5 tipos de historias de amor insanas o poco creíbles en relatos y novelas

Hoy me voy a detener en un tema que suelo comentar bastante cuando hago revisiones de novelas o relatos que contienen historias de amor. Y es que me encuentro muy a menudo con alguno de estos 5 tipos de historias de amor.

Amores que solo pueden calificarse como “insanos” o que, como mínimo, pueden resultar poco creíbles -y hacer que nuestra historia emocione menos.

“¿Y acaso es que solo podemos escribir sobre historias de amor perfectas y equilibradas en nuestros relatos o novelas? Porque en la realidad hay de todo…“, casi puedo oíros preguntar. Y no, por supuesto que no todas nuestras historias de amor tienen que ser “sanas” y “perfectas”… más abajo explico cómo.

De momento voy a empezar por los tipos de historias de amor “poco realistas” que me suelo encontrar y que pueden restar credibilidad -y sobre todo emoción- a tu historia.

1. AMOR “PORQUE SÍ”

Digamos que estás escribiendo un relato o una novela y tienes dos personajes que quieres que se enamoren o que inicien una relación. ¡Perfecto! Ahora bien, es fundamental que te detengas a pensar en POR QUÉ esos dos personajes se sienten atraídos.

Porque, si no, podemos caer en este tipo de historia de amor poco creíble y que me encuentro muchísimo: hay un/a protagonista y se encuentra con otra persona  y, ¡bam! Se enamoran. Pero  no se ve por qué se gustan, qué es lo que vuelve a uno tan loco por el otro, qué es lo que le hace irresistible. Simplemente se enamoran porque sí, porque son los protas y tenían que enamorarse y ya está.

Algo que suelo preguntar mucho en mi taller de novela cuando hay una historia de amor es “¿por qué? ¿Qué atrae a esta persona a la otra? ¿Y viceversa?”. Es muy importante no dar estas cosas por sentado porque si no podemos acabar con un romance forzado y descafeinado que no va a emocionar a nadie.

“Bajo la misma estrella”

Por ejemplo, buenos ejemplos de historias de amor que se comprenden serían “El velo pintado” de Somerset Maugham, en la que una mujer que solo piensa en la diversión acaba enamorándose de su marido por lo generoso y sacrificado que es. O,en literatura juvenil, “Bajo la misma estrella“, en la que una chica enferma de cáncer, bastante cínica y deprimida, se enamora de un chico muy optimista que le hace volver a tener esperanza.

Hay muchas teorías sobre por qué las personas nos enamoramos, y una de ellas es que encontramos en esa otra persona elementos similares a los nuestros y otros que nos complementan.  Pero hay muchas más. No importa en cuál bases tu historia, siempre que se note que te has parado a pensar en ello y a mostrar por qué ha surgido esa atracción.

2. AMOR A LA DESESPERADA

En este caso, lo que me suelo encontrar es este escenario: una persona que se mete en algún lío o problema, el conflicto principal de tu historia (puede ser resolver un asesinato,mudarse de ciudad, vengarse de su jefe o salvar al mundo de los espectros dragón). Pero esa persona resulta que no tiene amigos, ni hobbies, ni pareja, ni  ex-pareja siquiera!  y, de repente, aparece alguien del sexo opuesto (o del mismo si es su preferencia) que le ayuda  y ¡voilá! Se enamoran.

¿Cuál es el problema? Bueno, que parece que no se ha “enamorado” sino que estaba tan solo/a que se ha agarrado al primero que pasa.

¿Acaso no sucede en la vida real? Claro que sí, y muchísimo. Seguramente conoces más de un caso. Y, pregunto yo: cuando lo viste, lo oíste o te lo contaron… ¿te emocionste? ¿Se te saltaron las lágrimas?

Si lo que quieres es contar una historia de amor que emocione, que impacte, que deje huella en las personas que te leen… entonces sería bueno que la persona no parezca aburrida o desesperada por encontrar a cualquiera a quien agarrarse.

Vale, puede ser que tu personaje sea un/a misántropo recalcitrante que de forma consciente se ha alejado de la humanidad o se ha encerrado del mundo. Eso se puede trabajar. Pero normalmente lo que me encuentro es, sencillamente, que -lo mismo que en el caso anterior- no se ha trabajado lo suficiente, en concreto, a ese personaje, para dotarle de una vida real. Como consecuencia tenemos a un personaje sin vida más allá de la trama principal (un personaje poco creíble, pues) y

Tengo pendiente escribir un post sobre la vagancia en la escritura -y es que cuanto más trabajo intentamos ahorrarnos en nuestras historias, menos emocionan.

Y lo contrario también es cierto: podemos tener (casi) el tipo de historia de amor que queramos, y hacer que emocione siempre que reflexionemos bien sobre ella, la trabajemos y la hagamos creíble y verosímil.

3. EL TRIÁNGULO ESTÚPIDO

En muchas historias de amor aparece un triángulo amoroso: nada que objetar a ello, es un recurso como otro cualquiera para aumentar la intriga en una subtrama. ¿Terminará nuestro/a protagonista con una de esas personas,o con la otra? ¿O con ambas?

El problema viene -a mi juicio- cuando una de las dos personas “en contienda” por el amor de tu protagonista, es, sencillamente, imbécil. Ocurre en muchísimos libros y películas -de hecho, casi siempre que leo o veo triángulos amorosos es así. Te pasas todo el libro, o la película pensando: ¿Cómo puede esta persona dudar entre esta y la otra, si está claro que esta persona es estúpida?

Y, por supuesto, sabes -casi desde el inicio- cómo va a terminar la historia. Y eso le hace perder interés y emoción. Volvemos a lo mismo.

¿Por qué ocurre esto? Generalmente, porque quien ha escrito la historia quiere “reforzar” el amor entre sus protagonistas y decide, para ello, quitarle obstáculos.

Craso error, porque justamente (como explicaba en este otro artículo) cuantos más obstáculos le pongas a tu historia de amor, más emocionante suele ser.

No obstante, como decía antes, SI SE TRABAJA, todo puede hacerse en literatura. Un ejemplo es la novela “Una habitación con vistas”, de E. M. Forster, en la que Lucy, la protagonista, que se siente atraída por George, uno de los inquilinos del hostal de Florencia en el que se hospeda. Sin embargo, al volver a Inglaterra, se compromete con Cecil, un aristócrata esnob, finolis y clasista, estúpido a más no poder.

La belleza de este triángulo radica en que realmente se explica por qué Lucy se compromete con Cecil, ya que su personaje (como todos los de Forster) está muy bien trabajado. Y, además, Cecil demuestra mucha elegancia, salvando a su personaje al final. (No hago espoilers por si queréis leerlo o ver la preciosa adaptación al cine de James Ivory).

4. LARGO AMOR SIN TACHA 

Con este críptico título quiero aludir a algunas historias de amor que he encontrado. En este caso se trataría de personajes que ya tienen una historia de amor detrás de años… porque no todas nuestras historias de amor tienen por qué ser enamoramientos. También podemos tener amores que superan conflictos, o que se reconcilian, o se redescubren.

El fallo que me suelo encontrar es que cuando aparece este tipo de pareja, que lleva junta muchos años, son perfectamente felices y están enamorados como el primer día.

Cualquier persona que ha tenido una relación de más de dos años sabe que esto es muy poco verosímil.

Y no quiero decir con esto que no podamos dibujar una relación larga y feliz, pero es cierto que esa maravillosa historia de amor no debería estar exenta de algún tropiezo (somos humanos, y falibles, por tanto) y que, desde luego, no debería ser la felicidad del inicio. Puede ser felicidad, pero es un tipo distinto de felicidad.

Recuerdo una entrevista que le hicieron a Almudena Grandes varios años después de que su primera novela, “Las edades de Lulú”, arrasara en ventas y se llevara al cine. Le preguntaron si una historia como la de su libro -en la que un hombre adulto y una chica joven se enamoran mientras se enzarzan en juegos sexuales y luego vemos cómo continúan igual cuando ambos son ya maduros- podría suceder en la vida real. La autora respondió: “No, ninguna pasión como esa dura tanto”.

Ojo, que volvemos a lo mismo: no digo que una pareja de muchos años no pueda ser feliz, e incluso tener sexo apasionado… pero la vida, el tiempo, la rutina, los baches, habrán añadido un lustre diferente a esa felicidad. Y, si queremos que nuestra historia de amor sea realista, eso debería trabajarse.

5. AMOR TÓXICO

Este es el más obvio, y el que seguro que se os ha pasado por la cabeza al leer el título de mi post. Pues bien, vamos con él.

Efectivamente, aún hoy es muy normal encontrar historias de amor entre protagonistas de relatos o novelas de lo que hoy en día se llama “amor tóxico”. Y por tóxico, resumiendo mucho, me refiero a: una historia de amor en la que una de las personas implicadas (generalmente la mujer) pierde la libertad, la dignidad, la personalidad, o incluso la salud o la vida por amor.

En general, cualquier historia de amor no equilibrada y en la que no se traten con respeto y en igualdad de condiciones podría calificarse de insana. Ese tipo de historias que hace perdurar una idea enfermiza del amor. Si en vuestra historia hay un amor como este, sería bueno que lo examinarais con cuidado.

Los ejemplos más recientes que vienen a la memoria de cualquiera son “Crepúsculo” y “50 sombras de Grey”, ambas con chicas sometidas a su pareja masculina, mucho mayor y más poderoso, que decide todo por ellas (hasta si pueden o no convertirse en vampiros), que las acosan (bien entrando por la ventana de su dormitorio por la noche o presentándose en el trabajo), y que provocan en ellas, más que amor, una tremenda dependencia emocional.

Pero esta idea del amor como enfermedad, obsesión, y en desigualdad, ese “amor falsamente romántico” se ven incluso en clásicos de la literatura como “Romeo y Julieta” (¿en serio, Romeo, no podías haber esperado las 24 horas de rigor antes de acuchillarte en el corazón?) o de “Cumbres borrascosas”, donde obsesionarse y enfermar de amor no solo es normal sino hasta alabado.

En cambio, incluso hay novelas de siglos pasados con amores equilibrados, y recuerdo, por ejemplo, Jane Eyre, de Charlotte Brönte: esta historia parece la típica historia de amor de una institutriz y un acaudalado noble, pero no es así. No solo porque Jane le hace la declaración de amor más igualitaria de la historia (” ¡Tengo tanta alma como tú- y llena de puro corazón! (…) Es mi espíritu que se ocupa de tu espíritu, como si ambos hubieran pasado por la tumba, y se situaran a los pies de Dios, iguales – ¡como somos!“) sino que la historia de amor no puede culminar felizmente hasta que Jane hereda una pequeña fortuna y es ella quien acude al rescate de él.

¿SIGNIFICA ESTO QUE NO PUEDO ESCRIBIR HISTORIAS DE AMORES TÓXICOS, Y QUE EN MIS NOVELAS SOLO PUEDE HABER AMORES “SANOS”?

Como decía al inicio, casi puedo oír la pregunta en vuestra boca. ¿Se puede escribir, en este tiempo, de amores insanos, incluso tóxicos, o debemos autocensurarnos?

Por supuesto que se puede. La cuestión no es escribir sobre ello, la cuestión es idealizarlo, ponerlo como ejemplo a seguir, como la maravilla que esperamos que suceda.

De hecho, hay novelas, como “La inquilina de Wildfell Hall”, de Anne Brönte, en las que se describe, de inicio a fin, una relación tóxica con un maltratador alcohólico. PERO queda clarísimo que no es el ideal. Lo mismo ocurre con la película “Te doy mis ojos”, de Icíar Bollaín, en la que vemos una historia de amor con maltrato, pero queda claro que es enfermizo.

De la misma forma que si en nuestra novela aparece un asesino de bebés dejarías claro que “ese no soy yo, yo no quiero asesinar bebés”, es bueno que, si aparece una relación tóxica, quede claro que no es el ideal.

Y SI MIS PROTAGONISTAS TIENEN UNA RELACIÓN EQUILIBRADA, SANA E IGUALITARIA… ¿CÓMO VAN A SURGIR PROBLEMAS ENTRE ELLOS O CONFLICTO?

Esta es otra de las preguntas que me han hecho alguna vez. Porque claro, antes yo he comentado que en nuestra historia de amor de ficción es bueno que aparezcan obstáculos -y más si es una historia que dura ya unos años.

Pero la cuestión es que en las relaciones equilibradas y sanas (recordemos, aquellas donde hay respeto e igualdad) ¡también hay problemas! Sólo tenéis que mirar alrededor. Ojalá una relación en la que ambas personas se quieran y se respeten estuviese exenta de  obstáculos, pero no es así.

Pueden surgir problemas como que la familia o amigos no acepte a una de las dos personas, problemas de dinero, problemas de miedo al compromiso; o a una de las dos personas le ofrecen un trabajo en otra ciudad, o una quiere tener hijos y la otra no, o una quiere abrirse al poliamor y la otra no; o simplemente, una de las personas es muy fiestera y aventurera, y la otra casera e introvertida. El conflicto está asegurado. O, si la novela es de fantasía, puede ser que una de las dos personas sea inmortal y la otra no, o que una de ellas deba derrotar a un demonio que mata a todas sus parejas… o ¡mil cosas!

En la novela “Americanah”, de Chimamanda Ngozi Adichie, por ejemplo, vemos un buen ejemplo de relación igualitaria que sufre problemas (ella, Ifemelu, tiene que  emigrar a EEUU, mientras que él, Obinze, se queda en Nigeria. Y después a ella le sucede algo que no le cuenta a él -por vergüenza- y eso les separa).

¿Y tus historias de amor, son verosímiles? ¿Conoces otros ejemplos que crees que debería añadir al artículo? Ya me dices en los comentarios, aquí debajo. Estaré encantada de charlar contigo. 


 RECUERDA QUE, SI QUIERES MEJORAR  TU ESCRITURA CONMIGO…

puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores.

En breve se inicia mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso Avanzado de relato.

Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mi opinión y mis consejos. Escríbeme.

Newsletter

Comentarios

  1. David

    Creo que se puede dar el amor a primera vista y en eso basé el amor de mi novela que escribo.
    Al leer este artículo, he pensado en hacer modificaciones y cambiarlo un poco, aunque también existirá esa chispa a primera vista. Es un amor entre un humano y un personaje de un juego de realidad virtual, y ella (personaje del juego) comienza a enamorarse por medio de una mentira que él oculta, y que arrastrará casi hasta el final de la novela.
    Me encantan tus artículos, y casi no hay día que no lea uno o más de ellos.
    Gracias.

    1. Concuerdo contigo, David, la chispa inicial puede darse de inicio, pero “enamorarse” es un proceso (y cuánto más lo trabajemos, más rico resultará en nuestra historia).
      Me alegra que te estén sirviendo mis artículos. Un saludo afectuoso y seguimos en contacto por aquí. 🙂

  2. Benjamín

    Debo admitirlo, tu artículo es increíble, eminente. No escribo muchas historias de este tipo, con esto no quiero decir que no me agrade el género. Yo trabajo más bien con los sentimientos y contragolpes buscando las respuestas a los problemas cotidianos (sea la historia fantasiosa o realista). Busco dar esperanza, algo me resulta complicado con las historias de amor.

Escribe tu comentario