Microrrelatos vs Relatos: diferencias y claves para escribir microrrelatos

El microrrelato es un género poco estudiado -al menos, en comparación con su “hermano mayor”, el relato. Y sin embargo es un género muy popular:  gracias a su brevedad y al impacto que causa, tiene muchísimos adeptos.

Dedico el post de hoy a este gran pequeño género. Revisaré, primero, cuáles son las principales diferencias que tiene con el relato y algunas de las claves para escribir grandes micros. Terminaré con un divertido ejercicio: cómo pasar de escribir microrrelatos a relatos.

Voy a poner como ejemplos algunos de los microrrelatos surgidos en el grupo de Facebook “La aventura de escribir”, que yo misma coordino.

Diferencias entre relato y microrrelato

Por supuesto, es mucho más lo que los une que lo que los separa: tanto relato como microrrelato son textos de ficción, cortos, en los que -generalmente- nos encontramos con un personaje que se encuentra ante un problema o reto (el conflicto).

¿Cuál es su principal diferencia? La extensión.

Se suele considerar relato, por lo general, a un texto de ficción de entre 2 y 12 folios. En cambio, un microrrelato debería tener, como máximo, 15 líneas de Word. Aunque a veces tienen solo una línea, o unas pocas palabras.

Tal como explicaba en este otro post sobre diferencias entre escribir relato y novela, la diferencia de extensión lo cambia todo.

No se puede trabajar de la misma forma un texto, un argumento o un personaje cuando puedes extenderte 10 folios, que cuando solo tienes unas pocas líneas. Es imposible. E intentar trabajar un microrrelato como si fuera un relato resumido no suele conseguir buenos resultados.

Dejo aquí, pues, algunas…

CLAVES PARA ESCRIBIR UN MICRORRELATO

Como decía antes, la extensión es la clave de todo lo que diferencia a un microrrelato de un relato. Ambos son textos de ficción, que suelen estar protagonizados por un personaje que tiene un problema (conflicto), pero ahí terminan sus similitudes.

En el microrrelato:

–No hay nudo, no da tiempo:

Si en un relato (o en una novela) el nudo es la parte más larga y jugosa, cuando vemos al personaje enfrentándose a ese problema o ese reto y encontrando dificultades para conseguirlo, en el microrrelato no va a ser así. Con frecuencia pasaremos del conflicto al desenlace directamente.

Amelia Bravo Vadillo María nació sin el pie derecho, Olga perdió el izquierdo en un accidente. La pareja perfecta desde que se enamoraron del mismo par de zapatos.

–Todo el énfasis está en el desenlace.

De hecho, todo el énfasis de los microrrelatos suele recaer en el punch final, siendo muchas veces lo anterior solo una preparación para disfrutar del final.

Esther Torres Mije 

-¿Su nombre era?

– Hitler, Adolf .
-Enhorabuena, acaba de pasar con excelente calificación la prueba de admisión de la Academia de Bellas Artes de Viena, nos vemos el próximo curso 1907/1908.
“Mira por dónde se me han quitado las ganas de exterminar judíos”.

–El desenlace a veces solo desvela el conflicto:

De hecho, en muchas ocasiones el desenlace suele ser, incluso, una explicación de lo que realmente es el problema del personaje. Es decir, en este caso, el microrrelato sería solo conflicto.

Carol Belasco ¡Una vez más! ¡Concentración! ¡Más fuerza! ¡Golpear la madera con el máximo impulso! Nada, imposible. Lloró de impotencia, ¡hasta como vampiro era un desastre!

–La sorpresa es un elemento clave:

Ya que todo el énfasis está puesto en el final, la sorpresa de ese final suele ser uno de los recursos más utilizados en el microrrelato.

Ana Monroy Fernández Pude verlos a través de la ventana. Acudían prestos a la llamada de las campanas: sonaban a muerto. Me apresuré a seguirles para averiguar quién había fallecido. Es curioso, no eché de menos a nadie. ¿Por qué entonces el tañido?¿Y por qué nadie me saludaba?

-Cada palabra cuenta: 

Al tratarse de un género tan breve (a veces, pocas líneas o una sola) cada palabra es extremadamente importante. Uno de los juegos que suelo poner en el grupo de Facebook “La aventura de escribir” es escribir micros en solo 5 palabras, 10 palabras, ¡o incluso 3! Eso obliga al autor a elegir muy bien las palabras que va a usar y a ser consciente de su significado e impacto. 

Karina Castillo Peinado 

−Osvaldo, ¡pregunta!
−Tranquila, sé llegar…
(Líneas de Nazca, el origen).

-Cuanto más breve, más impacto:

Y no solo cada palabra cuenta, sino que si puedes eliminar unas cuantas, mejor que mejor. Como todo género breve (la poesía, por ejemplo) las palabras que sobran actúan como un lastre que hace perder fuerza.

Manuel Angel Ruiz Martinez Mirarte. Luego, acercarme. Después… tomar aire. Coger tu mano. Decírtelo.

Y quien quiera profundizar más en el género, y contar con mis revisiones personalizadas a sus microrrelatos, imparto este TALLER ONLINE DE MICRORRELATOS en Portaldelescritor 😉

¿Cómo pasar de escribir microrrelatos a relatos?

Para todos aquellos que venís del microrrelato y que, justo al contrario, queréis empezar a escribir relatos más largos, dejo este pequeño planning para escribir un relato, que se puede tomar como un juego.

En mi blog, además, encontraréis muchos artículos para mejorar las técnicas de escritura de relatos.

PLANNING DE UN MES PARA ESCRIBIR UN RELATO DE 6 PÁGINAS (2.000 palabras)

Mézclense estas tres pociones para conseguir un relato

Seguid esta receta, tomándolo como un juego, y espero que os va a dar resultado. Eso sí, seguidla al pie de la letra. Recordad: ¡es un juego! Lógicamente no se puede escribir un relato de esta forma tan artificial, pero si no estáis acostumbrados os puede venir bien para ir cogiéndole el tranquillo.

Paso 1 (e ineludible) de la receta:

Leed, como mínimo, dos relatos clásicos de 5 a 10 páginas cada semana.

No os podéis saltar este paso. Porque la primera razón por la que no se sabe escribir un género es… que no se lee. Y la segunda, porque no se relee. Leedlos y releedlos, como escritores, buceando en su técnica. Aquí explico cómo.

Y aquí tenéis relatos clásicos para leer varios años.

Lo dicho: si os saltáis este paso, lo demás no va a servir seguramente de nada.

Paso 2: Inventa un personaje de ficción que tenga un problema (puedes usar la app de Portaldelescritor, si no se te ocurre nada) y haz que intente solucionarlo de tres formas distintas sin conseguirlo. Solo a la cuarta encontrará la manera.

Un ejemplo: Rodrigo es un chico que tiene que aprobar su próximo examen de francés, porque, si no, le expulsarán de la Universidad.

-Lo 1º que intenta es lo fácil: robar el examen al profesor. No lo consigue.

-Lo 2º que intenta es hacer “una chuleta” con las posibles respuestas, pero no le sirve de nada: le tocan otras preguntas distintas.

-Lo 3º que intenta es fingir que está enfermo, allí mismo en medio del examen, para que se lo retrasen una semana. Esto lo consigue.

-Y ahora llega la solución: se pone a estudiar como un poseso y contacta con la empollona de su clase para que le dé clases particulares, dos horas al día.

Desenlace: aprueba el examen y se enamora de la chica. 🙂

¿Veis el esquema, qué fácil? Ahora vosotros, con vuestra idea.

Tercer paso: escribe una escena para cada uno de los pasos, con un diálogo entre el protagonista y algún personaje más en cada uno de ellos. Cada paso te llevará un folio (300 palabras).

Piensa que en ese folio vas a describir al personaje, dónde está, con quién, cómo es ese otro personaje, qué es lo que hablan, qué es lo que hace; si va a otro lugar, describe un poco ese lugar, y así sucesivamente.

¿Lo probáis? Ya me comentáis los resultados. Y recordad reforzarlo con la lectura. Estoy segura de que si leéis dos relatos a la semana durante un mes y a la vez hacéis este ejercicio un par de veces con dos ideas distintas, le pillaréis el truco.


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