EXPLAYADORES Y RESUMIDORES: ¿QUÉ TIPO DE ESCRITOR/A ERES Y CUÁLES SON TUS RETOS?

Hace tiempo que tenía pendiente escribir este artículo, en parte porque lo veo muy necesario para mis talleres literarios: las personas apuntadas en ellos ya conocen esta teoría y la aplico en sus revisiones. Les está siendo muy útil.

Y es que he descubierto, desde hace relativamente poco, que toda persona que escribe puede encajar en una de estas dos tendencias: o es más bien “explayadora” o es más bien “resumidora“.

Cada una de esas opciones tiene ventajas y retos diferentes, y en este post quiero comentar cuáles son y dar pistas y consejos a cada uno de esos tipos de escritores.

Vamos allá: ¿de qué demonios estoy hablando?

TENDENCIA EXPLAYADORA VS RESUMIDORA ¿QUÉ SON?

Casi por su mismo nombre se deduce: a la hora de escribir, he notado que mientras que unas personas tienden a resumir y reducir el texto, otras tienden a explayarse y extender el texto.

En concreto tomé conciencia de estas dos tendencias en uno de mis talleres presenciales, hace tres años, cuando la mitad de los participantes eran tremendamente resumidores y la otra mitad, radicalmente explayadores.

Ninguna de esas dos tendencias es mala per se, simplemente que vamos a tener diferentes debilidades y cuestiones que trabajar en nuestro camino a la escritura. Nada más.

Me lo encuentro tan a menudo que, por ejemplo, cuando leía los relatos del “Premio Ripley de ciencia-ficción y terror para escritoras” (que convoco junto a Triskel ediciones), el 70% de los relatos se encuadraban en una de estas dos categorías: o bien tenían poco más de 2000 palabras, que es el límite mínimo del premio o bien tenían 4995 palabras y se quedaban rozando el límite máximo de extensión permitido.

En cambio, relatos con 2800 palabras, 3200, ó 4100 había ¡muy pocos en comparación! Era porque las autoras “resumidoras” se habían quedado en el límite mínimo (y seguro que muchas han tenido que luchar para llegar a las 2000 palabras) y, mientras, las autoras “explayadoras” habrían sudado tinta y recortado su relato una y otra vez para conseguir dejarlo por debajo de 5000.

¿Te suena?

Con unos ejemplos lo vemos más claro:

TIENES TENDENCIA “RESUMIDORA” SI: 

  • Escribes relatos o capítulos siempre cortos o muy cortos: he llegado a ver capítulos de una página y media donde la protagonista vivía un día completo de clase, llegaba a su casa, discutía con su madre y se encerraba en su cuarto.

  • A veces piensas que te gustaría escribir obras más largas pero, por alguna razón, no lo consigues.

  • Apenas describes (la descripción no es mala ni buena tampoco, pero no describir absolutamente nada seguramente no es una buena idea)

  • Tus diálogos son muy breves o incluso los resumes en diálogos indirectos (“Llegaron a un acuerdo tras charlar media hora”) en lugar de diálogos directos.

  • Te saltas escenas o momentos de la historia muy a menudo.

  • Tus personajes rara vez se detienen a reflexionar sobre lo que les ocurre.

  • No sueles mostrar lo que tus personajes sienten.

  • Si alguien quiere que le cuentes de qué va tu relato o novela, lo haces en una línea o dos.

  • En general, todo sucede muy rápido.

TIENES TENDENCIA EXPLAYADORA SI: 

  • Escribes relatos o novelas siempre bastante largas: quizá a veces piensas que te gustaría escribir textos más cortos pero, por alguna razón, no lo consigues.

  • Te detienes a detallar cualquier mínima acción: he llegado a ver una escena de un personaje que cruzaba la calle, sacaba las llaves de su casa y entraba en ella… que ocupaba dos páginas completas.

  • Describes mucho, cada traje, cada elemento de la narración, cada lugar y cada gesto.

  • Tus personajes puede que reflexionen todo el tiempo sobre lo que les ocurre, incluso cuando se trata de cosas insignificantes.

  • Apenas  haces saltos de escena: si empiezas a narrar por la mañana, narras cada hora que pasa hasta la noche.

  • Si alguien quiere que le cuentes de qué va tu relato o novela, te sientes incapaz de resumirlo en menos de 15-20 líneas.

  • Todo te parece importante y relevante para tu historia. Cada pequeño detalle.

  • En general, la acción transcurre de forma bastante lenta.

¿ES MALO, DOCTOR?

¿Te has identificado en alguna de las dos tendencias? Quizá sí, ¿verdad?

Pero no pasa nada: todas las personas que escribimos, por lo que he podido comprobar, tenemos una tendencia o la otra. Si no es muy acusada, no tiene por qué suponer un problema -aunque siempre está bien detectarla para ver cómo podemos mejorar nuestro estilo.

Y cada tendencia tiene también sus ventajas, no creas. Yo, por ejemplo, soy más bien resumidora. (en literatura… en el blog más bien explayadora  )

Eso quiere decir que cuento con estas ventajas:

VENTAJAS DE UNA ESCRITURA “RESUMIDORA”: 

  • Eres capaz de ver el bosque a pesar de los árboles: distingues el todo por encima de las partes.

  • Reconoces lo que es fundamental de tu historia y le das más espacio.

  • Tu escritura es ágil y amena.

  • Nadie suele aburrirse leyendo tus textos.

  • Sueles terminar lo que escribes.

En cambio, si eres una persona con tendencia explayadora a la hora de escribir, seguramente disfrutas de varias de estas otras ventajas:

VENTAJAS DE UNA ESCRITURA “EXPLAYADORA”: 

  • Conoces al dedillo todo sobre tu historia y tus personajes.

  • La recreación de tu mundo (fantástico o realista) es muy verosímil y completa

  • Tu escritura emociona con facilidad a quien te lee.

  • Tus personajes tienen tanto detalle que parecen reales.

Naturalmente, no es oro todo lo que reluce, y, si bien disfrutamos de ciertas ventajas, sea cual sea tu tendencia seguro que te gustará tener bajo control las debilidades inherentes a tu tipo de escritura.

Aquí debajo las detallo, e incluyo algunos consejos finales.

PROBLEMAS HABITUALES EN UNA ESCRITURA RESUMIDORA -Y CONSEJOS PARA IR TRABAJÁNDOLOS

Por lo general he visto que una escritura resumidora puede tener estas características, que son las que se repiten en las personas que le dan muchísima más importancia a la trama y la acción que a la forma y las escenas.

1) TE PUEDE FALTAR VISIBILIDAD

Te darás cuenta porque las personas que te leen a veces no pueden imaginar a tus personajes, o lugares, y se confunden entre unos y otros.

La visibilidad es la cualidad que hace que tus lectoras/es puedan ver en su cabeza, vívidamente, la “película” de tu relato o novela. Que puedan imaginar a tus personajes, sus acciones y -muy importante también- los gestos que hacen al hablar, o su aspecto, y que son fundamentales para que resulten tangibles y completos.

Al escribir de forma muy resumida, puedes tender a dar solo la información fundamental para la trama, pero la descripción también es necesaria para que tus lectoras/es “vean” tu historia.

Y no tengas miedo: muchos de los participantes de mis talleres cuando les recomiendo que añadan una descripción se limitan a añadir algo como “La casa era grande y de paredes blancas“. Fin. No te preocupes, tienes tendencia resumidora, tus descripciones nunca van a quedar largas ni pesadas… puedes usar sin peligro dos o tres líneas para describir a tu personaje, el lugar y la situación. Vas a ayudar mucho a tu lector/a.

Algunos artículos de mi blog que pueden servirte:

2) TE PUEDE FALTAR DETALLE -Y VEROSIMILITUD

A la vez que puedes estar saltándote descripciones y momentos visuales (y por eso la acción va tan rápida en tu historia)  te pueden estar faltando también detalles concretos: nombres, edades, horas, lugares precisos… Ese tipo de detalles no son necesarios para que la historia se entienda, como bien intuyes, pero son necesarios para que nos resulte creíble y verosímil.

Ejemplo:

La chica cogió el bus y llegó muy tarde a la tienda. Entró y compró comida para la noche” es una frase bien redactada y que, sin duda, nos da información sobre lo que el personaje hace.

Pero fíjate en: Valeria se subió al bus 27 corriendo, que la dejó en la Plaza del Deseo a las ocho menos diez; estaba oscureciendo. Se acercó a la tienda de Don Roque, que la saludó al entrar, y compró unas manzanas y un yogur: esa noche no comió nada más”

La primera frase nos describe una situación de un personaje anodino, pero le falta vida, precisión: podría ser una chica cualquiera, podría estar comprando una pizza congelada o los avíos de un puchero. La segunda ya es NUESTRO personaje: una chica que llega tarde a los sitios, que conoce a los dueños de los establecimientos de su barrio y que come de forma frugal.

De todo esto hablo en este artículo (uno de los que más recomiendo de mi blog):

 

3) TE PUEDE FALTAR REFLEXIÓN Y SENTIMIENTO

Otro de los rasgos que me suelo encontrar en la escritura “resumidora” es que el personaje siempre está haciendo cosas (bien) pero nunca sabemos lo que piensa o lo que siente sobre lo que le ocurre. Es otra de las razones por las que tu acción va tan rápido.

Algo como:

Seguí caminando por la selva, vislumbré un claro al fondo. De repente, una enorme serpiente me atacó: di un salto para esquivarla, pero el animal intentó rodearme el cuello para estrangularme. Conseguí huir rápidamente. Después, llegué al prado

Lo mismo que en el epígrafe anterior, las acciones están bien descritas, pero… el resultado es muy frío. ¡El personaje ha estado a punto de morir! Y no ha pensado nada, no ha sentido absolutamente nada. Lo mismo hubiera dado que fuese un robot sin sentimientos ni alma.

No hace falta que el personaje esté en peligro de muerte para querer mostrar lo que piensa y siente: cualquier situación que se salga de lo normal, o que tenga un cierto impacto emocional, debe dejar su huella en el personaje.

Sin pensamientos ni sentimientos, tu lector/a no empatiza con el personaje, no “se mete en su piel” y no sufre ni se alegra con sus penas o alegrías. Y es justo lo bonito de la ficción: no se trata de que el lector siga tu historia y la entienda bien, sino de que se emocione con ella. Mostrar sus pensamientos y sentimientos es fundamental para conseguirlo.

El ejemplo retocado podría quedar así:

Seguí caminando por la selva, vislumbré un claro al fondo ¡Por fin! Estaba agotado y sediento, la lengua se me pegaba al paladar y notaba el sudor pegajoso y picante. De repente, una enorme serpiente me atacó. ¡Dios mío! Di un salto para esquivarla, pero el animal intentó rodearme el cuello para estrangularme. ¡No podía ser, no tan cerca de la salida! Con el corazón latiéndome a mil por hora, conseguí huir no sé cómoMe quedé sin aliento y con el cuerpo temblando del susto. Después, llegué al prado

Tienes mucha información sobre esto en este otro artículo de mi blog que te recomiendo:

4) PUEDES ESTAR SALTÁNDOTE DIÁLOGOS IMPORTANTES

Otra de las razones por las que vas tan rápido suele ser porque muestras las escenas, incluso aquellas importantes, resumidas. Es de especial importancia que no eludas los diálogos (sí, ya sé que es una de las técnicas que más cuesta dominar cuando estás empezando, pero a todo se aprende y para ello hay que practicar).

Sobre todo, aquellos diálogos donde va a haber información importante para la trama. Tu tendencia será probablemente escribirlos de forma indirecta, así:

Valeria le pidió consejo a su amiga sobre sus problemas en el trabajo y esta le dijo que intentara hablar con él”

O, si incluyes un diálogo, será muy breve. De nuevo, te animo a que intentes explayarte un poco. Los diálogos son importantes también porque nos MUESTRAN cómo es el personaje; lo que dice (y lo que no dice), las palabras concretas que usa, y los gestos que muestran sus sentimientos nos están dibujando al personaje y la situación de forma vívida. Eso es lo que da vida y emoción a un texto.

Fíjate que ese ejemplo podría resultar en un diálogo así:

-Lucía -dijo Valeria, tomando un sorbo de su café- de verdad que no sé qué hacer. Estoy convencida de que me van a despedir.

-Esa jefa tuya te tiene inquina -respondió su amiga- Deberías buscar asesoría legal, te lo digo en serio

O podría resultar en un diálogo así:

-¡No sé que hacer, Lucía! -sollozó Valeria, sonándose los mocos mientras la camarera le dejaba una taza de café junto a ella- ¡Estoy segura de que me van a despedir! He cometido tantos errores últimamente… ¡Perderé el apartamento! ¿Y si Álex reclama la custodia de mi hijo, porque no tengo dinero para mantenerle?

-Tranquila -su amiga la abrazó; los clientes del bar las estaban mirando, y poco a poco Valeria comenzó a tranquilizarse- Seguro que hay solución, ¿has pensado hablar con una asesoría legal? Venga, tómate el café que ahora buscamos una

Como ves, ambos diálogos se corresponden con el resumen: Valeria le pide consejo a su amiga por problemas en el trabajo. Pero mientras que en el primer diálogo vemos a Valeria solamente inquieta -y su problema es que tiene una jefa que le busca las cosquillas- en el segundo la chica está completamente histérica, y su problema es que ha cometido errores en un encargo.

Sin el diálogo preciso, no conocemos bien a Valeria, ni veremos la situación concreta. 

Tienes mucha más información sobre todo esto en estos artículos de mi blog:

TE DEJO UNOS CONSEJOS FINALES:

  • Alarga, alarga y alarga sin miedo. Puedes incluso ponerte como reto escribir 500 palabras más en tu relato o capítulo y, después, buscar dónde alargar de todos los elementos que he comentado que te pueden faltar.

  • Antes de escribir una escena, siéntate y cierra los ojos, imagina dónde están tus personajes, qué se ve, qué se oye, qué se huele… Después, transcríbelo: no temas pasarte de detalle, pues como tu debilidad es justo la contraria seguramente no resultará aburrido ni extenso.

  • Detente a imaginar qué sienten o qué gestos muestran tus personajes en cada momento: para que la persona que te lee se emocione tiene que sentir lo mismo que sienten tus personajes. Recuerda que debes trasmitírselo.

  • Evita los resúmenes (salvo en momentos muy puntuales, en los que no ocurre nada de nada… pero como tienes tendencia a ellos, intenta siempre evitarlos). En cambio, muéstranos todos los diálogos interesantes, y los pensamientos y sentimientos de tu personaje mientras hace algo.

 

PROBLEMAS HABITUALES EN UNA ESCRITURA EXPLAYADORA-Y CONSEJOS PARA IR TRABAJÁNDOLOS

1) TE PUEDE SOBRAR DETALLE E INFORMACIÓN

Tu caso es el contrario que el de la tendencia resumidora: tú te detienes más en dibujar las hojas de los árboles que en mostrar el bosque a tu lector/a. Si a ellos les recomendaba incluir más detalles, en tu caso lo mejor es eliminar detalles. 

No todo necesita ser contado. No necesitamos conocer el aspecto de cada personaje, ni de cada lugar por el que camine, ni lo que piensa o siente cada segundo de tu historia.

Tu tarea es la opuesta: tachar. Detente, una vez escrito tu relato o capítulo y piensa qué elementos puedes eliminar sin que tu lector/a se pierda algo importante de la historia. Te propongo la tarea opuesta: plantéate eliminar 1000 palabras de tu relato o capítulo, como primer ejercicio. Es una buena forma que que vayas identificando lo esencial de tu historia y dedicar el detalle a ello.

Piensa que cuando te detienes a describir o dar detalles es como si pusieras una lupa delante de ese personaje, objeto, elemento o situación.  Imagínatelo en una película: sería muy difícil seguir la historia si cada vez hubiera un primer plano de la chaqueta del personaje, del carrito donde venden helados, de la etiqueta del vendedor de helados, de la boca de la protagonista comiendo el helado… A veces -muchas veces- necesitamos planos amplios donde simplemente veamos: “Valeria paseó por el parque y se compró un helado”.

Para esto a ti también te va a servir el mismo artículo que recomendé a tus compañeros/as resumidores, ya que es bueno que tomes conciencia de que cada palabra que escribes es una imagen en la cabeza de tu lector/a.

Diferentes son los momentos donde de verdad ocurre algo importante o impactante: ahí sí que no hace falta que elimines y tu capacidad de descripción y detalle innata van a hacer que tus lectores los vivan con mucha emoción.

Recuerda que no hay que contar todo lo que hace el personaje desde que se despierta hasta que se acuesta: puedes seleccionar los momentos o escenas de ese día en los que ocurre algo interesante y resumir o saltarte los demás.

EJERCICIO: Te aconsejo que (ya sea antes de empezar o al terminar) hagas una recapitulación de todo lo que ocurre en tu capítulo o relato. Ejemplo: el personaje se despierta, desayuna, camina al trabajo, allí discute con su jefe…

Al lado de cada una de esas situaciones pon una puntuación de lo importante que es para la historia (del 1 al 10). Las que tengan menos de 5 se pueden resumir o incluso eliminar.

Por ejemplo, tal vez no haga falta ver cómo el personaje desayuna: podemos mostrar cómo se levanta (cansado, sin ilusión), preocupado por el trabajo, y saltar a la escena en la que llega al trabajo y discute con su jefe.

Estos artículos te pueden ser útiles:

 

2) PUEDES CREAR MUCHAS PERÍFRASIS Y RODEOS

Tu tendencia explayadora se va a notar incluso en la redacción.

Por ejemplo, tendrás tendencia a crear perífrasis de todo tipo, es decir, a usar más palabras de las necesarias para describir una acción o situación). Ejemplos:

Empezó a caminar hasta llegar a su trabajo”

Basta decir: “Caminó hasta su trabajo”

Ejemplo: Cogió su móvil y al apretar el botón que iluminaba la pantalla se plasmó una hora”.

Basta decirCogió el móvil y vio la hora.

Otro ejemplo de uso de palabras innecesarias:

Su semblante estaba severamente enmarcado en un hiyab, velando todo vestigio de cabello, acentuaba el protagonismo de unos ojos penetrantes, de esos cuyo brillo es el tenue haz de luz que nos permite vislumbrar la inteligencia que, a grandes dosis, se halla alojada tras el globo ocular.”

Basta decir: “…acentuaba el protagonismo de unos ojos penetrantes, cuyo brillo denotaba inteligencia

 

TENDENCIA A ALARGAR INVENTANDO EXPRESIONES 

Me las encuentro mucho más habitualmente de lo que podáis pensar en mis revisiones: para intentar “alargar” el texto a veces las personas con tendencia explayadoras se inventan expresiones que muchas veces cuesta incluso entender.

Me refiero a cosas como:

Me jode mucho que digan esas cosas, mayormente si el interlocutor osa emplazarlas en paralelo a valoraciones sobre la sosegada madurez del rostro capilarmente superpoblado de Francisco”

Bastaría decir: “si el interlocutor osa añadir críticas a la sosegada madurez del rostro barbudo de Francisco”

Todo esto es una tendencia, en general, a intentar que tu texto suene “más literario”, pero, sin embargo, suele conseguir el efecto opuesto. La grandiosidad de algunas palabras y los rodeos que dan esas expresiones o frases (totalmente anti-naturales) más bien suenan a falso. Como cuando alguien te está mintiendo y empieza a dar rodeos y docenas de detalles innecesarios: eso se nota.

En cambio, es mucho mejor intentar usar una narración clara y lo más natural posible: esa va a sonar a honestidad y va a convencer y emocionar a tu lector. Recuerda que el primer objetivo del lenguaje siempre debe ser comunicar.

Aunque he dejado ejemplos algo exagerados (todos reales) tú puedes identificar si tienes esta tendencia.

Este artículo te puede servir:

Te recomiendo también mi ebook “En busca del estilo propio, que tiene muchos ejercicios para que consigas desarrollar una escritura honesta y que suene a ti.

 

3) TE PUEDE SOBRAR REFLEXIÓN

Justo al contrario de lo que le comentaba a tus compañeros/as resumidores, en tu caso no es necesario que el personaje esté mostrando sus pensamientos y sentimientos sobre cada pequeña cosa que ocurra. En tu caso habría que restringir los pensamientos, gestos y sentimientos a los momentos emotivos de la trama: cuando el personaje recibe una sorpresa, cuando sufre, siente alegría o vergüenza, se encuentra con alguien que le atrae, o a quien odia…

También, como parte de tu tendencia explaya puedes estar repitiendo la misma idea o reflexión en dos frases o párrafos diferentes.

REPETICIONES: también es posible que tengas tendencia a decirle la misma cosa a tu lector/a dos veces seguidas, pero con distintas palabras.

Tenía una de esas caras incompatibles con el buen humor, en las que una sonrisa era una anomalía

Este ejemplo es un poco exagerado, porque, en realidad, en mitad de una narración “resumidora” no sobraría. Pero cuando todo está alargado y extendido, repetir la misma idea dos veces puede ralentizar el ritmo y sonar denso.

Otro ejemplo, esta vez en un diálogo:

-Supongo que me querrás hablar de tus escritos antes de mostrárselos a ese importante productor con el que te tienes que reunir, ¿no?

Sí, de eso en concreto quiero hablarte. Ya te dije que antes de enseñárselos al productor de la película quería que tú les dieses el último repaso”.

Se puede eliminar la última frase por completo, ya que “sí, de eso quiero hablarte” efectivamente confirma la frase anterior del otro personaje.

4) PUEDES ESTAR SEPARANDO LAS ACCIONES, DIÁLOGOS Y DESCRIPCIONES

Si tienes tendencia explayadora, probablemente en tu narración, descripción, diálogo y acción se suceden de forma separada: si entran en un pueblo en coche, se describe el pueblo (y nada más, todo se detiene para mostrar la descripción); , solo discute con su pareja, y no hace nada má; si al personaje empiezan a perseguirle, solo se muestra la persecución de ambos coches; si tiene un problema con su pareja.

En realidad, pueden combinarse acción, descripción y diálogo a la vez: podrían estar discutiendo mientras entran en el pueblo (y se describe un poco a la vez que avanza el diálogo de la discusión) y en medio de todo esto, al personaje empiezan a perseguirle -y mientras huyen en su coche puede seguir la  discusión con su pareja. Eso da verosimilitud y agilidad.

Lo mismo puede ocurrir con las reflexiones de los personajes: no es necesario detener la acción por completo para que el personaje haga reflexiones sobre lo que le está ocurriendo. Puede hacerlo (como nos ocurre a nosotros mismos en la vida real) mientras le están pasando otras cosas.

En este artículo sobre diálogos hay un ejemplo, en su punto 9, de cómo la compartimentación de acciones, diálogos y descripciones ralentiza y hace que el texto suene menos natural. Te recomiendo leerlo, y después comprobar en tus textos si tiendes a hacer esto también.

Los puntos 7 y 8 también te pueden servir: acotaciones obvias y que se repiten.

CONSEJOS FINALES

  • Identifica los momentos importantes de tu historia… y los momentos de transición. Esto probablemente es lo más difícil de decidir para ti, pero puedes probar el ejercicio que te aconsejo más arriba. Al principio te resultará complejo y forzado, pero poco a poco aprenderás a distinguir los momentos de transición y resumirlos o eliminarlos.

  • Recuerda que las escenas pueden servir para mostrar más de una cosa: intenta aunar acción, descripción y reflexión al mismo tiempo. Incluso puede haber escenas en las que ocurran dos cosas a la vez (mejor aún): por ejemplo, que veamos el problema que tiene tu personaje con su jefe a la vez que se muestra que siente atracción por otro personaje.

  • Intenta potenciar la claridad y la naturalidad de tu forma de expresarte.  Como decía Cortázar, la mejor forma de describir una habitación con una mesa es: “En la habitación hay una mesa”.

UNA ÚLTIMA NOTA: Tener un poco de tendencia explayadora o resumidora no es malo y puede ser parte de nuestro estilo personal. No se trata de perder nuestro estilo de escritura, sino de matizarlo un poco para evitar los peligros más grandes de estas dos tendencias y mejorar nuestra forma de escribir.  


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Comentarios

  1. Óscar Iborra

    Hola,

    Este artículo me encanta. Soy explayador, explayador soy. Escribir relatos cortos me cuesta horrores y soy de lo que, como dices, recorta y recorta para ajustarse al máximo cuando hay que mandarlos a convocatorias.

    Muchas gracias por los consejos.
    ¡Un saludo!

  2. Bruno

    Nunca había encontrado un blog tan completo como éste. La información es realmente útil. Yo soy explayador, y con este post lo confirmo, me ha ayudado a fijarme mucho en mi escritura.
    ¡¡Es genial!!

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