No abandones antes de que ocurra el milagro

Llevo ya un par de semanas, desde que me compré un libro de  la autora americana Kameron Hurley, pensando en escribir este artículo: me gustaría volver a hablar del oficio de escribir y de la cualidad esencial para llegar a ser escritor o escritora.

La única cualidad que te llevará hasta donde desees, la única de la que no puedes prescindir si quieres mejorar en un oficio o conseguir un objetivo. Y, por eso mismo, la única imprescindible, la cualidad que suple a todas las demás: la perseverancia.

Y aunque ya le he dedicado un artículo a este tema, me gustaría volver sobre él -porque nunca está de más recordarlo y porque voy a abordarlo desde otro ángulo: contestando a toda esa serie de dudas que nos pueden surgir en el proceso de convertirnos en escritores, cuando intentamos ser perseverantes.

POR QUÉ LA PERSEVERANCIA ES LA MADRE DE TODAS LAS VIRTUDES

¿Conocéis el refrán “el que la sigue, la consigue”? Justo hace mención de lo importante que es la perseverancia para llegar a donde queremos. Pero lo increíble es que hay refranes similares en casi todas las culturas. En inglés, «He who perseveres, succeeds» (Quien persevera, triunfa), en Rusia: «¡Caer está permitido, levantarse es obligatorio!» (Me encanta esta versión 😉 )

Ser constante a lo largo del tiempo, es decir, ser perseverante, suple cualquier debilidad que tengamos de partida. Una persona delgada que desee ser fuerte puede entrenarse y alimentarse para ello; una persona iletrada que quiera llegar a tener una carrera, puede aprender a leer, e instruirse durante años para conseguir su objetivo.

NADIE NACE SABIENDO. Es importante que no olvidemos esto nunca. Ni siquiera grandes genios literarios que hoy veneramos: todos tuvieron que pasar por un proceso de aprendizaje, de escribir y re-escribir durante años. De perseverancia.

Sí, también en la escritura. Más allá de que algunas personas tengan más facilidad para ello (como cualquier oficio), la escritura también es un oficio que se aprende. Escribiendo con constancia, leyendo, aprendiendo y practicando técnicas.

Si perseveramos escribiendo, leyendo e intentando mejorar, no hay otra opción más que mejorar. Eso es una verdad universal.

Y aquí viene la GRAN PREGUNTA:

Y si para ser escritor/a basta con perseverar… ¿POR QUÉ NO LO HACEMOS, POR QUÉ CUESTA TANTO? 

En esto es en lo que me quiero centrar en el artículo de hoy. ¿Por qué demonios, si sabemos que escribir con constancia y leer y aprender nos va a llevar a ser mejores, nos cuesta tanto ser perseverantes? Voy a intentar responder esta cuestión a lo largo de este artículo mostrando todas las dudas típicas que nos suelen surgir mientras estamos en el camino de la escritura.

Pero por ahora sí me quiero detener solamente en esto: vivimos en una época donde todo sucede deprisa. Donde no tenemos que esperar, prácticamente, para casi nada.

Si queremos tomates no tenemos que esperar a que sea temporada de tomates, ni a que maduren: en el supermercado siempre los tenemos a mano. Si se nos antoja un libro podemos comprarlo online y descargarlo al momento. Si queremos hablar con alguien nos basta con mandar un wassap, que será leído y respondido en cuestión de minutos. Y si me apetece viajar a Polonia, probablemente puedo buscar un vuelo esta noche y estar en Varsovia mañana mismo.

Todo esto es fantástico para nuestra vida diaria, pero, al mismo tiempo, nos malacostumbra. Porque hay procesos en la vida que requieren más tiempo. Meses. Años, incluso. ¡Un asco! ¡Yo quiero ser escritor/a ya, hoy mismo! :-/ Ojalá pudiéramos tragarnos una píldora y sucediera, pero no es así.

¿Acaso no te llevaría años convertirte en pianista? ¿No te llevaría meses poder tocar alguna pieza sencilla al piano o a la guitarra? ¿No te llevaría mucho tiempo convertirte en astronauta? Pues escribir es lo mismo.

Nos cuesta creerlo porque, al tratarse del uso de palabras -algo que utilizamos todos los días- parece que usarlas de forma artística es más sencillo, o rápido, que cuando hablamos de instrumentos con los que no estamos familiarizados. Pero, oye, también estamos acostumbrados a usar los pies y las piernas, y ¿no tardarías meses (o años) en aprender a bailar o dar un salto así? (La suerte que tenemos quienes queremos escribir es que no importa la edad ni la condición física).

Pero sí, el proceso es similar y lleva TIEMPO. Y los resultados tardan en verse. Por eso es duro perseverar.

Y voy aquí con nuestras dudas comunes (sí, todos las tenemos de vez en cuando).

1. ¿Y qué pasa si llevo ya un tiempo y no veo resultados?

Ay, ¡todos nos hemos visto ahí! Escribimos, revisamos, enviamos a premios o editoriales, y vuelta a empezar, pero… a veces tienes la sensación de que no ocurre nada. De que no se avanza. Y es el momento en el que la mayoría de las personas desisten.

Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan. Henry Ford.

Efectivamente: la mayoría de los “fracasos” son, en realidad, abandonos. Pensadlo. Casi nadie que hayáis conocido ha “fracasado” en la escritura, en el sentido de que haya tenido un batacazo tan gordo que no ha tenido más remedio que dejarlo, o que ha perdido todo su dinero por ello (afortunadamente, se puede escribir sin gastar nada). No: lo que conocemos son, básicamente, abandonos.

Y lo triste es que probablemente muchas de esas personas que abandonan hubieran logrado algo si hubiesen perseverado un poco más. De ahí el título de mi post, una frase muy popular en inglés: ¡No abandones antes de que ocurra el milagro!

Porque lleva tiempo. Y esa época en la que parece que nada sucede, que todo sigue igual, es simplemente una necesaria parte del proceso, a veces justo antes de que todo pegue un vuelco. Ocurre también en la naturaleza: los cambios ocurren tan poco a poco que no nos damos cuenta hasta que se da un salto cualitativo. Eres incapaz de darte cuenta de si la temperatura del agua está a 65ºC o a 67ºC. Sin embargo, cuando se acerca a 100ºC… milagro: se convierte en vapor. Cambia de cualidad. Eso es un salto cualitativo.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie
Lola Ramírez, recogiendo su premio del XXVIII Certamen Literario ‘Villa de Iniesta’

Y aparece sin que nos demos cuenta. Simplemente dando un poco más de calor, y luego un poco más. Aparentemente nada ocurre. Hasta que de repente sucede: todo da un vuelco.

Una exalumna de mis talleres de Sevilla ha estado durante años escribiendo relatos y justo hace dos semanas nos anunció que le habían dado un premio literario.

Otro ejemplo un poco drástico es el del autor John Kennedy Toole, que se suicidó (en parte cansado de esperar reconocimiento literario) y cuya novela, “La conjura de los necios”, fue un éxito abrumador tras su muerte.

Por eso, ser perseverante significa asumir que habrá momentos en que el proceso parezca no avanzar. Pero tenemos que seguir ahí, escribiendo, leyendo y aprendiendo.

Y no abandonar justo antes de que ocurra el milagro.

2. ¿Y qué pasa si no tengo talento?

Tengo todo un artículo dedicado a destruir los mitos del talento. ¡Cuánto daño ha hecho la leyenda del “talento” en las personas que quieren escribir! Cuando solo se trata de un poco más de facilidad para aprender un oficio, ya está, eso es todo.

El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia. Doris Lessing

Imaginaos que yo no tengo “talento” para la cocina (no hay que echarle mucha imaginación, vamos). ¿Pensáis que si me apunto a varios cursos de cocina, durante dos o tres años, no aprenderé a cocinar platos sabrosos?  Porque yo estoy segura de que sí. A lo mejor no gano una estrella Michelin, vale, pero ¿cocinar bien? Pues claro que sí.  E incluso si me empeño más, hasta trabajar en algún bar o restaurante, y tú también, ¿por qué no?

Y si ese ejemplo es fácil de creer (y eso que a mí no me sacas de la tortilla de patatas y la pasta carbonara), ¿por qué no va a suceder lo mismo con la escritura?

La imagen puede contener: 1 persona, sentado e interior
En la presentación de la novela “El viento que mueve las agujas”, de Isabel Mallén (Maclein y Parker, 2017)

Partas del nivel que partas -con más o menos experiencia, con más o menos talento facilidad – siempre podrás llegar a escribir bien, e incluso muy bien.

Ser perseverante significa aceptar que unas personas tardaremos más que otras, pero el camino es el mismo y los logros se alcanzan igualmente.

Se da la circunstancia de que, gracias a mis talleres, conozco montones de alumnos y alumnas mías que han aprendido a escribir dedicándole tiempo (y con mi ayuda, en este caso). Muchas han publicado novelas y algunas con editorial incluida, como Isabel Mallén (en la foto) En este post muestro incluso ejemplos de cómo ha mejorado su escritura con los años.

3. ¿Y si encuentro obstáculos?

¿Como que “y si”? ¡Desde luego van a aparecer obstáculos! Ya te digo yo que es así.

Convierte tu  muro en un trampolín. Rainer María Rilke

Es inevitable. De hecho, a cierto nivel, es incluso deseable: los obstáculos nos van a hacer crecer en nuestro camino a la escritura. Aprender a superarlos es aprender a superarnos y eso solo nos va a convertir en mejores escritores, y mejores personas.

Al final, ser perseverante significa no dejarse vencer fácilmente ante los obstáculos que, inevitablemente, van a surgir en nuestro camino a la escritura.

Nada en la vida se consigue sin tener que superar algún listón: falta de tiempo, de confianza, un tropezón por aquí o por allá… Pero siempre hay un camino. Y os dejo el mejor ejemplo: Helen Keller, que nació ciega, sorda y muda a finales del siglo XIX y se convirtió en escritora, oradora y activista política.

A su lado, cualquiera de nuestros obstáculos parecen naderías, ¿verdad?

4. ¿Y si otros lo hacen mejor o antes que yo?

Es muy importante intentar no compararte con los demás. Cada cual tiene su propio camino, y su propio ritmo: y aquel que aparentemente parece tenerlo más fácil puede, sin embargo, estar atravesando obstáculos que tú ni imaginas.

No olvidemos lo más importante: no detenerse.

No importa lo lento que vayas mientras no pares. Confucio

A la larga, seguir perseverando, avanzando poco a poco durante un tiempo largo nos va a llevar al mismo sitio que si vamos más deprisa en menos tiempo… y con mayor seguridad.

Perseverar significa seguir adelante: el ritmo lo marcas tú, el que tú puedas. Pero sé constante (aporta algo de trabajo cada semana al menos) y persiste en el tiempo. Recuerda que vamos despacio porque queremos llegar lejos 😉

5. ¿Y si yo quiero ir más rápido?

De acuerdo: digamos que el camino a la escritura es un poco más largo de lo que pensamos. Ok. Pero, incluso así, al principio de este artículo he dicho que existen formas de acelerar ese proceso.

Efectivamente. Os menciono dos:

-Aumenta el ritmo: antes he hablado de que cada cual tiene su propio ritmo y sus propias posibilidades para ir avanzando. Es cierto. Pero tal vez muchos de nosotros podríamos sacar el tiempo o la opción de escribir más, o leer más. No hace falta mucho más: incluso escribiendo o leyendo un 20% más vamos a dar, con el tiempo, un salto muy grande en la escritura y a acelerar el proceso.

-Consigue un maestro/a: todo oficio se aprende más rápidamente si alguien te explica las técnicas y revisa tus trabajos. La escritura también: bien lo sé yo, que llevo más de 20 años impartiendo talleres literarios y he visto los resultados. Y si no te lo puedes permitir, al menos consigue libros de técnica literaria o estudia blogs como este de forma regular.

Sólo escribe cada día de tu vida y lee intensamente. Y ya verás lo que pasa. Ray Bradbury

6. ¿Y si no sé cómo seguir?

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Albert Einstein

Ojo: perseverar significa seguir adelante, seguir trabajando, poco a poco, para mejorar y avanzar. Pero eso no quiere decir que repitamos siempre una y otra vez los mismos procesos.

Si llevas ya un tiempo escribiendo y no ves avances, tal vez podrías probar a hacer algo que no hayas hecho. Puede ser algo como:

-Abrirte un blog

-Buscar un grupo de escritura para conocer a otros escritores

-Empezar a participar en premios

-Animarte a buscar editorial

-Animarte a autoeditar y presentar tu libro

-Probar un género nuevo

-…

A veces, perseverar significa también buscar nuevas vías. Hablar con diferentes personas. Abrir caminos donde antes no había.

7. ¿Y si tropiezo un vez… o más de una?

Aparte de los obstáculos (aquello que nos hace más difícil el camino) podemos encontrar tropiezos. Momentos en los que realmente sufrimos un retroceso porque probamos algo y no funciona. O pensamos que vamos a dar un gran paso adelante y nos pegamos un batacazo.

Premios literarios que resultan ser falsos o se quedan en agua de borrajas; editoriales que desaparecen o te piden dinero para publicarte; proyectos en los que inviertes y se quedan parados; inversiones (en una web, en publicidad) que no resultan como esperabas…

Los tropiezos también forman parte del camino. Hasta que nosotros no pasamos por él y lo alisamos, el camino está lleno de ramas y de piedras, es natural encontrarlas e incluso caernos alguna vez. Pero como decía el proverbio ruso “levantarse es obligatorio”.

Y más importante aún: aprender de lo sucedido.

Decía Edison que no había “fallado 10.000 veces” sino que había descubierto “10.000 formas en las que la bombilla no funcionaba” y las había descartado, para encontrar la que sí servía.

La perseverancia es fallar 19 veces y triunfar la vigésima. Julie Andrews

8. ¿Y si no tengo más ánimo o más fuerzas?

Al tratarse de un proceso que puede ser largo (mínimo, unos meses), es posible que en algunos momentos pierdas el ánimo o la ilusión. O las fuerzas para seguir adelante. Es común, no te preocupes y justo por eso nace este artículo.

Y porque estás aquí, leyendo esto, y en este blog, sé que tu voluntad es escribir y que dentro de ti tienes la pasión, la fuerza y la determinación para hacer lo que te propongas. LO SÉ. Confía en ti.

En la profundidad del invierno, aprendí que en mi interior hay un verano invencible. Albert Camus

Pero, por supuesto, te ofrezco apoyos alternativos.

Busca y lee ejemplos de personas que perseveraron y consiguieron lo que buscaban, en blogs o biografías. Revisa artículos o libros sobre el oficio de escribir, que te den consejos, ánimo y pistas.

Y algo que siempre va a venir muy bien: búscate una tribu. Tu camino va a ser mucho más divertido, animado e inspirador si te acompañan personas que, como tú, escriben y quieren terminar un proyecto de escritura o convertirse en escritores.

¿Y si es demasiado tarde para mí?

Hay una razón por la que la mayoría de los jóvenes no publican y es que en la escritura, al contrario que en el deporte, ¡se mejora con la edad! Gayle Forman

En escritura, no existe el “demasiado tarde”, vamos a dejarlo claro. Baste el ejemplo de  Jose Saramago, que comenzó su carrera literaria a los 58 años y terminó ganando el Premio Nobel de Literatura.

Perseverar significa seguir adelante, seguir mejorando e intentándolo, no importa en qué punto del proceso nos encontremos. Tanto si estamos muy al principio, como en medio, como ya con una experiencia o edad a nuestras espaldas.

Piensa también que la experiencia adquirida a lo largo de la vida es sabiduría que puedes verter en tus escritos, o que te puede ayudar a tomarte los obstáculos y tropiezos con mejor actitud.

¿Cuándo llegaré al final?

Comenzaba este artículo hablando de un libro de la autora Kameron Hurley que me inspiró a retomar este tema. El libro es “La revolución feminista geek” y, aunque habla mucho del hecho de escribir siendo mujer (y friki) lo cierto es que buena parte del libro trata sobre el oficio de escribir.

Y sobre la necesidad de ser constante a lo largo de nuestro camino en la escritura.

Me impactó esta frase, esta idea… porque incluso yo misma estoy esperando alguna vez “el final” del camino. Sí, vale, estoy en el camino de la escritura, perseveerando, insistiendo, aprendiendo. Pero, ¿cuándo se acaba esto, cuándo llegas a la cima y descansas?

Hurley se preguntó lo mismo y su respuesta me pareció magnífica, la comparto con vosotros:

“Las cartas de rechazo de editoriales se acumulaban, necesitaba algo de motivación. Así que escribí “perseverancia” en una nota adhesiva y la pegué en mi enorme portátil. Perseverancia. 

La pregunta era: ¿durante cuánto tiempo?  No tardé en darme cuenta de que la perseverancia no tenía fin: era el nombre del camino” Kameron Hurley

Efectivamente: el camino no tiene fin. Ese es el secreto. Así que solo queda seguir caminando y disfrutar el recorrido.

Nunca terminamos de aprender, nunca terminamos de mejorar, siempre queda camino por delante de nosotros. ¿Asusta? Puede, pero, ¿no es también hermoso? 

Termino toda esta larga reflexión sobre la perseverancia con una última cita, para animaros:

Hay una palabra que designa al autor que nunca se rinde: publicado.  Joe Konrath

 Un abrazo a todos y todas, y ya sabéis, no abandonéis antes de que ocurra el milagro. Nos vemos en el camino.  😉 


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Comentarios

  1. Jorge García

    Muchas gracias Diana por este hermoso texto. Hace poco que instalé la App de “Portal del escritor” en ni teléfono celular o en mi móvil, como dicen ustedes los españoles. Tus textos son realmente excelentes, siempre disfrutó mucho de leerlos. Y en este, que has escrito, tienes toda la razón. En realidad, sin perseverancia, nada que valga la pena de verdad, se puede lograr, y en ello obviamente hay que incluir a la escritura de literatura. Hay muchos ejemplos de exitosos y grandes escritores, muy prolíficos como el inglés Anthony Trollope, quien se despertaba temprano todas las mañanas, y trabajaba todos los días por dos horas y media en la escritura de su literatura. El mismo escribió en su autobiografía “sin importarme cuanto trabajo tenía me he exigido producir cuarenta páginas semanales”, y así, de la manera dicha, logró escribir más de 30 novelas, y ello lo hizo no obstante mantener un trabajo de tiempo completo durante toda su vida (él fue trabajador postal o funcionario de correos durante toda su vida). Este escritor fue uno de los novelistas ingleses más exitosos, prolíficos y respetados de la época victoriana. Un ejemplo actual de otro gran escritor, muy perseverante, lo tenemos en Stephen King, quien pasó de la pobreza a convertirse en uno de los escritores más famosos, super ventas y prolíficos de la época actual. El mismo nos cuenta, en muchas oportunidades, de que el escribe todos los días, incluso el día de Navidad.
    Bueno, todos los que te seguimos, creo que tenemos el sueño o la meta de lograr ser un escritor profesional, y para ello hay que seguir escribiendo nuestras creaciones literarias, y esperar que nuestro futuro público lector sean los jueces de la calidad de nuestras obras. Yo no creo en los jurados de los premios, ni el juzgamiento de nuestras obras por parte de las editoriales, porque después de saber de todas las editoriales que rechazaron la novela “Harry Porter y la piedra filosofal” de J.K. Rowling, y de saber como las editoriales han rechazado a muchos otros grandes escritores y escritoras, creo entonces, que claramente el mejor juez de nuestras obras es el público lector de ellas. Ojalá que algún día pueda lograr convertirme en escritor profesional. Muchas gracias nuevamente, por este texto, y todos tus textos. Con mucho afecto para ti desde el lejano sur de Chile.

    1. Me alegra muchísimo que te haya animado este artículo. EStoy convencida de que si persistes vas a lograr tu objetivo, además lo veo cada año con alumnos de mis talleres y compañeros y compañeras escritores.
      Un saludo afectuoso y mucho ánimo con tus escritos. 😀

  2. Jorge García

    Quise escribir “Harry Potter y la piedra filosofal” pero estos celulares o móviles se ponen a cambiar todo lo que uno escribe, y escribió erróneamente Porter. El error no fue mío, sino una corrección errónea de mi teléfono celular.

  3. Jorge García

    Muchas gracias Diana por tu respuesta, y por el ánimo que me das. Me has hecho sentir más seguro de mi mismo, con respecto a la escritura. Eres una persona, que sin lugar a dudas, sabes muy bien lo que estas diciendo, debido a toda la experiencia que tienes, en tu trabajo, de ayudar a perfeccionar la escritura de tantas personas.

  4. Patricia

    Buenas tardes Diana,
    felicitarte por tus artículos pues a mi personalmente no sabes lo que me están ayudando. Soy escritora nobel y en ocasiones surgen muchas dudas por ejemplo, me piden en un certamen de poesía enviar un breve currículum pero no tengo pues soy nueva en esta andadura literaria que tanto me fascina.¿Tal vez no debería presentar mis trabajos a dichos certámenes?Y por otro lado,un trabajo ya presentado y que no ha sido premiado en un certamen concreto, ¿Puedo volver ha presentarlo en otro?. Muchas gracias y un cordial saludo, seguiré tus sabios consejos.

  5. Victoria

    Muchas gracias Diana. Hace un tiempo no había leído tus post y me estaba haciendo muchas preguntas y revisé mi correo y vi tu entrada que llego a mí para iluminarme. De verdad muchas gracias espero poder terminar mi novela que antes de leer el post pensaba abandonar.

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