¿Quieres convertir tu vida en una novela? Tendrás que hacer esto:

Es muy normal que, cuando empezamos a escribir, utilicemos nuestra propia vida y experiencias como inspiración para nuestro primer libro. Conozco muchísimos casos en mis talleres de alumnos/as que, lo primero que se decidieron a escribir fue, precisamente, la historia de su vida, o la vida de su familia… o la historia de alguien cercano (generalmente un familiar fallecido).

Es un buen recurso que nos puede ayudar a inspirarnos y nos anima a concluir el proyecto, puesto que ya sabemos cómo va a progresar la historia, ¡y tenemos incluso el final! 😉 Ahora bien: no todo es miel sobre hojuelas. Al novelar tu vida te puedes encontrar con algunos escollos que deberás superar. Y, sobre todo, si quieres que les resulte interesante a lectores desconocidos, hay ciertas cuestiones que tienes que tener en cuenta.

Pero primero lo primero, ¿estás seguro/a de que quieres escribir una novela?

Diferencia entre memorias  y biografía novelada

Hay dos formas de trasladar al papel la historia de tu vida.

La primera sería en forma de memorias: esto es una recopilación de recuerdos, que no tienen por qué tener un hilo argumental. Incluso no es necesario ni que tengan un orden cronológico, puesto que se supone que el autor va simplemente recordando cosas, saltando de una anécdota a otra.

Ejemplos:

La arboleda perdida (1959 y 1987), de Rafael Alberti
Confieso que he vivido (1974), de Pablo Neruda

La otra opción sería una auto-biografía (o una biografía, si narras la vida de otro) novelada. En este caso, la historia tiene una trama que imita a la de una novela y se lee como si fuese, enteramente, una novela. Puede comenzar por la infancia del personaje hasta el presente, o simplemente narrar una época de su vida (aunque suele recorrer su vida casi entera). Pero lo más importante es que ha de tener una estructura, un conflicto principal, un desarrollo… todos los elementos de una novela.

Ejemplos:

Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt

Autobiografía de Alice Tokla, de Gertrude Stein.

La historia de mi vida, de Helen Keller

Ambas opciones son buenas. La primera, las memorias, seguramente es más sencilla de escribir para un escritor que empieza, pero también hay que tener en cuenta que sólo será interesante para personas que te conozcan personalmente (a menos que seas un personaje famoso).

En cambio, si la biografía novelada está bien trabajada, puede resultar tan interesante como una novela y enganchar a cualquier lector; eso sí, exige un trabajo de novelación.

Esto es lo que vamos a ver aquí hoy en este artículo.

Si quieres transformar tu vida (o la de un familiar) en una novela, prepárate para estas 5 cosas:

-Vas a tener que tener claro qué quieres transmitir. 

Decide qué quieres contar, cuál es la idea principal de tu historia (o de la historia de ese familiar que vas a novelar). Pregúntate: si alguien lee mi historia, ¿qué conclusión quiero que saque? ¿Qué quiero que aprenda o qué quiero que se lleve de mi experiencia?

Contestar a esas preguntas te puede dar una pista. Recuerda que toda novela puede ser resumida en una frase, con el conflicto principal de la historia -que es la columna vertebral de toda la trama. Tu historia también tendrá que tenerlo.

Tal vez lo más importante que quieres transmitir es cómo superaste una enfermedad, o cómo aprendiste a vivir siguiendo un camino poco convencional, o cómo atravesaste tantos obstáculos y seguiste siempre adelante… Las biografías, por lo general, suelen contar historias inspiradoras o emotivas, que nos sirven como guía para nuestra vida. En Las cenizas de Ángela, vemos cómo el autor sobrevive y consigue prosperar a pesar de tener una infancia durísima y muy pobre, por ejemplo.

-Vas a tener que dejar cosas fuera 

La novela no es vida, es esencia de vida. Esta frase resume la mayor lección que hay que tener en cuenta a la hora de novelar una vida real. Si nos limitáramos a narrar la vida tal cual, nadie la leería, porque, tal como dice Voltaire: El secreto para ser aburrido es contarlo todo“.

Eso quiere decir que, si quieres que la historia tenga tensión dramática, si quieres que el lector la lea sin parar del principio hasta el final (algo que todos los escritores/as deseamos) probablemente no vas a poder contarlo todo, pues eso puede hacer que la historia resulte aburrida o que se pierda el hilo principal. Deberás quedarte con lo importante; es decir, con lo importante para la trama de esa historia que vas a novelar. Y eso nos lleva al paso siguiente:

-Vas a tener que estructurarla como una novela:

Si has participado en algún taller literario (como mi taller online de novela) o has leído libros sobre técnica de escritura, te sonará el concepto de estructura y estas tres palabras: planteamiento, nudo, desenlace.

En toda novela hay un conflicto principal, que se desarrolla y se complica en el nudo y se resuelve en el desenlace. Es así, por ejemplo, en Las cenizas de Ángela y en otras biografías exitosas. Si quieres que la gente que no te conoce disfrute y se enganche a la lectura de tu biografía novelada, vas a tener que familiarizarte con estos conceptos y tratar tu historia como si fuera una novela de ficción.

Quizá estos dos puntos se podrían resumir en uno: vas a tener que separarte de tu historia. Una cosa es recordar tu vida (y emocionarte con los recuerdos), pero si quieres plasmarla en el papelde manera profesional, y que sean OTROS/AS LOS QUE SE EMOCIONEN CON ELLA, vas a tener que contemplar tu historia desde lejos, como si fuera de otra persona. Y vas a tener que trabajar con ella como si no fuera real: cambiando hechos y anécdotas de lugar y de tiempo, dejando algunas cuestiones fuera e incluso más aún…

-Vas a tener que crear escenas y conversaciones que tal vez no recuerdas

…o incluso ¡que no existieron! Así es. Si vas a separarte de tu historia y la vas a contar como si fuera una historia inventada -moldeando la trama y manejando la tensión dramática para que el lector no pueda parar de leer- sin duda otra de las cosas que antes o después vas a necesitar es inventar material.

Sencillamente, porque no vas a recordarlo todo: tal vez tienes un recuerdo de tu infancia que te parece interesante incluir, o esencial para entender tu vida, pero no tienes un recuerdo exacto; o tal vez quieres contar cómo se conocieron tus padres o tus abuelos, y no tienes forma de averiguarlo.

O, yendo más allá aún: tal vez, por cuestiones de estructura dramática, te interesa incluso cambiar algo de lo que sucedió en la realidad (para darle más intriga a la historia, por ejemplo). Imagínate que quieres narrar cómo de pequeño tu hermano pequeño desapareció un par de horas, pero decides que la historia es más interesante si hubiese desaparecido dos noches. Tendrías que inventar qué ocurrió esa semana, qué conversaciones hubiera habido, qué pasos hubieran seguido tus padres o la policía…

Esto son decisiones de novelista, de alguien que sabe que tiene un buen material de partida, pero es consciente de que, para que interese a mucha más gente -más allá del círculo de amigos y conocidos- es necesario moldearlo y transformarlo en una novela.

– Vas a tener que hablar con familia y conocidos –para pedir recuerdos, opiniones o permiso.

Pero no te preocupes, que la mayoría del material de tu historia, como bien sabes, está ya ahí para ti. Hay una vida entera (tuya o de otra persona que conoces muy bien). Por supuesto, parte del trabajo para documentarte en este proyecto -tanto si es tu vida como, sobre todo, si es de otra persona- será hablar con los implicados: familiares, amigos, etc… Ellos te pueden dar datos para completar tu información, claves para entender mejor lo que ocurrió e incluso te pueden proporcionar recuerdos nuevos -que, por alguna razón, tú has olvidado.

Recuerda qu puedes escribir sobre personas y hechos reales, pero siempre con cautela, como explico en este otro post (¿Se pueden usar nombres y hechos reales en nuestra novela?). Recuerda que, aunque se trate de tu vida, vas a hablar de hechos y sucesos de la vida de otras personas, que van a salir a la luz “públicamente”. Pregúntales si les importa o están de acuerdo. No queremos que nadie se sienta mal con nuestra historia o, peor aún, que el asunto llegue al punto de una demanda. El honor y la buena imagen de esas personas está protegido por la ley, y en muchos casos no basta solo con cambiar los nombres de los personajes, como explico en el post.

Habla, pues, con los interesados/as: seguramente les va a encantar tu proyecto y te van a ser de mucha ayuda. ¡Y adelante con esa novela de tu vida!

Comments

  1. Emma Claus

    Hola, Diana. Soy nueva en tu círculo. Me han gustado mucho tus contenidos. Estoy en el proceso de estructuración de mi primera novela, cuando la termine me apuntaré a tu taller, así partiré de mi trabajo realizado y tendré un proyecto redondo en mis manos. Gracias por todos tus consejos. Un abrazo desde Alemania.

    1. Hola, Emma: me alegra que te estén sirviendo mis artículos. Cuando quieras puedes apuntarte al taller de novela: ya sabes que allí comenzamos desde el inicio (la idea original) y que justo durante el curso desarrollamos la estructuración. Te lo comento porque en realidad podrías estar ya trabajando todo eso dentro del taller y con mis comentarios. Hasta el 25 estaremos aceptando inscripciones 😉
      http://portaldelescritor.com/cursos/talleres-escritura-iniciacion/comienza-tu-novela/

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