7 sencillas acciones para aumentar tu autoestima (y escribir más y mejor)

Escribir, como toda tarea artística, es un oficio en el que los mejores resultados suelen surgir cuando nos sentimos a gusto, con confianza y trabajando con ilusión.

Crear algo de la nada es algo que siempre cuesta (como explicaba en este otro artículo, al escribir sacamos todo lo que llevamos dentro). Y más en la actualidad, en la que las personas que escribimos no solo nos limitamos a juntar letras en nuestro ordenador, sino que debemos asomarnos al mundo, sacar a la luz nuestros escritos y, en mayor o menos medida, promocionarnos.

Más razón aún para darle un buen empujón a nuestra autoestima, que es puesta a prueba a diario no solo frente al papel, sino frente a nuestro público lector  en blogs y redes.

Dejo aquí entonces siete sencillas acciones que pueden ayudar a elevar nuestra autoconfianza, tanto para dar lo mejor a la hora de escribir, como para salir ahí fuera y mostrarlo al mundo.

 *Nota: como suelo aclarar cada vez que escribo uno de estos artículos, si te sientes realmente mal, lo mejor es buscar ayuda profesional (por ejemplo, una consulta psicológica). Este artículo no pretende sustituir los consejos médicos y profesionales sino solo ser un apoyo para personas que desean sentirse mejor en su relación a la escritura o a quienes les gusta el reto del crecimiento personal. 

 

 1. ACEPTAR LOS CUMPLIDOS

Cuando ya llevaba unos años con mis talleres presenciales empecé a darme cuenta de algo: cuando los/as participantes recibían cumplidos de sus escritos -relatos o novelas- por parte de compañeros del taller, amistades, familiares o incluso de personas desconocidas…  veía cómo iban rechazando esos cumplidos uno tras otro.

Ejemplo 1: 

  • Persona random: “Me ha encantado tu relato”
  • Respuesta del autor/a: “Bah, si es solo una chorrada que he escrito en una tarde”

Ejemplo 2: 

  • Persona random: “¡Has escrito una novela! Qué pasada, ¿de qué trata?”
  • Respuesta del autor/a: “Es una novelita de aventuras, nada importante”

Ejemplo 3: 

  • Persona random: “Oye, ¿y dónde puedo comprar tu libro?”
  • Respuesta del autor/a: “(Risas nerviosas). No, deja, cómo vas a comprarlo, te lo regalo”

Todas esas respuestas tienen el mismo efecto: quitarte mérito de tu trabajo y de tu talento. Lo cual, inevitablemente, contribuye a empequeñecer la imagen que tienes de ti mismo/a y, por supuesto, la imagen que das a los demás. Pero me preocupa más lo primero.

Llevar a cabo un trabajo creativo es algo que tiene MUCHO MÉRITO. Has creado algo donde antes no había nada. Te habrá salido bien, regular o mejor… pero ahí está y tienes que mostrarlo con orgullo. Como mínimo, la primera acción para subir la autoestima es no rechazar cuando alguien te haga un cumplido sobre tus escritos o tu talento.

¿Cuál sería entonces la respuesta?

Persona random: “Me ha encantado tu relato”

Respuesta del autor/a: “Gracias”

Persona random: “¿Dónde puedo comprar tu libro?”

Respuesta del autor/a: “En esta librería, o, si quieres, yo tengo ejemplares en casa. Espero que lo disfrutes”

Y, ya que estamos, sería estupendo también que no rechaces los cumplidos referidos a otras áreas de tu vida 😉 . (En especial a las mujeres se nos suele enseñar a ser demasiado humildes, pero no solo). Si a la gente le gustas, y le gusta lo que haces, acéptalo, disfrútalo, y crécete en esa hermosa sensación.

2.  MÍMATE

Tratarte bien a ti mismo/a (como, por ejemplo, aceptando los cumplidos) es el primer paso para que otras personas lo hagan, y para que incluso tú sientas que mereces que te ocurran cosas buenas, para abrirte a todas las posibilidades y para que, al estar más feliz y alegre, las personas reaccionen a ti de forma diferente. Se abren muchísimas puertas cuando nos sentimos mejor, lo tengo más que comprobado -y no solo en mí.

¿A qué me refiero con mimarte? A tratarte como tratarías a tu mejor amiga, a un familiar querido, a tratarte como algo muy preciado y único, que, dicho sea de paso… es justo lo que tú eres. Sólo tenemos una vida y un cuerpo: cuídate y, en la medida de lo posible, date caprichos que te sienten bien y que te produzcan alegría, relax y bienestar.

Te pongo algunos ejemplos:

  • -Si tienes una vida muy estresante, reserva una tarde para ti y haz algo que te encante, leer, pasear, escalar, cantar en un karaoke, o ver tres episodios de tu serie preferida.
  • Darte un masaje (los hay muy económicos, e incluso te lo puede dar algún amigo o tu pareja, aunque no sea lo mismo, menos es nada).
  • -Date algún capricho de vez en cuando: un dulce (sin abusar, aunque mira quién habla O:-) ), un té especial, un zumo de frutas naturales, un libro que llevas tiempo deseando leer, o cena en tu restaurante favorito…
  • -Sal con amigos/as: el contacto con otros seres humanos reduce el estrés inmediatamente.
  • -Date una ducha o baño relajante, o ve a un spa si puedes.
  • Planea un viaje: ya sea un fin de semana cerca, o, si te lo puedes permitir, a conocer otro país y otra cultura.

Ya sé, ya sé, estarás pensando: no tengo tiempo, no tengo dinero… Respecto al tiempo, obviamente no se trata de hacer esto todos los días, pero sí puedes ponerte el objetivo de hacerlo de cuando en cuando o con cierta regularidad (o en esos días que el ánimo no está muy alto).

En cuanto al dinero, hoy en día muchas de esas opciones son económicas -o incluso gratuitas. hasta viajar es hoy mucho más barato. Hay vuelos al extranjero desde 50€ en temporada baja; con blablacar moverse cerca es bastante económico, y puedes alquilar una habitación en un piso vacacional o incluso intercambiar tu casa.

Y otra cosa que tengo comprobada: por lo general, cuando gasto algo de dinero en mimarme… suele regresar rápido, e incluso aumenta. Porque como te has dado ese capricho, estás más alegre, relajada, feliz, y las cosas suelen salir mejor. Mejoran las relaciones (y te puede ayudar a conseguir más clientes o a encontrar empleo), mejora la productividad en tu trabajo (y puedes obtener ascensos o beneficios), encuentras soluciones a problemas que antes de parecían irresolubles, se te ocurren ideas…  Y, por supuesto, tu productividad y calidad a la hora de escribir va a notar si sientes más tranquilidad y estás más a gusto.

Parece como si, al cuidarte y mimarte, todo conspira para que te salgan las cosas mejor, pero es simplemente porque tú te sientes mejor y eso se refleja en todo a tu alrededor.

3. RESPIRA, SONRÍE, MUÉVETE

El doctor y coach Mario Alonso Puig incluye estos tres entre sus siete secretos para ser feliz, y todos por razones completamente científicas.

>RESPIRAR profundamente envía un mensaje al cerebro: “Estoy a salvo“. basta con unas cuantas respiraciones profundas y lentas y ese gesto relaja la musculatura del cuello e, inmediatamente, regula la hormona del estrés, la cortisona. Todo ello nos tranquiliza, nos ayuda a controlar las emociones, a dormir mejor y a aumentar nuestro optimismo. La meditación es una práctica que puede amplificar incluso todos estos beneficios.

>SONREÍR, incluso artificialmente-pero mejor si es una risa natural- libera inmediatamente un cóctel de sustancias en nuestro cerebro: endorfinas, serotonina, oxitocina… y a la par reduce las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina. Somos también nuestro cuerpo, y si este se encuentra a gusto nos vamos a sentir mejor.

Además, si cualquier interactuación con otra persona la iniciamos con una sonrisa, conseguiremos resultados más positivos (la otra persona tiende también a sonreír, debido a la acción de las neuronas espejo, y relaja su sensación de amenaza ante nosotros).

>MOVERTE, es decir, HACER DEPORTE O PASEAR, tiene múltiples beneficios, como seguramente habrás escuchado más de una vez. Libera endorfinas, lo que nos hace sentirnos bien instantáneamente, pero también nos sentimos más fuertes -y, por tanto, con más confianza ante el mundo. Además, si corres, paseas, o entrenas en máquinas en un gimnasio, puedes escuchar audio libros y aprovechar para mejorar tu escritura.

Lo que quizá no sabías del deporte es que cuando realizamos acciones repetitivas para las que no precisamos mucha atención, nuestro cerebro produce ondas alfa, que son las más creativas (también aparecen en momentos de gran relajación, como meditando o justo antes de dormirte), y es un momento perfecto para que se te ocurran grandes ideas.

4. PONTE NANO-OBJETIVOS

¿Qué sentirías si te propusiera que escaláramos una montaña de 3000 metros de altura? Probablemente, miedo, risa, ridículo o la sensación de que estoy bromeando contigo. ¿Y si, en cambio, te propongo simplemente caminar cada día 100 pasos?

Eso ya parece más asequible, al alcance de cualquiera.

Por eso es muy bueno funcionar por medio de objetivos muy pequeños. E incluso si tu tarea es muy grande -como terminar una novela o un libro de relatos- siempre puedes dividirla en pequeñas partes y plantearte un tiempo para ir terminando cada una. Cuanto más pequeñas mejor: es decir, mejor incluso que proponerte escribir dos capítulos al mes sería ponerte el objetivo de una página cada dos días. Suena más fácil, impone menos, y por lo tanto es mucho más probable que lo lleves a cabo.

¿y por qué lo incluyo en este post sobre autoestima? Muy fácil. Porque cuando cumplimos uno de nuestros objetivos nos sentimos bien, satisfechos con nosotros mismos y con ganas de adentrarnos en el siguiente reto. Saber que somos consecuentes -es decir, que cumplimos con lo que nos proponemos hacer- puede ser muy bueno para nuestra autoconfianza.

5. ELIMINA LAS PEQUEÑAS MOLESTIAS

La coach Talane Miedaner propone a cada cliente, siempre, este primer ejercicio: hacer una lista de las pequeñas cosas que te molestan o te irritan a diario para, eventualmente, empezar a eliminarlas.

Aun sin ser conscientes de ello, esta coach asegura que cada persona suele aguantar entre 40 y 60 molestias cotidianas. Muchas son cosas aparentemente pequeñas, pero que nos mantienen en el día a día en un estado de ánimo irritable, a disgusto. Haz tu propia lista, emplea varios días en ella, y ve apuntando todo, te sorprenderá encontrar cosas que te molestan a menudo en tu vida como:

  • Una camisa a la que le falta un botón, un calcetín con agujero, toallas que raspan…
  • El pomo de una puerta que se cae o que chirría desagradablemente
  • Libros amontonados a los que les hace falta una estantería
  • Cosas que quieres tirar, armarios que tienes que ordenar y donde nunca encuentras nada
  • El cable de tu portátil o tu ratón no funciona bien
  • Un ruido en la calle o un vecino que pone la tv muy alto
  • Nunca tienes tijeras o fiso a mano cuando los necesitas
  • Resolver alguna tarea burocrática que siempre dejas para otro día…

Y, por supuesto, puedes encontrar molestias más grandes que te puede llevar más tiempo eliminar, como:

  • Tu trabajo no te gusta o tu jefe es demasiado irritable
  • Tu casa es muy fría, tu cama poco cómoda…
  • Tu coche es viejo
  • Tienes problemas con tu pareja, con algún familiar
  • Ya no te caen bien tus amigos/as…

La propuesta de esta coach es que dividas tu lista entre las molestias sencillas de solucionar (las de arriba) y las más a largo plazo. Y que te marques un plazo para empezar a solucionar las sencillas. Puedes dejar un fin de semana para solucionarlas todas (o un buen montoncito) o plantearte eliminar 5 a la semana.

Ella asegura -y yo lo he comprobado más de una vez y más de dos, porque esta lista es algo que suelo hacer al menos una vez al año- que cuando eliminas las pequeñas molestias te sientes mucho mejor contigo mismo/a y con tu vida. Y, como resultado, algunas de las molestias “grandes” se eliminan solas, o te sientes con más ánimo o disposición para encontrar una solución.

6. CAMBIA TU DIÁLOGO INTERIOR

Hablaba al inicio de este post de la forma en la que nos tratamos a nosotros mismos es esencial: eso no solo es aplicable a mimarnos y darnos caprichos sino también a la forma en la que nos hablamos.

Si nos juzgamos muy duramente, nos criticamos todo el rato, nos machacamos… es imposible que nuestra autoestima se encuentre en un nivel alto. Frases como “Soy imbécil”, “Escribo fatal”, “No tengo talento”… Esas frases son altamente tóxicas y reducen nuestra autoestima a mínimos.

Si nos sentimos víctimas de las circunstancias (con frases como “Tengo mala suerte”, “A mí  nada me sale bien”, “No merece la pena ni intentarlo”, “Nunca seré escritor/a”…) nos colocamos en una posición, la de víctima, en la que la sensación es que no tenemos absolutamente ningún poder para cambiar lo que nos ocurre.

Aunque es cierto que en la vida muchas cosas escapan a nuestro control, también lo es que lo que hacemos -y lo que dejamos de hacer- puede influir decisivamente en lo que nos sucede. “He descubierto que cuanto más trabajo, más suerte tengo“, decía Mark Twain, y aunque hay muchísimo más que hablar sobre este tema (no da tiempo en este post), la realidad es que colocarnos en una posición donde no tenemos ningún poder para hacer nada poco puede ayudar a nuestra autoconfianza y nuestra felicidad.

Cambiar, aunque sea en cuestión de matiz, nuestro diálogo interior puede ayudar a que nos sintamos mejor con nosotros mismos. Por ejemplo, en lugar de “Nunca seré escritor/a” podemos decirnos “Estoy en camino de ser escritor/a”; o, en lugar de “Escribo fatal”, si algo que hemos escrito no nos ha gustado, podemos decirnos “Estoy aprendiendo a escribir mejor cada día y todos mis escritos me ayudan a encontrar el camino”.

Siempre se puede buscar una frase que, sin que tu cerebro la rechace automáticamente como “mentira cochina” 😉 nos ayude a tratarnos mejor.

7. BUSCA EJEMPLOS DE QUE SE PUEDE

Siguiendo el hilo del punto anterior, una de las grandes armas para aumentar la autoestima es cambiar el “esto es imposible” por “si esta persona pudo, quizá yo también”.

Cuando algo te parezca difícil o imposible, una buena técnica para animarse es apelar a la parte racional de nuestro cerebro y buscar ejemplos de personas que sí lo consiguieron. Pueden ser personas que conozcas, de tu entorno, o las que estés conectado/a en las redes sociales.

O también puede ayudar conocer vidas de personajes históricos que superaron pruebas increíbles para conseguir sus objetivos. Basta pensar que si Helen Keller, que era sorda y ciega, consiguió ser la primera mujer en graduarse en Harvard con honores y escribió libros… ¿por qué tú no vas a conseguir escribir y publicar una novela? 😀  Aquí tienes muchos más ejemplos.

Una buena manera de ir animándote es leer biografías o ver películas que narren la vida de estos personajes.

¿CONOCÍAS ALGUNA DE ESTAS TÉCNICAS? ¿LAS PRACTICAS? CUÉNTAME EN LOS COMENTARIOS.


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