10 verdades sobre la escritura que te animarán

Son muchas las razones por las que, al dedicarte a un oficio creativo, podemos desmoralizarnos, y más cuando se trata de un oficio generalmente solitario, como es la escritura. Por eso me parece importante siempre, en todos mis posts, animar a seguir escribiendo. Hoy, en concreto, me detengo a recordaros algunas verdades de la escritura que solo se suelen descubrir al cabo de mucho tiempo escribiendo… Saberlas de antemano puede servir para animarnos y recordarnos que todo va a ir a mejor. Sin duda.

Aquí dejo estas 10 verdades sobre la escritura que te tranquilizarán:

1-Tu escritura mejora con el tiempo

Esta es una de esas verdades que nos tenemos que grabar a fuego y recordarlas de vez en cuanto: la escritura es un proceso.

Nadie nace escribiendo como Gabriel García Márquez o Virginia Woolf… ¡ni siquiera Gabriel García Márquez o Virginia Woolf! Ellos también pasaron por un proceso de aprendizaje, de primeros bocetos perfectamente olvidables, y fueron mejorando con paciencia, constancia, consejos de editores o amigos escritores, etc.

Este oficio es un camino por el que hay que subir peldaño a peldaño; no hay otra. Y doy fe, eso sí, de que con el tiempo, paciencia y constancia, se mejora en la escritura. Lo he visto en mis propios escritos, y en los más de 2000 alumnos de mis talleres literarios a lo largo de veinte años como profesora de escritura.

Así que, si lo de grabar a fuego no te motiva, ¿qué tal un post-it al lado de tu escritorio o en tu portátil?La escritura es un proceso, cada día escribo mejor que el anterior

2-El talento no es tan importante

Sé, por mi experiencia con muchos escritores que empiezan, que una de sus principales preocupaciones es esta: ¿tengo talento?

Y, después de tantos años, ¿sabéis qué he descubierto? Que el talento no es tan importante. He visto personas que llegaban a mis talleres con textos muy bien trabajados -con más “talento” a priori– y que dos años después habían abandonado la escritura o no terminaron jamás su novela, o escribieron muy poco más y no pasaron de ahí.

Y, sin embargo, he visto -¡y muy a menudo!- el ejemplo contrario: gente que llega a mis cursos con menos trabajo detrás, con menos lecturas (eso se nota enseguida)… pero con muchísima ilusión, ganas y perseverancia. Y estas personas me han asombrado una y otra vez: son las que avanzan en su estilo a pasos de gigante, terminan sus novelas y ganan premios literarios.

El talento no es tan importante. Así que dejad de preocuparos por esa falsa incógnita.

Las preguntas que tenéis que haceros, más bien, son: ¿Me gusta escribir? ¿Me gusta lo suficiente como para dedicar tiempo y esfuerzo? ¿Soy perseverante y paciente? Si la respuesta a esas tres preguntas es “sí” tenéis todo lo necesario, o más, para llegar a ser escribir libros y publicar.

Y si tienes muchas dudas y te falta autoconfianza, recuerda que en mi taller “Rompe el bloqueo y empieza a escribir”, en 10 días puedes dar un subidón a tu creatividad y la seguridad en tu talento. Empieza en breve y puedes leer lo que opinan los antiguos alumnos y alumnas aquí.

3-Es normal tardar en encontrar tu género o tu estilo

En muchas ocasiones me encuentro con personas que dudan de su vocación de escritores porque saltan de un género a otro, o porque no acaban de encontrar su estilo. La mayoría de las veces son bastante jóvenes (menores de 30 ¡o incluso de 25!), por lo que no tiene nada de raro no haber encontrado aún el camino en la escritura y estar probando y tanteando. Es la fase previa y es inevitable.

O incluso si eres mayor de esas edad, pero llevas poco tiempo escribiendo (un par de años o menos) sin duda todavía lo más probable es que estés buscando. No solo no tiene nada de malo, sino que, como decía antes, es incluso necesario. Como quien va a alquilar o comprar un piso, antes de hacerlo -al tratarse de una gran decisión- vas a visitar muchos pisos, ¿verdad? Pues en la escritura, lo mismo.

Por supuesto, ayuda mucho conocerte a ti mismo/a en profundidad y saber qué quieres decir con tu escritura (mi ebook “En busca del estilo propio” puede ayudar) pero incluso si no es así, acabará llegando. Le pasa a todo el mundo y a ti también te pasará, así que tranquilízate y simplemente  disfruta la fase en la que estás ahora mismo de la escritura.

4-No se te van a acabar las historias

Este es otro de los miedos habituales de personas que llevan poco tiempo escribiendo. Cuando se nos ocurre una idea que nos gusta y nos inspira, y terminamos de escribirla, siempre nos surge esta duda: ¿y si ahora nunca vuelvo a encontrar una idea como esa? ¿Y si ya no se me ocurre NADA?

Pues tranquilidad, porque eso no va a pasar.

Las ideas están en todas partes. Os van a surgir incluso de vuestra propia vida, de vuestra propia evolución. Y os van a surgir cuando menos lo esperéis. Es bueno relajarse, leer, y no hacer nada, de vez en cuanto, para que nos lleguen esas ansiadas ideas.

Por supuesto, además tenéis nuestra app gratuita para conseguir miles de ideas para escribir. Y, de todas formas, pensad que la idea no es tan importante a la hora de escribir. Lo explico aquí.

5-Los bloqueos se superan

Y si llegase ese momento, el momento del bloqueo, el más temido por cualquier persona que escribe… ¡también se supera! Creéme, no solo me ha pasado a mí (varias veces) sino a escritores que conozco, a alumnos de mis talleres, etc. De hecho, incluso hay personas para las que es habitual escribir a rachas: un año sí, seis meses no…

Pero incluso cuando estamos bloqueados, no por falta de ganas -porque queremos escribir desesperadamente- sino porque no podemos escribir, porque nos frenamos, también se sale de ahí.

Generalmente suele tener que ver mucho más con nuestra seguridad en nosotros mismos y con nuestros hábitos y creencias sobre la escritura que con cuestiones realmente creativas (y de eso hablamos a fondo en mi taller Rompe el bloqueo y empieza a escribir), por lo que una vez desentrañado qué hay debajo, se suele superar la barrera sin problema. O simplemente, dejando que el tiempo haga su trabajo.

6-Tomártelo con humor ayuda bastante

Como cualquier cosa en la vida, aprender a tomarte los reveses con humor es una gran ayuda.

Por ejemplo, en los mismos bloqueos, algo que suelo recomendar muy a menudo es dejar de lado esa “gran novela” o ese “gran proyecto” que tenemos en la cabeza y recuperar el simple placer de escribir adentrándonos en alguna historia con toques de humor, o que nos parezca trivial o poco “seria”. Este consejo obra maravillas, pues nos quitamos de encima una pesada carga y sencillamente empezamos a divertirnos de nuevo escribiendo. El resto, viene solo.

Otra gran opción es tener un grupo de amigos que escriben (tu tribu) y con quienes compartir aventuras y desventuras, riéndoosy recordando que la escritura es un proceso. Es una costumbre sanísima y estimulante, que va a ayudar muchísimo en tu camino a la escritura.

7-No hay ninguna prisa

Yo misma, cuando era adolescente, me ponía fechas límites super-estrictas: publicar a los 25, ganar X premio a los 30, etc… y me agobiaba mucho si no se cumplían.

El tiempo, con su INMENSA sabiduría, me ha enseñado que no hay prisa ninguna. No pasa nada por publicar a los 35, a los 45 o incluso a los 67 (como una de mis alumnas, aquí en Sevilla, que acaba de publicar su primera novela con la editorial Maclein y Parker). Sencillamente, la experiencia es diferente. Incluso hay autores que dicen que publicar demasiado pronto puede ser contraproducente.

La realidad es que no hay una edad “buena” ni un límite a partir del cual ya no es posible ser escritor o publicar. El mismo José Saramago comenzó en serio su carrera literaria a los 58 (y terminó ganando el Nobel de Literatura). Así que tranquilidad.

Eso sí, sin prisa, pero sin pausa. Porque si escribir es nuestro objetivo, o nuestro sueño, tampoco debemos dejarlo dormido en un cajón.

8-Cada cual tiene su ritmo

Fundamental recordad esta verdad. Porque es muy habitual que nos comparemos constantemente con escritores/as: que si uno ha publicado ya dos novelas y yo ninguna; que si mi amiga escribe dos horas todos los días y yo no, o que si aquella tiene muchos contactos y yo solo conozco a mis colegas del trabajo y a 200 amigos en Twitter…

Cada persona tiene su propio proceso: tanto a nivel de producción (unos escriben más palabras por mes, otros menos, pero tal vez avanzan con más constancia) , como, por supuesto, de estilo. Cada cual tiene sus temas, sus metas, su ritmo. Y si tú crees que tienes tal o cual obstáculo seguro que hay personas que tienen otros -aunque tú no los veas.

Y a lo mejor quien escribe más palabras al mes resulta que publica más tarde que quien solo ha escrito una novela en 40 años de vida. O el que publica pronto resulta que no tiene una buena experiencia editorial. O le llega el éxito demasiado pronto (que también puede ser malo y quedarse atascado)…

No podemos compararnos ni juzgar los procesos ajenos: solo podemos concentrarnos en el nuestro. Escribir lo que podamos e intentar mejorar a nuestra manera y a nuestro ritmo.

9-No importa cuánto escribas, es normal tener dudas e inseguridad

Pues sí: todos y todas tenemos dudas. No importa cuánto tiempo llevemos escribiendo. Hasta los escritores consagrados y con mucho éxito, cuando se enfrentan a un nuevo proyecto, dudan. De lo acertado del tema, de si lo estarán enfocando bien, de si su escritura está a la altura de lo anterior.

Elizabeth Gilbert, que logró un gran éxito internacional con si libro “Come, reza, ama”, tuvo después un bloqueo de años porque estaba convencida de que no conseguiría volver  a escribir algo que gustase tanto. (Su solución para superarlo: decirse a sí misma, “Y si no lo logro, ¿qué más da?”)

La autora Chimamanda Ngozi Adichie incluso AGRADECE la existencia de esos miedos y dudas: “Y si no estuvieran ahí, te volverías auto-complaciente, y eso es el cáncer de la escritura

Así que ya sabes: no te sientas mal si cada vez que te sientas a escribir un nuevo relato, poema o novela empiezas a dudar de tu calidad, de tu visión, y de que lograrás terminarlo: es natural. Esas dudas están ahí para que seamos un poquito críticos con nosotros mismos (pero no demasiado) y dar el empujón que necesitamos para mejorar nuestra escritura.

10-Existe una solución mágica para casi cualquier problema: lee más y escribe más.

Termino con esta verdad que vale absolutamente para todo.

Ante cualquier duda, bloqueo, problema de escritura… hay una solución que seguro siempre va a venir bien: escribe más y lee más. Con la lectura atraemos a la inspiración, aprendemos técnica, es una maravillosa escuela si sabemos aprovecharla (y si elegimos buenos libros, porque -cuidado- la mala escritura también se contagia).

Con la práctica de la escritura logramos el hábito, desatascamos bloqueos, mejoramos nuestra redacción, aprendemos y pulimos nuestro estilo.

Por supuesto, siempre es bueno contar con la ayuda de algún profesional que pueda analizar tu escritura y darte consejos (¡qué voy a contarte yo!), pero si por cualquier razón no puedes contar con ello, siempre tienes a mano una solución que, con paciencia y tiempo, va a funcionar. Asegurado.


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Comentarios

  1. Frida

    En este momento me encuentro en un bloqueo, así que tus consejos, como siempre, animan mucho. Me fuerzo, desde que te sigo, a escribir todos los días, aunque esté en pleno bloqueo, pero llevo una semana en la que cada día me salen dos renglones y es como si no viese el final. Me digo «hoy dos renglones, mañana otros dos y ya verás como al final sales». Pero aun así se hace difícil.

    Bueno, lo que te quería decir, a parte de lo motivadora que eres, es que me encanta que menciones tan frecuentemente “La princesa prometida”, poniendo muchos ejemplos sacados de este libro. Lo leí siendo niña y me enamoró. Lo leí de delante para atrás, de atrás para adelante; lo he tenido en mi mesilla durante años para volver a releerlo y para, de vez en cuando, hacer alguna consulta. Está el pobre manido, con las letras de la portada medio desgastadas, pero es como una reliquia de otro tiempo que conservo en una vitrina. A día de hoy todavía me emociona la escena de la venganza de Íñigo Montoya. Así que muy fan de que uses como referencia este libro para los consejos literarios.

  2. Ana M. Vargas

    Estoy en una de esas épocas en que no acaba de gustarme nada de lo que escribo y, por lo tanto, me bloqueo. Pero las diez verdades de tu entrada me han animado.

    Gracias y un saludo.

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