SÍ, tu historia da para un libro (y todos podemos convertirnos en buenos escritores/as)

Hoy voy a hacer algo diferente a lo que suelo escribir en mi blog, y es contestar a un artículo que se ha hecho viral la última semana, que se titula “No, tu historia no da para un libro” y con el que estoy en profundo desacuerdo.

De hecho, no solo estoy en desacuerdo con el mensaje en general que transmite: es que a lo largo de mis 20 años como profesora de escritura he visto mil y un ejemplos que demuestran que lo que afirma no es cierto.

He visto necesario contestar a ese artículo porque me parece que puede generar un desánimo tremendo en aquellas personas que quieren escribir. Y parte de mi propósito como profesora (y del objetivo de este blog) es alentar a las personas que desean escribir, o convertirse en escritores y escritoras profesionales.

Básicamente, hay tres ideas del artículo con las que discrepo y a las que iré contestando una a una:

  1. “No todas las historias dan para un libro”
  2. “No todos podemos escribir un libro”
  3. “Escribe solo para ti mismo”

O sea, en realidad discrepo del artículo casi por completo 😂, pero en cuestiones editoriales prefiero no entrar porque no es mi campo. Yo me dedico a enseñar y a acompañar a personas en el proceso de escribir y mejorar en su oficio.

Voy a dejar, además, citas de escritores y escritoras de fama reconocida que creo que pueden ser una buena ilustración de lo absurdo de algunos argumentos. Como esta:

A escribir se aprende escribiendo –Simone de Beauvoir

Vamos con el punto 1.

1/ SÍ, CUALQUIER HISTORIA DA PARA UN LIBRO

(Contestando a “No todas las historias dan para un libro” )

La autora de este artículo tiene una relación muy diferente con la escritura de la que yo tengo. Ella, como agente literaria, no tiene relación con el proceso de escribir. Lee un un libro, que un autor o autora envía a su agencia y valora si es vendible a una editorial o  si no lo es.  VE UN PRODUCTO ya finiquitado, terminado.

Seguramente, no se detiene a pensar: ¿cómo puedo hacer que esta historia se convierta en un libro que disfruten miles de lectores?

¿Y para qué debería hacerlo? Las grandes editoriales y agencias literarias reciben decenas de manuscritos cada día. Sólo tiene que elegir otro de la pila y alguno habrá que ya reúna las condiciones que ella busca.

En cambio, yo trabajo con las personas que escriben y lo que conozco son los procesos de escritura. Por eso puedo decir, con total seguridad, que cualquier idea puede convertirse en un libro. Y voy a explicar cómo.

De hecho, ya hablé de algo de esto en un artículo antiguo (“5 cosas que tendrás que tener en cuenta si quieres convertir tu vida en una novela“).

Es cierto que muchas veces llegan personas a mis talleres con idea de novelar su vida, o crear un cuento de ficción a partir de una anécdota real, o de algo que le han contado. Y así, en bruto, novelar una vida, o una anécdota, puede no resultar en un libro que emocione. Pero, como bien saben los productores de Hollywood (que producen biopics como churros, basados en la vida de personas) SE PUEDEN TRABAJAR para convertirlos en novelas o cuentos entretenidos, emocionantes. E incluso (¿por qué no?) obras de arte.

De hecho, “El dios de las pequeñas cosas“, de Arundhati Roy, es un libro multi-premiado, alabado por la crítica y un gran best-seller que está basado parcialmente en la vida de la autora.

Cada historia, cada incidente, cada extracto de conversación es materia prima para mis escritos – Sylvia Plath

Básicamente, para convertir cualquier anécdota -de tu vida o no- en una novela o un relato de ficción que emocione, necesitarás trabajar tres elementos fundamentales: 

  • Delinéala con la estructura de historia de ficción.

La estructura en tres actos (planteamiento, nudo y desenlace), la más popular para narrar historias de ficción, existe desde hace 10.000 años y existe por una razón: sirve para enganchar a las personas a nuestra historia,  para emocionarlas y que no puedan dejar de leer hasta el final.

La vida, o cualquier anécdota real, no tiene esa estructura. De hecho, si noveláramos la vida tal y como es probablemente sería un aburrimiento (días y días, o meses y meses, en los que no pasa nada) y un caos (situaciones que no vienen a cuento, giros que no tienen nada que ver con la historia “principal”).

Pero la buena noticia es que toda anécdota se puede trabajar para que tenga esa estructura. Sí, no será exactamente la historia con pelos y señales, tal como pasó -justo por eso se dice que está “basada” en hechos reales- pero lo esencial, lo que te interesa, estará ahí. Eso seguro. Y quedará legible, emocionante y hasta vendible 😉

  • Busca lo universal dentro de esa historia particular

El artículo al que contesto dice que  “Las historias que contamos para entretener a nuestros amigos y familiares pueden resultar extraordinariamente aburridas para quienes no nos conocen.

Esas historias, en realidad, pueden tener exactamente el mismo interés que los lamentos interminables de “Madame Bovary” (Flaubert)  por su amante, o las comeduras de coco de Atticus Finch (“Matar a un ruiseñor”, de Harper Lee) para conseguir salvar a un hombre de la cárcel.

Basta con buscar lo universal dentro de esa anécdota, lo que es común a toda persona -o al menos a muchas.

La historia de cómo tu madre superó una enfermedad puede hablar de la importancia de la resiliencia, o de la familia; la divertida anécdota de tu tío cuando se quedó sin gasolina puede estar diciéndonos lo bueno que es tomarse la vida con humor.

Al igual que la historia un viejo loco que se pone una escudilla en la cabeza y sale a atacar molinos no trata de nuestro tío Alonso  Quijano, sino que nos habla de cómo seguir nuestros sueños pese a todo, y de luchar contra las injusticias por muy pequeño que seas.

Y eso, esa idea, NOS LLEGA. Nos emociona.

Las emociones que tenemos los seres humanos (sí, también las de tu propia vida, las de tu madre, o tu prima Rosalita) pueden conectar con las personas que te lean. Para eso, es esencial identificar qué es lo esencial de tu historia, qué estás contando realmente -de hecho, es importante también si escribes ficción.

Y, además, no olvides usar la estructura, y tener en cuenta el último punto:

  • Intenta que la historia esté lo mejor escrita posible. 

Tengo varios artículos escritos sobre este tema (como este y este otro), porque me parece fundamental: cuanto mejor escrito está un texto, más fácil es que alguien se emocione con él. Las palabras en literatura no solo sirven para dar información, sino para impactar con la forma con la que decimos las cosas.

Y no hace falta que escribamos como García Márquez, ni muchísimo menos. Pero es bueno ir mejorando y puliendo tu estilo.

No es cuestión de un día, pero SE PUEDE HACER. Se puede ir escribiendo mejor y dominando las técnicas literarias -lo veo cada día en mis talleres. Muchas veces trabajo obras basadas en vidas reales (y, de hecho, una de las autoras a las que hice coaching a principios de año para novelar su vida este otoño la publicará con una editorial).

Y así paso al siguiente punto que quiero contestar del artículo.

Nadie empieza escribiendo bien. Comienzas escribiendo regular y vas mejorando. Por eso quienes escriben han de ser perseverantes -Octavia Butler

2/ SÍ, CUALQUIER PERSONA PUEDE LLEGAR A SER ESCRITOR/A PROFESIONAL

(Contestando a “No todos podemos escribir un libro” )

Hay una pequeña parte del artículo con la que -si la saco de contexto- concuerdo: son esos párrafos en los que la autora deja claro que para escribir bien hay que aprender técnicas, quizá asistir a talleres y esforzarse por mejorar.

Efectivamente, la escritura es un camino y para mejorar es bueno ser perseverantes. (Lo explico con mucho detalle en este otro antiguo artículo de mi blog)

Estoy de acuerdo con que ser escritor implica trabajo (¡Ojo! aunque no hay que olvidar que también es DIVERTIDO, porque la autora del artículo lo hace sonar como si fuera una condena en la cárcel 😫). Sí, hay que escribir, intentar mejorar, divirtiéndose en el camino… y eso exige cierta dedicación y cierto tiempo: estamos de acuerdo.

Sin embargo, es curioso que la autora esgrime ese argumento para llegar a la conclusión de que “no todos podemos ser buenos escritores” (wtf?) en lugar de llegar a la conclusión lógica de ese argumento que ella misma ha expuesto:

Si llegar a ser buen escritor/a implica trabajo, entonces toda aquella persona que haga ese trabajo podrá llegar a serlo.

Y eso es lo que yo veo día a día en mis talleres. Día a día. No hay mes que alguien no termine una novela. Cada poco alguno/a de los participantes en mis talleres publica libros. Sí, hay que dedicarle tiempo y aprender a mejorar (y es divertido, recuerdo), pero SE PUEDE.

Se hace.

Todos los días hay personas que lo hacen. 

Oye, que quizá hay gente que NO quiere hacer el trabajo necesario. (Una opción perfectamente legítima, por otro lado). Vale, pero eso es una elección personal de cada uno. No es que “no se pueda“, como dice el artículo; no es que “no puedes ser buen escritor porque es mucho trabajo“. Es que eliges no hacer ese trabajo, no dedicarle ese tiempo.

Pero PODRÍAS. Puedes.

NO es un designio innato; nadie nos toca con un dedo divino y nos dice “tú puedes escribir” y “y tú no”.

Quien no sabe tocar un piano se asombra de lo que es capaz un pianista. Pero el pianista tampoco lo ha sabido desde el principio, así, sin más. Se ha ejercitado muchos, muchos años. Con un escritor pasa lo mismo.- Michael Ende (autor de “La historia interminable”)

Además, la autora del artículo ilustra su teoría de que tú no puedes ser un buen escritor con un ejemplo que me parece nefasto:Yo corro desde que tenía un año. ¡Casi 40 años corriendo! Pero sería completamente incapaz de correr una maratón. No estoy capacitada físicamente para hacerlo

Lo siento mucho por usted, pero, para empezar, todos los días hay personas que se entrenan y se empeñan y al final corren la maratón. Hasta con 80 años.

Por otro lado, no: escribir no es como una maratón porque no existen limitaciones físicas para hacerlo. Helen Keller escribió libros siendo sordo-ciega y muda. Y en este artículo hablo de grandes escritores que escribieron en circunstancias muy adversas.

A ver: nadie ha hablado de escalar el Everest en silla de ruedas. ¡Que se trata de escribir, leche! Ponerse delante de una libreta, o un ordenador, y juntar letras. Y aprender a mejorar esa escritura. El aprendizaje de cosas nuevas es algo que hacemos todas las personas desde el colegio. Ni siquiera hay una limitación económica: hoy en día hay blogs, ebooks baratísimos, etc.

No hay nada, absolutamente nada, del proceso de escribir y mejorar tu escritura que no esté al alcance de prácticamente cualquier persona.

La conclusión lógica es que, si haces ese trabajo, si tienes tiempo, ganas e ilusión, lo más probable es que llegues a ser escritor o escritora y a terminar un libro como veo yo TODOS LOS DÍAS en mis talleres. Y pongo ejemplos solo de mis talleres, porque es lo que conozco más y veo día a día; pero también veo a menudo cómo escritores que conozco, o amigos y amigas mías mejoran su escritura, publican y consiguen buenas críticas.

El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia – Doris Lessing (Premio Nobel de Literatura).

Sin embargo, esta autora no llega a esa conclusión, sino a la opuesta. “Es que escribir es tan difícil que… pobrecito, anda, déjalo, que no vas a poder“, parece implicar su discurso.

Me suena a algo ya muy conocido: la vieja idea de que “escritor se nace y no se hace” . De hecho, cuando comenté en el Facebook de una conocida página que no estaba de acuerdo con este artículo, el CM de la página me contestó para decirme que “la habilidad para escribir tenía que ser un poco innata”.  

Estoy totalmente en desacuerdo con  la idea del talento innato necesario para escribir (ya lo explicaba en este artículo de hace años).

Más de 3000 personas que han pasado por mis talleres me han confirmado que eso del talento innato es una falacia (porque he visto mil veces que no hace falta más que ilusión, ganas y dedicación), y suele ser, además, una excusa.

Una excusa de algunas personas para no escribir (“es que yo no tengo talento“) o una excusa de otras para cerrar las puertas de su coto privado y mirar por encima del hombro a quienes empiezan (“es que esa persona no tiene talento“), sintiéndose superiores.

Porque, las cosas como son: generalmente quien afirma que hace falta un talento especial e innato para escribir lo que suele querer decir esYo tengo ese don divino Y TÚ NO”.

Odio ese tufo elitista de que la escritura es algo reservado a unos pocos elegidos.

Y he comprobado, año tras año, que no es cierto. Es más, incluso, en ocasiones, personas que llegaban a mis talleres con más “talento” (o facilidad), luego resulta que eran las que no terminaban las novelas, o apenas avanzaban, mientras que otras, que acababan de empezar hacía poco, publicaban libros y empezaban a ganar premios.

Conclusión:

Creer en el talento, a la postre, no suele servir para nada bueno. Lo que sirve es confiar en tu propia inteligencia, en tus hábitos, en tu habilidad para mejorar. En la escritura o en cualquier faceta de la vida.

 

3/ SÍ, PUEDES TENER EXPECTATIVAS DE PUBLICAR CON UNA EDITORIAL (O COMO QUIERAS)

(Contestando a “Escribe para ti mismo” )

Un escritor profesional es aquel amateur que nunca se dio por vencido. – Richard Bach (autor de “Juan Salvador Gaviota”)

Voy terminando ya con la contestación al párrafo final del artículo en cuestión, que me parece ya demoledor: una bala dirigida a romper las esperanzas y los corazones de todas aquellas personas que sueñan con escribir.

Es justo el párrafo que dice que si quieres, escribas un libro, vale, pero “Tenga en cuenta lo que implica antes de empezar, para que sus expectativas y sus objetivos sean razonables” (por dios, no se nos vaya a ocurrir SOÑAR). Y, además, en un resaltado del artículo, concluye que “Para escribir un libro por el que la gente esté dispuesta a pagar  es necesaria una perspicacia que pocos narradores poseen

O sea, que básicamente, lo que te está diciendo es que no te vayas a creer, pobrecito autor o autora, que tú puedes llegar a publicar. Debe ser que la autora de “50 sombras de Grey” tiene un talento “que pocos narradores poseen”,  al que tú, pobre mortal, no puedes aspirar. 😓

Vaya manera de DESANIMAR a la gente.

Y justamente yo veo cada año cómo participantes de mis talleres publican Y VENDEN sus libros (a veces centenares de ejemplares, como Maria José, Eloísa, Elisa, Lola…  una cifra que no está nada mal para el mercado actual). Y veo también cómo publican con editorial. Isabel Mallén, de 67 años, publicó el año pasado con una editorial la novela que comenzó en mis talleres. Y se va a imprimir una segunda edición. Elena, exalumna mía, lleva unos cuantos premios literarios en su haber. Lleva dos años escribiendo.

A lo mejor es que a mí solo me toca gente superdotada, que por las noches se ponen la capa y vuelan a salvar a la ciudad del crimen.

O será que con ilusión, paciencia, dedicación y ganas de mejorar se puede LLEGAR A ESCRIBIR MUY BIEN, y se puede PUBLICAR,  VENDER, Y  GANAR PREMIOS.

Tú decides qué creer. 

Yo te dejo simplemente aquí debajo un slide con ejemplos de los éxitos de participantes en mis talleres y esta hermosa cita final:

Solo escribe cada día de tu vida y lee intensamente. Y ya verás lo que pasa – Ray Bradbury (Autor de “Farenheit 451”)


RECUERDA QUE, SI QUIERES MEJORAR  TU ESCRITURA CONMIGO…

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Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mis consejos. Escríbeme. Aquí puedes ver imágenes de mis talleres y las presentaciones de libros de mis alumnos y alumnas.

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Comentarios

  1. Rosa Inclán

    Te agradezco el post. Particularmente he escrito un libro, sobre nuestra experiencia personal con una enfermedad degenerativa en la familia, y sólo con poder ayudar a una persona, me siento satisfecha, sin pensar a llegar a ser éxito de ventas.
    Para mí ha sido un sueño, que nuestra experiencia culmine en un libro de ayuda, para llegar a aceptar un cambio tan drástico en tu vida.
    Sí, mi experiencia ha dado para un libro.
    Gracias por tus palabras de ánimo.

    1. Qué bonita experiencia, Rosa. Gracias por compartirla. Es algo que yo veo muy a menudo, pero a veces la gente no termina de creérselo. Y estate segura de que, si te animaras, el segundo libro que escribieras sería incluso mucho mejor y más emocionante.
      Un fuerte abrazo

  2. Teresa

    Hola, Diana. Muchas gracias por haber escrito este “artículo-respuesta”. No había visto el otro, pero efectivamente me ha parecido demoledor. La impresión que me da es que esa persona no quiere realizar su trabajo, y ha intentado así desanimar a la gente para tener ella menos que hacer… ¡Qué desgracia! Más le valdría dedicarse a algo que la llene…

    En otro orden de cosas, te dejo por aquí algunas erratas que he ido encontrando conforme leía el post (te las escribo tal cual porque en el buscador te será fácil encontrarlas). Me imagino que quizás querrías corregirlas…
    – En la cita de Sylvia Plath está escrito: “mis escritor”
    – Hay otro momento donde sale: “Basta con bucar”
    – Cuando hablas del: “99% de la población e nuestro país”
    – y, por último… “Escritor se nace y no se nace”.
    Entiendo que cuando nos exaltamos es normal que estas cosas nos pasen, jeje. Y, de nuevo, ¡muchas gracias por tan buen artículo!

    1. Hola, Teresa: creo que en la última revisión (he hecho dos o tres esta misma noche) ya encontré esas erratas al mecanografiar. Muchas gracias por avisarme.
      Muy interesante eso que dices de que la autora parece querer “ahorrarse trabajo”. Sí que se puede deducir algo así de sus palabras…
      Un abrazo

  3. Lorena

    Qué bien leer un post así, acabo de empezar con mi blog y me ha animado mucho!

  4. Mónica López

    Hola ,Diana.
    Gracias por este artículo lleno de motivación, para quienes recién empezamos a escribir. La constancia es la clave como dices, Aprender a usar las técnicas y recursos literarios. Leer y leer mucho, muchisimo.
    Yo sigo trabajando en mi ortografía 🙂 ( Siento que voy un poco mejor, jaja).
    Siempre me anima leerte.
    Un abrazo.

  5. Laura Antolín

    Hola, Diana:

    Olé por la réplica. Leí el artículo y tuve que patalear en los comentarios; no pude por menos.
    Sí entiendo el tedio de esa agente (de cuyo nombre no quiero acordarme) al cribar propuestas: un manuscrito no es precisamente un producto repulido. Pero el tufillo clasista que desprendía el artículo me crispó. Su mensaje, para nosotros los escribidores indies, era desalentador. Desolador. Tanto que, si aplicáramos su tesis a una gran parte de la literatura, no dejaría títere con cabeza, me temo.
    Con esto nadie pretende que escribir bien sea tarea fácil…Tampoco, imposible. Es cierto que en España no se imparten talleres de escritura en las universidades (todavía), aunque por suerte contamos con recursos como los que ofreces en tu blog, amén de una larguísima tradición literaria, de aquí y de allá.

    No, no, esta señora no nos quitará las ganas de seguir escribiendo. Otra cosa bien distinta es que logremos la atención de ese editor que transforme nuestro texto en producto vendible… Pero ese es otro cantar.

    Gracias por tu labor y toda la esperanza. Un saludo.

    1. Suscribo todas tus palabras; efectivamente, a mí también me olió al mismo tufo elitista desde el inicio. Vamos, desde el título con ese rotundo “No” con el que se abre el artículo (y se cierran las esperanzas de los escritores).
      Un abrazo, Laura

  6. Héctor Del Valle

    Vaya que el artículo de la editora causó revuelo entre el gremio, jajajja. En su favor, podemos decir que cumplió su cometido: crear un escrito que no dejara indiferente al lector.

    Como bien dices, el escribir no es para todos, sólo para aquellos que están dispuestos a pagar el precio de la constancia y dedicación. Aunque algunos, espero no ser el único, nos sentimos los amos de las letras y nuestros textos son lo mejor que se ha escrito en el mundo (bueno, exageré un poco, pero sí creemos que tenemos un “don” para escribir divinamente) …hasta que llegan las críticas; y es ahí donde nos surgen el Síndrome del Impostor y la traba de la Hoja en Blanco. A mi ya me daba miedo escribir, pero gracias a tus artículos en donde hablabas de cómo manejar la crítica, he ido superándolo. Muchas gracias.

    Me muero de ganas de tomar uno de tus talleres, o al menos de usar tu servicio de informe de lectura. Nada más que tenga dinero para hacerlo, que bien vale la pena, porque, como decimos en México, eres una chingona.

    1. Estaré encantada de recibirte en uno de mis talleres, o realizarte un informe, Héctor, seguimos en contacto hasta ese momento.
      Desde luego, el artículo -como dices- sirvió para establecer un buen debate. Un fuerte abrazo y ánimo con esos escritos.

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