Los 4 cambios que necesitas para dar un vuelco a tu escritura HOY

¡Qué poco nos gusta cambiar! ¿Verdad?

Yo no me muevo de aquí, ya se escribirá sola la novela…

Ay, ojalá pudiéramos escribir nuestro libro completo, precioso, magnífico, y publicarlo y conseguir buenas ventas y críticas… sin levantarnos del sofá, sin esforzarnos, sin salir de la zona de confort y sin mover un dedo más de los que estamos moviendo ahora mismo, ¿verdad?

¡El sueño de toda persona que escribe!

Pero ya lo decía Einstein (que era un poquito listo, digo yo):

Si esperas resultados distintos, no puedes seguir haciendo lo mismo.

Si quieres que tu vida en la escritura cambie… primero tienes que cambiar tú. Ojalá fuese al contrario, pero la vida no funciona así. Eso sí: lo bueno de todo esto es que ¡está en tu mano!

Sí, de verdad de la buena. Te lo dicen más de 20 años como profesora de escritura y muchas historias de éxito (de alumnos/as y conocidos/as). En tu mano está que las cosas empiecen a ser diferentes. Y para ponértelo más fácil te dejo aquí

LOS 4 CAMBIOS QUE NECESITAS HACER EN TU VIDA PARA DAR UN VUELCO A TU ESCRITURA

En estos cuatro cambios tienes todo lo que necesitas.

  • Un cambio de actitud para entrar en modo aprendizaje y crecimiento
  • Un cambio de hábitos para mejorar tu calidad
  • Un cambio de paradigma para avanzar mucho más rápido y seguro
  • el paso que te hará abrir la puerta a nuevas posibilidades en tu carrera a la escritura, que tal vez ahora tienes cerradas.

Te propongo algo: si llevas a cabo todos estos cambios, estoy segura de que en menos de seis meses vas a recibir alguna gran alegría relacionada con tu escritura. Una publicación, un premio, una buena crítica, finalizar esa obra que lleva tanto tiempo colgada, algo inesperado…

Lo contrario sería casi imposible, porque si das estos cuatro cambios vas a dar un vuelco completo. ¿Te animas? Vamos uno por uno:

1. Deja de buscar culpables (y céntrate en ti)

Justo en mi taller de este fin de semana en la playa (Vacaciones literarias) una de las participantes, Carolina, me preguntaba si es cierto que todo el mundo puede aprender a escribir. Yo le dije que sí y ella insistió, ¿Todo el mundo, seguro?

Y entonces caí. No: hay un tipo de persona que no puede aprender a escribir. La que no acepta ninguna responsabilidad sobre lo que le sucede. Esa persona que cree que todo lo que le pasa es por culpa de otras personas o de su mala suerte.

Es el tipo de persona que siempre habla de que no consigue publicar por culpa de  las malvadas editoriales, de los malvados premios, de los injustos críticos que no entienden su obra. El tipo de persona que está segura  de su mala suerte y se escudan en que no tiene dinero, talento, contactos…

Y he elegido ese verbo, “escudarse”, muy conscientemente. Porque al final, no importa cuánta verdad haya en esas afirmaciones (que puede haber, por supuesto), lo importante es si se usan como excusa para rendirse. Si se usan como excusa para no hacer lo que sabes que tienes que hacer. O para no arriesgarse.

No me entiendas mal: sé que a veces es duro. No todo es un camino de rosas, claro que no, y hay personas que lo tienen más difícil que otras, por temas particulares, por discriminación, por diferentes puntos de partida.  Y también hay momentos en los que, por cuestiones anímicas o personales, no es tan fácil como en otros.

Pero el primer paso para que empiecen a pasarte cosas diferentes es aceptar que lo que tú haces, o  lo que dejas de hacer, importa y puede cambiarlo todo. Que buena parte de lo que te sucede está directamente relacionado con lo que estás haciendo y con lo que puedes hacer de otra forma.

Después de todo, hasta conseguir una bombilla que diera luz, se probaron 10.000 bombillas que no funcionaron. Y probablemente tú no vas a necesitar tantas pruebas. Simplemente, de momento, un cambio de actitud.

Como no quiero que me creas a pies juntillas y porque sí, te voy a proponer dos pruebas distintas, para que tú te convenzas de que, efectivamente, lo que hacemos y cómo lo hacemos puede marcar mucha diferencia.

Amabilidad al estilo Bernadette: spoiler alert, no va a funcionar 😉

Prueba 1: Entra en una pequeña tienda donde no te conozcan y pide cualquier cosa (una dirección, algo que vas a comprar…). La primera vez entra con el rostro serio, sin mirar a nadie a los ojos y de mal humor. Y la segunda, una semana después, entra sonriendo, mirando a los ojos y siendo amable y charlando con todo el mundo. Vas a notar que la actitud de la otra persona seguramente también va a ser muy diferente.

Prueba 2: Elige algo sencillo, manual, que no hayas hecho nunca. Puede ser un animal de origami, una receta de crepes, o una postura de yoga. Hazlo hoy una primera vez. Seguramente no te saldrá, o no te saldrá muy bien. Repite esa receta, esa postura, o ese origami una vez al día durante dos semanas. ¿Cómo te sale ahora?

Esta última prueba, además, tiene mucho que ver con el siguiente cambio que te voy a proponer. 😉

2. Lee y escribe cada semana (y sé exigente)

Si llevas un tiempo leyendo mi blog, este segundo punto no te va a causar mucha sorpresa, ¿verdad? Es lo que más recomiendo, una y otra vez, en muchos de mis posts.

Escribe, escribe y escribe más aún: para aprender a escribir, hay que hacerlo escribiendo. Lee, lee y sigue leyendo: para mejorar tu escritura, porque la lectura es el alimento de quien escribe.

Venga, ahora sí, me levanto del sofá. Sólo un segundito.

Voy un poco más al detalle en esta ocasión: ponte un objetivo semanal de escritura e incluso de lectura. Sí, como unos deberes. Ya sé que a nadie le gustan… Pero vamos a ver: es que si quieres un cambio rápido, un vuelco completo en seis meses, hay que ponerse manos a la obra a la de ya. No hay otra.

Escribir con regularidad te va a dar productividad y seguridad. Leer regularmente te va a ayudar a mejorar tu técnica.

Yo misma (entro en modo confesión) no leo tanto últimamente como debería. Un libro, dos al mes. Es poco. Aunque también es cierto, como me hizo notar mi compañero hace unos meses, que yo no paro de leer en todo el día… pero, claro, son los textos de mis alumnos, y no es lo mismo.  Por eso el título de este apartado va acompañado de “sé exigente”. Todo cuenta, pero algunas lecturas cuentan más que otras. Y los libros de buena calidad (clásicos, libros premiados, libros con buenas críticas) van a sumar muchos más puntos en tu haber que libros de colegas, o que “placeres culpables”.

Menos mal que, como Obélix, de pequeña me caí en la marmota de los libros. Terminarte las obras completas de Agatha Christie a los 12 años, “Guerra y paz” a los 14 y a los 25 haber leído 11 veces la trilogía de “El señor de los anillos”, entre muchos otros, me ha dejado un rédito en mi banco de lecturas. Y no, eso no me convirtió en la chica más popular del instituto 😉 . Pero me ha traído hasta aquí. 😀

En resumen: lee pero sé exigente. Y sé exigente también con tu escritura: no te conformes a lo primero que escribes. Busca mejorar. Aquí mismo, en este blog, tienes muchos consejos, aunque la forma más rápida y segura de hacerlo es el siguiente punto:

3. Busca un profesor/a (y avanza mucho más rápido)

Podría decir que este es el secreto mejor guardado de la escritura: si quieres mejorar tu escritura, y tu productividad, busca a alguien que te enseñe técnicas y trucos. No sólo vas a aprender mucho más, sino que, sobre todo VAS A AVANZAR TRES VECES MÁS RÁPIDO.

Por lo menos.

A nadie se le ocurriría convertirse en arquitecto/a leyendo por su cuenta y en sus ratos libres. ¿Cuántos años tardaría? Nadie se compra una tabla de surf y una cometa y se pone solito a aprender a hacer kite-surfing. ¿Cuántos batacazos se pegaría?

Todo el mundo sabe que aprendemos mejor y más rápido cuando alguien, que sabe más que nosotros, nos enseña. ¡Yo misma este año me he apuntado a una escuela de escalada! Y si nos ponemos en manos de profesionales para aprender todas esas disciplinas, ¿por qué no hacerlo también con la escritura?

Y es que también se mejora. Y a ojos vista. Cada mes o cada dos meses en mis talleres alguien termina una novela, realista, o de fantasía y ciencia-ficción. O en mis talleres de la playa, más intensivos, se termina un relato completo y se aprende a toda máquina.

Algunos de los libros que han terminado y publicado alumnos de mis talleres (los que han llegado a mis manos, aunque hay muchos más)

Por supuesto, mis talleres no son los únicos (y puedes encontrar cursos en tu ciudad, seguramente), aunque eso sí, yo ofrezco pruebas (que puedes leer en este post) de cómo se puede mejorar con una profesora de escritura.

Sea conmigo o con otra persona, una de las decisiones más importantes y que más va a acelerar tu camino a la escritura será decidirte a aprender de alguien que te enseñe.

Te va a dar claves, técnicas, trucos. Te va a proporcionar regularidad en tu escritura. Te va a revisar tus escritos (asegúrate de que se trate de un curso con revisiones, porque es como mejor se aprende, cuando alguien lee y revisa lo que escribes). Te va a dar compañía, ánimo, e incluso hasta contactos.

Por eso lo llamaba, en la introducción al artículo, un “cambio de paradigma”: pasas de ir caminando o en bicicleta a ir en avión. Más cómodo, más rápido, más directo a tu objetivo.

4. Haz algo que nunca hayas hecho (y hazlo ya)

Y, por fin, el último paso, el que puede costar más dar, pero el que resulta en el impulso definitivo: hacer algo que nunca has hecho.

Es decir, salir de tu zona de confort. Y hacerlo ya.

Una vez leí una frase, respecto a este tema, que me pareció muy sabia:

Aquello que más deseamos se encuentra al otro lado de algo que nos aterroriza hacer.

Y es así, ¿verdad? Seguro que al leerla se te ha venido algo a la cabeza, algo que te da miedo hacer, o vergüenza… y ese freno puede estar impidiendo que des un paso  adelante definitivo en tu carrera literaria.

Puede ser algo tan simple como enseñar tus escritos a alguien, o como animarte a presentarte a un premio. O puede ser otro tipo de cambio, dejar de usar pseudónimo, cambiar de género, animarte a empezar ese proyecto que llevas retrasando tanto tiempo. Puede ser unirte a un grupo de escritura o a un taller. Abrirte un blog. Aceptar la oferta de escribir un artículo o de participar en una antología o una revista.

Sea lo que sea, estoy segura de que tú ya sabes lo que es. HAZLO. Y no lo retrases más. Sabes que  cuando te animes a hacerlo, sea cual sea el resultado, te vas a sentir así

Te va a dar un subidón de confianza y autoestima como nada que hayas hecho antes. Incluso -nótese bien- incluso aunque no consigas, de momento, el resultado que esperas.

Lo más importante es superar esa barrera. Abrir esa puerta. Porque al otro lado es donde están las sorpresas y las alegrías de la escritura, y nada de eso va a llegar a ti si simplemente te quedas mirando el picaporte.

¡Ánimo y a ello!

¿Te vas a animar a probar estos cambios? ¿Sabes ya qué es eso que te da miedo hacer, te atreverás a abrir esa puerta? Cuéntamelo en un comentario y seguimos charlando. 


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