Dudas de escritores respondidas

En estos días, os animé a hacerme preguntas sobre las dudas que os surgen al escribir y han llegado bastantes 🙂 Completaré dos posts intentando responder a todas (o casi todas). Tal vez alguna de ellas la ampliaré en un post completo, pues puede ser muy interesante profundizar.

Espero que os ayuden estas respuestas. Y recordad que podéis dejarme en los comentarios aclaraciones sobre las preguntas, o más dudas. El lunes que viene, una segunda parte con otras respuestas. Un abrazo y ¡vamos allá!

1. ¿Cómo encontrar el equilibrio en las descripciones de personajes o cosas?

¿Cómo hacer buenas descripciones ya sean de personajes como de lugares. A mí es lo que más me cuesta. (Amalia Sánchez)

¿Cómo encontrar el equilibrio en las descripciones de personajes o cosas? Lograr un texto que no sea una sucesión de hechos, pero que no canse al describir. ¡Muchas gracias por tus aportes! (Silvia)

Al escribir mi novela, siempre dudo mucho en si me quedo corta o me extiendo en detalles que no aportan nada al escribir un capítulo. (Ana Gil)

Mi mayor problema es la forma en la que me expreso. Ya sea a través de muchos diálogos y no descripciones. La verdad soy terrible en eso de describir y ya me lo han dicho bastante. (Fernanda Gallardo Vargas)

Dos personas diferentes me han hecho esta pregunta y, no me extraña, porque la respuesta no es simple. No hay una fórmula matemática que se pueda aplicar y que sirva para todos, como “3 frases de descripción por cada frase de diálogo”. ¡Ojalá pudiera hacerse así!

Esta cabaña se puede describir en dos párrafos… o en cuatro palabras: acogedora y de madera.

Me temo que la respuesta es que… depende. Depende muchísimo de tu estilo a la hora de escribir, del ritmo al que narres los acontecimientos. Si eres un escritor o escritora que se toma las cosas con calma, que hace que ocurran solo uno o dos eventos en 10 páginas, entonces, por lógica, tus descripciones tenderán a ser más detalladas. Si tienes un estilo más directo, tus descripciones serán más breves -y es bueno que sea así.

Como norma, lo importante es que el lector vaya VIENDO en su cabeza todo lo que ocurre, que vea a los personajes y dónde ocurre y para ello hemos de darle, al menos, los detalles imprescindibles para que sea así.

Si queréis una pequeña guía orientativa, os animaría a hacer una descripción, aunque sea de un par de líneas:

-Cada vez que el personaje entre en un sitio nuevo (una sala, un tren, una ciudad…)

-Cada vez que aparece un personaje nuevo.

-Cuando cambie alguna circunstancia en la historia (es de noche, empieza a llover, la sala de repente se llena de gente…)

Gestos y acciones de los personajes cuando están hablando.

Por supuesto, es solo orientativo. Y recordad que las descripciones para ser ricas no tienen que ser muy largas; cuidad simplemente que estén llenas de detalles concretos, como explico en este otro post. Eso puede marcar la diferencia entre una buena descripción y una mala, no importa su extensión.

2. ¿Se pueden usar nombres reales de lugares, personas o cosas, en nuestros relatos o novelas?

Estimada Diana, Gracias por la oportunidad de poder hacerte una pregunta. Estoy escribiendo un relato que involucra una camioneta. Mi pregunta es: ¿está permitido que diga la marca de la camioneta, por ej. una camioneta Ford, era un auto Toyota de color blanco, o me estoy exponiendo a una demanda legal por usar un nombre comercial en mi narración?  (Gustavo)

Mi duda más recurrente es si debo utilizar siempre datos reales cuando hablo sobre alguna ciudad que existe. ¿Puedo inventar negocios? Calles? ¿O si utilizo una ubicación real ya todo debe ser real? (Moni Moides)

Afortunadamente, la respuesta a ambas preguntas es “sí”.

Esta marca no me paga nada por incluirla en esta página. ¡Lástima! 😉

Efectivamente, puedes incluir el nombre de una marca de coches (o de cualquier otro objeto, vehículo, alimento, etc….) mientras no hables mal de él. Si sólo aparece una mención, no hay ningún problema. ¡Al contrario, les estás haciendo publicidad gratuita! Intenta no incluir marcas comerciales en el caso de que el objeto o vehículo en cuestión vaya a funcionar mal, provocar un accidente, una discusión o un percance. Ahí sí que la marca podría contactarte -si llegase a enterarse- para ponerte una demanda.

En cuanto a la segunda pregunta: por supuesto, es posible inventarse nombres de negocios en una ciudad. Y hasta calles, o el mismo nombre de la ciudad, si te apetece. No hay ningún problema. Sólo recuerda que si la historia sucede en una ciudad real, como París o Toledo, al lector le parecerá más verídica si aparecen lugares reales (no me refiero a comercios, en concreto, sino a calles, plazas, puentes, lugares emblemáticos…). Todo ello se puede encontrar fácilmente por internet.

Tengo todo un artículo sobre este tema. 

3. Dudas de ortografía y puntuación 

Mi duda es sobre el uso conjunto de exclamación e interrogación. ¿Cómo utilizarlo correctamente? (Joanita)

Lo más común es ver esta redacción: ¡¿Qué has dicho?!

Es decir, primero abriendo con el signo de admiración y después interrogación, y cerrando justo al contrario.

Pero la RAE admite también la forma contraria: ¿¡Qué has dicho!? Lo importante es que los signos de apertura y cierre sean simétricos: ¿¡  !?

Además, también es posible y correcto emplear dos signos, incluso abrir con uno y cerrar con otro: ¡¡Qué has dicho?? 

Como ves, hay muchas opciones, aunque la más común, la que suelen emplear las editoriales y periódicos, es la primera.

 

Tengo dudas acerca de cómo usar palabras como exmujer, ex mujer o ex-mujer… ¿lleva guión, va junto o separado? (Jose Manuel Ruiz)

Los prefijos van siempre unidos, y sin guión, a la palabra: exmujer, antitaurino, supermodelo… Cuidado, porque muchas versiones del corrector de Microsoft Word y otros procesadores de texto nos la señalarán en rojo y nos la sugerirán con guión, pero no es correcto.

Sólo irían con prefijo y espacio cuando se trata de más de una palabra (ex primer ministro) y con prefijo y guión si la palabra es un nombre propio que comienza por mayúscula (pro-Obama).

Me gustaría una lista de errores de concordancia como también dudas idiomáticas de la lengua española (…) y que haya más material idiomático para escritores que queremos poner personajes de diversas lenguas. Gracias. (Luis Alberto Rodríguez)

Para la resolución de dudas idiomáticas puedes acudir siempre a la web de la Fundeu, organismo asesorado por la RAE. Tiene ya muchas contestadas y tipificadas, y se les puede escribir para preguntar otras.

Respecto a tu segunda duda, no es mi campo -ni mucho menos-, pero me consta que se puede encontrar mucho material online si queremos escribir con el español de un determinado país, o incluso de una determinada zona o época. Basta buscar en Google algo como “expresiones propias del español de colombia” y aparecen 200 resultados. Aquí tienes algo de material para empezar.

4. ¿Cómo empezar una historia In media res?

En mi novela cuando planifiqué las escenas, arranqué el inicio desde la estructura básica: planteamiento, nudo y desenlace. Sin embargo, siento que el inicio es algo plano. Quiero organizar la trama desde una parte del nudo de la historia, leí que ese inicio se llama de in media res. He leído muchos artículos sobre el tema, pero no consigo darle forma. ¿Me ayudas? (Mónica López)

No es una pregunta sencilla, ya que habría que tener muchas cosas en cuenta. Pero te adelanto algunas aquí, aunque probablemente escriba un post completo sobre este tema más adelante, ya que es interesante y veo que no ha sido muy tratado.

La idea básica es bastante simple: en lugar de empezar por el inicio de la trama (la aventura del/ de la protagonista), escribe un primer capítulo, o un prólogo, que narre un momento emocionante del nudo. Después, ya en el siguiente capítulo, puedes -ahora sí- empezar a narrar desde el inicio hasta que el personaje llega hasta ese momento del nudo, en forma de flashback en pasado, y, después, avanzar hasta el desenlace.

¡Llega el monstruo! Debemos estar a mitad de la película

Por ejemplo: si tuvieras una novela de aventuras en la que la vida de la protagonista estará amenazada en varias ocasiones, podrías empezar con uno de esos momentos (tal vez un intento de asesinato), dejarlo inconcluso e iniciar el siguiente capítulo con algo como: “Seis meses antes, cuando recibí el encargo para ese trabajo de investigación, no tenía ni idea de que mi vida iba a estar en peligro”.

Importante: se supone que tienes que conocer bastante bien lo que va a suceder en tu historia si quieres probar este inicio. Lo ideal sería que tuvieras bastante clara toda la estructura, incluso el final, ya que otra opción es empezar por el final e ir narrando hacia atrás: “Encuentra al hombre que me asesinó y te contaré detalladamente lo que hay en la otra vida.” (inicio de la novela “Me llamo Rojo”, de Orham Pamuk)

 

5. ¿Escribir en 1ª o 3ª persona? ¿Se pueden mezclar ambas?

¿Como sé en qué persona es mejor escribir y por qué? (Brenda Tirado)

Yo tengo un pregunta, en la novela que escribo, hay partes que la escribo en primera persona y otras en tercera persona. No se si es correcto, en una misma novela que se escriba en esas dos clases, o es mejor que lo cambie y lo haga solo de primera todo o de tercera todo. (Sandra Montes Troyano)

Sobre este tema tengo ya un artículo completo, al que os remito: Escribir en 1ª y 3ª persona.

De todas formas, contesto brevemente:

No hay una “mejor” persona en la que escribir. Ambas son opciones buenas y factibles; cada una tiene sus propias dificultades y sus propias virtudes, pero sólo el propio autor o autora puede elegir qué prefiere. Para empezar, es muy importante escribir en una persona en la que nos sintamos cómodos (sobre todo si estamos empezando a escribir). Doy todas las claves en el artículo que comentaba antes.

Respecto a mezclar las personas: es un recurso que no aconsejo a principiantes (además, te preguntaría por qué lo ves necesario). Una vez elegido el punto de vista de nuestra historia -porque no es lo mismo punto de vista que persona narrativa, y  lo explico en el mismo artículo- lo ideal es mantener la novela en ese punto de vista.

Es decir, si elegimos un narrador omnisciente en tercera persona, lo lógico es mantener ese punto de vista. Podría incluirse, por ejemplo, una carta o un email de un personaje a otro, en el que, en dos o tres páginas, podríamos hablar desde el punto de vista de ese personaje en primera persona. Pero más allá de eso es complicado -y puede resultar incoherente. Habría que ver el caso concreto.

En el caso de que el punto de vista sea el de un único personaje (o el de diferentes personajes en cada capítulo, estilo “Canción de hielo y fuego”, de George R. R. Martin), encarecidamente recomiendo que siempre se use la misma persona, ya sea la primera, ya sea la tercera (como hace Martin) en todos los capítulos. Otras opciones pueden resultar muy confusas para el lector.

6. Tengo dos proyectos, ¿cuál elegir?

Actualmente dudo entre comenzar una colección de relatos y una novela, que sería un género nuevo para mí, ¿qué me aconsejas? (Paqui)

Desafortunadamente en este caso ¡es una decisión que tienes que tomar tú! Ambas opciones son posibles, por supuesto, y cada una tendrá sus pros y sus contras.

Para este tipo de decisiones (en las que no está en juego nada esencial de tu vida, como un trabajo, una relación o mudarte de país), el consejo que coaches y psicólogos suelen dar es no elegir en base al miedo.

Pito, pito, gorgorito…

Es decir, evita hacerte preguntas como: “¿Qué seré más capaz de hacer, la novela o los relatos?” o “¿Y si me sale mal?”, “¿y si pierdo el tiempo?” Todas ellas son preguntas basadas en MIEDOS: miedo a fracasar, miedo a no dar la talla, miedo al qué dirán los demás…

En vez de eso, elige en base a la ilusión. Pregúntate cosas como: ¿qué es lo que más ilusión me hace? ¿Cuál de los dos proyectos me emocionaría más comenzar? ¿Cuál estaré más orgullosa de terminar?

Recuerda que, como hemos dicho antes, no se trata de un dilema trascendental. Si a mitad de camino quieres cambiar de opinión no va a pasar absolutamente nada y seguro que la experiencia -sea cual sea lo que elijas- habrá merecido la pena y te habrá hecho aprender mucho. ¡A disfrutar!

7.  ¿La constancia es obligatoria?

¿La constancia es obligatoria? No escribo a diario normalmente, más que nada por falta de tiempo. Suelo aprovechar épocas vacacionales y eso a veces pues me hace sentir un poquito culpable, como si estuviera obligada a escribir sí o sí aunque no pueda. (Nuria Muñoz)

Muchas veces no llega la inspiración y no me gusta verme obligada a escribir algo. (Sara Olgar)

Esta es otra de esas preguntas que no tienen una respuesta simple. ¿Es la constancia obligatoria a la hora de escribir? Pues… depende. Depende de lo que quieras conseguir.

Si tu objetivo es simplemente divertirte con la escritura, expresar tu creatividad, dejarte llevar por historias que te hagan disfrutar a ti y a tus conocidos, entonces… relájate. Escribe cuando te apetezca. Pásatelo bien y no dejes que nada te arruine el momento.

¡Atención, retos!

Ahora bien: si tu objetivo es, a medio o largo plazo, buscar editorial, ganar algún premio, intentar ganarte la vida con la escritura, o llegar a ser escritor profesional o semi-profesional… entonces me temo que sí, la constancia es fundamental.

Imagínate que yo quisiera ser nadadora profesional y ganar medallas, como Mireia Belmonte (por cierto, ¡fantásticas esas dos recientes medallas de oro!).  He hecho algún curso de natación -verídico todo- pero de eso hace ya varios años y mi técnica es bastante justita. Solo voy a nadar una vez por semana, y alguna vez me la salto porque no tengo tiempo o no me apetece. ¿Crees que voy a llegar a ser alguna vez una nadadora profesional?

Porque yo estoy segura de que no. Primero, ya no tengo edad (¡menos mal que ese no es NINGÚN PROBLEMA para convertirse en escritor! 😉 ) pero sobre todo porque, si tuviera ese objetivo, tendría que estar entrenando con constancia, seguramente varias horas al día.

La escritura no es tan exigente como la natación profesional, desde luego, y con unas cuantas horas de escritura a la semana, combinadas con buena lectura, puedes hacer avances increíbles en muy poco tiempo; más aún si te apuntas a algún taller literario (hago aquí una pausa para la publicidad de mis talleres, jeje 😉 ). Pero cierto grado de constancia es necesario si tu objetivo es, en cierto modo, el éxito profesional.

Y si no lo es, no te preocupes y dedícate a disfrutar. 😀

8. ¿Pueden descalificar una buena novela de un premio por una coma mal puesta?

Uno de tus posts me llamó la atención, trataba de los concursos literarios. Yo nunca he mandado nada a un concurso literario de alguna editorial, pero con lo que leí se me quitan las ganas. ( Sí tengo alguna cosa publicada, pero eso no viene al caso). Yo me pregunto: ¿cómo es posible que el jurado deseche una buena novela por una coma mal puesta? Ya sabemos que una coma puede cambiar el significado del mensaje, no es eso, me refiero a esas comas que se omiten cuando precede a un inciso, o algún despiste… No a un texto ilegible lleno de faltas. (Montse)

Lo primero, me gustaría aclarar que, en ese mismo artículo se especifica que eso no ocurre ni va a ocurrir jamás.  Copio y pego del artículo (el remarcado en rojo se lo he puesto yo ahora):

Es muy habitual que un relato tenga una o dos faltas de ortografía o errores de algún tipo, y puede no tener mayor importancia si el resto del texto está bien escrito. Pero es diferente cuando esos errores son repetidos, o si son fallos especialmente graves. Pues sí: hasta en las faltas de ortografía también hay niveles

Es justamente lo primero que decía en el mismo artículo: a todo el mundo se le puede escapar una coma, por ejemplo; muchas veces ocurre así cuando estamos reescribiendo, cuando cambiamos una expresión por otra, o porque tenemos un despiste. Y una pequeña falta se le perdona a cualquiera. Ningún jurado ni ninguna editorial va a dejar pasar un gran relato o una gran novela por una o dos comas. ¡En absoluto!

Ahora bien, diferente es -como tú misma señalas- si el texto está plagado de errores. Eso deja muy mala impresión. Para empezar, porque una persona que está acostumbrada a leer, habitualmente comete pocas faltas; y más aún si está acostumbrada a escribir.

Pero, sobre todo, un texto con muchas faltas a mí, como jurado, o a un posible editor, le está mandando un mensaje: “No me estoy tomando en serio la escritura”.

¿Qué pensarías tú misma de un carpintero que no sabe utilizar correctamente la sierra? ¿O de un chico o chica que se presenta a un puesto de chef en un restaurante y no sabe cortar una cebolla en juliana, o hacer una mayonesa? Para llegar a ser un profesional o tener cierto grado de éxito en cualquier profesión -y ganar un premio o ser editado es tener éxito- es imprescindible conocer las herramientas de esa profesión. En cualquiera. En la escritura también.

De todas formas, Montse, por lo perfectamente redactado que está tu comentario (es uno de los pocos en los que no he tenido que corregir nada) creo que no tienes de qué preocuparte. 😉

9. ¿Cómo pasar de escribir microrrelatos a relatos?

Mi problema es continuar un relato. Comienzo pero enseguida estoy deseando llegar al final.  (María Villa)

Buenos días Diana .Tengo muchas dudas, pero especialmente dos: las comas y el desarrollo de una historia; me acostumbré a escribir microrrelatos y claro, a sintetizar. No soy capaz de elaborar, por ejemplo, un relato de 5 o 6 hojas, como piden em muchos concursos literarios. (Rosa Fernández)

Gracias, Diana por enseñarnos tanto. (…)  lo que más me interesa aprender es a no resumir tanto lo que escribo, pues aún teniendo muy buen argumento no consigo dar volumen suficiente a mis relatos. (Lucía Herrero)

Otra duda bastante común, en este caso de participantes del grupo de Facebook que coordino, La aventura de escribir, en el que solemos escribir microrrelatos. Esto también daría para todo un post completo -y seguramente me anime a hacerlo- pero, por lo pronto, os dejo un planning de trabajo para aquellos que queráis pasar de escribir microrrelatos a relatos.

PLANNING DE UN MES PARA ESCRIBIR UN RELATO DE 6 PÁGINAS (2.000 palabras)

Mézclense estas tres pociones para conseguir un relato

Seguid esta receta, tomándolo como un juego, y espero que os va a dar resultado. Eso sí, seguidla al pie de la letra. Recordad: ¡es un juego! Lógicamente no se puede escribir un relato de esta forma tan artificial, pero si no estáis acostumbrados os puede venir bien para ir cogiéndole el tranquillo.

Paso 1 (e ineludible) de la receta:

Leed, como mínimo, dos relatos clásicos de 5 a 10 páginas cada semana.

No os podéis saltar este paso. Porque la primera razón por la que no se sabe escribir un género es… que no se lee. Y la segunda, porque no se relee. Leedlos y releedlos, como escritores, buceando en su técnica. Aquí explico cómo.

Y aquí tenéis relatos clásicos para leer varios años.

Lo dicho: si os saltáis este paso, lo demás no va a servir seguramente de nada.

Paso 2: Inventa un personaje de ficción que tenga un problema (puedes usar la app de Portaldelescritor, si no se te ocurre nada) y haz que intente solucionarlo de tres formas distintas sin conseguirlo. Solo a la cuarta encontrará la manera.

Un ejemplo: Rodrigo es un chico que tiene que aprobar su próximo examen de francés, porque si no, le expulsarán de la Universidad.

-Lo 1º que intenta es lo fácil: robar el examen al profesor. No lo consigue.

-Lo 2º que intenta es hacer “una chuleta” con las posibles respuestas, pero no le sirve de nada: le tocan otras preguntas distintas.

-Lo 3º que intenta es fingir que está enfermo, allí mismo en medio del examen, para que se lo retrasen una semana. Esto lo consigue.

-Y ahora llega la solución: se pone a estudiar como un poseso y contacta con la empollona de su clase para que le dé clases particulares, dos horas al día.

Desenlace: aprueba el examen y se enamora de la chica. 🙂

¿Veis el esquema, qué fácil? Ahora vosotros, con vuestra idea.

Tercer paso: escribe una escena para cada uno de los pasos, con un diálogo entre el protagonista y algún personaje más en cada uno de ellos. Cada paso te llevará un folio (300 palabras).

Piensa que en ese folio vas a describir al personaje, dónde está, con quién, cómo es ese otro personaje, qué es lo que hablan, qué es lo que hace; si va a otro lugar, describe un poco ese lugar, y así sucesivamente.

¿Lo probáis? Ya me comentáis los resultados. Y recordad reforzarlo con la lectura. Estoy segura de que si leéis dos relatos a la semana durante un mes y a la vez hacéis este ejercicio un par de veces con dos ideas distintas, le pillaréis el truco.

10. ¿Por qué al releer mis textos pasado un tiempo ya no me parecen buenos? 

Al principio, cuando tienes la idea, desarrollas los personajes, escribes los primeros capítulos. Un día sin más te levantas, lees lo escrito y todo ha dejado de tener sentido. Los personajes no molan, la historia no engancha y ras ras. Triturar. (María Sánchez)

Llega un momento que pienso que todo lo que escribo es una , ¿por qué, cuando dejas reposar un texto o empiezas a corregirlo, tengo esa sensación de que no es tan bueno y seductor como cuando lo escribí sin reglas, sin límites de nada, solo mi imaginación tomado forma de palabras? Gracias y saludos  (Marga LM)

Llegamos a la madre del cordero; no por nada he dejado esta pregunta para el final, es compleja, muy interesante y muy importante.

Porque nos pasa a todos. O a casi todos. Así que, por ese lado, podéis quedaros tranquilas: es muy común esa sensación que describís.

La primera razón por la que eso sucede es, sencillamente, porque en la escritura hay dos procesos muy distintos. Yo suelo decir en mis talleres que todo escritor tiene dentro un niño que juega y un adulto que pone orden y no pueden estar nunca en la misma habitación al mismo tiempo.

Ese “niño” será el momento en el que toma las riendas nuestra parte creativa, que algunas teorías incluso asocian al hemisferio derecho del cerebro. Es el momento de la libertad total, de dejar fluir, sin coartar, sin pensar en términos como “bien” o “mal” o “correcto”.

Después -sea unos días después o meses- aparece la otra parte, necesaria también, de todo escritor. Ese “adulto” (que algunos asocian al hemisferio izquierdo) y que es el que “pule, limpia y da esplendor”, como suele decirse. Es el que, ahora sí, elimina, revisa, tacha, sustituye. Es el que juzga y valora.

Es esencial que esos dos procesos se den en momentos distintos, porque, si en medio del “flow” de la creatividad empezamos a juzgar, valorar y revisar, estaremos cortando la creatividad de raíz. Niño y adulto nunca en la misma habitación 😉 El adulto entra cuando el niño termina de jugar.

Una vez toma el volante nuestra parte “adulta” o correctora, ahora sí es el momento de dejarle rienda suelta. Y es perfectamente normal que en ese momento veamos muchísimos fallos: ¡ese es su trabajo, encontrar los fallos! Simplemente está intentando ayudar.

Pensad también que, como escritores, estamos en proceso de continuo crecimiento y mejora. Es normal que, si leemos algo que hemos escrito hace unos meses o años, le encontremos fallos. Es estupendo, porque eso significa que ¡estamos avanzando!

Ahora bien: puede que seamos demasiado exigentes con nosotros mismos. Eso se va a notar en si esa revisión hace que:

-Se nos quiten las ganas de escribir durante un tiempo.

-Que nos hundamos a nosotros mismos con valoraciones negativas como que “todo lo que escribo es una mierda”, “no valgo nada”, “no sirvo para ser escritor”

-Nos frenamos en una frase y somos incapaces de avanzar.

¡Prohibido autoflagelarse!

En ese caso, quizá pecamos de demasiado perfeccionismo, o de demasiada exigencia. Habría que indagar muy hondo (como hacemos en el taller “Rompe el bloqueo“, con resultados fantásticos), para ver qué hay ahí debajo. Pero de entrada no es la mejor actitud para escribir y mejorar.

Recordad que todo escritor (¡todos, absolutamente todos) ha mejorado desde sus inicios. Y que todos (absolutamente todos) reescriben sus obras varias veces. La escritura es un proceso, todo texto es el resultado de pulir y pulir, como la perla que surge de la ostra tras mucho tiempo o la planta que crece hoja a hoja. Prácticamente nada hay en este mundo que surja perfecto desde un principio.

Ese momento de detectar errores no es sino una etapa necesaria de la creación, de toda creación. Mantenedla bajo control, para que os resulte útil (que es su intención, únicamente) y escribid pese a todo, como decía Marguerite Durás.

¡Espero que os hayan servido las respuestas! Decidme en los comentarios. Y, en breve, una segunda parte con más preguntas respondidas.

¡Abrazos y no dejéis de escribir! 😀 😀 😀

Comments

  1. Jaume Vicent

    Hola, Diana
    Me ha gustado mucho este artículo, creo que estas rondas de Q&A —como dicen en la pérfida Albión—, nos vienen de maravilla. Se puede aprender mucho de las dudas de los demás, que al final son las que tenido todos.
    Yo, por ejemplo, en mis relatos y en mis novelas suelo nombrar muchos objetos, bandas de música y películas reales, al final es algo que he «tomado prestado» de autores como Stephen King, que tienen un gran poso de cultura pop, a mí me gustan esas cosas y las suelo reflejar en la escritura.
    Creo que mi mayor problema es la descripción, sé que a veces me paso y añado mucha descripción. Es lo que más me cuesta controlar… luego viene el editor y me pasa la podadora. Pero tengo que aprender a controlármelo.
    🙂

    1. Hola, Jaume: pues sí, estas rondas de preguntas vienen bien y además dan ideas para futuros artículos 😉 De hecho, me queda una segunda parte, porque se me quedaron muchas sin contestar 😛
      Es curioso lo que dices de la descripción pues creo que, a ese respecto, todos tenemos tendencia a estar un poco desequilibrados. En mis talleres he visto que hay escritores que tienden más a ser descriptivos en exceso y ralentizar el tempo de la narración y, por otro lado, los que tendemos a acelerar el ritmo y describir incluso demasiado poco (este es mi equipo, jeje). Al final todos tenemos que ir limando y encontrando, dentro del estilo de cada uno, el feliz punto medio. ^_^

  2. Pingback: Dudas de escritores respondidas (II) – Diana P. Morales, consejos e inspiración para vivir una vida creativa y desarrollar tu talento.

  3. Antonio Távara

    Un gran artículo sin duda. Creo que la gran mayoría de las respuestas las debe encontrar uno mismo. La escritura es un proceso de aprendizaje continuo y aunque los talleres ayudan muchísimo, no hay nada como la práctica constante y la lectura analítica para que cada uno encuentre lo que busca.

    1. Sin duda, la lectura y la práctica constante son los recursos más valiosos que tenemos los escritores y a ellos hay que acudir, preferiblemente, cada día. Un saludo, Antonio.

  4. Mónica López

    Hola Diana, gracias por tomarte el tiempo para responder a mi pregunta.
    Leí muchos artículos; pero era incapaz de ubicar la narración desde el nudo de la historia.
    Con el ejemplo me has dado muchas luces, para construir la trama que necesito.
    Gracias y te sigo leyendo.
    PD: El resto de las respuestas son super útiles para quienes estamos empezando.Mil gracias.

    1. Perfecto. Como te decía, prepararé un artículo incluso más extenso sobre el tema y con más ejemplos. Abrazos y a seguir escribiendo 😀

  5. Enriquillo Amiama

    ¡Hola Diana!
    Excelente artículo.
    Me encanta pasar por tu página, siempre aprendo algo nuevo. Llevo algunos años escribiendo pero soy obsesivo-compulsivo y al pasar el tiempo termino odiando todo lo que he hecho. Soy pintor profesional y por lo general, me toman siglos el acabar una obra. Quisiera tener el mismo éxito como escritor que como artista, mas reconozco que la literatura es más complicada que las artes visuales.
    Estoy reescribiendo la novela que terminé en el 2016, pues hoy día me la hallo horrible.
    Si te enviara un capítulo, ¿serías capaz de aconsejarme cual de tus cursos tomar, o qué hacer para mejorarla? (no sé si haces coaching literario)
    Gracias por tu atención
    Enriquillo

    1. Hola, Enriquillo: por supuesto, envíamelo a dianap@dianapmorales.com. Ofrezco informes de lectura y también hago coaching a escritores. Mándamela, dime cuál es la extensión de la obra completa, y charlamos con tranquilidad. Un saludo afectuoso

  6. Mónica

    ¡Genial, Diana! Cómo siempre: muy claro, muy didáctico y muy estimulante. Leyéndote, se pierde el miedo a escribir. Un abrazo desde Buenos Aires.

  7. Patricia Fernández

    Hola, Diana.
    Siempre aprendo algo nuevo a leer tus posts. Muchas gracias por tomarte el tiempo de compartir todo lo que sabes.

    Patricia

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