8 verdades incómodas del oficio de escribir
NADIE TE LAS CUENTA Y TE PUEDES AHORRAR MUCHO TIEMPO… Y MUCHAS LÁGRIMAS
Cuando enseñas escritura creativa -sobre todo si llevas 29 años, como yo- una de las cosas que vas descubriendo son las realidades del oficio de escribir. Las bonitas y las no tan bonitas, esas que pueden llegar a escocer.
El problema es que si no las conoces, o no las tienes en cuenta, te puedes pegar soberbios batacazos en escritura .
Te desvelo hoy ocho de esos bofetones de realidad; o mejor vamos a llamarlos vacunas. Porque, como le digo a mi hijo, las vacunas duelen cuando te las pones, pero te ahorran mucho -¡MUCHO!- más dolor en el futuro.
(Espoiler: hay más, y en breve escribiré una segunda parte. ¡Mua-ja-ja-ja-ja! Risa diabólica )
1-ES DIFÍCIL TRIUNFAR CON EL PRIMER LIBRO
Empezamos fuerte, con una que puede romper muchas expectativas… y muchos sueños dorados.
Es cierto que la idea de “éxito” puede ser diferente para cada persona (hay quien considera ya un éxito terminar un libro, y bien que hace, porque suelen ser meses de trabajo); pero también es verdad que para muchas autoras y autores la idea de triunfar sería publicar con una gran editorial, llegar a decenas de miles de lectores, y tener una cola de gente esperando tu firma en la Feria del Libro.
¿Verdad ?
Pues bien, ese tipo de triunfo –tengo comprobado- es muy muy MUY difícil que se consiga… con un primer libro.
Con las autoras/es que he trabajado lo más normal es que el primer libro se publique en una editorial pequeña, o se autoedite. Y en el segundo –o tercero- ya se dé un salto, en algún sentido: mejor editorial, más público, más ventas…
En parte porque también con cada libro vamos mejorando nosotros como autores/as también. Y en parte porque vas adentrándote en el mundillo, ganando lectores, o haciendo contactos.
¿Puede llegar a pasar que se triunfe con el primer libro? Sí, claro, todos hemos oído hablar de la leyenda de J. K. Rowling y de algunos autores/as que han ganado un premio o publicado una ópera prima y llegado, no solo a publicar bien, sino a ser famosos.
PERO…
…es raro. Poco común.
Y cuando ocurre, suelen coincidir varias de estas circunstancias: hay hambre (normalmente reciente) por ese género o tema, el autor da con un editor/a que quiere arriesgar, o que adora ese libro, el autor/a tiene un público creado y ansioso por alguna razón (es periodista, influencer, conocido por algo), o tiene algún contacto previo en el mundo editorial.
O simplemente, suena la flauta. Se tienen que conjugar los astros, vamos.
En lo que a nosotros respecta, vamos a pensar que no tendremos esa suerte (más adelante explico por qué).
No quiero decir que no se intente, ojo, por supuesto que sí, hay que ir a por todas; pero también que sepamos que lo más probable es que no ocurra y que es “lo normal”, y no significa que nuestro libro sea malo.
CUÁL ES LA LECCIÓN AQUÍ: Si sabemos ya que nuestro primer libro –incluso el segundo- es poco probable que “triunfe” nos vamos a desilusionar menos, y vamos a afrontar con más ánimo y alegría esa primera edición. Porque sabemos que lo que nos ocurre no tiene –seguramente- nada que ver con nuestro talento o capacidades.
Y, además, tendremos más ilusión y fuerzas para escribir el siguiente.
2- VALE CIEN VECES MÁS EL ESTUDIO Y LA PRÁCTICA… QUE EL TALENTO
Hilando con el final del tema anterior, abro el famoso “melón” del talento.
No me voy a extender mucho aquí porque de este tema ya he hablado mucho; pero, después de dedicarme 29 años a la enseñanza de escritura creativa , he podido comprobar que el talento no es lo más importante a la hora de escribir.
¿Facilita las cosas? Puede, al inicio.
Puede que esa persona con “talento” (o sea, más facilidad a la hora de crear historias y redactarlas) al principio le resulte más rápido o sencillo terminar relatos o una novela.
Pero esto es –exactamente- como la fábula de la liebre y la tortuga . Se me acaba de ocurrir este símil mientras escribía, jeje .
Quiero decir: si la tortuga –esa persona que a priori parece no tener una facilidad asombrosa para escribir- persiste, se forma, estudia, lee mucho, practica mucho y sigue y sigue… va cogiéndole el truco y cada vez escribe mejor y más rápidamente.
Y me dirás: “Sí, pero la persona con “talento” va a ir siempre por delante, porque también se puede formar, practicar mucho, etc y parte con ventaja”.
En teoría es así, claro. Pero, ¿sabes qué?
Que, en la práctica –y esto es lo que he visto yo mucho en mis talleres- esa persona se suele comportar EXACTAMENTE como la liebre . Se relaja. Se duerme en los laureles. Confía demasiado en su talento y no estudia (o no tanto) y no practica (o no tanto).
Incluso muchas… ¡dejan de escribir!
Mientras que la tortuga , ilusionadísima con la escritura y con cómo mejora, va terminando un libro tras otro y avanzando en su carrera con paso más firme.
(Obviamente algunas lo dejan también, o frenan su ritmo, pero para mí ha sido alucinante comprobar la cantidad de personas que a priori vienen con esa facilidad –o talento- no continúan o se quedan estancadas).
Obviamente, esto no es una carrera, y aquí no hay ganadores ni perdedores, pero ya me entendéis.
CUÁL ES LA LECCIÓN AQUÍ: Tienes una oportunidad tan grande como el que más de llegar a publicar libros y dedicarte a escribir; aunque sientas que no tienes “talento”. Lo único que tienes que hacer es formarte, estudiar, leer mucho y escribir mucho.
Y si vienes con ese talento, tu lección es la humildad: sí, a ti también te hace falta todo eso para llegar a tu línea de meta.
3- LO QUE SIRVE A OTRO AUTOR/A PUEDE NO SERVIRTE A TI
Muchas veces, leemos libros que nos gustan, o conocemos a autoras/es que nos gustan, y pensamos que tenemos que seguir su mismo camino; o que, si lo seguimos, “triunfaremos” como ellos.
Pero -¡sorpresa!- tú no eres ellos. Tú tienes tu propia personalidad, tu estilo, tus temas, tus retos, tus virtudes, tus ventajas y tus obstáculos.
Y ellos tienen otros.
“Diana, pero es que este autor escribe todos los días cinco horas y yo no lo consigo”.
Ese autor a lo mejor tiene 28 años, no tiene hijos ni cargas familiares, y un trabajo de 9h a 14h que le deja las tardes libres. Y tú –o yo- tenemos trabajos de 8 horas (o más) y tenemos hijos, o un familiar que cuidar, y llevamos la casa, o perdemos dos horas camino del trabajo cada día.
Pero eso no significa que tú no puedas terminar un libro –incluso uno muy bueno- y publicarlo bien. Significa que irás a tu ritmo.
“Diana, pero esta autora escribió un libro sobre niños en una escuela de magia y ahora es la autora más famosa del mundo”.
Sí, pero ella llegó en un momento en el que el público tenía hambre de ese tipo de fantasía, y ahora –a lo mejor- el mercado está un poco saturado. Y ella publicó en el mercado anglosajón que es el más grande del mundo (y siempre venden muchísimos libros). Y ella supo conectar con una parte muy típica de su país (los colegios privados británicos).
Pero eso no significa que tú no puedas dar con un tema que guste al público; significa que en este momento, en tu contexto, y en tu país, probablemente no va a ser el mismo tema que el suyo.
“Diana, esta autora siempre usa el tropo “enemies to lovers” y mucho humor, y está triunfando”.
Sí, pero ella llegó cuando el tropo estaba empezando y ahora está hasta en la sopa. Y además, tú odias el enemies to lovers y eres más de slowburn o friends to lovers, y tu estilo es épico y lírico, y tienes más talento para hacer llorar a tus lectoras que para hacer reír.
Eso no significa que tú no puedas escribir un libro y “triunfar”, sino que, si intentas hacerlo negando todo lo que tú eres, estás nadando contracorriente, cuesta arriba y con las manos atadas.
Y esto aplica incluso a las técnicas de escritura.
“Diana, pero si siempre dices que hay que trabajar muy bien el worldbuilding del mundo de fantasía/dar muchos detalles de ambientación, ¿por qué me dices que lo reduzca?”
Sí, pero en tu caso, tú utilizas ya demasiados detalles, o tienes un worldbuilding extremadamente complejo. Yo doy ese consejo genérico porque es lo que más me suelo encontrar, pero en tu caso, tu camino es diferente, tu camino es reducir o simplificar.
CUÁL ES LA LECCIÓN AQUÍ: Si te empeñas en hacer lo mismo que ha servido a otros/as autores/as, puede que te desilusiones enseguida o que, en realidad, te estés poniendo piedras en tu camino.
Porque tu camino es –necesariamente- otro.
4-HAY QUE SALIR AHÍ FUERA Y ROMPER EL CASCARÓN (SI QUIERES “TRIUNFAR”)
Esta verdad sé que va a escocer, porque creo que una mayoría de las personas que escribimos somos introvertidas, o tímidas, o incluso asociales. Y la realidad es que, si no sales ahí fuera (ahora pongo ejemplos), lo vas a tener mucho más complicado para alcanzar esa idea de “triunfo” con tu escritura.
(Inciso: hay personas que son felicísimas simplemente terminando su libro, o con que les llegue a sus amigos y familiares, y es una opción perfectamente lícita. ¡Faltaría más! Aquí hablo a quienes quieren publicar –bien- y vender muchos ejemplares, etc).
La realidad es que, si quieres publicar en una buena editorial, o si quieres autoeditar y vender mucho (más aún diría yo), es importante salir del cascarón, hablar con gente del mundillo, darte a conocer.
Te lo dice una persona que con 33 años, incluso ya con varios premios literarios, no tenía ni una mísera página web de autora. Y no se la hizo hasta que llevaba ya cerca de diez años como profe de escritura . Más tímida no la hay: garantizado.
Y esa misma persona, la que os habla ☝️, consiguió con 37 años publicar su primera novela porque fue a la presentación de un libro y allí se decidió a hablar con el editor (¡Hola, Rafa! ). Ojo, tampoco digo que salgas todas las semanas y te vuelvas loca, pero ¿un evento interesante cada tres o cuatro meses? ¿O estar en contacto con otras autoras y autores? Sin duda va a ayudar mucho.
¿Se puede llegar a publicar –bien- y vender mucho encerrada en tu casa sin hablar casi con nadie?
Podría ser, pero te estás poniendo muchos muchos obstáculos.
Es como si quieres ganar la lotería comprando solo un boleto, frente a:
-Hacerte una web profesional (10 boletos más)
-Hablar de ti y de tu libro en redes sociales –sin pasarse (80 boletos)
-Tener colegas que escriben y estar en contacto regular (60 boletos)
-Acudir a eventos literarios FÍSICAMENTE –ay, ojalá todo se pudiera hacer por internet, ¿verdad? Presentaciones de libros, ferias, encuentros… (100 boletos)
-Hablar con gente en esos eventos, jeje, que ya os veo venir: con editoriales, agentes, +
-Hablar con otros autores, ilustradoras, etc (100 boletos)
Y se pueden hacer muchas más cosas, por supuesto.
5-NO, ESA IDEA NO SE VA A ESCRIBIR MÁGICAMENTE SOLA POR MUCHO QUE PIENSES EN ELLA
Ni por mucho que hables de ella con tus amigas o compañeros. Ojalá fuera tan fácil como eso, como tener la idea, y darle muchísimas vueltas en la cabeza y entonces se estructurase (o incluso se escribiese… ¡Por soñar que no quede !).
Pero resulta que mientras esté “volando”, en el aire, sin bajarla a tierra, es muy complicado avanzar. Porque a lo mejor lo que te frena para empezar a escribir es que no tienes el inicio perfecto, no encuentras el tono o la voz, o que no sabes lo que va a pasar después de ese arranque tan chulo que se te ha ocurrido.
Ahí, escribir en papel es el paso ineludible. Y, si me apuras, te diría que incluso mejor a mano. Poner negro sobre blanco la idea que ya tienes, los detalles que ya has pensado, va a hacer que tu cerebro se organice mejor, e incluso que te surja más fácilmente el camino a seguir.
Muchas veces lo que nos frena en la escritura es justo eso, que no sabemos qué va a ocurrir después –y sobre eso hablo más abajo, en el punto ocho.
6- HAY PROBLEMAS Y OBSTÁCULOS QUE NO SON CULPA TUYA, PERO ECHAR LAS CULPAS FUERA SOLO TE VA A FRENAR
Por supuesto que, en tu camino a la escritura profesional, puedes encontrar muchas circunstancias que no dependen –del todo- de ti.
Y aunque yo soy una persona de natural optimista, no creas que voy por ahí predicando que todo es amor y florecitas y que todo se puede conseguir si lo deseas mucho.
Para nada. El contexto real importa.
Por ejemplo, puedes disponer de poco tiempo para escribir. O puedes vivir en un sitio muy aislado en el que no hay eventos literarios. O puede que tras muchos años, todavía no hayas conseguido publicar un libro con una editorial.
Todo eso son realidades y negarlas o desear que no existan no va a servir de mucho.
Pero ante esas realidades podemos reaccionar de formas muy diferentes. Por ejemplo, así:
Opción A-Como hay una circunstancia (completamente real) que frena mi carrera de escritura, voy a dejarla. O voy a seguir, pero a medio gas y a regañadientes, porque con mi circunstancia estoy seguro/a de que no voy a lograr nada.
Opción B- Reconozco mi circunstancia, y sé que es real y que quizá me pone las cosas más difíciles que a otros, pero voy a buscar opciones para intentar sortear mi circunstancia y hacer todo lo que pueda.
¡Vamos con ejemplos!
Una persona con poco tiempo para escribir, en el caso A puede incluso abandonar la escritura, o escribir muy de vez en cuando, sin expectativa ninguna y quizá incluso amargándose (esto me preocupa también; en mi opinión, escribir debería hacernos felices. Al menos si no nos ganamos la vida con ello ).
En el caso B, tal vez esa persona puede ponerse un objetivo a largo plazo –terminar su novela en tres años en vez de en uno- y seguir adelante con buen ánimo e ilusión.
Incluso me he encontrado casos donde hemos trabajado qué pueden hacer para conseguir más tiempo (a veces no es posible, pero en ocasiones se trataba de hacer algo distinto, o de tener una conversación incómoda con alguien: un jefe al que pedir que respete tu horario de descanso, un padre al que sugerir que lleve los niños al parque el domingo para tú poder escribir; un hermano al que recordar que tiene que hacerse también cargo de una persona dependiente de la familia).
Si vives en un sitio en el que no hay eventos, la persona con actitud A dirá: “No puedo acudir a presentaciones, ni Ferias como dice Diana”. La persona con actitud B, podría decir: puedo participar en eventos online, o puedo planificar mis vacaciones de verano en una ciudad donde haya estos eventos y acudir a alguno. O puedo organizar yo algún evento en mi localidad .
Y lo mismo con la publicación. Ahí tengo un ejemplo muy exagerado –pero ilustrativo. Unas antiguas alumnas mías, ya con varios libros escritos, fueron a una feria del libro de un pueblo y compraron varios libros. Luego se me quejaron: “Son malísimos estos libros, Diana. ¿Cómo los han podido publicar estas editoriales? No es justo que los nuestros estén sin publicar y estos no”.
Me acuerdo que les pregunté en ese momento: “Pero, ¿vosotras habéis mandado vuestros libros a alguna editorial?”
No. No los habían mandado. Salvo una de ellas, que lo había mandado a… dos editoriales y se acabó.
LA LECCIÓN AQUÍ: Quejarse no solo es gratis: da mucha satisfacción. Sobre todo porque justifica nuestra decisión de no hacer nada (o de hacer lo mínimo).
Y así nos podemos quedar cómodamente en nuestra zona de confort, donde no tengo que hablar con quien me da vergüenza o miedo, donde no tengo que aprender ni enfrentarme a nada nuevo, donde nadie me rechaza.
Pero claro, el precio es quedarte donde estás.
Simplemente un pasito en una nueva dirección –no se trata en ir de cero a cien en 15 segundos como los coches- ya puede cambiarlo todo.
Concluyo con esta cita que me encanta:
“Empieza donde estés, usa lo que tengas, haz lo que puedas”. Arthur Ashe.
7- CUANTO MÁS INVIERTES EN ESCRITURA, MÁS RECOGES
No estoy hablando de dinero (o no solo). Te explico por qué esta máxima es ORO y se puede aplicar al menos a cuatro aspectos de tu carrera literaria.
Llevo años pensando que la escritura –como, quizá, todo en la vida- es como sembrar un árbol. Si echamos la semilla pero apenas le echamos cuenta probablemente (por experiencia lo digo), van a pasar años y años y no nos va a dar fruto. O directamente se va a morir la plantita a las pocas semanas –me ha pasado, jeje .
En cambio, cuando invertimos tiempo, trabajo, estudio… podemos saber mejor cómo cuidar la planta, regarla, fertilizarla, o en qué lugar colocarla –con más o menos sol; podemos podarla más y mejor, e incluso invertir algo de dinero en el tipo de fertilizante, o de jardinera, que necesita .
Y así es mucho más probable que dé fruto.
Esto lo veo muchísimo en escritura. Por ejemplo:
-CUANTO MÁS TRABAJO INVIERTES EN TU LIBRO, MEJOR QUEDA.
Tardé años en darme cuenta de que, cuando en la ficha de personaje los alumnos me ponían que su protagonista “no tenía amigos” no era porque todos estaban escribiendo sobre lobos solitarios… ¡Era porque no querían comerse la cabeza y pensar en qué amigos/as podrían tener!
Ese trabajo que se ahorraban, luego lastraba la novela, porque resultaba menos verosímil y menos rica. Lo mismo vi cuando se ahorraban worldbuilding, descripciones, subtramas, o incluso número de personajes en la historia.
Y no me hagas hablar de las reescrituras. Yo recomiendo como mínimo cinco, una vez terminado el libro. De arriba abajo.
Todo ese trabajo que NO se hace redunda en un texto de menos calidad, que puede gustar menos a tus futuros lectores/as o a posibles premios o editoriales.
-CUÁNTO MÁS LEES, MÁS CRECE TU ESCRITURA
Tengo que incluir en esta lista la lectura de otros libros, fundamental para ir avanzando en tu estilo (especialmente si son libros de buena calidad, claro).
Y, si me apuras, leer incluso te puede dar también una idea de cómo está el panorama en tu género literario, y darte más posibilidades de publicar o ganar un premio .
Yo diría que si quieres tener algún tipo de “éxito” en escritura y no lees como mínimo uno o dos libros al mes, te estás poniendo palos en las ruedas.
(Ya sé que no todo el mundo tiene el mismo tiempo libre, pero incluso yo, que leo solo un rato antes de dormir, consigo leer tres o cuatro).
-CUANTO MÁS TE MUEVES, MÁS POSIBILIDADES TIENES
Es lo que comentaba sobre los boletos. Si solo haces una o dos cosas para, por ejemplo, publicar tu libro, vas a quedar por detrás de todas las personas que hacen diez o veinte.
-CUANTO MÁS ESTUDIAS, MÁS AVANZAS.
Podría aplicarse a documentarte para tu libro (¡hay taaaanta gente que descuida este aspecto, que escribe un libro sobre abogados y no se documenta sobre sus horarios, sus problemas, su lenguaje, su día a día).
Y, por supuesto, me refiero también a estudiar técnicas para mejorar tu escritura en general, o en ese texto en concreto.
Aquí podemos estar hablando de cursos, de revisiones concretas a un texto, también de libros sobre escritura o artículos, como los que encuentras en mi blog.
Leer con conciencia e intentar practicar y aplicar va a ayudarte a dar saltos cualiltativos en tu escritura. ¡Que vivan los libros!
-CUANTO MÁS INVIERTES EN TU ESCRITURA, MEJOR QUEDA, Y LLEGAS ANTES A TU META.
Por supuesto, si tienes ayuda en la parte del estudio (y en otras), muchísimo mejor.
No por nada la gente se apunta a academias de baile, o cursos de cocina, clases de yoga. Son todo actividades que puedes realizar en solitario, sin ayuda, o con ayuda de tutoriales… Pero si hay una persona profesional que te guía y revisa lo que haces, vas a aprender mejor y, sobre todo, más rápido.
(Aprovecho también para dejar caer que si la persona que te ayuda tiene solo 5 ó 10 años de experiencia, no va a guiarte igual que si tiene veinte… o treinta como yo ).
Invertir también puede darse en otros ámbitos.
Por ejemplo, si quieres vender tu libro en Amazon yo siempre recomiendo invertir en un ilustrador/a profesional para la portada. Me parece fundamental. O una revisión ortotipográfica, o -¿por qué no?- en fotos profesionales para tu web o tus redes sociales.
LA LECCIÓN AQUÍ: Los milagros no existen, o normalmente no existen. Para bien o para mal, ¡Ay, qué poquito gusta cuando recuerdo esta gran VERDAD de la escritura!
8-SE PUEDE ESCRIBIR UNA NOVELA SIN PLANIFICAR LA TRAMA, PERO –SEGURAMENTE- VAS A TARDAR MUCHÍIIIIISIMO MÁS.
…Y puede ser que te salga peor.
Esto lo descubrí por las malas dándome contra la pared varias veces.
Ya he contado varias veces que, cuando llevaba cuarenta páginas de mi primera novela tuve que tirarlas a la basura porque no había planificado y había ido por un camino que no llevaba a donde yo quería. Vamos, no llevaba a ninguna parte, de hecho, jajaja
Luego me pasé un año entero trabajando estructura de historias en un master de guion de cine y tv y mi vida cambió por completo (mi vida literaria, se entiende).
Y con mis alumnas/os me ocurrió tres partes de lo mismo: en los primeros cursos de novela que impartí, las asistentes escribían dos o tres capítulos… y luego se bloqueaban . Cuando cambié mi método del curso y empecé a agregar preguntas específicas (y muy concretas) para que delinearan la trama de su historia, ¡bingo! Empezaron a terminar sus novelas.
(Por cierto que tengo que publicar en breve que seis personas que han estado trabajando conmigo han terminado la novela en este principio de 2026 –siempre se me pasa).
Te comento que en este aspecto –el de la trama- yo puedo ayudar. Y mucho.
Este mes estaré enviando correos relacionados con la trama de novela (o de historias largas, también vale para guiones o para obras de teatro) y algo más.
¿Te ha sorprendido alguna de estas verdades incómodas?
Ya me cuentas en un comentario.

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