Tu personaje tiene que sufrir… y otras 7 polémicas leyes de la escritura

Me he decidido a escribir hoy un artículo deliberadamente provocador, sobre todo con la intención de hacer reflexionar sobre algunas debilidades que me encuentro mucho en los relatos y novelas de mis talleres.

Y aunque en literatura no todo es blanco o negro, sí que es verdad que en el 90% de los casos estas que describo aquí son cuestiones esenciales para que tu relato o novela sea de mejor calidad, enganche más o consiga hacerse un hueco profesional.

¡Vamos allá con la primera! Y ya me decís qué opináis y si estáis violando alguna ley 😉

1-Tu personaje tiene que sufrir.

De hecho, generalmente, la historia es más interesante cuanto más puede perder tu personaje.

Imagina que tienes tres relatos para leer: en uno de ellos, el personaje principal pierde sus llaves. En otro, pierde sus llaves y dentro está el trabajo que tiene que entregar para ser ascendido. Y en el tercero, dentro del apartamento está el dinero que tiene que presentar esa misma mañana para que no le desahucien.

Así, sin saber nada más, ¿cuál parece, a priori, una historia con más interés? Es así, cuanto más tenga en juego el personaje, por lo general, más interesante es el conflicto. Y el nivel aumentaría si dentro de ese apartamento estuviese el manuscrito con el único hechizo que puede destruir al demonio que va a acabar con el mundo tal y como lo conocemos.

Por supuesto, cómo esté escrita esa historia, y cómo esté trabajada, va a influir mucho en que después nos guste o no. Eso no hay ni que mencionarlo. Un relato sobre un tapón de una botella que se cae de la mesa puede convertirse en una preciosa metáfora de la soledad, y si está bien escrita nos puede arrancar las lágrimas. Pero ese tapón lo pasa mal.

Eso es así y es (casi) inevitable.

Autora inteligente que sigue mis consejos y hace sufrir a sus personajes a diestro y siniestro.

Nuestros personajes pueden llegar a ser felices, claro que sí: pero al inicio lo están pasando mal y en el nudo no podemos resolver sus problemas enseguida, que es algo que me encuentro muy a menudo en los relatos y novelas que corrijo: al contrario, hay que buscarles problemas.

No evites la crisis, porque la crisis es precisamente lo que necesita el personaje para salir de su atolladero. Sobre esto ya escribiré más tranquilamente.

2- Sí, tienes que aprender a escribir sin faltas de ortografía (si quieres que te tomen en serio)

Puede parecer una obviedad para  muchos de los que estáis leyendo este artículo. Pero no sabéis con cuántos textos llenos de faltas de ortografía me encuentro, tanto en mis talleres, como en los premios de los que soy jurado. Hablo de una o dos faltas por página… o incluso más. Y faltas que hacen daño a los ojos, muchas veces.

Pero otras veces son simplemente acentos o comas mal puestas que hacen el texto muy difícil de seguir -e imposible de disfrutar.

De verdad, si quieres que te tomen en serio -publicar, ganar premios, etc- o simplemente que quienes te leen disfruten de tus textos, de verdad, de verdad, DE VERDAD, tienes que cuidar tu ortografía.

No me detengo mucho en este punto, pero si crees que tu escritura necesita vigilar ese aspecto esencial, te insto a que empieces a trabajar en ello hoy mismo.

Más sobre este tema: Las 25 faltas de ortografía más comunes en relatos y novelas.

3-Es mejor empezar por el final

O, como mínimo, es más rápido.
Sé que muchas de las personas que empiezan a escribir (o simplemente que escriben) prefieren arrancar de una idea y “dejarse llevar”, a ver hasta dónde llega. Es una opción, y puede hacerse, sin duda.
Pero conocer (más o menos) el final simplifica, ayuda, y ahora mucho tiempo. MUCHO.
Cuando conoces el final sabes a dónde vas. Y aunque por el camino quizá des un giro que no esperabas, vas a ir mucho más rápidamente hacia la meta. Sin saber cómo termina tu historia, puedes empezar a tantear un camino tras otro, y darte cuenta de que no llevan a ninguna parte -o a ninguna parte que te resulte interesante, al menos. Y eso significa borrar. Y empezar de nuevo.
Y puede ser, entre otras cosas, muy frustrante. Además de añadir mucho tiempo a la escritura. MUCHO.
Cuidado, puedes acabar así hasta el fin de los tiempos. Bueno, o hasta que empieces otra novela.

Y en un relato puede no tener tanta importancia: estamos hablando de 5, 10 páginas… Pero en una novela, si cuando llevas 80 páginas de repente te das cuenta de que estás perdida, y no sabes a dónde te diriges, y tienes que borrar más de la mitad… eso es una catástrofe. Lo sé porque a mí me ocurrió con mi primera novela.

Si nunca lo has probado, te animo a intentarlo. Imagina una historia y piensa cómo te gustaría que acabara -si es un relato, mejor, ya que será más corto y verás los resultados más rápidamente. Y no te preocupes, que no te vas a aburrir escribiéndola (la excusa que dan muchos para escribir sin saber el final) porque por en medio puede haber muchos detalles, personajes, diálogos y giros que no has pensado.
De todas formas, lo dicho: es perfectamente posible escribir sin saber el final, pero, sin duda, vas a tardar más y los obstáculos son mayores. No lo digo yo, es la ley 😉

4-Tu protagonista se parece demasiado a ti.

Y quizá tus otros personajes.
Vale, esto puede no llegar a ser “ley”. Pero es verdad que me encuentro, un 80% o 90% de personas que llevan poco tiempo escribiendo -o incluso no tan poco- tienden a usar protagonistas que se parecen mucho a ellas mismas. Incluso iría a más: se parecen a ellas mismas idealizadas.
Personajes que moralmente son bastante buenos, sus atributos principales se parecen a sus autores/as, raramente tienen defectos. Y en muchos casos, son guapísimos/as.
Y en un único relato o una única novela, no importa mucho. Pero claro, si ya es así en varios, eso puede cansar y romper la sorpresa. A ver, no me entendáis mal: hay autores que incluso han hecho de eso su estilo (ahí tenemos a Bukowski). Pero si tu idea de la literatura no es narrar tu vida idealizada, sino crear historias de ficción, entonces quizá sería interesante que revisaras tus personajes principales para que sean diferentes a ti. Por lo menos algunos.
Y, de paso, también los secundarios -que muchas veces me encuentro que son similares a los principales. Hay una prueba de fuego: su forma de reaccionar a los problemas. Básicamente, la psicología clasifica tres tipos de respuesta a un problema: las personas eficaces (que resuelven el problema fríamente), las optimistas (que esperan que se solucione solo y no se lo toman en serio) y las reactivas (que reaccionan exageradamente, enfadándose o lamentándose). Lo que me encuentro más a menudo es que TODOS LOS PERSONAJES de un relato o novela reaccionan igual. (Y, por supuesto, es la forma en la que el/la autor/a reacciona a los problemas).
Esto resta realismo a nuestra historia, porque las personas de verdad somos muy distintas, tenemos distintos atributos, y defectos y reaccionamos de forma diferente, incluso cuando nos pasan las mismas cosas.

5-Seguir la moda no te llevará muy lejos.

Por definición, si “sigues” a alguien o a algo… vas en el furgón de cola. Hay alguien que ya ha escrito esa historia, que ya ha tocado ese tema, y lo ha hecho con éxito -por eso se ha puesto de moda.
Por ejemplo, en mi taller de novela de fantasía y ciencia-ficción me encuentro últimamente muchísimas historias de fantasía épica con multinarrador… al modo de los libros de la saga de “Juego de Tronos”. Cuando “50 sombras de Grey” se hizo best seller aparecieron historias románticas con porno suave a tutiplén. ¿Conocéis el nombre de alguna de ellas? Yo no.
Sé que la tentación de seguir las modas es muy fuerte: de repente, todo el mundo habla de eso. Todos tus amigos escritores hablan de eso y parecen estar escribiendo algo similar. Si te pones a escribir otra cosa serías… el bicho raro. Recuerdo una alumna que tuve en ese mismo curso que me acabó confesando que había pensado situar su historia en una sociedad similar a la egipcia, pero que se había echado atrás “porque veía que todo el mundo situaba sus historias fantásticas en la Edad Media”. Ni qué decir tiene que la animé a situarla en su mundo egipcio.
Own it, baby!

Porque, ¡ojo! Justamente eso que te hace “ser raro/a” es lo que te puede hacer destacar. Ese es TU VALOR.

Si la tentación de escribir algo a la moda es muy fuerte, agárrate a tu tabla salvavidas: te salvará encontrar la historia, el tema, el punto de vista o el estilo que es único en ti. Busca exactamente eso.

6-Tu historia de amor tiene que tener obstáculos.

 Este punto es similar al primero, pero es que es algo que me encuentro muchísimo, sobre todo en mi taller de novela (que muchas veces tienen una subtrama de amor).
Imaginad esta historia: dos personas se conocen, se gustan, tienen una vida compatible, empiezan a salir, sus amigos se caen bien, las familias se adoran. Como vida, sería una maravilla por la que cualquiera firmaría sin dudarlo. Como novela… sería un aburrimiento supremo.
Y es que las historias de amor, como cualquier trama en nuestra novela, debe tener un pero. Debe estar llena de obstáculos que creen emoción, tensión, que haga surgir la pregunta mágica: ¿Qué pasará ahora, cómo saldrá de esta, lo conseguirá? 
Hey, que estos dos se enfrentan al fin de la civilización… Los problemas de amor de tus personajes seguro que no son para tanto.

Así, la frase base para cualquier trama o subtrama de amor debería ser: dos personas se conocen PERO…   Y ahora añade el primer problema principal:

-No se gustan (y aun así, pueden acabar juntos)
-A una le gusta la otra, pero a la otra no
-Se gustan, pero una tiene pareja
-Se gustan, pero tienen una relación profesional y no deberían implicarse personalmente
-Se gustan, pero una de ellas es delincuente y la otra policía
-Se gustan, pero la mejor amiga de una de ellas se enamora también
-… etc.
Tal como decíamos al inicio con respecto al personaje: no les quitéis problemas. Dadles problemas. Si los resuelven, su historia de amor será gloriosa, épica. Y si no… bueno, no estaba destinado a ser.

7- Habrá algún momento en el que alguno de tus personajes te sorprenderá.

 Esta es una ley no escrita de la literatura, pero que cualquier persona que ha escrito bastante conoce muy bien. Es así: cuando escribes, sobre todo una obra larga como una novela o un guión de cine, alguno de los personajes empieza a cobrar “vida propia” y a sorprenderte con respuestas, acciones o giros argumentales que no te esperabas.
Y es una sensación alucinante, las cosas como son. Quizá incluso parte de la razón por la que muchas personas escribimos, para llegar a ese momento mágico en el que los personajes se muevan por su cuenta.
No lo harán todos, y no será todo el tiempo. Pero ocurrirá. Para ello solo tienes que trabajar bien tu trama, tus personajes, y seguir escribiendo.

8-Te lo juegas todo en tu primer folio.

Para bien o para mal, lo más probable es que te lo juegues todo en tu primer folio. Tu primer folio te abrirá muchas puertas… o te las cerrará.
Esa primera página será la que hará que una persona se interese y siga leyendo... o que decida que esa historia y esos personajes no le importan un pimiento, y deje de leer. Será esa primera página la que hará que una editorial piense que ese libro “tiene algo” y decida continuar a ver si se cumplen sus expectativas. Y algo similar ocurrirá si la envías a un premio literario, o a una revista para su publicación.
Si se trata de una novela, ese período de decisión puede estar abierto hasta el final del primer capítulo.  Pero no más allá.
Es en esas primeras páginas donde literalmente tienes que demostrar que hay una historia que merece la pena leer, un mundo que merece la pena descubrir, unos personajes que merece la pena conocer y un escrito que puede emocionar con su estilo y su técnica.
Por eso te recomiendo que lo revises muy bien antes de empezar a moverlo. Dale mil vueltas. Repasa la escritura: eso no quiere decir que tengas que escribir de forma rebuscada o barroca, ni mucho menos, pero sí que sea clara y tenga fuerza, una escritura cuidada. Dásela a leer a amigos o a tus lectores beta, y que presten especial atención al inicio.
Y luego sácalo a la luz: no lo dejes en un cajón cogiendo polvo, porque ahí seguro que no va a emocionar a nadie 😉

Más sobre este tema: La escritura cuidada (en la segunda parte de este artículo).

¡Cuéntame! ¿Cumples estas 8 leyes de la escritura, o has roto ya unas cuantas? ¿Se te ocurren otras? Dímelo en un comentario y seguimos charlando. 


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Comentarios

  1. Edith

    estoy escribiendo una historia de ficcion digamos de moda y es que me encanta mucho el tema este de vampiros, angeles y cosas asi no soy escritora profesional ni nada pero me gustaria mostrar algo de lo que llevo escrito y que me den su opinion y consejos

    1. Hola, Edith: para ese objetivo que comentas, creo que es muy buena la plataforma Wattpad. O tal vez puedes buscar un grupo de escritores en Facebook, o en tu ciudad.
      Por lo pronto te recomiendo revisar la ortografía (sobre todo tildes y comas, veo que en tu mensaje no usas ninguna de ellas), ya que es fundamental no solo para que la gente disfrute con nuestras historias, sino incluso para que se entienda bien lo que quieres decir. Hay una razón por la que las comas y los acentos existen, y es para facilitar la comprensión del lenguaje a la primera, y para que no haya confusiones con lo que quieres decir. Un saludo y mucho ánimo.

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