Personajes y diálogos: guía básica del lenguaje no verbal

Como escritores/as, necesitamos conocer muy bien al ser humano para después poder retratarlo fielmente en nuestros relatos o novelas, y que resulten creíbles: sólo así los lectores se emocionarán con nuestras historias. De ahí la importancia de la construcción de personajes. Puedes usar los gestos, expresiones y la comunicación verbal que aparecen en este artículo para DAR VIDA y REALISMO a tus personajes.

Los seres humanos nos expresamos más allá del lenguaje verbal. Se dice que, en una comunicación entre dos personas, el 65% de lo que decimos se expresa de forma NO VERBAL, es decir, a través de expresiones y gestos corporales. Son tan importantes que, en la primera era de internet, hubo la necesidad de inventar los emoticonos (que en un principio se representaban sólo con signos de puntuación ;- )  ) para poder añadir emociones a las comunicaciones rápidas de los emails y evitar malentendidos.

El lenguaje no verbal, por otra parte, es INEVITABLE: sólo personas muy controladas o actores son capaces de manejarlo, por lo que es impensable no usarlo en nuestros relatos o novelas cuando los personajes están reaccionando a una situación o en medio de un diálogo con otros personajes.

¿Por qué es importante para los escritores conocer el lenguaje no verbal?

Porque el lector ve en su cabeza todo como si fuera una película (como cuento aquí en detalle). Si no mostramos a nuestros personajes gesticulando, actuando, o con alguna expresión facial de vez en cuando, en un díalogo el lector verá en su cabeza algo similar a dos muñecos de Playmobil, inmóviles, que no cambian el rostro ni los brazos o manos a pesar de la gravedad de lo que les ocurra:

pareja-de-1976
-Tienes buena cara. – Mi corazón está henchido de desesperación por abandonar este mundo de triviales y fugaces momentos… -¡Cualquiera lo diría al verte!

Por otro lado, es bueno acostumbrarse a usar gestos porque con ellos aplicamos la regla mágica de la escritura: “no decir, mostrar”.

Cuando estamos viendo una película, y vemos el rostro del personaje, ¿acaso no sabemos que se está enfadando sin necesidad de que una voz en off nos diga “Fulanito contestó enfadado”? ¿Verdad que no hace falta la explicación y, de hecho, sonaría hasta rara? Pues en literatura es casi lo mismo. Al lector también le gusta deducir, por sí solo/a, lo que le sucede al personaje, lo que siente y cómo le impactan o reacciona ante lo que ocurre. Y eso se puede hacer simplemente incluyendo un gesto o expresión.

Cuando leo textos de mis alumnos, en pocas ocasiones aparecen reflejados los gestos de los personajes y, si aparecen, son siempre los mismos 4 ó 5 gestos típicos (fruncir el ceño, sonreír, encogerse de hombros). Pero hay muchos más gestos y expresiones, y cuestiones que pocas veces tomamos en cuenta, por lo que siempre es buena idea:

-Fijarse en las personas que tenemos a nuestro alrededor y en cómo expresan lo que sienten. Hay gestos universales, pero también particulares y nos pueden servir para nuestros personajes.

-Antes de escribir una escena o un diálogo, buscar escenas de películas o series donde un personaje sienta algo similar, para observar qué gestos utiliza. Por ejemplo, aquí DiCaprio, además de fruncir el ceño (que es lo que todo el mundo suele asociar con el enfado), tiene las mandíbulas apretadas y el cuello en tensión y está a punto de golpear a alguien, todo lo cual son señales de ira.

Leonardo DiCaprio estaba enfadado, muy enfadado.
¡No me habléis antes de que tome mi primer café!

-¡Truco! Imagina la conversación entre dos personajes de tu relato o novela representada por dos mimos: ¿qué gestos usarían para transmitir lo que quieren decir y para mostrar lo que sienten? Forzar de esa manera la situación te puede dar buenas ideas.

De todas formas, aquí os dejo una pequeña guía básica de lenguaje no verbal  con algunas cuestiones que suelen olvidarse a la hora de inventar gestos y expresiones para nuestros personajes y que son esenciales.

Pequeña guía básica de lenguaje no verbal

El espacio físico:

Los seres humanos tenemos un espacio vital en el que solo permitimos entrar a personas de confianza: esto es estudiado por la proxémica.  Con un esquema lo entenderemos mejor:

zona-intima

Aunque la distancia exacta depende mucho de la cultura (en las culturas hispanas y mediterráneas somos más cercanos y en las nórdicas o anglosajonas se tocan menos) siempre tenemos un espacio íntimo en el que sólo dejamos entrar a nuestra pareja, familia o amigos con mucha confianza. Si alguien rompe ese espacio eso nos da ya señales. Dependiendo del contexto, puede ser:

-Una amenaza. Si una persona que no conoces de nada, en mitad de la calle, se acerca hasta ti y te susurra al oído…  normalmente nos asustamos o nos apartamos inmediatamente. En el reino animal, invadir ese espacio puede significar un reto o ataque.

-Un aumento de la confianza: Si un amigo/a al que aún conocemos poco pasa al siguiente espacio (por ejemplo, agarrando nuestra mano, dando un abrazo, tocándonos el hombro) puede ser una señal de empatía o de que está intimando más con nosotros.

-Un gesto de seducción: En situaciones de flirteo, si una de las dos personas invade (amigablemente) el espacio de la otra -rozando el dorso de la mano, o el cuello, o apartando un mechón de pelo, dejando caer una mano sobre el brazo o la rodilla de la otra persona o haciendo que los pies se toquen) le está haciendo una invitación: me gusta tocarte y tú puedes tocarme a mí también.

Si el contacto no es deseado, la persona “tocada” de forma instintiva se apartará, pegará un respingo o interrumpirá la conversación, de forma explícita o no verbal.

Si el contacto es, en principio, deseado, la otra persona romperá el espacio íntimo a su vez (tocando, rozando, acercándose) o, si es muy tímida, se sonrojará y al menos no se apartará, mostrando que, de momento, está a gusto. (Aunque más adelante, si la situación avanza, puede terminar el contacto negándose a más).

CONCLUSIÓN: 

En general, lo que tendríamos que tener en cuenta aquí es que toda situación en la que una persona accede a un espacio que no es el suyo tiene un significado y, de forma natural, nos pone en alerta.

Por ejemplo, si alguien de la “audiencia” -al dar una conferencia- se acerca al área social o de los amigos, significa que quiere algo más (tal vez un autógrafo, o tal vez algo malo). En una situación tensa o una discusión entre dos personas, si una se acerca y rompe el espacio de amigos de la otra persona -o incluso el íntimo- es una provocación. Si se separa, se restaura la calma. Ese “baile” tiene lugar incluso entre discusiones entre amigos  en las que no está sobre el tapete una confrontación física: acercar el rostro, o la parte superior del cuerpo indica agresividad, ataque. Separarse, calma o defensa.

Todo esto nos puede servir a la hora de crear diálogos o escenas en grupo o en pareja más realistas y complejas.

Las simpatías y antipatías en grupo:

Cuando estamos en un grupo, también el cuerpo de los personajes puede expresar, por ejemplo, las simpatías y antipatías que siente hacia las personas de ese grupo. Esto es algo poco conocido y que podría ayudar mucho en las escenas en que haya debate o competición entre más de dos personas.

SIMPATÍA: se muestra con la cercanía física, pero, sobre todo, con el cuerpo girado hacia la persona que más nos interesa (a veces, incluso cuando está hablando otra persona diferente). También una persona que siente simpatía por otra u otras tenderá a imitar sus gestos y su lenguaje corporal.

Esto se ve claramente en los debates en grupo en televisión o en las mesas redondas. A veces, todos los que defienden la misma postura en un debate mantienen la misma postura (quizá una mano en la barbilla, o tal vez cruzan las piernas, etc). Al sentirse “atacados” por alguien de la posición contraria, quizá todos se echan hacia atrás al mismo tiempo.

"Y ella me aseguró que le pasa a todos los hombres..."

ANTIPATÍA: se puede mostrar de forma muy agresiva, acercando o adelantando el cuerpo hacia las personas que no cae bien (invadiendo el espacio personal) o, sobre todo, creando barreras físicas: los brazos cruzados, dirigir la mirada a otra parte, volver el cuerpo en otra dirección o incluso interponer algún objeto entre la persona que no cae bien. La mayoría de las veces, son gestos totalmente inconscientes.

La postura

También la postura general del cuerpo puede transmitir mucho sobre un personaje, al que tal vez vemos andando por la calle, o de pie mientras espera un autobús, o sentado trabajando o hablando con su jefe/a.

En general, todos los estados de ánimo se reflejan -de modo más explícito o más sutil- con la postura general de espalda, hombros, cuello… Brevemente, dos apuntes como ejemplo:

Una persona que en ese momento tiene CONFIANZA en sí mismo/a: por lo general, ese personaje estará erguido y se sentará con la espalda recta, mirando hacia la otra persona o personas, con los hombros más bien hacia atrás. No pondrá barreras (como cruce de brazos) y su barbilla estará también alta. Seguramente sonreirá y mirará directamente a los ojos.

Una persona que en ese momento tiene POCA CONFIANZA en sí mismo/a: Probablemente su postura será encorvada, con los hombros hundidos y la cabeza ligeramente inclinada. También, si oculta algo o no se siente cómoda, puede tener el cuerpo ladeado (en lugar de mirar de frente). Con poca confianza no se suele mirar directamente a los ojos y seguramente no se sonreirá.

¡Aprended de mi auto-confianza, bitches!

También la postura general puede mostrar que estamos alerta, asustados, tensos, relajados, divirtiéndonos… Atentos a esto, porque -por lo que leo en mis talleres- esta forma de expresión no verbal la usamos muy poco en nuestros relatos o novelas, y fijaos qué fundamental es.

Manos y brazos

Las culturas mediterráneas y latinas usamos aún más que el resto de los mortales los gestos de manos y brazos. Manos y brazos son muy importantes para mostrar apertura, recepción, confianza frente a la persona o la situación que tengamos delante, ya que son los encargados de protegernos ante situaciones adversas. Los brazos cruzados, lo decíamos antes, son la típica “barrera” conversacional, y puestos hacia adelante, nos separan de algún peligro.

Cuando los brazos están relajados y las palmas de las manos se muestran a los interlocutores, el personaje está relajado y abierto a propuestas, a sugerencias o a la simpatía de las personas que tiene delante.

 

Tus lectores cuando uno de tus personajes “frunce el ceño” otra vez. ¡Ouch!

Las manos tienen casi vida propia: pueden apretarse y convertirse en puños ante la tensión, o pueden entrelazarse los dedos, pueden señalar, o llevarse a la barbilla para mostrar interés, al rostro, a la frente, jugar con el pelo o con algo cuando estamos nerviosos. Si se llevan al labio, pueden mostrar que nuestro personaje está mintiendo u oculta algo. Las manos pueden masajear cuando el personaje está tenso, pueden rascar si está tenso, pueden abrirse para mostrar acuerdo, o pueden dar palmadas, aplaudir, negar o incluso sonar mocos o secar lágrimas.

¡Nos pueden dar muchísimo juego!

El rostro

Con sus 43 músculos y el protagonismo absoluto de las comunicaciones no verbales, el rostro se lleva el premio de gestos. Las cejas, los ojos (y pupilas) y boca son ya más que suficientes para crear todo un rosario de expresiones, cualquier sentimiento que queramos mostrar. Pero que no se nos olviden la mandíbula, los dientes, los labios, las mejillas, la lengua o incluso la inclinación de la cabeza… todo puede servir a la hora de expresar.

caras

No nos quedemos sólo con la típica sonrisa o el ceño fruncido cuando tenemos un abanico tan grande de posibilidades.

Por ejemplo, inflar un poco las mejillas y soltar aire indica hartazgo; sacar más el labio inferior que el superior, intento de provocar compasión. Inclinar la cabeza hacia un lado, incredulidad y hacia adelante, enfado u ofuscación. Morderse el labio, duda; sacar la lengua, burla; apretar las mandíbulas, tensión y rechinar los dientes, ira. Los ojos pueden entrecerrarse (para mostrar sospecha) o guiñarse (para crear complicidad) o abrirse como platos (sorpresa).

Aderezar nuestros diálogos o escenas con personajes con algún gesto del rostro (o, por supuesto, corporal) siempre nos va a dar una pista muy buena sobre lo que está sintiendo, casi como si lo estuviéramos viendo delante de nuestras narices.

¿Y tú, usas gestos cuando describes a tus personajes? ¿Cuáles de estos has usado y cuáles no? Cuéntame en los comentarios 😉

Comments

  1. Alberto Postacchini

    Gracias Diana: Cada vez que encuentro uno de tus articulos me los devoro. utilizo en algunos casos este tipo de herramientas, pero ocacionalmente. Son notas interesantes para tener en cuenta. Lo importante es repasarlas cada tanto, para volver a renovarlas y mantenerlas frescas en la redacción.

    1. Son muchos detalles a tener en cuenta a la hora de escribir, Alberto, espero con mis artículos ir cubriéndolos poco a poco. Me alegra que te sirvan.
      Un abrazo! 🙂

  2. Felicidades por este artículo, es fantástico.
    Creo que, en general, todos tendemos a describir dos o tres gestos y olvidar los demás, pero es horrible cuando en un libro, todo el mundo gesticula de la misma manera y para expresar cualquier sentimiento. En el que estoy leyendo ahora mismo, por ejemplo, todos los personajes se muerden el labio inferior, a todas horas, sin sentido, para expresar duda, enojo, concentración… Es desesperante.
    Ojalá todos los escritores lean este artículo. Yo, por mi parte, me lo guardo en favoritos 😀
    Muchas gracias!

    1. Pues sí, Arantxa, lo he visto también en muchas ocasiones, entre mis alumnos, pero como dices, también incluso en libros publicados. Un poco de cuidado con esos detalles ayuda mucho y da credibilidad. Me alegra que te haya gustado el artículo, un abrazo 🙂

  3. Hola, Diana:
    Es verdad, muchos personajes parecen zombis enarcadores de cejas. También es cierto que a veces es muy complicado describir determinados gestos, pero para eso está la riqueza de la lectura. Ahora mismo estoy releyendo «Rabos de lagartija», de Juan Marsé. Es alucinante cómo maneja el lenguaje gestual de los personajes, reforzado con la expresividad de los diálogos.
    En un post sobre construcción de personajes recomiendo este artículo de una página de habilidades sociales:
    https://habilidadsocial.com/el-lenguaje-corporal/
    Creo que es muy útil.
    Te felicito por tan buen post.
    Un abrazo.

    1. Gracias, Nestor. Lo de los zombies enarcadores de cejas me ha llegado, jajaja 😀 Gracias por el enlace, se ve interesante. ¡Un saludo!

  4. Muy, muy, muy buen artículo.

    Tenía la sensación, al releer mis textos, que todos mis personajes estaban en posición de firmes mientras hablaban. Estos consejos son exactamente lo que estaba buscando, así que muchas gracias por haberlos redactado y me los añado a mi lista de consultas.

    ¡Nos vemos!

  5. Pingback: Dudas de escritores respondidas (II) – Diana P. Morales, consejos e inspiración para vivir una vida creativa y desarrollar tu talento.

  6. Graciela

    Excelentes comentarios Diana,siempre te leo y me sirven de mucho. Ahora que mi novela, esta descansando y en proceso de corrección ortográfica, me doy cuenta cuantas cosas debo cambiar para mostrar mejor acciones y reacciones en mis personajes, gracias

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