La única cosa que tu escritura necesita para conseguir un estilo personal

Originalidad. Personalidad. Estilo. Grandes palabras que en nos gustaría ver asociadas a nuestra escritura, ¿a quién no?

Para ellos nos afanamos -sobre todo- en buscar una idea nueva y refrescante (por experiencia sé que es a lo que más importancia suelen dar las personas que escriben, aunque no es tan importante), damos vueltas a la forma de plasmarla en el papel, y retocamos una y otra vez cómo está narrada.

Todo eso ayuda, no me malentendáis. Repensar los elementos que vamos a introducir en la historia y cómo lo vamos a hacer es parte importante a la hora de encontrar esa personalidad, ese estilo. Pero hay un elemento que es insustituible y tenerlo claro nos va a allanar considerablemente la ruta.

Porque, al final del camino, en realidad, solo hay una única cosa que necesitas añadir a tu escritura para que sea única y personal: TÚ MISMO/A. 

Necesitas poner más tú en tu escritura.

Y esto puede parecer obvio y fácil… pero no lo es. Explico por qué y voy por partes. ¡Vamos allá!

QUÉ ELEMENTOS CONFORMAN UN ESTILO (en escritura)

Empecemos por el principio. ¿Qué es el estilo? Básicamente, el estilo es la manera en la que el autor elige expresar una idea.

Una misma idea, un mismo planteamiento (tanto literario como de cualquier otro tipo de arte), puede llegar al lector, o al público, de muchas formas distintas, dependiendo de cómo se elija expresarlo. 

Seguro que conocéis las famosas pinturas de bailarinas de Degas. Pero hay más artistas que han usado el baile clásico como inspiración y su estilo (y su impacto emocional) tienen poco que ver. Os dejo un par:

“Dance after Rodin”, de Dan Earle
“My spirit rises in fall”, de Amira Najah Whitefield

He aquí dos hermosas pinturas con bailarinas… y no tienen nada que ver, ni entre sí, ni con las clásicas de Degas. Ni los colores, ni el trazo, ni las figuras, ¡ni la edad de las bailarinas! Ni lo que expresan o las emociones que pueden causar en nosotros.

 

 

 

¿Qué elementos pueden diferenciar un estilo en escritura?

-Selección de la voz narradora: No es lo mismo narrar en primera que en tercera persona, con punto de vista omnisciente o personal. O hay quien se afana incluso por buscar voces diferentes a esas más clásicas y busca narradores múltiples o alternos, o quien busca formas de narrar la historia sin pasar por el filtro de un personaje (como por medio de noticias, libros, o con un narrador cámara).

-Elección de palabras (dicción)La dicción es lo que diferencia el uso de la palabra “enfadado” (vocabulario formal o neutro), de “cabreado” (vocabulario coloquial), “encolerizado” (culto) o de otras opciones, como “estar mosca” o “estar de morros”, etc. Las palabras que elegimos, finalmente, ayudan a conformar también nuestro estilo.  

-Ritmo: Os recuerdo que el ritmo de escritura es el equilibrio que cada escritor/a encuentra entre los resúmenes, las descripciones y las escenas. Lo explico en este otro post con calma.

-TonoRefleja el sentimiento principal de la voz narradora, que se transmite en cómo escribimos. Un tono puede ser lírico, melancólico, formal, burocrático, airado, cínico, humorístico, puntilloso…  Y no tiene por qué ser un único elemento, aunque siempre hay uno que predomina. 

La mezcla de todos esos elementos conforman el estilo de cualquier escrito: por ejemplo, en este mismo blog, mi estilo refleja un tono bastante formal, con algunos toques de humor (en algunos artículos más que en otros), un ritmo que intento que sea ágil y el vocabulario y la forma de expresarme es la de una clase.

De hecho, en la mayoría de los consejos para bloggers aconsejan que hables a tu lector en singular, es decir, “a ti” en lugar de “a vosotros” y yo he decidido no hacer caso a ese consejo. ¿Por qué? Porque el estilo de mi voz, cuando hablo de escritura, es el que tomo de mis propios talleres, cuando estoy hablando a mis alumnos. Y he decidido que esa es la mejor forma de transmitir lo que sé, con la voz con la que me siento más cómoda.

OTROS ELEMENTOS A TENER EN CUENTA:

Estos son los elementos que clásicamente se tienen en cuenta a la hora de definir un estilo en escritura, pero a mí me gustaría añadir también otros, como:

-Qué tema o temas aparecen en tus escritos: al final, qué tema o tipo de temas sueles tratar en tus escritos va a formar parte también de lo que los lectores identificarán como tu estilo personal. No es lo mismo una autora que habla de reivindicaciones sociales, o de la soledad, que un autor que habla de desamor y de melancolía.

-Qué tipo de personajes o situaciones aparecen: algo similar ocurre con esto. Si eres un autor cuyos personajes principales son siempre hombres, blancos, heterosexuales y cínicos, eso va a conformar un estilo muy diferente de otro autor o autora cuyos personajes sean más diversos, o que busquen un cierto tipo de personajes para sus historias, como anti-héroes, losers, frikis…

-Qué visión del mundo transmites: y, por supuesto, en última instancia, parte fundamental de tu estilo será tu visión del mundo. Puede ser que tu visión del mundo sea muy optimista, o muy pesimista, o neutra. O que pienses que todo es cuestión de suerte, al final. O que, por el contrario, creas en el destino, o en el karma. O que pienses que a la gente hay que darle una segunda oportunidad o no. Eso se va a transparentar, generalmente sin que nos demos cuenta, en cada cosa que escribamos. Aunque, como siempre, es bueno saber lo que estamos transmitiendo.

¿Es importante el estilo?

Sí.

Para empezar, porque ayuda a distinguirte de otras personas que escriben.

Pero sobre todo, porque sólo encontrando tu propio estilo, tu propio camino y tu visión personal vas a conseguir desarrollar tu talento hasta su máximo potencial.

¿El único truco? Añadirle más “tú” a todos los elementos anteriores. Fácil, ¿verdad? No tanto…

POR QUÉ AÑADIRLE MÁS TÚ ES SIMPLE -PERO NO FÁCIL

En realidad, es simple -que no sencillo: se trata de buscar lo que es más “tú” de todos esos elementos, ya que, lo más natural, e incluso lo deseable, es que el texto final sea un reflejo de nosotros mismos.

Somos, cada uno de nosotros, personas únicas. Si nuestros escritos son el mundo visto a través de nuestros ojos, pasado a través de nuestro filtro, por definición, serán únicos también.

Sin embargo, a veces eso no es fácil. Como explico en mi ebook “En busca del estilo propio”, para empezar, porque el mundo nos enseña a ocultarnos tras máscaras.

Ser uno mismo en un mundo que constantemente está tratando de hacer de ti otra cosa es el mayor logro.” – Ralph Waldo Emerson

Dejo aquí un extracto del ebook:

En nuestra vida diaria estamos acostumbrados a utilizar todo tipo de máscaras, a cada momento, para relacionarnos con los demás (y a veces incluso con nosotros mismos). No queremos que la gente note que estamos tristes y cuando nos preguntan “¿Cómo estás?”, decimos “Bien, ¿y tú?”. No dejamos que nos vean humillados. No expresamos lo que queremos. ¿Le decimos a nuestro jefe lo que pensamos de él? No. Incluso a nuestra pareja a veces no sabemos cómo decirle las cosas. O fingimos que no pasa nada, para no preocuparle o para evitar un conflicto.

Esas máscaras a veces son útiles y nos ayudan a ser educados y civilizados, pero otras veces se transforman en obstáculos que nos impiden comunicar lo que queremos y como queremos.

Cuando escribimos ocurre algo similar: al escribir, generalmente, solemos pensar en la persona que nos va a leer. Y, sin querer, esas máscaras aparecen.

Si escribes para impresionar siempre te saldrá mal. Si escribes para expresar, siempre te saldrá bien”

Averiguar cuáles son nuestras máscaras y cómo desprenderse de ellas es parte del camino de todo escritor para potenciar su estilo propio.

Además, está la tentación de seguir modas, de imitar a autores reconocidos o que nos gustan. No por nada, en cuanto triunfa “50 sombras de Grey”, autores/as y editoriales empiezan a buscar o crear como locos libros similares, del mismo género y con el mismo estilo. Pero eso raramente funciona (¿te suena algún otro que triunfara después? Pues se publicaron muchos).

El problema es que, cuando no estamos siendo nosotros mismos, cuando estamos forzando nuestra forma de escribir (para adaptarla a modas, gustos, a lo que pensamos que es “literario”, o para impresionar)… no sonamos creíbles, y, por tanto, no emocionamos a nuestros futuros lectores o lectoras.

En mi ebook “En busca del estilo propio” incluyo siete claves para conformar un estilo y cinco ejercicios para encontrar lo que “es más tú” en cuanto a los diferentes elementos de la escritura.

Dejo solo aquí uno de los ejercicios, como ejemplo y para abrir boca.

¿Qué es lo que te diferencia de los demás?

Los escritores y artistas que empiezan y se sienten inseguros, generalmente suelen observar qué es lo que hacen los demás en su gremio (qué estilo, qué género, qué temas están de moda) y unirse a la manada. Creen que así serán aceptados y conseguirán más rápidamente el reconocimiento o incluso el éxito. Pero esto es un grave error que puede restarte años de oficio.

Muy al contrario, lo que debes buscar es, precisamente, lo que te hace diferente y único, y potenciarlo.

A lo largo de la historia, los grandes artistas y los exitosos lo han sido precisamente porque han ido contracorriente. No hace falta recurrir al ejemplo de Van Gogh –que murió sin ser comprendido y sin vender un cuadro- porque hay muchos ejemplos de escritores y artistas que rompieron moldes con calidad y triunfaron en su momento.

Gabriel García Márquez, por ejemplo, con “100 años de soledad” inauguró un estilo completo. Virginia Woolf inventó el monólogo interior, que chocó mucho a los lectores y críticos de su época. A J. K. Rowling la rechazaron en muchas editoriales porque se empeñó en escribir literatura juvenil fantástica (la serie Harry Potter), cuando lo que estaba de moda en su momento -los años 90- era la literatura realista. Y ya sabemos cómo terminó eso.

No tengas miedo de lo que te diferencia: eso es justo lo que te hace especial. Detente unos minutos y tómate un rato para pensar, tranquilamente, la respuesta a estas preguntas.

¿Qué es lo que te hace diferente de otras personas? (Puede ser algo por lo que incluso otras personas se hayan reído de ti, o te hayan menospreciado)

¿De qué temas podrías escribir que muchas otras personas no tocarían nunca?

¿Qué tipo de personajes podrían aparecer en tus textos que a otras personas no se les ocurrirían?

¿Qué personajes, situaciones o géneros que te gustan podrían mezclarse, que aún no hayan sido mezclados en un relato o un libro?

¿Qué tipo de lectores te elegirían a ti y no a otra persona? ¿Qué estarían buscando?

¿Listo? ¿Ya? ¿Te ha servido el ejercicio, se te ha venido alguna idea a la cabeza? ¡Espero que sí!

Como siempre, coméntame lo que te surja (dudas, preguntas, sugerencias…) estaré encantada de charlar contigo. ¡Y aquí nos vemos la semana que viene!


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Comentarios

  1. Irene

    Hola Diana:
    Buen día:
    Como cada semana recibo tu
    gacetilla y me refugio en ella para mejorar lo sencillo de mis cuentos.Tengo una duda cruel que me aqueja: Esto de escribir de “Tu” o “Vosotros”. Tengo mi propio estilo que me ha dado mi idiosincracia de hacerlo de !Vos” . La consulta es la siguiente: Que es mejor para el escritor escribir en primera persona o en tercera? Y al lector que le parece más apropiada? Muchas gracias por tus tiempos y a todo tu equipo. Es una muy buena página.
    Gracias.
    P.D: No he logrado publicar mi primer libro , por el momento aunque está listo para ello.
    Cordialmente y nuevamente gracias!!
    Irene

  2. Silvina

    EStupendo artículo! Realmente me ha sorprendido eso de añadir más tu… tendre que probarlo, muchas gracias!

  3. Elgomes

    A mi, personalmente, este tipo de analisis lo que hacen es liarme.
    Si voy a escribir sobre un tema o en un estilo literario que no domine, lo que hago es leer a alguien que si. Veo como lo ha llevado a cabo y examino por qué. Luego pruebo si hay otras formas posibles, y si no las hay, uso el recorso del autor consagrado.
    Para todo lo demás: sentido común y que haya coherencia.
    Lo mas dificil y meritorio? Escribir como narrador y que la descriptiva sugiera sentimientos y sensaciones (sugiera, no que las de por hechas).

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