Ambientar tu relato o novela: ¿Qué sucede alrededor de tu personaje?

Me detengo hoy en uno de esos aspectos que, bien trabajado, son de los que dan a tus escritos un toque verdaderamente”profesional”.

Es cierto que cuando empezamos a escribir una historia lo primero que suele interesarnos  es el personaje principal y la trama: lo que le va a ocurrir. Y, por supuesto, todo eso es esencial para enganchar al lector y para que le guste tu relato o novela. Pero hay cuestiones de forma que hacen que la historia se disfrute mucho más, y, sobre todo, que deje huella en el lector: la ambientación es una de ellas.

Por ambientación nos referimos a recrear, en cada escena de nuestra historia, el mundo que hay ALREDEDOR del personaje y de lo que le sucede. Ambientar bien nuestras historias es de esos recursos fundamentales que, si faltan, hacen que el texto resulte frío, inacabado. Estos son algunos de los beneficios de la ambientación:

-Proporciona datos de manera indirecta: una ambientación te provee de datos que te pueden resultar útiles. Esto es especialmente importante si tu historia transcurre en otra época, en una cultura muy diferente a la tuya y la de tus lectores, o si tiene lugar en un mundo inventado (fantasía o ciencia-ficción). Por ejemplo, ver en la escena que la protagonista enciende un candil nos da una idea de en qué época transcurre la historia, sin necesidad de decir de manera directa: “Transcurría el año 1817”.

Da veracidad: Es justo lo opuesto a lo anterior, e igual de importante. De nada sirve que digamos, al inicio de nuestro relato o novela “Transcurría el año 1817” si luego no damos detalles que nos hagan vernos en esa época. Si no hablamos de candiles, corsés o coches de caballos, por mucho que el narrador afirme en qué fecha está, el lector no lo VE. Y ya sabemos, por otros artículos míos, lo importante que es la visibilidad y los detalles.

-Crea emoción: cuando tenemos datos concretos que nos hacen introducirnos más en la historia, todo parece más real y entonces yo, como lectora, me CREO la historia y me emociono aún más con ella. Puedes decir que un personaje está en la playa, pero si nos cuentas cómo se le mete la arena entre los dedos al caminar, entonces me transportas inmediatamente a ese lugar.

Importante: ambientar no significa añadir interminables descripciones.  A veces, dos o tres pequeños detalles añadidos aquí y allá pueden dar ese toque que ilustre mejor al lector nuestra escena. En otros momentos, una buena descripción también puede ser útil, pero siempre dentro del estilo y del ritmo narrativo del autor o autora.

Idealmente, en cada escena deberíamos detenernos para comprobar si está bien ambientada, teniendo en cuenta diferentes aspectos. Revisa tus textos, ¿los sueles tener en cuenta a la hora de describir a tus personajes, o las situaciones que viven? Voy a hablar aquí de la ambientación del lugar y tiempo de la escena, de la ambientación referente al personaje y la más difícil (y que muy poca gente tiene en cuenta): lo que ocurre alrededor del personaje. La dejo para el final 😉

Vamos a ello:

1/ ¿Dónde y cuándo ocurre?

Lo veo en muchos escritos de mis talleres -e incluso en libros editados: el autor/a está tan emocionado contando LO QUE ocurre al personaje que se olvida de decirnos dónde está (y cuándo está). Eso puede producir muchas confusiones (ya que el lector se va imaginando toda la historia en su cabeza como una película, como explico aquí) o simplemente el texto queda frío y desnudo.

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Un ejemplo a bote pronto:

“Luisa entró decidida y le dijo a Alberto:

-¡Lo he encontrado!”

¿Dónde están, cuándo están? Ni idea. No sabemos nada. Seguramente es muy importante que el personaje de Luisa haya encontrado eso (sea lo que sea) pero ¿qué lugar habéis visto en vuestra cabeza cuando lo habéis leído? Vamos a ir viendo cómo aderezarlo un poco con  algo de ambientación.

DÍA/ HORA

Dar alguna pista sobre esto primero nos sirve para ambientar, para que el lector se imagine el tipo de luz de la escena en su cabeza, pero también para situar al lector en el momento concreto de la historia.

Seguramente, si no se dice nada, el lector va a imaginar que es de día, pero no sabrá en qué momento de la historia está… si ha pasado mucho rato desde la escena anterior (una hora, dos días) o en qué momento del día debe imaginarse todo.

LUGAR

¿Qué habéis visto al leer las líneas anteriores? Probablemente, un lugar bastante desnudo. Si no se especifica dónde están los personajes, las escenas pueden resultar frías y ANODINAS, como si diera lo mismo un lugar que otro.

En cambio, imaginad que ahora os digo que la escena anterior tenía lugar en:

-Una cocina, en la que Alberto estaba trabajando. (Ya os imagináis otra cosa en vuestra cabeza, ¿verdad?)

-Una biblioteca, donde todo el mundo está leyendo en silencio (el grito de Julia tiene otras implicaciones: está molestando a gente).

-El baño, donde Alberto se está duchando (de nuevo… más implicaciones 🙂 )

OBJETOS Y DETALLES

Incluir objetos que nos den una visual del lugar donde transcurre todo es muy útil para creernos la escena, para imaginarla en nuestra cabeza; y es completamente imprescindible si la historia transcurre en otra época, en una cultura muy diferente a la nuestra habitual -o en un mundo fantástico o imaginado.

De nuevo, no se trata de hacer una descripción interminable (aunque se puede, por supuesto); pero ya con incluir uno o dos nos vemos dentro de la historia, nos situamos y lo imaginamos todo mejor.

“Luisa entró decidida en el aseo donde Alberto estaba tomando un baño a la luz del candil. Sin mirar al joven, y con el aliento entrecortado por culpa del corsé, le dijo:

-¡Lo he encontrado!

Ya veis que sólo se han añadido tres detalles: el baño, el candil y el corsé: el candil nos indica, además de la época, la hora del día (es de noche).

El propio personaje

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DÓNDE ESTÁ EL PERSONAJE

Otra carencia muy típica es hacer que un personaje llegue a un lugar (o “esté” en un lugar) pero no indicarnos dónde exactamente. Por ejemplo, Alberto puede llegar a una habitación, pero no se nos dice su posición si se queda en mitad de la habitación, si se acerca hasta la ventana y mira hacia fuera, si se sienta en una silla, etc…

Lo que ocurre entonces es que el lector le verá como a la mujer de la izquierda: de pie, como un muñeco de Playmobil, rígido en mitad de la sala. Eso no transmite muchas sensaciones. Aparte de que, muchas veces, me encuentro que de repente se nos dice “Alberto se levantó”… cuando nunca antes se dijo que se había sentado. Cuidado con esto.

QUÉ HACE

Similar a lo anterior: no puedo ni contar las veces que en mis talleres (o en textos publicados) un personaje entra en un bar donde ha quedado con alguien… y no toma nada. Ni se sienta. ¿Para qué entonces llevarle a un bar? No suena natural, e incluso en algunos locales tendrían hasta derecho a echarle si no consume.

Que no se nos olvide que si el personaje está en un bar debemos mostrarle bebiendo, si está en un coche, conduciendo, si está en su trabajo, haciendo lo que sea a lo que se dedique, etc… De nuevo, no es necesario un extenso párrafo para describirlo: basta con incluir algún pequeño detalle o varios a lo largo de la escena, A LA PAR que se desarrolla el resto de la acción.

SU ROPA O ASPECTO

Especialmente importante en historias de época, o de fantasía o ciencia-ficción, pero no solo. La ropa y el aspecto en general define muchísimo a un personaje. En la vida real, ¿no os lleváis siempre una primera impresión de alguien nada más verle/a por el aspecto que tiene y cómo va vestido o peinado? Es natural e inconsciente, hay que jugar con eso también en nuestros textos.

Si se trata de personajes actuales, basta con algo somero, o con describir algún detalle relevante, por ejemplo, una gafas gruesas, un sombrero curioso, una corbata ladeada o un abrigo que le queda grande.

¿Qué sucede alrededor?

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Y llegamos a la madre del cordero: lo que ocurre alrededor del personaje. Si no cuidamos esto, podemos hacer un “Lars Von Trier”: mostrar a los personajes solos en un mundo desnudo. Y ya os digo que por muy interesante que sea la trama y lo que están hablando, si el lector no ve EL MUNDO en el que están, si no los sitúan o se creen que todo eso está pasando de verdad, el relato o novela no va a emocionar al lector.

Observad si no la foto de la derecha: la típica foto publicitaria de un señor en un espacio en blanco, sin la más mínima marca personal o ningún detalle que denote particularidad, realismo. Son las fotos más frías del mundo. Estos son los detalles que podemos tener en cuenta de lo que sucede alrededor del personaje, mientras la trama tiene lugar.

EL CLIMA

Qué divertido puede resultar situar nuestra historia en Londres y luego… ¿cuántas veces nos acordamos de decir que está lloviendo en cada escena o capítulo? ¿O que hace frío, o hay niebla, o el personaje ha tenido que ponerse unos guantes, un impermeable o una bufanda? Por experiencia sé que se olvida mucho, muchísimo.

Pero no sólo es necesario cuando nuestra historia tiene lugar en un clima diferente, también en lugares habituales para nosotros. Por ejemplo, seguro que alguna vez tus personajes han ido a la playa en verano: ¿se les ha pegado la camiseta al cuerpo del calor? ¿Han sudado? ¿Les ha golpeado la arena en el rostro cuando se levanta el viento?

En tu fantasía medieval, ¿alguna vez los personajes se han visto detenidos porque cae una tormenta tal que se les hunden las botas en el fango? Y si están en tu misma época y ciudad, ¿no es raro que siempre sea primavera y los personajes no tienen frío, ni les cala la lluvia?

Esos detalles dan muchísima credibilidad y emoción a vuestras historias; además de que el clima suele funcionar estupendamente como metáfora de las situaciones o sentimientos de los personajes (pero ese es otro tema).

SONIDOS

Cerrad los ojos un momento y deteneos, simplemente, dos minutos, en escuchar.

¿Lo habéis hecho? Incluso si vivís en algún piso o casa tranquila (no es mi caso, vivo junto a una avenida) habréis tenido la oportunidad de escuchar decenas de ruidos de fondo: el tic tac de un reloj, algún vecino hablando, pasos en la calle, el murmullo de un electrodoméstico, un pájaro o un moscardón... La vida tiene banda sonora, y a menudo se nos olvida reproducirla en nuestros escritos.

Pensad, en cada nueva escena, qué sonidos puede haber en ese lugar y buscad la manera de introducir dos o tres, sutilmente. Sobre todo, en escenarios especialmente ruidosos. El bar al que nos referíamos antes, por ejemplo, puede tener música de fondo, ruido de vasos, bullicio de voces que hablan, ríen o gritan. Ninguna descripción está completa si sólo usamos la vista. Recordad lo que comentaba, con mucho más detalle, en mi post Describir con los 5 sentidos.

OLORES

Lo mismo ocurre con los olores: sin llegar a ser tan exhaustivos como con los sonidos, si de vez en cuando introducís un olor vais a regalar al lector un detalle de ambientación que vale oro.

LAS TRES DIMENSIONES: AL FONDO

Imaginad que tenemos a dos personajes hablando en la calle: hemos situado el lugar, la hora, el clima… Que no se nos olvide que nuestros personajes viven (o deberían vivir) en un mundo TRIDIMENSIONAL. Detrás de ellos, a su lado, pueden suceder cosas.  Por ejemplo, pueden pasar por delante de una enorme casa de tres plantas con la fachada cubierta de hiedras. O puede que pase un autobús turístico, o que el semáforo se ponga en rojo. O puede que pase un avión por encima de sus cabezas, a lo lejos.

Vuelvo a insistir: no se trata de largas parrafadas descriptivas. Solamente un detalle o dos de estos en una escena pueden dar un vuelco de realismo a la narración, sin necesidad de ser muy exhaustivos.

OTROS PERSONAJES: LOS “EXTRAS”

Y, por supuesto, un mundo tridimensional y realista no puede estar sólo habitado por nuestros personajes principales. Al igual que en una película, debería haber personajes “extras” que nos den la imagen de que el nuestro es un mundo completo, lleno de gente: si el personaje entra en un restaurante, escucharía el alboroto de voces, una suave música de fondo; estaría, quizá, lloviendo al otro lado del cristal. Pediría un plato de crema de calabaza y un vaso de vino, para combatir el frío, y, además, habría una familia pidiendo al lado, con un niño que se queja de que no le gusta la verdura. El camarero se acercaría de vez en cuando a tomar nota o traer la comida. Y la puerta se abriría para que entrara una pareja que ha reservado una mesa al fondo.

Esta es una de las debilidades que más a menudo encuentro en textos de mis talleres o revisiones: situar a los personajes en lugares públicos, pero olvidarse de que en ellos debe haber más personajes, ruidos, olores… justo lo que hace que la escena sea vibrante y creíble.

¿Y vosotros/as? ¿Os acordáis de introducir sonidos, clima, personajes extra, etc en vuestros relatos o novelas? ¡Contadme en los comentarios!

Comments

  1. Hola, Diana.
    Quiero felicitarte por este artículo. He leído otros reportajes sobre la ambientación en las novelas, todos muy interesantes, pero el tuyo es el mejor de lejos, y no solo porque explicas con detalle lo importante que es, sino porque das unos ejemplos perfectos sobre cómo hacerlo.
    Felicidades y muchísimas gracias por tus consejos

  2. Me uno a la felicitación de Arantxa. Me ha encantado el artículo, muy completo y didáctico. Personalmente, soy muy cuidadoso a la hora de ambientar mis escenas, seguramente porque, como lector, agradezco las novelas bien ambientadas.

    Un abrazo.

  3. GElena

    ¡Diana! Hola otra vez.
    Respondiendo a tus oreguntas sobre la ambientación a la historia, podría decirse que sí, la ambiento…pero como te expliqué en alguno de mis correos, siempre o es muy escasa o es demasiado extensa. Me es difícil encontrar ese punto medio, o al menos, creer que lo estoy logrando.
    Por otra parte, ya tengo alguno que otro detalle tuyo conocido de otros posts, tomado en cuenta, como el de los sentidos. Pero una vez más, gracias a otro de tus consejos medio didácticos creo que he aprendido una técnica más para crecer con la escritura. Muchísimas gracias por todo.
    ¡Hasta la próxima!

  4. Montse (munsa)

    Diana, muchas gracias por todos tus consejos. Los de este post en particular me parecen de lo más completo que he leído últimamente.
    Voy a intentar aplicarlos a la novela que estoy preparando.
    Un abrazo,

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