15 tópicos (horripilantes) de personajes femeninos

He dedicado ya varios de mis artículos en este blog a los errores que más encuentro en mis talleres literarios a la hora de construir personajes (tanto secundarios, como de novela, o los más comunes en general). Y algunos de los que más se repiten son los que tienen que ver con la inclusión y construcción de personajes femeninos en relatos y novelas.

En concreto hay una serie de tópicos y lugares comunes que aparecen muchísimo (y también debilidades a la hora de crear personajes) sobre todo en los personajes femeninos. Y no solo en mis talleres, sino en novelas que leo (o películas o series); aunque cada vez menos.

Sin ir más lejos, la semana pasada estaba revisando un capítulo de novela de uno de mis exalumnos y encontré -sin exagerar- nueve de estos tópicos, uno tras otro, y ahí vi que no podía retrasar por más tiempo la escritura de este post (que también me servirá para complementar mis análisis a los relatos y novelas de mis talleres)

¿Por qué es importante evitar estos tópicos en nuestros escritos?

Pero primero quisiera detenerme, brevemente, en por qué es importante evitar estos tópicos. Hay básicamente cuatro razones por las que te lo recomiendo:

  • Como su propio nombre indica, un tópico o lugar común es algo que se ha visto o leído mil veces antes. El tópico es lo primero que siempre nos viene a la cabeza a la hora de escribir y hay que evitarlo: es un obstáculo rotundo a la originalidad y personalidad de tu historia.
  • Un personaje tópico es, además, un estereotipo: no es un personaje complejo, con aristas, con matices, sino un reflejo simplón de cartón piedra de la realidad de una persona. Personajes estereotipo podrían ser el científico despistado, el escudero leal, el policía gruñón, la rubia tonta… un personaje verosímil y rico debe escapar siempre de los estereotipos.
  • Contribuye a perpetuar la (mala) imagen de un colectivo. Eso nunca es bueno, a nadie le gusta que le etiqueten por un estereotipo despectivo (los andaluces son vagos, los catalanes tacaños,  los vascos, brutos; los deportistas, tontos…) pero es especialmente importante cuando se trata de un colectivo ya de por sí discriminado en la sociedad como las mujeres, pues fomenta la persistencia de esa discriminación. Es la razón por la que la serie Los Simpsons acaban de retirar el personaje de Apu por perpetuar estereotipos racistas hacia los asiáticos.
  • Te cierras la puerta a muchas potenciales lectoras que buscan encontrar en las novelas personajes ricos y creíbles con quienes puedan identificarse. Ese ha sido uno de los grandes aciertos de la serie de novelas “Canción de hielo y fuego” (serie de tv “Juego de tronos”), incluir a muchos personajes femeninos protagónicos, activos, diversos y alejados de tópicos.

¿Significa esto que solo podemos incluir personajes femeninos (o de estos colectivos) que sean perfectos y maravillosos? ¡En absoluto! Más abajo iré explicando cómo.

Pero ahora voy a entrar ya en los tópicos que veo repetidos más veces en mis talleres. Recuerda que, al final, construir un buen personaje femenino es, simplemente, construir un buen personaje.

Los 15 tópicos más usuales de los personajes femeninos

1/ El principio de la Pitufina

El principio de la Pitufina tiene incluso página en Wikipedia. Este tópico habla de cómo, al igual que ocurría en los dibujos animados de los Pitufos, la gran mayoría de los personajes de un libro (o película o serie) son masculinos, y sólo aparece un único personaje femenino con un mínimo de protagonismo.

Sólo una mujer… porque si aparecen dos entre 8 personajes la pantalla se rompe 😉

Me lo encuentro muchísimo en las novelas que trabajo en mis talleres (y no solo escritas por hombres, por mujeres también, porque todas las personas somos susceptibles a caer en un tópico, en especial estos tan arraigados sobre las mujeres). Uno de los últimos ejemplos de este principio en la gran pantalla fue la película “Rogue One”, de hace dos años.

Miremos a nuestro alrededor: las mujeres somos el 50% (o más) de lo que ves y esa realidad -si queremos crear una historia rica y verosímil- debería reflejarse también en tus textos. Toma nota.

Aunque cada vez se ven más personajes femeninos, aún siguen muy por debajo de ese 50% que mostraría la realidad de nuestro mundo. Por ejemplo, en el cine de Hollywood, entre 2007 y 2015 solo el 28% de los personajes fueron femeninos y solo el 3% de las películas tenía como protagonista a una mujer.

2/ Son solo el interés romántico

Otro de los grandes tópicos repetidos que me encuentro es que, si se trata de una historia con un protagonista masculino, el personaje femenino sólo aparece para que el personaje masculino la “enamore”.

Su único objetivo en la historia es ser el interés romántico del protagonista (prototipo de la cosificación de la mujer – acudo a Wikipedia), es decir, finalmente solo son una herramienta para demostrar la masculinidad del protagonista, y no tiene verdadera entidad como persona.

Muchas veces estos personajes no tienen ni profesión, ni participan en la trama de ninguna manera.

La misma Virginia Woolf, en su ensayo “Una habitación propia” ya resaltaba que la mayoría de papeles femeninos aparecían sencillamente por su relación con los masculinos. (Y aún se sigue viendo mucho, desgraciadamente).

Ellas son ahora, y lo fueron entonces, madres e hijas. Casi sin excepción se les muestra debido a la relación que tienen con los hombres. Era extraño pensar que todas las grandes mujeres de ficción fueran, hasta el día de Jane Austen, vistas no sólo desde el otro sexo, sino también únicamente en su relación con el otro sexo. Y qué pequeña es esa parte en la vida de una mujer. VIRGINIA WOOLF

Por supuesto, si queremos construir personajes ricos e historias verosímiles debemos evitar este tópico a toda costa.

3/ No tienen trama ni conflictos propios… y encima se muere

Incluso cuando aparece algún personaje femenino que no es sólo el interés romántico del protagonista, otro tópico que me encuentro mucho es el “personaje de apoyo” femenino.

Por ejemplo,personajes que no tienen problemas propios, ni trama propia, sino que solo aparecen para ayudar al personaje masculino a prosperar. Es el típico viejo papel de la “esposa” en películas y novelas clásicas.

“¡Por fin se ha muerto! Ahora puede empezar la trama DE VERDAD”

Y en historias de aventuras y acción, también es muy común el personaje femenino que muere (o es violada o secuestrada), desencadenando el conflicto y haciendo que el “héroe” inicie su lucha o su venganza. Es el caso de la esposa de la película Braveheart. Este tópico tiene nombre propio, acuñado por una guionista de cómics: la mujer en la nevera.

Ni que decir tiene que habría que evitarlo, ya que, de nuevo, reducimos a un personaje completo a un mero instrumento para que el personaje masculino se luzca.

*¿Significa eso que TODOS mis personajes femeninos tienen que tener trama y conflicto propios y que, por ejemplo, ninguno puede ser sólo un interés romántico?*

¡Por supuesto que no! Puedes tener personajes femeninos sin trama, e incluso alguno que solo sea interés romántico… del mismo modo que también tendrás personajes masculinos sin trama y que solo sean interés romántico.

La clave: romper el tópico 1 e incluir muchos personajes femeninos, al igual que incluyes masculinos.

4/ Son siempre jóvenes y atractivas

Es muy común también que todas las mujeres que aparecen en una novela o película, etc  (con acción en la trama) sean siempre mujeres jóvenes y sexualmente atractivas.

Antes dejé una estadística de cómo sólo el 3% de las películas de Hollywood entre 2007 y 2015 fueron protagonizadas por mujeres. De todas ellas (21 películas de 700) las protagonistas mayores de 45 años eran… cero. Ni una sola. (¿Recuerdas tú alguna novela con protagonista mayor de esa edad? ¡Ojalá sí! Déjamela en los comentarios :D)

Es descorazonador -e inverosímil- leer novelas o ver películas o series donde las mujeres que pasan los 40 no existen o forman solo parte del decorado, cuando estamos en todas partes como, por ejemplo, escribiendo este blog 😉 .

Y, más aún, es irreal y absurdo encontrarse con capitanas de policía, directoras de agencias científicas, ministras o reputadas abogadas veinteañeras o treinteañeras, cuando son profesiones en las que necesitas decenas de años para acumular experiencia y méritos. Y es de lo más común.

Adivina cuáles de estas mujeres no tendrán final feliz: Sí, Emma Thompson (43 años en ese momento) y Laura Linney (39). ¿Y qué personajes masculinos tienen finales felices? Todos (y casi ninguno era menor de 40)

Y cuando aparecen personajes femeninos que pasan los 40, generalmente no suelen tener tramas propias… ni finales felices. (Hola,”Love Actually”)

Además, otro tópico muy repetido es que las mujeres de los relatos o novelas son siempre guapas y atractivas. Leí una vez la confesión de un colega escritor en las redes sociales que decía: “Reconozcámoslo: nos hemos pasado toda la vida incluyendo en nuestras novelas solo los personajes femeninos con los que a nosotros nos hubiera gustado acostarnos“.

Pero ojo, que este tópico no solo es propio de autores masculinos, también lo veo en escritoras… todo el tiempo. Sus protagonistas parece que siempre tienen que ser guapas. Y no solo guapas, a veces incluso “la mujer más hermosa del mundo” (me lo he encontrado muchísimo).

Si queremos escribir personajes femeninos realistas no solo deben tener valor por la belleza que tenga… lo mismo que los personajes masculinos.

*¿Significa eso que no debería incluir entre mis personajes ninguna que sea joven y guapa?*

¡Por supuesto que no! Si rompes el tópico incluyendo varias mujeres (ya verás que haciéndolo, como George R. R. Martin, el resto es mucho más fácil) claro que puedes tener una mujer joven y atractiva sin caer en tópicos.

5/ Sólo se describe la belleza de los personajes femeninos.

Este es un tópico relacionado con el anterior, pero diferente. Está relacionado porque -de nuevo- tiene que ver con que el valor primordial del personaje femenino está en su físico o en su atractivo (cosificación). Pero puedes tener siete personajes femeninos activos (no todas jóvenes y hermosas) en tu novela y aún así caer en este quinto tópico.

En este caso, se trataría de que, al DESCRIBIR a un personaje femenino, se hace especial hincapié en su belleza -e incluso en sus formas sensuales- mientras que cuando aparece un personaje masculino no.

De nuevo esto me lo encuentro muchísimo. Aparece un personaje masculino (“Fulanito era moreno y con bigote“), aparece una mujer (“Su rostro era fino, sus labios exquisitos, sus largas piernas terminaban en unos zapatos de tacón“).

La última vez que me encontré este tópico le comenté al autor que por qué de los personajes masculinos no se describían sus músculos, sus sensuales labios, o su trasero torneado. Pero no, eso no suele aparecer. (Ni siquiera en obras escritas por autoras).

La técnica es clara -y más simple, imposible: describe a los personajes femeninos… del mismo modo que a los masculinos. Si quieres que en tu obra se resalte la sensualidad de los personajes, estupendo -pero no te fijes solo en las mujeres. Evita ese tópico y gana lectoras y lectores.

6. La mujer fantasma (protagonista pasiva)

Ya en mi artículo sobre los cuatro grandes fallos de los personajes de novela hacía hincapié en el personaje pasivo. Pero lo introduzco aquí porque la realidad es que la mayoría de protagonistas pasivos que me encuentro son… femeninos.

Estoy pero no estoy, ¿quién soy?

Este tópico es cuando tienes a un personaje femenino, es protagonista, pero… no aporta nada relevante a la trama principal, en realidad. Vaga por la novela como una “mujer fantasma”, presente en todas partes pero incapaz siquiera de abrir una puerta.

¿Cómo puede ser eso posible, si es la protagonista? Pues muy sencillo: porque tiene al lado personajes masculinos que directamente lo van haciendo todo. Ella lleva el peso de la historia, a veces incluso está narrada en primera persona, pero las acciones, deducciones, soluciones las realizan… ellos.

Se puede comprobar simplemente eliminándola de la ecuación y la trama prácticamente no se altera.

Recuerda que tu protagonista -tanto si es hombre como mujer, o dragón- debe ser el personaje que más aporte a la trama de tu historia. Sus acciones y decisiones deben ser fundamentales, y serán la base, no solo para la resolución del conflicto, sino para el desarrollo o evolución de ese personaje a lo largo de la historia.

7/ Si aparece algún personaje “experto” nunca es mujer

En la misma línea de lo anterior, algo que me encuentro muchísimo en relatos o novelas es que cada vez que aparece un personaje que debe hacer alguna aportación técnica o experta, es un hombre.

Me encantan las series británicas porque siempre salen mujeres de todas edades y profesiones.

Por ejemplo, me refiero a si aparece un policía… suele ser masculino. Un arquitecto, masculino. Un médico, masculino. Un cartero, masculino. Informáticos, diseñadores, abogados, pilotos, directores de empresa, fotógrafos, políticos… siempre, por defecto, el personaje es masculino. (Y si es femenino es porque es “necesario” que sea mujer para que luego sea la pareja de algún hombre)

Sin embargo, la mujeres estamos en todas partes en muchísimas profesiones (no solo maestras y enfermeras, las clásicas tareas “cuidadoras”), tenlo en cuenta para enriquecer la calidad de tus secundarios y de tus personajes “extra” en tu relato o novela.

*¿Significa esto que tendría que incluir siempre mujeres en esas profesiones en mis novelas para no caer en el tópico?*

¡Por supuesto que no! Simplemente recuérdalo para que algunos de esos personajes sean mujeres.

8/ El maestro masculino

Hay ocasiones (y cada vez más, por fortuna) en las que voy encontrando personajes femeninos protagonistas y activos, e incluso expertos en su profesión. ¡Estupendo!

Pero eso sí, en ocasiones veo que autores y autoras caen en este otro tópico: Si el personaje femenino es bueno en algo… solo consigue el respeto de los otros personajes cuando queda claro que se lo ha enseñado un hombre.

La escena suele ser algo como:

-Mira, Fulanito, esta es Fulanita, abogada/ guerrera / lingüista… 

-¿Cómo sabemos que podemos confiar en ella? ¡Yo quiero a mi abogado/ guerrero/ lingüista de siempre!

-No te preocupes, Fulanita es de toda confianza… Zutanito fue su mentor y le enseñó todo lo que sabe. 

…Y no tuvo ningún maestro para ganarse el respeto.

Parece como si, hasta el momento en el que se sabe que ha sido un hombre quien la ha “entrenado” (normalmente su padre, hermano, o pareja)  su conocimiento, habilidad y experiencia no tienen ningún valor. Este tópico se repite muchísimo -y tanto por autores como por autoras- y refuerza (y a su vez se nutre de) la idea de la mujer como alguien “no capaz” y de menor valía que su contrapartida masculina.

Un buen ejemplo contrario puede ser “Juego de tronos”, donde vemos a mujeres que son excelentes en lo suyo y aprenden de su propia experiencia, como Brienne de Tarth, Cersei, Margaery Tyrell, Ona la salvaje, Mellisandre, la reina Olenna, Ygritte, las hermanas Arena o Daenerys. Así, con ese elenco femenino, el hecho de que Arya tenga un maestro de esgrima o Samsa reciba lecciones de Meñique o de Tyrion no resulta un tópico, ya que son solo una pequeña parte.

9/ Responde a uno de los viejos arquetipos 

Ya en la Edad Media se habían clasificado los arquetipos a los que respondían todos los personajes femeninos. Eran tres y, desgraciadamente, todavía me encuentro que cuando aparecen femeninos responden a este arquetipo anticuado y que perpetúa estereotipos.

Escapar del arquetipo es importante, además, para crear personajes ricos y con matices.

Los tres arquetipos de la antigüedad para las mujeres eran:

-La madre: todavía el 40% ó 50% de personajes femeninos que me encuentro son simplemente la madre de alguien, cuyo único rol en la historia es cuidar o preocuparse de otro personaje. A veces no es exactamente la “madre”, sino una tía, una enfermera o maestra, que cumple el arquetipo a la perfección.

-La virgen: la santa o la virgen sería la mujer sin defectos. Hermosa, joven, humilde, decente, buena… En los relatos o novelas actuales me suelo encontrar este arquetipo como interés romántico del protagonista, o a veces como protagonista. El problema (aparte de perpetuar un estándar inalcanzable para las mujeres reales) es su falta de verosimilitud, ya que todas las personas tenemos dobleces, debilidades y defectos.

-La prostituta: el viejo arquetipo de la prostituta entraría en la actualidad como una mujer independiente, a menudo desvergonzada, malhablada y que disfruta su sexualidad. Justo por eso no se suele postular como “interés romántico” del protagonista (que se casará siempre con “la santa”, perpetuando estereotipos muy dañinos y que no fomentan la libertad de la mujer), y muchas veces elegirá el lado oscuro. También se vería reflejada en que, en muchas ocasiones, cuando aparece un personaje femenino es siempre “la mala” de la historia.

*¿Entonces la mala de mi historia no debería ser una mujer, para romper con los tópicos?*

¡Por supuesto que sí! Puedes tener personajes malvados femeninos… acógete simplmente a romper el primer tópico e introduce varios personajes femeninos activos en tu historia. Que uno de ellos sea la mala ya no será un arquetipo ni algo demasiado “visto”.

10/ Sólo hablan y se preocupan de relaciones personales / hijos.

Me detengo aquí a hablar del test de Blechdel, una pequeña prueba que se usa desde hace años para ver si tu obra tiene una buena presencia femenina. En apariencia, es muy sencillo. Para superar el test, tu relato o novela tiene que:

-Tener a dos o más mujeres con nombre propio

-Que hablen entre sí en algún momento

-Que su tema de conversación no sea un hombre.

Tan simple como parece, sin embargo hay muchísimas novelas y películas que no lo pasan. Para empezar, porque se quedan en el tópico 1, el principio de la Pitufina, y solo hay una mujer con un rol protagónico o activo. O hay tan pocas mujeres en la obra que no llegan a coincidir nunca (y nunca hablan).

Y después está el tercer listón que hay que saltar y es en el que me detengo: que tus personajes femeninos se interesen o hablen de algo más que de un hombre (y añado: de hijos). Porque resulta que es muy común que cuando dos o más mujeres hablan siempre su conversación gire alrededor de sus relaciones personales o familiares (sean con hombres o no).

¿Crees que hablamos de hombres o de ropa? Estamos charlando sobre la Paradoja de Fermi. ¿Y tú, crees que hay vida en otros planetas? Y si es así, ¿por qué aún no la hemos encontrado?

Y, como ya decía Virginia Woolf, ¡qué estrecho papel para la mujer! En realidad, nosotras hablamos -con otras mujeres, con hombres, etc- de muchísimos temas y nos preocupan muchos temas también: nuestro trabajo, nuestras aspiraciones, pasiones y sueños; nuestros miedos. La política, la sociedad, la ecología. La vida, la muerte, la enfermedad, el sentido de la existencia. El arte, la música, la creatividad. La filosofía, los principios morales, las leyes, la locura y la cordura; deportes, aficiones, psicología, bebida, viajes, diversión…

¡Hay miles de posibles temas de conversación y de intereses para tus personajes femeninos… como los hay para tus personajes masculinos!

11/ La interrumpen constantemente y no la toman en serio

Otra de las escenas muy comunes con las que lidio en relatos o novelas de mis talleres es que, cuando hay una mujer activa, protagónica e incluso bien trabajada como personaje… el resto de los personajes no la respeta, no aceptan sus ideas, no la toman en serio. Y, en los diálogos, la interrumpen constantemente.

Esto es algo que sucede (de momento) muy a menudo en la vida real: a las mujeres se nos interrumpe mucho más que a los hombres cuando hablan (incluso otras mujeres). Pero en tu obra no tiene por qué suceder así. O no todo el tiempo. O puede suceder pero dejando claro que no es un ejemplo a seguir.

Decía al inicio del artículo que todos estos consejos para romper tópicos no significa que todos nuestros personajes femeninos tengan que ser maravillosos, perfectísimos, científicas reputadas, guerreras a las que todo el mundo respeta y no interrumpe. Claro que no: podemos tener todo tipo de personajes femeninos, más pasivos, más activos, más respetados y menos, más capaces y menos. Lo mismo que hombres.

Una de las claves, como he repetido mucho en el artículo, es incluir siempre varias mujeres (del mismo modo que solemos incluir siempre varios hombres) y entonces podemos tener un poco de todo -así es la vida finalmente, ¿no?

Pero también puede ser que quieras dibujar un hombre (o una mujer) machista o incluso una situación machista que justamente retrate todos estas situaciones. Y por supuesto, es posible hacerlo evitando tópicos. ¿Cómo? Pues dejando claro que esa situación o personaje no es un modelo a seguir.

De la misma forma que podemos tener personajes protagonistas asesinos, por ejemplo, y seguro que te las arreglarás para dejar claro  -como autor/a- que tú no eres igual que ese asesino, que nunca harías algo así, y que te parece moralmente reprobable… puedes hacerlo también cuando presentes un personaje o una situación que responda a los viejos tópicos sobre las mujeres.

*¿Significa eso que mi relato o novela necesariamente tiene que ser un panfleto que denuncie los tópicos y estereotipos sobre las mujeres?*

¡Por supuesto que no! Ahí tienes, por ejemplo, la serie Mad Men, que no es una serie de denuncia social en absoluto, pero que refleja el machismo y el racismo de la época (años 60) como un elemento, pero dejando claro que no es lo deseable por medio de las reacciones de los personajes, siendo solo esto una mínima parte de la trama.

12/ No hay luchadoras o guerreras.

Esto me lo sigo encontrando (¡en la era post Juego de Tronos!) todavía muy a menudo en historias de ciencia-ficción y fantasía: aparecen mujeres, sí, pero ninguna es una guerrera o una luchadora. He perdido la cuenta de las veces que he recomendado (sobre todo a autores, en este caso) la inclusión de mujeres guerreras o luchadoras, y su argumento siempre es el mismo:

“Es que no me parece realista”. 

Ante este argumento, tengo dos respuestas.

La primera es que esa imagen de la mujer que no es guerrera en la antigüedad no es real. Es, de nuevo, otro tópico, porque la historia está llena de mujeres luchadoras (empezando por las amazonas y las vikingas), e incluso en la prehistoria y primeras civilizaciones no está tan claro el reparto de roles.

Aloy en Horizon Zero Down, personaje muy criticado porque rompía el tópico de mujer no guerrera Y ADEMÁS no aparecía  sexualizada.

Hay también un artículo ganador del prestigioso premio Hugo que desmiente esa idea de que la mujer en la antigüedad no luchaba “We Have Always Fought’: Challenging the ‘Women, Cattle and Slaves’ Narrative” de Kameron Hurley.

La segunda respuesta que tengo para el argumento “Es que no me parece realista” es esta:

Si en tu novela aparecen dragones, espadas mágicas, árboles que hablan, medallones con poderes, elfos o telepatía… no tienes que preocuparte por el realismo de tu novela, porque sencillamente no tiene ninguno. (Y eso no es malo, porque estás escribiendo fantasía).

Por cierto, si eres de quienes ya incluyen mujeres guerreras, también puedes enterarte de cómo escribir sobre guerreras sin topicazos en este artículo de Rocío Vega.

13/ Resuelve sus problemas usando siempre el  arma de su sexualidad

Sí, ya sé, no eres mala, es que te han dibujado así… pero YA VALE, que estamos en el s. XXI

Este tópico tiene que ver de nuevo, con el arquetipo de la virgen y la prostituta y con el tópico de la falta de capacidades de los personajes femeninos… Es muy antiguo, pero aún me sigo encontrando en novelas y relatos a mujeres cuya única técnica para conseguir lo que quieren es la seducción por medio de su sexualidad.

Este es de los tópicos más rancios y trasnochados -y me alegra decir que de los que menos me encuentro- pero sí es más repetido como estereotipo en personajes malvadas.

14/ El resto de mujeres son sus competidoras o enemigas

Un tópico viejo, pero aún vigente: si aparecen varias mujeres en tu historia, tienen que pelearse entre sí -a poder ser, por culpa de un hombre.

Esto no se corresponde con ninguna realidad, y menos actual, en la que movimientos como #MeToo han demostrado que la sororidad y el compañerismo entre mujeres está a la orden del día.

Preparaos, bitches, os tengo que matar. Lo dice mi guión lleno de tópicos.

Es más, ¿sabes lo que me encuentro poco? AMIGAS. Como normalmente suele haber pocas mujeres en los relatos o novelas que corrijo, a veces esas mujeres tienen madre, o hijas… pero raramente tienen amigas. No dejo de recomendar su inclusión en los textos de mis talleres. Son un punto de apoyo (y de distensión de la carga dramática) muy bueno, lo mismo en la vida real como para nuestros personajes.

15/ Necesitan ser salvadas

Soy “El 5º Elemento”, el arma más poderosa jamás fabricada… pero menos mal que está Bruce Willis para salvarme todo el rato, que si no…

Por último, algo que me suelo encontrar también, en todo tipo de historias, son mujeres que, aunque sean protagonistas, incluso activas, expertas en su campo, etc… finalmente para resolver su conflicto siempre necesitan ser salvadas. (No hace falta especificar que su salvador suele ser masculino).

Me lo encuentro incluso en personajes protagonistas de novelas de fantasía, que son “las elegidas” para salvar el mundo… pero, por alguna razón, mientras llega el momento de salvar a la humanidad, parecen incapaces de matar una mosca, resolver un acertijo o tomar una decisión y necesitan que un hombre aparezca para hacerlo.

El personaje debe resolver su conflicto por sí mismo. Con algo de ayuda, sí, tanto hombres como mujeres, como dragones, pero fundamentalmente los problemas los tiene que salvar por su propia capacidad, inteligencia y audacia.

Eso es lo que va a crear un buen personaje protagonista.

Por último, si te interesa cómo escribir sobre todo tipo de personajes diversos sin caer en tópicos, la blogger Logan R. Kyle ha reunido aquí 15 interesantes artículos.

Como siempre, coméntame lo que te surja (dudas, preguntas, sugerencias, ¡más tópicos que conozcas!…) estaré encantada de charlar contigo. ¡Y aquí nos vemos en 15 días!


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Comentarios

  1. Caro (Vaeneria)

    ¡Hola Diana! Me encantó tu artículo. Escribo relatos de tipo policial y la protagonista es una mujer detective, que, debo admitirlo, cae en algunos de éstos tópicos tan horribles. Por fortuna, a medida que escribo los relatos voy puliendo esos detalles para hacer que deje de parecer una “damisela ruda en peligro” y se transforme en un personaje fuerte, con convicciones, facetas, rasgos que demuestren que se puede ser protagonista femenina sin caer en estereotipos que dan dolor de alma en vez de dar sensación de poder identificase. Da trabajo, pero si lo tomamos a la tremenda no vamos a crecer con nuestra escritura, y nuestra protagonista quedará como una niña indefensa para siempre. A mejorar y ser mujeres extraordinarias, escritoras y personajes. Un beso grande desde Argentina.

    1. Efectivamente, también nosotras tenemos que estar atentas al construir nuestros personajes femeninos, me alegro de que tu mujer detective se vaya desprendiendo de tópicos 😀 Un abrazo fuerte y mucho ánimo con esa novela, ¡necesitamos más mujeres detectives en el panorama literario!

  2. Elisa

    Como siempre, estupendo post, Diana. Éste me ha gustado especialmente: cuando era pequeña o, incluso, adolescente, me daban los mil males cada vez que leía la típica descripción de la mujer más hermosa del mundo en un libro. Me afectaba mucho más que ver a las actrices supermodelos en la tele, ya que en mi imaginación de lectora eran aún más hermosas.

    Muchas veces esas mujeres son también muy inteligentes, muy fuertes, grandes profesionales… Pero siempre hermosísimas. Como si ser normales -ya no digo feas- le restara fuerza al personaje.

    Ahora mismo me encuentro escribiendo una novela histórica (edad del hierro) y me está siendo complicado incorporar personajes femeninos. Pero tomo buena nota para aplicar todos tus consejos.
    Gracias y un saludo,
    Elisa

    1. Interesantísima ambientación, Elisa. Seguro que consigues construir buenos personajes ahí también. Leí (aunque ayer escribiendo el post no lo localicé) un artículo recientemente que hablaba de que incluso en aquella época no había una separación de roles tan marcada entre sexos como creemos. Seguro que da mucho juego. ¡Mucho ánimo! Abrazos

  3. Charo Bernal

    Me alegro de leer tu post. Estoy escribiendo mi segunda novela y no incurro en ninguno de esos tópicos. Hoy ya me has alegrado la tarde
    Gracias, Diana.

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