Estructuras no lineales (no cronológicas) para tu relato o novela: Libros para aprender a escribir (6)

De nuevo entro a uno de los temas preferidos para las personas que escribimos: cómo organizar nuestra historia.

Cómo sabéis -tanto por los relatos o novelas que habéis escrito, como por los que habéis leído- lo más habitual es narrar la historia en orden cronológico: es decir, empezamos por el principio y avanzamos hacia adelante en el tiempo, suceso a suceso, hasta el final.

La mayoría de los libros que conocemos siguen este orden cronológico:

  • -La Cenicienta, de Charles Perrault: el cuento de la cenicienta se inicia con la muerte del padre de la protagonista, recién casado en segundas nupcias con una mujer que tiene dos hijas. La viuda convierte a la protagonista en su criada, negándole sus derechos. Después aparece la invitación al baile del príncipe, etc… y todo sigue adelante hasta la historia que ya conocemos.
  • -El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien: iniciamos la historia con el encuentro entre Gandalf y Frodo, en la fiesta de cumpleaños de Bilbo y la desaparición de este, dejándole al sobrino un extraño anillo. Gandalf viaja para investigar el origen de esta joya misteriosa, descubriendo que es el Anillo Único, forjado por el Señor Oscuro, y que debe ser destruido. Encarga a Frodo la tarea y ahí se inicia el viaje -siempre hacia adelante en el tiempo.
  • -La carretera, de Cormac MacArthy: seguimos las desventuras de un padre y un hijo que caminan por una carretera desierta, después de que su país haya sido destruido y diezmado tras la caída de bombas atómicas. Se suceden, día tras día, diferentes sucesos en su camino hacia la costa, donde esperan que haya algún lugar sin contaminación nuclear.
  • -Jane Eyre, de Charlotte Brontë: arranca el libro con la infancia de la protagonista quien, al ser huérfana, está siendo criada por una tía que no le tiene cariño y que pronto la manda a un orfanato, donde sufre terribles experiencias y hace su primera amiga. Damos un salto adelante en el tiempo y ya la vemos de joven, aceptando su primer trabajo de institutriz en la casa de MR Rochester… y así avanza la historia, siempre hacia adelante en el tiempo.

¿A qué llamamos entonces escritura no lineal? Cuando, al narrarla, rompemos el orden cronológico. Cuando no contamos la historia desde el principio hasta el final. ¿Habéis leído libros así? ¿Lo habéis probado? ¡Vamos a ver en qué consiste!

¿Para qué decide un autor/a utilizar una estructura no lineal?

Dejo aquí algunas buenas razones por las que nos interesa romper el orden cronológico e incluyo ejemplos de La Cenicienta, cuento que todos conocemos, para que veáis cómo aplicaría.

RAZONES POSIBLES POR LAS QUE NOS INTERESA ROMPER EL ORDEN CRONOLÓGICO

-Para crear intriga, como gancho narrativo. Imagina que, en lugar de empezar con la muerte del padre, etc, el cuento de La Cenicienta se iniciase con una joven que está sale huyendo de un baile y pierde un zapato, que un hermoso joven recoge. Inmediatamente desataría la curiosidad del lector: ¿por qué ha salido esa chica corriendo, qué le ha pasado? ¿Y ese joven quién es? ¿Por qué le interesa guardar el dichoso zapato? Entonces iniciaríamos la historia desde el comienzo, ya en orden cronológico.

-Para impactar o emocionar más al lector. Ahora vamos a fantasear con otro inicio diferente para el cuento. Imaginemos que este arranca con un criado que llama a la puerta de la casa, le abre una chica, y el criado entrega tres invitaciones al baile para las tres jóvenes que viven en la casa. Dos chicas salen a la puerta y recogen las suyas, emocionadas, mientras que la que abrió la puerta se queda contemplando su invitación tristemente. Después esas dos jóvenes empiezan  a probarse vestidos, etc… y solo después de todo eso, haciendo un flashback, descubrimos que nuestra protagonista es huérfana, es la criada de la casa y no tiene ninguna oportunidad de ir a ese baile. El impacto que sentimos puede ser mayor que si ya sabemos, de antemano, que ella es tratada con la punta del pie por su madrastra y sus hermanastras.

Para dar a conocer ciertos eventos pasados del/ de la protagonista y entenderle mejor: El recurso de los flashbacks nos puede servir muy bien para, ya un poco avanzada la historia, conocer más a nuestro personaje principal y entenderle mejor -empatizando súbitamente más con él/ella. Por ejemplo, podríamos contar a mitad de la historia lo feliz que era Cenicienta con su padre, o cómo su madrastra ha arruinado alguna petición de mano de algún joven anterior a la fiesta del baile.

-Para imitar la memoria humana, imperfecta y a saltos: En este caso, contaríamos la historia como si alguien (la misma Cenicienta en primera persona, o un narrador en tercera persona muy humano) la estuviese recordando. Sería una narrativa desordenada, a veces con sucesos aparentemente sin orden, pero todo iría cobrando sentido a medida que nos fuésemos enterando cada vez de más detalles y fuésemos capaces de “ordenar” la historia en nuestra cabeza en orden cronológico. Aparte de imitar la memoria humana, es una forma de implicar al lector en un juego, desafiando su inteligencia, con lo que la novela o relato se puede disfrutar doblemente.

Vamos a ver ahora algunas posibilidades que nos ofrece la estructura no lineal, con ejemplos de libros clásicos o famosos, y muy recomendables, de los que podemos aprender a manejar este recurso.

Ejemplos de estructuras no lineales:

Comienzo por el final y largo flashback – Estructura In Extremis

A diferencia del inicio “Ad ovo” (desde el comienzo cronológico) e “in medias res” (desde la mitad), la estructura “in extremis” comienza por el final. Generalmente, el autor/a suele incluir un primer capítulo que funciona como un PRELUDIO a la historia, y que ya está situado en el “presente”. Y, solo después, comenzaría a narrar desde el principio, ya en estricto orden cronológico.

Un buen ejemplo de estructura “in extremis” es la novela Rebeca, de Daphne du Maurier: arranca con  un preludio donde se nos habla de la mansión, Manderley, que ha sido pasto de las llamas, y de varias personas a las que la narradora hace mucho que no ve. Toda esa información abre la intriga. ¿Qué ha ocurrido en esa mansión? ¿Por qué ya no se sabe de esas personas? ¿Quién es la propia narradora?

Una variante de esta estructura sería comenzar por el clímax de la historia. No exactamente el final, sino justo un poco antes, cuando vemos a los protagonistas en un momento muy complicado y no sabemos, ni qué ha ocurrido para que lleguen allí, ni qué va a ocurrir después. ¡Aún más intrigante!

Ejemplo perfecto de este tipo de estructura es la película Thelma y Louise, de Ridley Scott: en su comienzo vemos a las protagonistas (Geena Davis y Susan Sarandon) huyendo en un descapotable por el desierto, con una marabunta de coches de policía persiguiéndolas, hasta que se detienen al borde de un precipicio. Imaginad la mente del espectador/a: ¿Quiénes son esas mujeres? ¿Por qué les persigue la policía? ¿Se entregarán, ya que no pueden seguir avanzando con el coche? Esta opción de inicio en el clímax puede ser incluso más interesante todavía.

Como en la versión anterior, también esto funciona como un preludio y el resto de la historia se suele contar, a partir de ahí, en orden cronológico, con un largo flashback.

-In medias res (a la mitad)

Ya escribí un artículo entero sobre historias que comienzan “a la mitad”.

Un perfecto ejemplo y redondo es la novela La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brönte, que justamente narra la mitad de la historia en orden estrictamente cronológico y, después, hace un flashback para, durante la otra mitad, contar la historia de la protagonista desde el inicio.

Así, en la primera parte, narrada desde el punto de vista del joven Markham, conocemos su barrio y su familia, y cómo llega una nueva residente, una mujer joven con un niño (la sra Graham), muy misteriosa. Él va intrigándose cada vez más con ella, y enamorándose, pero ella rechaza todo contacto amoroso e insiste en permanecer recluida en su casa, casi sin vida social. Los vecinos, naturalmente, piensan lo peor, los rumores se extienden…

Y ahí es donde Anne Brönte corta para narrarnos la historia del pasado de ella, la señora Graham, desde su punto de vista. Y, por supuesto, todo es un gran “zasca, en toda la boca” a los prejuicios y rumores creados alrededor de su misterio. De esta forma, la autora ha conseguido, con esta forma de ordenar la historia, intrigarnos primero y, segundo, hacernos ver nuestros propios prejuicios, ya que probablemente el lector de la época reaccionaba exactamente igual que los vecinos chismosos. Doble triunfo, gracias a esa estructura no lineal.

Flashbacks paralelos: Contar presente y pasado en dos líneas temporales

Parallel structure

Este tipo de narrativa se hizo muy popular con la serie Lost (Perdidos), pero también tiene ejemplos literarios. Se trata de narrar, al mismo tiempo, dos historias en dos tiempos distintos: por un lado, una línea temporal que sigue “el presente” y, por otro, una línea temporal que nos narra “el pasado” de ese personaje. Se puede jugar con cuántos personajes y cuántas líneas temporales queramos, convirtiendo nuestra historia en un interesante puzle.

El ejemplo literario sería la novela Tomates verdes fritos, de Fannie Flag. Esta novela (que, por cierto, está muy bien escrita y recomiendo) nos narra, en realidad, dos historias en dos tiempos diferentes.

En el “presente” (años 80), Evelyn es una mujer de mediana edad, adicta a los dulces y despreciada por su marido, sin ilusión por la vida. Su encuentro, en un asilo, con la anciana Ninny empezará a despertarla y provocará cambios en ella y en su vida.

Ninny le narra la historia de dos jóvenes que vivieron en los años 30, Ruth e Idgy, que valientemente iniciaron juntas la aventura de abrir un café ellas solas (algo escandaloso para la época, sobre todo en el sur de EEUU) y también una relación entre ambas (solo insinuada). Todo esto se cuenta en forma de flashbacks , alternativamente con la historia del presente. El ejemplo de la valentía de estas jóvenes va influyendo a Evelyn, que cada poco se decide a combatir su apatía y cambia radicalmente. Al mismo tiempo, vemos cómo avanza la historia de las chicas.

Una estructura en paralelo estupendamente montada, cada una con su planteamiento del conflicto, nudo y desenlace… y, como guinda del pastel, el final de una historia influye en el de la otra, y viceversa.

Estructura desordenada (time-jumping)

Empezamos ya con las estructuras no lineales más complicadas de usar, pero que tienen muchas recompensas para la historia.

En este caso, la estructura llamada “desordenada” va saltando del presente al pasado, o entre diferentes tiempos… tal como decíamos antes, imitaría la forma en que nuestro cerebro recuerda. Una escena por aquí de una época; un olor nos trae el recuerdo de otra persona de otra época de nuestra vida; luego saltamos al presente; luego, como se ha mencionado a un personaje, hacemos una pausa para contar algo de su vida; volvemos a una de las anécdotas del pasado… etc

El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy es una obra maestra que maneja este tipo de estructura  a la perfección. No sigue en absoluto un orden cronológico (tal vez a ratos en una de las historias, la del “presente”, pero ni siquiera) sino que se cuenta en pequeños retazos de memorias, por aquí y por allá, anticipándonos algún incidente que no se explicará hasta más adelante, deteniéndonos en pequeñas ramificaciones de las historias de cada uno de los personajes secundarios.

Y, cuando cogemos el hilo, es absolutamente magistral. El juego que establece con el lector es sutil, inteligente, emocionante. Hay que tener paciencia (además es una escritura muy descriptiva, para degustar cada frase en el paladar), pero si decidís sumergiros será una experiencia como ninguna otra.

En vez del orden cronológico, la autora sigue un orden dramático: es decir, va contando los eventos en un orden buscando intrigar al lector y también crear determinadas emociones. Pongo un ejemplo de una de las subtramas que contiene ESPOILERS (aviso, por si no queréis leerlo): desde el inicio seguimos la historia de Rahel (chica) y Estha (chico), dos mellizos que se reencuentran tras mucho tiempo. Ambos tienen 31 años: según nos repite la autora “una edad en la que la muerte es ya un hecho posible”.

Sabemos que su madre hace tiempo que no está, y no será hasta más adelante cuando nos enteremos de que sus últimos años fueron tristes y que murió, precisamente, a la edad de 31 (de ahí el anticipo de la frase anterior, que se repite varias veces). Habrá posteriormente muchos flashbacks de la infancia de los niños, con su madre feliz (¿qué le pasó para estar tan triste?) y, ya cerca del clímax de la historia, nos enteraremos de que se enamora de un intocable (un hombre de la casta más baja de la India, absolutamente prohibido tocarle y menos tener una relación con él). Entonces empezamos a entender. Y el libro termina con la primera vez que ellos hacen el amor, en un nuevo flashback, probablemente para que el lector cierre el libro con una sensación de esperanza, aunque su historia fue muy desgraciada.

Hacia atrás: estructura inversa (reverse chronology)

Esta estructura es el más difícil todavía. Se trataría de contar la historia de adelante atrás. Es decir, iniciamos por el final, después una escena que ocurre un poco antes, otro evento que ocurre antes todavía… y así hasta el comienzo cronológico de nuestra historia. Que, además, para que resulte emocionante, debe explicar algo que sorprenda o que cierre cabos.

Esta estructura exige una planificación milimétrica y un gran dominio de la técnica para poder mantener el interés, que el lector no se pierda, y que desee llegar al final (o sea, el principio), aún con intriga abierta.

El ejemplo que conozco no es literario (aunque me consta que hay, pocos, pero hay), sino una película, “Memento“, de Christopher Nolan.

Como excusa para este tipo de orden cronológico inverso tenemos al personaje protagonista, Leonard (Guy Pierce), un hombre que vemos por primera vez con todo su cuerpo tatuado de mensajes… porque sufre amnesia retrógrada (solo es capaz de recordar unos pocos minutos de su vida, y después los olvida de nuevo), tras la violación y asesinato de su esposa. En forma de flashbacks, vamos yendo cada vez más al inicio de la historia, siempre en ese intervalo de dos minutos (creo que era), que es lo único que recuerda Leonard cada vez.

Sólo en la escena final -el inicio de la historia- conoceremos la totalidad de lo que le ha ocurrido al personaje y a su mujer. Con una maestría increíble, en el caso de la película, pues cada detalle está perfectamente cerrado.

Estructura en espiral

Una estructura también muy compleja, y de la que solo conozco un único ejemplo, la película Pulp fiction:

Se trata de una estructura también desordenada, en la que, por medio de flashbacks y flashforwards se nos narran tres historias (en este caso son tres, aunque no hay una regla), que se van cruzando entre sí.

¿Por qué el nombre “estructura en espiral”?  Porque, como lectores o espectadores, vamos a ver más de una vez el MISMO MOMENTO DE LA HISTORIA. Vamos a pasar otra vez por la misma carretera, por así, decir, pero con mayor información de la que teníamos la primera vez, con lo que el impacto que vamos a tener es nuevo y mayor aún. Como un momento de lo que Aristóteles llamaba “Anagnórisis” (o revelación), vamos a quedarnos con la boca abierta y decir “¡Ah! Entonces este personaje había hecho esto porque el otro había hecho esto otro”, de forma que la historia va siendo creciendo en riqueza y complejidad.

Como colofón, la escena que abre la película (los dos atracadores) se cierra, como un círculo, en la última escena, dejando un film absolutamente redondo y que merece ser estudiado. Hay muchos artículos dedicados al estudio de esta estructura, os dejo uno que lo hace con mucho detalle aquí.

¿Habías oído hablar de estas estructuras? ¿Te has animado a probar alguna… o te animarás ahora? Ya me cuentas en los COMENTARIOS aquí debajo. Y si te quedan dudas, estaré encantada de responder. 

 RECUERDA QUE, SI QUIERES MEJORAR  TU ESCRITURA CONMIGO…

puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores.

En breve se inicia mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso Avanzado de relato.

Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mi opinión y mis consejos. Escríbeme.

Newsletter

Escribe tu comentario