Los 20 retos que encontrarás en el oficio de escribir (y cómo superarlos)

Cuando emprendemos el oficio de la escritura, a veces no tenemos claro qué es lo que nos vamos a encontrar. Incluso podemos tener una idea idealizada de este oficio, y pensar que todo será diversión y emoción: no me entendáis mal, de eso hay mucho 😉 Pero también hay momentos menos interesantes y desafíos y retos a lo largo del camino.

Eso sí, ¡son retos superables! Parte del oficio es ir aprendiendo a lidiar con ellos y crecer con ellos mientras escribes. Sobre algunos de ellos he escrito extensamente, y voy dejando aquí algunas claves para saber qué hacer cuándo se te presentan:

¡Vamos allá!

1. Falta de tiempo

Mientras eres estudiante o joven es posible que -salvo época de examen- este reto no se te presente. Pero una vez te hayas insertado en la vida laboral y si además cuentas con cargas familiares, la situación puede cambiar y, de repente, todos esos enormes ratos libres desaparecen. ¿Cómo encontrar tiempo para escribir?

Como ya escribí hace tiempo, la clave es que el tiempo para escribir no se encuentra (no lo vas a encontrar nunca): hay que crearlo. En este artículo doy 3 estrategias diferentes para conseguirlo:

2.  Soledad

Por lo general, la escritura es una tarea que solemos emprender en solitario y esa situación -casi como cualquiera en la vida- conlleva ventajas e inconvenientes. La ventaja es que todo está bajo tu control, no tienes que consultar con nadie, ni discutir, ni llegar a acuerdos, como cuando emprendes aventuras creativas en compañía (cine, teatro, música…).

¿El inconveniente? Que no tienes que hablar con nadie para nada… y eso puede llegar a cansar o incluso fomentar un aislamiento poco sano. Afortunadamente, hoy en día es más fácil que nunca encontrar una tribu y conseguir sus múltiples ventajas, tal como explicaba aquí. 

Puedes probar a buscar grupos de escritores o de lectura en tu ciudad o barrio, y también por internet, como el que yo dirijo en Facebook. En redes sociales puedes fácilmente encontrar personas afines, y participar en retos o lecturas compartidas.

3. Recibir una mala crítica 

Es una de las cosas que más tememos cuando escribimos, ¿verdad? ¡A quién vamos a engañar! 😉 Y la realidad es… que probablemente ocurra en algún momento. No podemos gustar a todo el mundo, para empezar porque el estilo o temas que a ti te encanta a lo mejor es el más odiado de otra persona.

¿Qué hacer? Suele ser un duro trago, especialmente si estás empezando y si tu autoconfianza no es muy alta. El truco es, una vez pasada la primera impresión, usarla para aprender de ella. Y sí, casi siempre es posible, al menos si se trata de una crítica constructiva. Aquí explico cómo paso a paso:

4. Falta de ideas

¿A quién no le ha sucedido esto?

Tienes ganas de escribir, o quieres participar en un reto o un premio literario… y no se te ocurre nada. Tengo una buena noticia para ti: a conseguir ideas también se aprende, es cuestión de práctica (como casi todo).
No obstante, si necesitas YA una idea, hoy mismo, ahora, te puedes descargar mi app gratuita de Portaldelescritor donde tienes un generador de personajes y de historias, dividido por géneros (realismo, fantasía, ciencia-ficción, novela negra y terror). Millones de combinaciones te darán, sin duda, una solución rápida.

5. Encontrar un título

Yo misma acabo de pasar por este proceso al estar terminando de escribir mi cuarta novela y… ¡a veces cuesta! El título perfecto debe dar pistas de tu historia, no ser demasiado tópico o común; debe encajar con el tono (serio, humorístico, misterioso) y encajar, por supuesto, ¡contigo!

El truco: generalmente el título suele encontrarse dentro de tu propio texto y una relectura te puede dar muchas ideas. Y no, no es necesario que el título sea un resumen de tu obra.

En este post hablo de los títulos, y pongo muchos ejemplos de títulos buenos y originales:

6. Atascarte a la mitad de una historia

Es algo muy común cuando estás escribiendo una novela, pero incluso puede ocurrir con una obra más breve, como un relato. Ocurre porque cuando empezamos a escribir una historia solemos tener muy claro el inicio y el conflicto principal (el problema al que se enfrenta nuestro personaje) pero… no nos detenemos a pensar en qué va a ocurrir después. Cómo reacciona nuestro personaje a ese problema suele ser el nudo de nuestra historia (es decir, la mitad prácticamente), por no añadir que además es la parte más emocionante.

Tranquilidad: en este artículo hablo de ello en profundidad y además te animo a responder a tres preguntas casi mágicas que pueden iluminar el camino que debe tomar tu historia:

7. Sufrir un bloqueo

Pues sí: el bloqueo es algo diferente a quedarse sin ideas (como vimos más arriba) y a atascarse en mitad de una historia. En el bloqueo quieres escribir pero no puedes, generalmente porque algo más profundo te lo impide.

Los bloqueos vienen de miedos y creencias muy arraigadas, de las que, la mayoría de las veces, ni siquiera somos conscientes. Es algo que trabajo con calma en mi taller online “Rompe el bloqueo y empieza a escribir”, y realmente a veces se descubren razones curiosísimas (como una autora que temía que si triunfaba con su novela perdería a sus amigos, u otra que sentía que podía defraudar a su pareja), aunque en muchas ocasiones es falta de confianza y miedo a ser juzgado.

Hasta que no abras el armario y compruebes cuál es tu miedo y te des cuenta de que se puede superar, es difícil romper el bloqueo.

En estos artículos dejo varias pistas y reflexiones sobre este tema:

8. Descubrir tu estilo  

Cuando empezamos a escribir, es muy normal imitar los libros que nos gustan. Aún no hemos descubierto nuestra voz escritora – ¡de hecho, a veces somos tan jóvenes que aún no hemos descubierto quiénes somos, siquiera! Y no es ningún problema: imitar es una parte habitual del proceso de escritura.

Eso sí: si llevas ya tiempo escribiendo es bueno que tu estilo, tus temas, tus personajes y argumentos vayan cogiendo personalidad: recuerda que la escritura refleja el mundo visto a través de nuestros ojos, y justamente por eso es único. Otra cosa es que sepamos reflejarlo…

En este artículo hablo sobre este tema largo y tendido:

9. Falta de ganas de escribir

Habrá ocasiones (tal vez no ahora, pero sí en el futuro) en que te verás en la tesitura de tener que terminar un texto en un plazo determinado, tal vez para un premio, o para tu editorial 😉 y de repente… no tienes ganas de escribir. ¡Socorro! Pero tienes que terminar, ¿qué hacer?

Aclaro, antes de nada, que esa falta de ganas suele esconder otras cosas detrás (casi como el bloqueo) pero si no arrastra algo muy grave se puede solucionar rápidamente con algunos trucos, como los que describo en este post:

10. La presión de las modas

Si no tenemos mucha confianza en nuestra escritura (ni en nosotros mismos) salir ahí fuera con tus escritos puede dar algo de miedo. ¿Gustaré? ¿Me leerá alguien? Uno de los escudos más habituales que se usan para protegerse de ese miedo es… seguir la moda.

Sé que la tentación de seguir las modas es muy fuerte: de repente, todo el mundo habla de eso. Todos tus amigos escritores hablan de eso y parecen estar escribiendo algo similar. Si te pones a escribir otra cosa serías… el bicho raro. Porque, ¡ojo! Justamente eso que te hace “ser raro/a” es lo que te puede hacer destacar. Ese es TU VALOR.

Lee más sobre la importancia de tu personalidad en la escritura en este post:

11. Los eventos literarios

¿Quieres mejorar tu escritura conmigo?

En breve empiezan mis talleres literarios por internet en Portaldelescritor, como el Taller de novela, o "Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción", en los que contarás con mis comentarios personalizados y mi apoyo. Más de 2100 escritores y escritoras han trabajado conmigo desde 1997.  Y si quieres que realice un informe de lectura de tus escritos con mis consejos, escríbeme. Te espero ¡y vamos a mejorar esa escritura! 

Probablemente ya has ido a alguno, pero, si no lo has hecho, este es otro escalón que hay que superar. Y digo escalón porque por experiencia sé que muchas personas que escriben son tímidas o introvertidas -va un poco con el territorio 😉  -y los eventos sociales pueden resultarles también un desafío. En las redes sociales, todo bien, pero en la vida real…

Por supuesto, desde aquí te animo a acudir a esos eventos (y no solo si te invitan, también para escuchar charlas o presentaciones de libros). Allí puedes precisamente conocer a la gente que conformará tu tribu, o desvirtulizar a colegas de Twitter o Facebook. Además, te puedes enterar de muchas cosas, como premios, eventos, puedes conocer a personas que llevan editoriales o revistas… Son todo ventajas. Así que, avisa a ese colega loco por los libros, o a tu mejor amiga, y date un paseo por cada evento que te pille cerca. No te arrepentirás.

12. Falta de confianza

Antes hablábamos de que el bloqueo puede ser una de las consecuencias de la falta de autoconfianza, pero, desgraciadamente, no es la única. Si no tienes confianza en ti puedes perderte muchas oportunidades: he conocido gente que no ha presentado su libro a una editorial (o ha estado a punto de retirarlo ¡cuando ya habían aceptado su manuscrito pero ella aún no lo sabía!), o no ha participado en un premio, o ha rechazado la ocasión de escribir para una revista o blog por esta razón.

¡Hay que animarse a salir ahí fuera! No necesitas permiso de nadie, ni superar ningún examen, para presentar tus textos a editoriales y premios. Piensa que lo pero que puede pasar es que no te contesten, y entonces te quedas igual que estás. Y si te invitan a una colaboración, obviamente es porque creen que puedes hacerlo así que, a ello.

Te dejo este post con técnicas para animarte:

13. Librarte de los tópicos

Un tópico o “lugar común” es un elemento en tu historia o en tu redacción que ha sido utilizado miles de veces y, por tanto, ha perdido, no solo la originalidad, sino su fuerza narrativa. Dicen que la primera persona que escribió “tus labios son rubíes y tus dientes son como perlas” fue un genio y el último… un tonto. Porque los tópicos cometen el peor pecado de la literatura: no emocionan.

A librarte de ellos no te puedo ayudar mucho yo, me temo. Tal como escribía en un artículo, es una de esas cuestiones de las que solo te puedes dar cuenta tú (yo no puedo escribir un diccionario de los tópicos, sería gigantesco) y la única manera es… leer mucho, muchísimo. Y, preferiblemente, leer libros de buena calidad.

Aquí hablo sobre este tema:

14. Dudar de la calidad de tu escrito

Entre los emails que recibo hay una pregunta que me hacen muy a menudo: “Diana, tengo un problema, cuando leo lo que escribo todo me parece horrible”. Bueno, les contesto: bienvenidos a mundo de la escritura O:-)  Es de lo más normal que una vez has avanzado en algo un escrito, algo que incluso te emocionaba mientras lo escribías, cuando lo relees no te parezca tan bueno. Para empezar, porque la zona del cerebro que usabas cuando te dejabas llevar por la inspiración ni siquiera es la misma que utilizas cuando revisas -es casi como si lo leyera otra persona.

Si pensar que no era tan bueno te sirve como acicate para reescribir, genial. El problema sería que te deprimas tanto que te frenes y dejes de escribir, y eso no puede ser. No en mi guardia 😉 Recuerda que todos estamos en proceso de aprender a escribir. Sí, yo también. Obviamente, cada uno con su experiencia, su estilo y su nivel, pero nunca dejamos de aprender y mejorar.

Te dejo este post sobre el talento donde lo explico muy clarito y otro más para animarte:

15. Querer mejorar rápidamente

Suele ocurrir que cuando empezamos a escribir lo hacemos por diversión, por sacar alguna idea de dentro, por desahogarnos… todas razones más que legítimas. Pero si seguimos haciéndolo, y si empezamos a cogerle “el truco”, llegará un momento en el que querremos hacerlo mejor, sentir orgullo de terminar algo precioso, ver nuestro libro publicado o premiado, o recibir el calor de las personas que lo leen y te dicen que les ha gustado. Todo muy legítimo también.

Y ese suele ser el momento en el que de repente nos entra prisa por mejorar. Y, me temo, los aprendizajes son algo que toma su tiempo. No obstante, haciendo cambios que nos hagan salir fuera de nuestra bendita zona de confort podremos avanzar mucho más rápido.

Aquí hablo de ello:

16. Personajes que se rebelan 

Si has escrito una novela, seguro que esto te ha pasado alguna vez: tenías todo planeadito tu argumento, y justo cerca del final, tu personaje protagonista ha dicho que no, que no le da la gana de hacer lo que tú tenías previsto que hiciera. Y va y se larga, y no hay manera.

Qué cosas pasan en la escritura, ¿verdad? ¡Pero si lo habías creado tú! Sí, pero el personaje ha ido evolucionando con la historia y seguramente tu subconsciente se ha dado cuenta de ya no vale tu argumento. Esto nos suele sorprender mucho a quienes somos escritores “de mapa” (con todo el argumento planificado) mientras quienes son “brújula”, directamente se dejan llevar por historia y personaje a donde les lleven de la mano.

¿Solución? No hay 😉 Probablemente vas a tener que hacer caso a tu personaje, que para eso ha vivido toda la historia desde dentro y sabe mejor que tú de lo que está hablando 😀

Te dejo, de todas formas, un artículo mío que habla sobre las ventajas e inconvenientes de ser de brújula o mapa:

17. Presentar tu libro

Sí, llegará. Ya te digo yo que puede pasar, porque lo veo cada mes en mis talleres: con ilusión y perseverancia conseguirás terminar tu libro y la gente que te conoce -como mínimo- querrá leerlo.

Las presentaciones pueden ponerte nervioso/a: no sabes quién va a venir, ni si comprarán tu libro, y además, ¡tendrás que hablar en público! Horror. Pero no te preocupes: todo se supera. Y te prometo que también lo de hablar en público se acaba dominando. Sólo tienes que hacerlo unas cuantas veces, como todo 😉

Te dejo este artículo donde, entre otras cosas, puedes ver algunas imágenes de presentaciones de libros de participantes en mis talleres:

19. Escribir durante una situación personal compleja

Puede suceder que, cuando lleves mucho tiempo escribiendo, te llegue una mala racha en la vida: puede que sea la pérdida de un trabajo, de un ser querido, o problemas de salud, ansiedad, o una complicada mudanza… ¡Esperemos que no! Pero cuando eso pase, quizá quieras seguir escribiendo… y te cueste mucho. 

En este artículo describo cómo darte cuenta de si en ese momento es mejor darte un descanso -o si simplemente lo que pasa es que tienes miedo a escribir o pocas ganas. Porque sí, a veces la vida se mete por en medio y es mejor dejar de escribir algunos meses. Aquí puedes averiguar si estás en ese momento:

20. Editar tu libro  

Y este será también uno de tus retos futuros, si aún no lo has probado, claro. Sea por medio de la autoedición o buscando editorial, editar tu libro es una de las aventuras más emocionantes y bonitas para quien escribe.

En este artículo te dejo las claves que te ayudarán a decidir si para ti es mejor autoeditar o buscar una editorial. ¡Mucha suerte!

¿Y tú? ¿Has superado ya alguno de estos retos o estás ahora mismo en ello? ¿Se te ocurren otros? Déjame un comentario y seguimos hablando. 


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puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores.

En breve se inicia mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso Avanzado de relato.

Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mi opinión y mis consejos. Escríbeme.

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Comentarios

  1. Alberto Cardona

    ¡Interesante!
    Me encuentro redactando mi primera novela de dos trilogías que tengo planeadas pero soy programador nunca había redactado, es algo complejo para mí aunque estoy tomando cursos y tutoriales sobre redacción, tengo algunas faltas de ortografía y se que cuando llegue el momento de editar encontrare errores gramaticales. Pero estoy emocionado, tengo muchísimas ideas y trato de abrirme tiempo para escribir todos los días.

    Su blog me esta ayudando mucho en este pequeño momento de crisis existencial que estoy pasando.
    Saludos desde México.

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