de su obra restante vira hacia la fantasía (El vizconde demediado, Las ciudades invisibles…), que también merece la pena.

El debut de Paolo Giordano se convirtió rápidamente en un best-seller en su país, y, tras la filmación de una película (que narra la misma historia con una diferente línea cronológica y un final distinto), también se hizo popular en el resto de Europa. El libro nos habla de la amistad de dos chicos, Alice y Matteo, unidos por ser “diferentes”, y supone toda una reflexión sobre la introversión y la necesidad del ser humano de establecer lazos. Está, además, excelentemente escrito.

Más autoras/es: 

Alberto Moravia (Cuentos romanos), Alessandro Baricco (Seda), Elena Ferrante (La amiga estupenda), Viola di Grado (60 acrílico, 30 lana)

9- PAÍSES ÁRABES: Nieve, Orhan Pamuk (Turquía), El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell (Egipto)

Nieve, Orhan Pamuk

El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell

Por último, un pequeño acercamiento a algunos países árabes, cuya literatura tampoco he trabajado tanto como otras.

Pahmuk es otro Nobel de Literatura (en 2006) sobre cuya calidad prácticamente no hay que hacer referencia. Sus novelas, ambientadas en su Turquía natal, muestran las contradicciones de un país a caballo entre Europa y Asia, a todos los niveles. En el caso de “Nieve” esa cualidad fronteriza es remarcada más aún por la visión que de su país nos ofrece un emigrante que acaba de retornar de Alemania y que comienza a investigar una serie de suicidios. Una visión descarnada de una tierra dura.

Los libros de Durrell (que son cuatro, como indica el “cuarteto”) son una de las grandes obras de la literatura que suelo mencionar en mi blog a menudo. No es habitual encontrar cuatro libros que cuenten más o menos la misma historia desde distintos puntos de vista (salvo el último, Clea, que avanza en el tiempo), y además con narrativa desestructurada y una redacción lírica que roza muchas veces la poesía. Una obra que no es fácil, es más leer como quien degusta palabras y párrafos, a la par que entra en las vidas de esos personajes del Egipto de entreguerras.


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Comentarios

  1. Elena

    Me encanta este artículo. A mi me gustan mucho las historias de fantasía que no se desarrollan en el típico mundo basado en el medievo anglosajón, como la trilogía La Rosa del profeta, de Margaret Weis y Tracy Hickman, que tiene ambientación árabe, la trilogía Grisha de Leigh Bardugo, con ambientación rusa o la espectacular trilogía Las guerras del loto, de Jay Kristoff, con ambientación japonesa steampunk.

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