Dudas de escritores respondidas (II)

Continúo aquí con las dudas que me habéis planteado a través de mi mailing o del grupo de facebook “La aventura de escribir”. Creo que con estas están casi todas respondidas; en cualquier caso, he intentado responder a aquellas que suelen ser más usuales entre las personas que escriben.

(En este otro post está la primera parte, con diez dudas más también respondidas).

En este post responderé a:

  1. ¿Es necesario planificar?
  2. ¿Cómo encuentro historias sobre las que escribir?
  3. ¿Son necesarios los lectores beta?
  4. ¿Cómo superar la auto-censura?
  5. ¿Cómo se transcriben los diálogos y cómo hacerlos más fluidos?
  6. ¿A alguien le interesan mis textos? ¿Los leerá alguien?
  7. Cómo escribir de forma clara y profesional
  8. ¿Con qué técnica se comprime un microrrelato?
  9. Cómo empezar y cómo terminar bien una historia.

¡Vamos allá!

1. ¿Es necesario planificar?  ¿Cómo armar una historia?

¿Recomiendas planificar mucho todo lo que va a pasar en la novela o dejar más al gusto? Yo siempre tengo claro lo que va a pasar, pero no planifico, me dejo llevar. (María)

¿Qué historia contar? Tengo personajes, contexto, anécdotas, conflictos, tengo los elementos pero me cuesta armarlos. (Berta Cancela)

Entiendo que ambas estáis hablando de escritura de novelas.

Desde luego, al escribir una novela es muy importante tener, al menos, unas cuantas paradas del “viaje” decididas. Entiendo que es a eso a lo que te refieres, María, cuando escribes “yo siempre tengo claro lo que va a pasar, pero no planifico“. Eso como mínimo.

En este post (La razón por la que no consigues terminar tu novela: necesitas un mapa) hablo de ello largo y tendido: la escritura de una novela es un proceso bastante largo, normalmente de varios meses, y en ellos la historia va a avanzar, como mínimo 100 ó 150 páginas.

Si no tenemos claro hacia dónde vamos, lo más probable es que, en algún momento, tomemos una bifurcación que nos lleve a un lugar que no nos guste. Es lo mismo que si decidimos lanzarnos  a la carretera sin un mapa. Tal vez acabamos en un lugar precioso, pero es más que probable que, por el camino, terminemos varias veces en pueblos sosos, minas abandonadas o llanuras desangeladas.

Eso, en escritura, significa BORRAR páginas. A veces hasta 40 (como me pasó a mí misma al escribir mi primera novela) y creedme, es doloroso. Y muchas personas se agobian, y simplemente abandonan la novela. Para que eso no pase, recomiendo tener claros, al menos, los pasos principales de nuestra historia. En el artículo lo explico con detalle.

Por otro lado, si tienes ideas sueltas (personajes, alguna anécdota), como le pasa a Berta, y quieres armar una historia con ellas, lo primero que te preguntaría es: ¿qué es lo que TÚ quieres contar? ¿Por qué ese personaje o esa anécdota te llaman la atención o son importantes para ti? ¿Qué tema o qué hay en el trasfondo de ese personaje o anécdota que te llame?

La respuesta a esas preguntas es el hilo del que debes tirar para empezar a montar tu historia. Una vez tienes claro lo que quieres decir, todo es mucho más fácil.

Luego, por supuesto, puedes jugar a combinar anécdotas, a inventar posibilidades… solamente con la trama. Lo puedes hacer con lápiz y papel o con algunos programas de ordenador que recomiendo en el artículo. Hay dos preguntas muy poderosas para lanzar adelante un argumento:

  1. ¿Qué pasaría si…? ¿Qué pasaría si este personaje que odia los cambios, de repente, pierde el trabajo? ¿O si le ascienden? ¿O si llega un nuevo compañero de trabajo que no sigue las normas? Explorar estas posibilidades puede darte muchas ideas.
  2. ¿Cuál es el colmo de…?  ¿Cuál es el colmo de un personaje que nunca protesta? Por ejemplo, podría ser que le elijan como líder en una lucha de su pueblo por defender los derechos de los osos.  (¿Y cuál es el colmo de los colmos? Perder un imperdible, juas :D)

2. ¿Cómo encuentro historias sobre las que escribir?

No encuentro argumentos ¿por qué? Sueño mucho, pero a la hora de escribir no me sale una historia. (Aurelio)

 ¿Como hacer que surjan ideas para escribir con más facilidad? (Caroline Falls)

La inspiración, sobre todo. Muchas veces no llega, y no me gusta verme obligada a escribir algo. Siempre que lo hago es sobre cosas que me pasan, cosas que me tocan, por lo que, muchas veces, no pasan cosas que crea que deben ser contadas… (Sara Olgar)

Y otro problema que siempre escribo de lo mismo (mis experiencias). No sé despegarme del yo. (María Villa)

Hay muchos recursos para conseguir ideas para escribir:

Llámalas y las ideas vendrán

Por ejemplo, en mi app gratuita de Portaldelescritor hay dos retos de escritura semanales, que son disparadores que ayudan a crear historias (los mismos que el grupo de Facebook), y con el generador de personajes de la app también pueden surgir muchas ideas. La app se puede descargar gratis aquí y además tiene enlaces a mis consejos de escritura del blog.

También tengo un  ebook que se llama, precisamente, “200 ideas para escribir” y se puede conseguir aquí. En él tienes más de 200 disparadores, en realidad, para iniciar una escritura hoy mismo. El truco es, sobre todo, tomárselo como un juego y disfrutar.

Una vez dicho esto, me gustaría hablar de otro tema. He elegido esta pregunta (aparte de porque es muy común), también porque encierra una importante cuestión para cualquier escritor:

¿Estamos llamados a escribir ficción (relatos, novelas, etc)?

Tal vez no es así.

A veces nos gusta escribir, jugar con las palabras y expresar, pero no necesariamente todo lo que se escribe debe ser ficción. Tenemos la idea preconcebida de que el autor exitoso es el autor de relatos y novelas, pero no tiene por qué ser así. ¿Habéis probado a escribir poesía, por ejemplo? Justamente la poesía explora sentimientos íntimos. O tal vez os podría gustar escribir ensayos, artículos… Podéis abrir un blog y probar a escribir un par de artículos cada mes sobre algún tema que os interese. A lo mejor descubrís una vocación mucho más fuerte y una forma de desplegar vuestra personalidad y lo que de verdad os está pidiendo la escritura.

¿Y qué pasa si no soy escritor/a?

En ocasiones, más que escribir, nos gusta la idea de ser escritor y por eso nos esforzamos en escribir novelas, que es el camino más rápido -se supone- para ser un escritor profesional. O nos gusta

Esta caricatura de mí misma, que dibujo desde la adolescencia, deja claro que lo mío son LAS LETRAS. 😀

la idea de ser artistas o creativos, y por eso nos forzamos a escribir, tal vez pensando que es uno de los oficios creativos más fáciles, ya que “como sé escribir, ser escritor será más fácil que otras artes” . (Huelga decir que no es así).

Sin embargo, en realidad, hay muchas formas de expresar la creatividad: pintura, dibujo, cine, diseño, arquitectura, escultura,… incluso la moda, la cocina de autor, la decoración o la creación de videojuegos son formas de ser creativo también.

De hecho, muchas personas que pueden tener dificultad para expresar sus ideas con palabras -o para encontrar ideas sobre las que escribir- a lo mejor se expresan maravillosamente con alguna disciplina más visual, como la fotografía, el dibujo, o el vídeo, o con alguna más plástica, como la cerámica. ¡Y es fantástico que sea así!

Como veis por la caricatura, yo misma he probado muchas cosas: de pequeñita estuve dando clases de ballet (aún me acuerdo de cómo se hace un demi-plié, pero no tenía aptitudes), y de adolescente, me interesé por el dibujo: sólo me sirvió para hacer bonitas representaciones de mis personajes de rol ^_^ Me encanta hacer fotografías. Y, como muchas personas saben, durante más de 15 años me he dedicado a la música a nivel semi-profesional, con cuatro discos grabados y giras por todo el estado. E incluso ha habido momentos en los que no escribía pero sí daba conciertos y componía canciones, como esta del vídeo, de 2014:

Moraleja: NO LIMITÉIS VUESTRA CREATIVIDAD.

Probad lo que os apetezca hasta dar con el lenguaje creativo que más os llene. A lo mejor es la poesía, o a lo mejor finalmente la novela, o quizá no tenga que ver con las letras. Que vuestra fijación por ser “escritores” no frene lo que podría ser, a lo mejor, una prometedora carrera en la música, el cine, el diseño o lo que sea.

3. ¿Cómo mostrar el paso del tiempo en literatura?

A mí me cuesta un poco los saltos temporales entre escenas, que haya un ritmo fluido sin caer en las típicas fórmulas “una semana después”, “unos días después”… a veces fluye solo y me sale bien, pero muchas otras me cuesta y tengo la sensación de que es un corte demasiado artificial. (Andrea G. Dones)

Rauda y veloz hacia la escritura del artículo, ¡prometido! 😉

Si me lo permites, Andrea, voy a dejar esta pregunta sin responder para poder escribir un post completo sobre ella en breve.

Esta duda y la de comenzar in media res tienen mucho potencial, y muchas posibilidades, y me gustaría poder responderlas ampliamente para que os resulte más interesante y completo, y para que pueda servir a muchos otros escritores.

 

 

4. ¿Son necesarios los lectores beta?

¿Es necesario tener un lector beta para descubrir tu punto ciego? Si no lo tienes, ¿como es más sencillo descubrir ese punto? (Caroline Falls)

Para quien no lo sepa, explicaré que un “lector beta” (o “lector cero”) es una persona conocida a la que le pasas la primera versión de tu relato o de tu novela y la lee y te da su opinión.

Es muy buena costumbre contar con alguien así, ya que, como mínimo, te podrá decir si hay algo de tu historia que no se entiende bien. Por mucho que nos esforcemos en escribir pensando siempre en cómo el lector va a recibir lo que escribimos, a veces se nos pasan detalles: tal vez para nosotros está clarísimo que el personaje ha tomado la decisión de matar a su jefe, pero realmente el lector no tiene datos suficientes para deducirlo. O quizá se nos ha olvidado indicar que el personaje está dentro de una casa al inicio o que es un hombre o una mujer… una lectura de cualquier amigo puede ser útil en aspectos básicos.

El lugar y el momento en el que tu amigo lee tu libro ya es decisión vuestra 😉

Además, si ese amigo o amiga lee mucho y tiene tus mismos gustos también te podrá decir si la historia le ha gustado, o si alguna parte le ha parecido aburrida, etc. En resumen, siempre es una buena opción. Por supuesto, lo ideal es una revisión profesional (como las que hago yo misma y otros profesores de escritura) de una persona con formación específica en literatura y creación escrita, que te pueda ayudar a perfeccionar el texto y a solucionar los puntos débiles de redacción, estructura, personajes, diálogos, ambientación, naturalidad, estilo… Pero si no puedes acceder a algo así, mejor tener al menos una opinión de un conocido antes de iniciar la reescritura.

Preguntas también cómo descubrir esos puntos ciegos si no cuentas con un lector beta: te propondría dos técnicas.

La primera, dejar el manuscrito en un cajón durante al menos un mes; pasada la euforia creativa de la escritura, volver a leerlo tras ese mes. Ya con ojos críticos, tú misma vas a descubrir posibles fallos.

Y la segunda recomendación es una que hago muy a menudo y sirve tanto para un roto, como para un descosido: leer, leer mucho. Leer muchísimo y leer, sobre todo, buena literatura. No es necesario que te guste Tolstoi, como comentabas en tu pregunta. Hay muchos buenos libros que no son densos ni largos, y también hay muchos clásicos que pueden sorprender. En mi penúltimo artículo dejé algunos.

 

5. ¿Cómo superar la auto-censura?

La autocensura, por el hecho de qué pensarán los demás sobre lo que escribo. Siempre que enseño algún texto la gente me dice que porqué no escribo más a menudo o tengo algún libro ya, aún así, me cuesta horrores confiar en mí y cuando releo, me lo cuestiono aún más. (Álex Rodríguez)

Yo puedo escribir del tirón dada una idea trabajada hasta que de pronto algo no me gusta y entonces me detengo a leerlo y releerlo y después a corregir lo que provoca que me tarde una vida en acabar cada historia. Es como si nunca quedase satisfecha…  (Sonia Martín)

Ya estuve hablando un poco de esto en el anterior post de preguntas y respuestas; concretamente, varias personas me preguntaban por qué mientras escribimos algo nos encanta y, sin embargo, nos parece muy imperfecto cuando lo leemos un tiempo después.

Como decía allí, tiene que ver con nuestro “yo corrector”, que no surge en el instante de la inspiración, sino en un momento posterior. Es bueno que esté ahí y que nos alerte; claro que, si en vez de alertarnos o animarnos a mejorar, ese “yo corrector” nos frena, nos deprime y nos bloquea, entonces…

Tenemos un problema

 Podría daros algún truco para rodear el problema de la autocensura -y, de hecho, voy a hacerlo.

Pero no os voy a engañar: el perfeccionismo o el miedo al qué dirán que nos impide crear, o nos frena a la hora de mostrar nuestro trabajo, es algo muy profundo que no puede resolverse en unas pocas líneas. La única manera de superarlo de verdad es haciendo un trabajo interior para averiguar por qué nos da tanto miedo que nos juzguen, por qué nos importa tanto lo que piensen los demás.

Pero Diana, ¿cómo no nos va a importar lo que piensen los demás? Es esencial, ¡serán nuestros lectores!“, os oigo preguntar.

Sí, puede ser lógico que eso nos preocupe… hasta cierto punto. Pero no es lógico que esa presión nos duela, ni mucho menos que nos impida escribir o participar en un concurso o enseñarle un cuento a un amigo.

A Chris Pratt le importa un pepino lo que piensen. Sé como Chris Pratt.

Y, por cierto, hay gente a la que no les preocupa un rábano lo que piensen los demás. Mirad a vuestro alrededor, seguro que tenéis algún amigo o conocido así, ¿verdad? Entonces, ¿por qué es tan difícil para algunas personas?

Porque ahí debajo hay algo más.

Algo que llevamos aprehendido, probablemente, desde que éramos pequeños. Algún miedo, prejuicio o creencia grabada a fuego que nos hace detenernos. Algo que no se supera hasta que no se hace un trabajo interior valiente y se mira bien adentro -allí donde nadie quiere mirar, porque es donde habitan los monstruos. Sólo sacando a la luz esos miedos se empiezan a combatir, porque estos se crecen en la oscuridad.

Podéis hacer ese trabajo por vuestra cuenta, leyendo libros sobre el tema (os recomiendo “Aunque tenga miedo, hágalo igual”, de Susan Jeffers), por medio de cursos de crecimiento personal,  o con un coach… Justo mi taller “Rompe el bloqueo” trata eso y los participantes han descubierto cosas muy interesantes y han roto todo tipo de barreras. Pero ya os digo, el principal paso es vuestro.

¿Alguna técnica, mientras tanto, para escribir?

Claro que sí, os doy dos:

  • Las páginas matutinas de Julia Cameron: En sus libros “El camino del artista” y “El camino del escritor”, la coach Julia Cameron anima a hacer este ejercicio. Cada mañana, escribir tres páginas, a mano, en un cuaderno. Pero ojo: escribid lo primero que os surja, y sin tachar ni retocar. Si lo que os sale es la lista de la compra, o lo mal que lo pasásteis ayer viendo una peli de miedo, sea. Este ejercicio debe realizarse al menos un mes, cada día, y viene muy bien para aprender a no censurarse.
  • Escribir solo para vosotros durante un tiempo: “Pero Diana, si eso es lo que ya hago, soy incapaz de enseñar mis escritos a otros”, os oigo, os oigo. ¡Ah! Pero seguro que estáis todo el tiempo pensando en los otros y en ese horrible momento en el que vais a enseñar vuestros escritos y pasándolo mal, ¿verdad? Os animo a recuperar el simple placer de escribir (después, el resto, si todo va bien, puede que venga solo). Elegid un periodo de tiempo, no menos de un mes y no más de seis meses, en el que vais a escribir, cada día o cada semana, y estará prohibido enseñarle a nadie lo que escribáis. Simplemente, disfrutad la escritura, escribid para vosotros.

6. ¿Cómo transcribir diálogos y cómo intercalar diálogos y narración?

Me gustaría entablar diálogos con arte, quiero decir: como en los buenos libros, donde se diluyen diálogo y narración casi sin apreciarse. (Paloma Fernández Garrido)

Diálogos, cómo colocar los guiones, los puntos suspensivos, los tiempos verbales, etc… Me resulta difícil escribir diálogos. (Graciela Gomez)

A mí me llevan de cabeza, como usar los guiones, en los diálogos, luego si se introducen pensamientos y narrativa, en fin como organizar bien un mezcladillo y poner bien los guiones, comillas, puntos etc (Teresa Lluqueta)

 Soy consciente, por mis talleres, de que las dudas sobre diálogos son muy habituales, y es por eso por lo que ya he escrito ampliamente sobre este tema. Os enlazo artículos que os pueden resolver estas dudas:

7. ¿Me va a leer alguien?

¿Lo que escribimos le interesa a alguien? (Daniel Hermosel)

Una de las dudas que me azotan cada vez que escribo es si realmente lo que estoy relatando lo hago para que alguien me lea o simplemente lo hago para mí o para desahogarme. Lógicamente yo quiero que me lean, pero aún sigo creyendo que eso que escribo no le interesará a nadie. (Rosée DewDrop)

Vaya berenjenales en los que me metéis 😀 😀 😀 Bueno, o más bien me meto yo solita, que soy la que os he animado a hacer preguntas. Esta es quizá la más difícil de contestar, pero he querido incluirla porque es algo que seguramente todo escritor se ha preguntado alguna vez: ¿Y si la historia que estoy escribiendo no le interesa a nadie?

Primero,y antes de nada tiene que quedar claro que es esencial que lo que escribas te interese a ti. Eso por descontado. Y solo eso ya merece la pena. Porque escribir es también un placer, un disfrute personal, una explosión de creatividad en la que, de paso, aireamos muchas de nuestras preocupaciones.

Así que, de primeras, escribir sí. Siempre. Pase lo que pase. Aunque sólo lo leamos nosotros.

Pero la verdadera respuesta a vuestra pregunta creo que va por otro lado.

Apuntad esta regla de oro:

Si está bien escrito, lo particular se hace general.

Me explico: las experiencias que cada uno vive son particulares, pero las emociones son comunes a todos los seres humanos.

Recordad que la palabra empatizar viene del griego “pathos”, que significa emoción. No empatizamos con las historias, ni con las anécdotas; ni siquiera con los personajes: empatizamos con las emociones de esas historias y de esos personajes. Y las emociones son universales.

Ay, Ray Bradbury, Ray Bradbury, que me tienes toda “emocioná”

Yo no soy un señor de mediana edad con hijos que vive junto a una pista de despegue de cohetes que van a Marte, pero el relato “El cohete” de Ray Bradbury está tan bien escrito y elaborado que, cuando lo leo, me emociono; tal vez porque me remite a momentos en que yo también he querido hacer feliz a alguien y no tenía los medios para ello. O simplemente porque reconozco esa emoción y me hace vibrar.

También vuestras historias -sean reales o sean inventadas, pero que os conmueven a vosotros- llegarán a impactar a otros si trabajáis la técnica y la redacción, ya veréis como sí.

Y eso nos remite a la siguiente duda, que me ha venido al dedillo 😉

8. ¿Cómo escribir de forma clara y profesional?

A veces cuando me pongo a escribir se me dificulta escribir de forma clara ;es decir tengo una idea genial en mi cabeza pero cuando la plasmo en papel no me agrada como lo digo. (Elizabeth Ruiz )

Pues tengo dudas  de ortografía, de que no se entienda lo escrito, de falta de ideas…. Pero sobre todo de no saber si me expreso con claridad (Lurdes Pedreño)

¿Puedo escribir sin tener un lenguaje académico? (Gladys)

Afortunadamente, también a este tema le he dedicado varios posts. El más reciente es el primero, pero os aconsejo no perderos los otros dos:

9. ¿Cómo sintetizar un microrrelato, qué técnicas hay para escribirlo?

Uno de mis problemas al escribir microrrelatos es la extensión, siempre agrego muchos detalles que creo que darán atmósfera y sentido, pero luego quedan muy largos y más que microrrelatos, serían
simples relatos. En el microrrelato, ¿Cómo hacer la síntesis de lo relevante, sin perder la esencia de lo que se quiere decir? (Agot Pier). 

¿Existe alguna técnica para escribir un microrelato? (Raul Sanchez)

Por definición, el microrrelato debe tener, como máximo, 15 líneas de Word… pero, como todos los géneros breves, en realidad, cuanto más breve, mejor. Más impacta.

Es entonces normal esa preocupación: efectivamente, en un microrrelato no podemos recrearnos tanto como en un relato en detalles como ambientación. Hay que ir muy al grano y casi desde el inicio.

Sí, vale, esta soy yo ante Ray Bradbury

Ray Bradbury, en su libro “Zen y el arte de escribir”, cuenta cómo el director de la película “El carnaval de las tinieblas” (basada en uno de sus libros) le decía para reducir el guión: “Está muy bien, Ray, pero ahora vas a recortar 20 páginas”. Bradbury le respondía “¡Imposible!”, pero luego llegaba a su casa, se ponía a ello y las recortaba. Y a la semana siguiente el director añadía: “Estupendo, Ray, ahora vamos a recortar 20 páginas más”. Y, sorprendentemente, el propio autor se dio cuenta de que podía. Y así dejó el guión a la mitad.

Entonces, te propongo un ejercicio parecido: cuando tengas el microrrelato terminado, elimina 50 palabras. Y, al día siguiente, 50 más. Y así hasta que consigas reducirlo al menos un tercio (o mejor aún la mitad). ¿Te animas? Ya me cuentas qué tal te va.

Preguntabas también, Agot Pier, por el uso del punto y coma, tengo este artículo aquí.

La pregunta de Raúl es, me temo, demasiado genérica: por supuesto que existe alguna técnica para escribir microrrelatos. Alguna no, ¡muchas! Hay diferentes aspectos que cuidar, desde la redacción, cómo enganchar al inicio, cómo conseguir un final que impacte o lo deje “redondo”, la personalidad, los temas… Tantos aspectos que incluso dirijo un taller literario de microrrelato para trabajarlos.  No sería posible describirlos en un post, ni en cinco siquiera.

Mi recomendación primera: lee muchos microrrelatos. No son pocas las personas que se lanzan a escribirlos pensando que son fáciles, porque son cortos… ¡y es justo lo opuesto! Cuanto más breve, más difícil. Más detallista hay que ser y más precisión de cirujano hay que tener. Así que cómprate unos cuantos libros que recopilen microrrelatos, lee varios al día (son cortitos) y estúdialos o imítalos. Verás cómo mejoras en poco tiempo.

10. ¿Cómo empezar y cómo terminar una historia?

La gran duda es articular un buen comienzo que consiga captar el interés del lector en la historia que vas a contar, mantener esa magia hasta el final y no decepcionar con la resolución de la trama. (Carmen Fernández Rocha)

Pues tengo dudas sobre cómo terminar. Me ha ocurrido en dos ocasiones, tener delineada una novela y ver que un escritor ha sacado algo muy parecido, frustrarme y abandonarlo. (Marta García Toribio )

De nuevo es un tema que he trabajado ya en varios posts, por lo que no es necesario repetirme (y, de todas formas, no es algo que se pueda explicar brevemente). Dejo aquí los enlaces a los artículos, pero recordad que para mejorar es imprescindible LEER, en abundancia, y buenos libros.

Y  si alguien se anima en mis talleres literarios por internet en Portaldelescritor va a dar, seguro, un buen empujón a su escritura con mis revisiones y consejos 😉

 

Y dejo aquí el enlace a LA PRIMERA PARTE DE ESTE POST, CON OTRAS 10 DUDAS DIFERENTES DE ESCRITURA RESPONDIDAS TAMBIÉN. En concreto:

  1. ¿Cómo encontrar el equilibrio en la descripción?
  2. ¿Se pueden usar nombres reales de personas, marcas o lugares en nuestros escritos?
  3. Varias dudas de ortografía y puntuación respondidas
  4. ¿Cómo empezar una historia in media res?
  5. ¿Se puede mezclar la 1ª y la 3ª persona?
  6. Tengo dos proyectos, ¿cuál elegir?
  7. ¿Es la constancia obligatoria?
  8. ¿Pueden descalificar una buena novela de un premio por una coma mal puesta?
  9. ¿Cómo pasar de escribir microrrelatos a relatos?
  10. ¿Por qué al releer mis textos pasado un tiempo ya no me parecen buenos?

Add A Comment