Cómo usar múltiples narradores en un relato o novela -Libros para aprender a escribir (5)

Varias veces me han hecho esta consulta en talleres y en mi blog: ¿cómo se puede escribir una historia utilizando diferentes narradores?

Hay muchísimos ejemplos en literatura de buenos libros que emplean técnicas para mostrar distintos puntos de vista en una misma historia. La multiperspectiva un recurso muy interesante, que puede dar  un giro de 180º a la percepción del lector sobre nuestra historia: al verla desde el punto de vista de otro personaje, podemos apreciar detalles o motivos que antes no conocíamos y que pueden cambiarlo todo.

Aquí dejo varios ejemplos de cómo podemos cambiar el punto de vista dentro de una historia. Y debajo, al final del artículo, algunas de las claves esenciales para sacar provecho a esta técnica narrativa.

1/ Extractos de diario personal

Si tenemos una historia narrada desde el punto de vista de un único personaje, una forma muy sencilla de introducir el punto de vista de otro (esporádicamente, o incluso durante muchos capítulos) es que ese personaje tenga acceso al diario personal del otro.

En “La inquilina de Wildfell Hall”, de Anne Brönte, el joven protagonista, Gilbert Markham, empieza a sentirse cada vez más fascinado por una nueva inquilina de la vecindad, que vive sola con su hijo y apenas tiene contacto con los vecinos. Casi a la mitad de la historia, ella le entregará su diario personal y, a partir de ese momento, conoceremos su pasado, y su punto de vista sobre todo lo sucedido desde que llegó a la villa.

Es una novela del siglo XIX, y en aquella época esta era una forma muy usual de introducir diferentes puntos de vista, conjuntamente con la siguiente.

2/ Inclusión de cartas (o emails)

Técnica también bastante antigua, pero muy socorrida si, de repente, te interesa que sepamos algo desde el punto de vista de otro personaje que no es el narrador.

El libro “Las amistades peligrosas”, de Chloderlos de Laclos, del siglo XVIII, es una novela epistolar en la que vamos adentrándonos en esta historia de pasión y control a través de las cartas que se escriben sus protagonistas, la marquesa de Merteuil, el vizconde de Valmont y Madame de Tourvel, sobre todo. Y a través de ellas vemos su diferente visión del mundo y de lo que les ocurre, cuándo los personajes son sinceros y cuándo mienten (y por qué).

Pero incluso en novelas que tienen un único narrador y punto de vista durante su mayor parte, como “Orgullo y prejuicio”, de Jane Austen, a veces recurren a la socorrida técnica de la carta para darnos a conocer el punto de vista (y el pasado) de otro personaje, como ocurre en esta novela cuando nos enteramos de todo lo que piensa realmente Darcy -y que Elizabeth Bennet había juzgado erróneamente por sus prejuicios.

Hoy en día, podemos hacer también uso de emails, wassaps, etc para mostrar al lector la historia desde el punto de vista de otro personaje diferente al/a la protagonista, o para crear una historia con diferentes narradores.

3/ Narradores alternos

Se llama así a la técnica de combinar dos únicos personajes narradores que, generalmente en capítulos alternos, van contando cada uno su versión de una misma historia. Puede ser un recurso muy rico, ya que a veces puede que no sepamos cuál de los dos dice la verdad -o si hay una única verdad.

Un libro muy conocido de los últimos tiempos que usa esta técnica es “Gone girl”, Gyllian Flynn (más conocida por su versión cinematográfica). En este caso, tenemos además el aliciente de que no sabemos si uno de los personajes ha matado al otro, con lo que la intriga está servida… y cocinada a fuego lento, para mantenernos en vilo a lo largo de toda la novela.

“La mujer del viajero del tiempo”, de Audrey Niffenegger podría considerarse casi también narradores alternos, además de algunas novelas juveniles como “Eleanor y Park”, de Rainbow Rowell, o “La 5ª Ola”, de Rick Yancy.

La gracia en este caso es ver cómo, a cada capítulo, la versión de uno difiere de la del otro -a veces incluso la contradice.

4/ Varios personajes narradores, cada uno un capítulo

Esta opción sería la de incluir a diferentes personajes que, en primera persona, narran su historia. Cada uno tiene un capítulo y van turnándose.

En el caso de “Mensaka”, de Jose Ángel Mañas, nos encontramos ocho voces narrativas, que se van intercalando en diferentes capítulos. Si bien algunas de ellas aparecen en más ocasiones (David, por ejemplo, el “mensaka”/ mensajero del título), y otras muy poco (Laura, la hermana de otro de los personajes), la verdad es que todas resultan al final relevantes para el puzle de la historia.

Otra novela que usa esta misma técnica es The Help de Kathryn Stockett  con tres narradores en primera persona, Aibileen, Minny, y Skeeter.

En este caso la intención no es tanto que cada personaje contradiga al otro, sino que entre todos formen un tapiz de una historia, con diferentes ramificaciones y matices. También es interesante, al estar escritos en primera persona, que tengan voces diferentes -cada personaje, la suya.

5/ Un único narrador, varios puntos de vista (cada uno un capítulo)

Aunque pueda parecer igual al anterior, no lo es: recordemos que no es lo mismo punto de vista que voz narradora. En este caso, tendríamos un único narrador (una voz en tercera persona que narra todo el libro con el mismo estilo) que va contando la historia desde los diferentes puntos de vista de distintos personajes. Pero siempre en tercera persona y con el mismo estilo.

Un ejemplo muy conocido es “Juego de tronos”, el primer libro de la saga “Canción de fuego y hielo”, de George R R Martin (y todos los demás libros de la saga). En este caso, vamos viendo cómo avanza la historia a través del punto de vista de siete personajes. Lo mismo que comentaba antes se aplica aquí también: se trata más bien de tejer un tapiz en el que las historias se entremezclen, más que de que cada una contradiga a la otra, como es el caso de los narradores alternos.

“It“, Stephen King, usa también la misma técnica -de hecho la utiliza en varios de sus libros.

6/ Un narrador o diferente punto de vista por libro

Por último, si nos planteamos ya una magna obra, podemos probar a escribir una historia en varios libros… cada uno de ellos escrito desde el punto de vista de un personaje diferente.

Un maravilloso ejemplo es El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell. Son cuatro libros, cada uno centrado en un personaje diferente, aunque en realidad en todos ellos vamos conociendo historias de todos los personajes.

Y es que, además de cambiar de narrador, cada  libro incluye siempre cartas, extractos de diarios, documentos… muchos recursos para que la historia no resulte lineal y nos proporcione un cuadro de ese grupo de personajes.

Por ejemplo, el primer libro, “Justine”, aunque se centra en el personaje de ella, está narrado desde el punto de vista de un personaje cuyo nombre nunca sabemos, un profesor de inglés que vive en la Alejandría de principios de siglo XX y entabla amistad con interesantes personajes como la Justine del título (de la que se enamora), su marido Nessim, etc… Sin embargo, cuando llegamos al segundo libro, sabemos de todos ellos a través de uno de los personajes secundarios del primero, el “Baltazhar” del título, y nos damos cuenta de que en realidad lo que en el primer libro parecía una historia de amor e infidelidad conyugal escondía oscuras tramas políticas. Tras el tercer y cuarto libro, “Mountolive” y “Clea” ya descubrimos la verdad de muchos de los personajes y vemos cómo terminan sus historias.

Algo similar consiguió Roberto Bolaño con “2666″, que originalmente iban a ser cuatro libros -cada uno narrado desde el punto de vista de un personaje distinto- y que finalmente terminó publicándose en uno solo.

Claves para usar la multiperspectiva

Quizá lo más sencillo de lo descrito en este artículo es tirar del uso de una carta o un extracto de un diario para, en un momento dado, conocer el punto de vista de otro personaje que no es el principal o el narrador.

Si lo que queréis es entrar ya en narraciones desde varios puntos de vista simultáneos (sean de dos o más personajes), sería bueno tener en cuenta estas tres cuestiones:

-Dale el mismo espacio a cada narrador/punto de vista (aproximadamente).

No se trata de medir palabra por palabra, pero siempre es interesante que la extensión de las diferentes partes de cada narrador/punto de vista sea similar. Especialmente si vamos a usar dos narradores alternos. Pero incluso cuando tenemos cinco o siete narradores, va a funcionar muy bien así. Si no, es posible que nos olvidemos de uno de los personajes, o de por dónde iba su historia.

Por ejemplo, en “Juego de tronos”, de George R. R. Martin, se narran 10 capítulos desde el punto de vista de Daenerys, nueve desde otros cuatro personajes (Catelyn, Tyrion, Sansa, Jon) y ocho desde Bran. Solo Edddard tiene más (13) y Arya menos (cinco), pero ella aparece sin cesar en capítulos de sus hermanos o padres, por lo que no nos olvidamos de su existencia.

-Haz que sus historias se crucen

Que varios personajes coincidan en algún lugar siempre va a dar mucho juego (luego podremos ver cómo cada uno ha vivido ese encuentro, cada uno en su propio capítulo). Pero sobre todo me refiero a que las acciones de algún personaje influyan, más adelante, en la trama de otro/a. Esto es importante para que el lector tenga la sensación de que está leyendo una historia única, y no un montón de historias paralelas que poco o nada tienen que ver entre sí.

Por ejemplo, en “Mensaka”, el rechazo de David hacia la hermana pequeña de su mejor amigo provocará una desgracia que casi le cuesta la vida y que influirá mucho en la inestable relación con su novia.

-Algo que parecía una cosa en una de las historias, resulta algo completamente diferente al verlo desde el punto de vista de otro personaje.

¿Acaso no es algo que sucede constantemente en la vida real? Al conocer la versión de los hechos de otra persona, siempre vamos a tener una visión distinta, como mínimo, del conjunto. Y es muy impactante si directamente algo resulta ser lo opuesto a lo que pensaba el personaje principal.

Aparte de los libros que he mencionado, dos series muy recientes utilizan magistralmente narradores alternos: “The affair” y “Liar”.

 

Espero que te haya gustado este post ¿Te habías animado ya a usar un narrador múltiple, qué te parece la opción? Si tienes dudas o preguntas, puedes dejármelas en los comentarios, estaré encantada de charlar contigo.


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Comentarios

  1. Anaela

    A mi realmente me gustó mucho “La Reina de los condenados” (el tercer libro de la saga de Crónicas Vampíricas de Anne Rice) el cual está escrito en tercera persona pero tiene el punto de vista de 8 personajes aproximadamente, pero lo interesante es que al principio, pareciese que nos hablaran de diferentes historias ( por lo que el lector no sabe de qué va la historia), hasta que se llega a la segunda parte y las historias comienzan a cruzarse. Me encantó ese cambio.
    A mí me gusta mucho ese tipo de cambios de punto de vistas. Yo he hecho algo parecido con uno de mis escritos, en el que tengo dos narradores pero que sus capítulos no están intercalados , sino que están esparcidos sin ningún orden en especial, por lo que diseñé un sello para cada uno y los puse al inicio del capítulo para que mi lector sepa cuándo va a hablar quién. Es la primera vez que lo hago y me encanta. Gracias por los ejemplos! Ya tengo que leer 🙂

  2. Cintia

    La novela que estoy escribiendo tiene 7 personajes. Se narra en tercera persona teniendo en cuenta el punto de vista de 6 pero la principal relata los hechos en 1ra persona. No sé si es correcto el cambio ese.Gracias por el post.

    1. Si cada punto de vista se narra en un capítulo diferente (ejemplo: capítulo 1, personaje 1, capítulo 2, personaje 2, etc) podría ser que alguno de ellos estuviera en primera persona y el resto no. Aunque, desde luego, puede resultar un poco raro al lector. Si todos ellos aparecen el mismo tiempo a lo largo de la novela, sería mejor que todos estuvieran narrados en tercera persona. Pero si el que narra en primera va a tener mucho más espacio en la historia que el resto, se puede entender y disfrutar.

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