Cuatro momentos en que debes dar un descanso a tu escritura (y 4 en que no)

Mucho he hablado en este blog sobre creatividad y productividad, y cómo aumentar la inspiración y las horas de escritura. Sin embargo, es posible que llegue algún momento en el que estés sintiendo que debes dejar de escribir por un tiempo.

¿Es ese un instinto correcto, debemos seguirlo?

Pues a veces sí, y a veces no.

Porque es cierto que hay momentos en los que dejar de escribir es bueno -y hasta necesario- pero también  he encontrado personas que deciden dejar la escritura por un tiempo en una situación en la que, justamente, lo mejor que podrían hacer es ponerse a escribir.

Aclaro, eso sí, que nada de lo que comento en este artículo es “ley”: pero sí es verdad que, en mi experiencia de 20 años como profesora de escritura, he encontrado que es bastante cercano a lo que suele venir bien a la mayoría de las personas que escriben.

 Vamos a ver:

CUATRO MOMENTOS EN QUE DEBERÍAS DAR UN DESCANSO A TU ESCRITURA

1. Cuando acabas de terminar una novela

Todos los grandes autores recomiendan, al terminar una obra larga (puede ser una novela, un guión, un conjunto de relatos o poemas…), darte un tiempo para descansar. No leer ni retocar esa obra en particular, e incluso no escribir durante un tiempo para, después, más adelante, releerla o revisarla con ojos frescos.

Stephen King, en su libro “Mientras escribo” incluso da un plazo mínimo para ese descanso: dos meses. Dos meses entero aconseja no coger ni tu libro ni empezar cualquier otro, simplemente relajarte y dedicarte a otros menesteres.

Y es verdad que es muy bueno, tanto para la paz mental, como para la futura revisión, darte un descanso tras terminar un proyecto extenso. Ponerse a revisar sin habernos despegado enteramente de la historia durante un tiempo puede nublar tu objetividad; e incluso si empiezas otros escritos puede hacer que queden contagiados del trabajo que acabas de terminar, pues tu cabeza está aún en él.

A lo mejor no dos meses: hay personas que solo necesitan uno, por ejemplo. Pero es muy buena costumbre. Plánteatelo si acabas de terminar tu novela y verás sus beneficios.

2. Cuando acabas de recibir una crítica o asesoría

Si has enviado tu relato o tu libro a una revisión literaria, lectura beta o simplemente ha recibido una crítica, es muy buena costumbre tomarse un tiempo para digerir la opinión que han dado sobre tus escritos. Si se trata de una buena crítica, constructiva, lo más probable es que haya señalado tanto aspectos positivos como cuestiones a mejorar.

Ponerte en ese mismo momento a trabajar en ellas tal vez resulte un poco precipitado, especialmente si sufres de perfeccionismo o si te tomas las críticas muy a pecho. Date un tiempo para asimilar lo que han dicho sobre tu escritura, para darle el valor que esa crítica merece y meditar qué consejos seguir.

3. Cuando tienes una situación personal estresante o complicada 

Casi todo el mundo ha tenido un momento así en su vida, ¿verdad? Una mudanza, un nuevo trabajo, el nacimiento de un hijo, o momentos emocionalmente complicados como una ruptura, una enfermedad, ansiedad…

La verdad es que -sobre todo en los últimos casos- lo que más me he encontrado entre mis compañeros escritores y alumnos es que la escritura suele ayudar a superar esos momentos, actuando como una válvula de escape para desahogarse o distraerse. Pero no siempre es así.

Si te encuentras en uno de esos momentos vitales complicados, y la escritura no te alivia o te desestresa, sin duda es mejor no sentirse culpable y dejar la escritura un tiempo para poner como prioridad tu vida. Tú mismo/a notarás cuándo el cuerpo te vuelve a pedir escribir. En ese caso, si te apetece y lo echas de menos, siempre puedes encontrar la manera de sacar algunos momentos para retomar la escritura (cómo explico en este otro post).

4. Cuando todo lo que escribes te parece malo y escribir te causa sufrimiento 

Más abajo, en la sección de cuándo NO deberías dejar de escribir, hablaré de cuestiones como miedos y bloqueos. Pero una cosa está clara: si te encuentras en uno de esos momentos en los que, por baja auto-estima, o porque has recibido una mala crítica (o por cualquier razón), cada frase que escribes te parece un horror e incluso te duele, quizá sea un buen momento para dejar de escribir un tiempo.

Eso sí: te animaría a entrar en acción de inmediato, porque esa situación no es normal: deberías estar disfrutando de tu escritura (con las dudas habituales sobre nuestro talento que tenemos TODOS, por supuesto, pero sobre todo disfrutando) y siendo capaz de divertirte y sentir satisfacción escribiendo. Algunas claves para retomar el placer de escribir:

-Buscar un grupo de escritura, por redes sociales o en tu ciudad, para retomar la escritura con el apoyo de otros.

-Leer, leer mucho, e incluso apuntarte a un club de lectura.

-Olvidar por un tiempo la escritura “seria” y escribir cosas que te parezcan divertidas e intrascendentes: humor, fantasía loca, cuentos para niños, una novela juvenil a cuatro manos con algún amigo… Sin expectativas, por puro placer. (Y quien sabe a dónde puede llegar ese proyecto).

-Buscar consejo o apoyo para averiguar por qué te sientes tan mal con tu escritura, indagando qué puede ocurrir dentro de ti y cómo puedes dejarlo atrás. En mi Taller online  “Rompe el bloqueo (y empieza a escribir)”, por ejemplo, nos adentramos en estas cuestiones y todos los participantes siempre hacen grandes descubrimientos sobre sí mismos que les ayudan a volver a recuperar la escritura -de una vez y para siempre.

…Y CUATRO MOMENTOS EN QUE QUIZÁ ES MEJOR NO DEJAR DE ESCRIBIR

Todos podemos dejar de escribir unos días o un par de semanas y no es bueno sentirse culpable por ello -mientras no se convierta en algo habitual y mientras no seamos escritores profesionales y estamos a punto de incumplir una fecha límite de entrega.

Si solemos escribir, mayormente, para nuestro propio placer, es bueno mantener una regularidad, por supuesto (y lo notaréis enseguida si probáis a escribir de manera diaria o semanal habitualmente). Pero no pasa nada porque una semana o dos no escribamos.

Ahora bien: si dejamos de escribir durante muchas semanas (¡o meses!) por una de las razones que voy a mencionar en esta sección, a lo mejor sí que deberíamos estar escribiendo. Tal vez lo que nos detiene tiene poco que ver con la escritura y sería bueno que lo analizáramos y trabajáramos.

¿En qué momentos he visto yo, como profesora de escritura desde 1997, que NO es bueno dejar de escribir… aunque nos apetece?

-Cuando no sabes cómo seguir una historia que llevas bastante avanzada:

Es muy típico y absolutamente normal quedarse atascado a la mitad de una historia larga, como una novela. En este artículo hablo de ello en profundidad. Y, si no tiene nada de malo tomarte una semana o dos para darle vueltas a la novela en tu cabeza antes de seguir escribiendo -o incluso sin hacer nada, para despejarte- es muy habitual que esos descansos se alarguen durante semanas o meses… y eso ya es un problema.

Porque nuestra novela languidece en un cajón y no se sabe por qué.

En estos casos, si un pequeño descanso no te aclara las ideas, lo que recomendaría es ESCRIBIR, aunque no sea la novela, pero sí sobre ella. Porque generalmente lo que ocurre es que no sabes qué quieres contar con tu novela, te has perdido en el argumento o tienes miedo de terminarla.

Reserva tu horario de escritura de forma normal, y en vez de seguir escribiendo la novela, escribe sobre alguno de estos temas:

¿Qué quieres decir con esta historia?

Cuéntate a ti mismo la vida de los protagonistas: qué desean, a qué temen, qué buscan y por qué.

Que los protagonistas se escriban cartas entre ellos.

Escribe una lista (o varias) de posibilidades alternativas, ¿qué podría pasar en tu historia que aún no tengas ideado?

¿Qué es lo peor que podría pasar si TERMINASES tu novela? Sí, sí, has leído bien, lo peor que podría pasar si consiguieses tu objetivo. (Esto sirve para desenterrar miedos ocultos)

-Cuando te cuesta porque te sientes “inspirado” o sientes que “te cuesta” escribir: 

Hay ocasiones en que sientes ganas de escribir, o sientes ganas de terminar un proyecto pero simplemente parece que, cuando te sientas, las palabras “no fluyen”.

Lo mismo que en el primer caso, darte una semana o dos de descanso (y dedicarte a otras cosas, o hacer un viaje) puede ser muy refrescante. Pero si, pasado ese plazo, sigues sintiendo que no estás inspirado, que no tienes “flow”, que escribir se te hace cuesta arriba, entonces te recomiendo los mismos ejercicios que recomendaba, más arriba, a las personas que sienten sufrimiento al escribir.

Recupera el placer de escribir por diversión.

-Escribe ideas o proyectos que te resulten divertidos, e incluso alocados.

-Usa mi generador de historias y personajes de la APP GRATUITA de Portaldelescritor para recuperar la ilusión.

Prueba algo algo nuevo: un nuevo género, un nuevo tema, un nuevo tipo de personajes, prueba a escribir poesía si siempre has escrito prosa y viceversa.

Si la sensación de atasco persiste, quizá sea el momento de mirar adentro y ver qué esconde ese bloqueo (por ejemplo con mi taller online “Rompe el bloqueo“)

 

-Cuando vas a empezar un nuevo proyecto que te importa mucho

Es un clásico: cuando tenemos lo que para nosotros es una gran idea, o un proyecto de escritura que para nosotros significa mucho, es muy habitual dejar de escribir. La razón es sencilla: nos da miedo no estar a la altura de nuestras propias expectativas y, por eso, retrasamos el inicio una y otra vez.

Ante este problema, solo hay dos soluciones:

  1. Dejar aparcado ese proyecto un tiempo, y dedicarnos a otros proyectos menos ambiciosos, que nos den confianza y experiencia.
  2. Coger el toro por los cuernos y empezar a escribirlo, recordando que escribir es un proceso: no nos tiene que salir bien a la primera y podemos aprender mucho en el proceso, sea cual sea el resultado.

-Si te sientes culpable porque “deberías” estar haciendo otra cosa

Esta situación puede parecer similar a la que describía en la primera sección, “Cuando tienes una situación complicada en tu vida”, pero en realidad es totalmente distinta: me refiero a cuando TIENES GANAS de escribir, pero tienes poco tiempo y te sientes culpable porque para escribir tienes que restar tiempo a otras obligaciones familiares, laborales, etc…

Y sí, en ese caso, creo que deberías escribir. (Entendedme, siempre que eso no signifique que te vayan a echar del trabajo o que vas a causar una crisis familiar).

Escribir es una actividad creativa que tiene pocas aplicaciones prácticas… o ninguna. Es normal que muchas personas que tengamos a nuestro alrededor (padres, amigos, pareja, compañeros…) no entiendan que para nosotros es importante expresarnos por ese medio y que necesitamos un espacio y un tiempo para dedicarnos a ello. Es esencial, por muchas obligaciones que tengamos, reservar un espacio para nuestro propio disfrute personal: sería insano no hacerlo.

Y siempre se puede intentar causar el menor trastorno posible a nuestro alrededor. En este otro artículo explico cómo. Pero dejar de escribir por presiones ajenas (o por sensación de culpabilidad) nunca es buena idea.

 


 Diana SUPERPEQUE ROJARECUERDA QUE, SI QUIERES MEJORAR  TU ESCRITURA, puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores.

En breve se inicia mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso Avanzado de relato.

Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mi opinión y mis consejos. Escríbeme.

Comments

  1. David Monedero

    Me encantan los cuatro iniciales, pero me parecen aún más útiles los cuatro momentos en los que NO dejar de escribir. Porque, cuando le dedicas una gran cantidad de horas a esto, la tentación de tomarte un descanso (a veces, de duración indeterminada) está ahí. ¡Estupendo artículo!

    1. Exacto, David, a mí también me parece muy importante saber cuándo “no” dejar de escribir, porque efectivamente me encuentro muchos alumnos en talleres y colegas que tienden a dejar de escribir cuando lo que ocurre es que sufren algún tipo de bloqueo o inseguridad, y la pausa no lo va a solucionar. Hay que agarrar el toro por los cuernos. Un saludo!

  2. David Rubio Sánchez

    Realmente lo has clavado, Diana. Me he sentido identificado en las situaciones que has planteado. Tanto en las que sí, como en las que no. Excelente post para aclararnos esos momentos de dudas que siempre se nos presentan. Saludos.

Add A Comment