Enriquece tu historia con el uso de símbolos y motivos literarios

Hoy quería hablar de uno de esos recursos literarios que, si bien no son esenciales en una historia, cuando se utilizan pueden darle un toque muy profesional a nuestro relato o novela. Si se usan bien, consiguen que el lector disfrute mucho más la historia, a diferentes niveles; en parte porque se siente implicado en ella.

Los símbolos son una figura literaria, que consiste en “un objeto, acción o expresión que significa algo más de lo meramente visible en su significado literal. Un recurso literario con varios significados, a menudo ocultos” (de figurasliterarias.org).

Ahora lo explicaré con más ejemplos, detalle y calma, porque tiene muchas ramificaciones.

Los símbolos son, por tanto, elementos que no están claramente a la vista: el lector o espectador tiene que hacer un esfuerzo para descubrirlos (a veces pequeño, a veces mayor) y siente que has contado con su inteligencia para comprender la historia y todos sus significados, ya que los símbolos dan más profundidad o aportan más sentido a la historia.

En cierto modo, son un juego que establecemos con los lectores y que, si se usan bien y el lector se da cuenta, queda doblemente satisfecho.

El principal ejemplo del que echaré mano serán las dos películas de Blade Runner -sin espoilers- pero también usaré ejemplos literarios, por si no has visto las películas o simplemente por aportar más ejemplos relativos a las historias escritas, que es lo que nos ocupa.

Hay diferentes tipos de símbolos en una historia. Yo voy a hablar, para comenzar a trabajar este tema, de cuatro de ellos: símbolos de la naturaleza, los símbolos que podemos tomar de la cultura popular, los motivos literarios y los meta símbolos (nombre mío).

1. Símbolos de la naturaleza

Estos están entre los más usados por autores y autoras de todas las épocas, por eso comienzo por unos rápidos ejemplos de los símbolos de la naturaleza.

El clima, por ejemplo, es usado para crear atmósfera y simbolizar también en literatura y cine: los autores del romanticismo solían utilizar mucho las tormentas en sus novelas y poemas. Utilizando tormentas en las escenas de sus historias remarcaban el tormento interior y la pasión de sus personajes.

Puede parecer una tontería, ¿qué más da que aparezca o no una tormenta? Pero si en Cumbres borrascosas, por ejemplo, Heathcliff y Catherine charlaran al sol y con niños jugando en bañador en la playa… su historia jamás parecería tan oscura y dolorosa. A ese nivel funcionan los símbolos: advierten sobre lo que va a pasar y remarcan (o dan un nuevo significado) a lo que está pasando.

En Blade Runner siempre era de noche y llovía constantemente: aparte de ser un claro ejemplo de cambio climático -ya que la película tiene lugar en Los Ángeles, ciudad conocida por su perenne buen tiempo- nos sirve para fortalecer la sensación de que el protagonista se encuentra en la oscuridad, no está a gusto. Tener en cuenta algo tan simple como pensar bien el clima que aparece en nuestras historias puede enriquecerlas mucho.

Pero la naturaleza siempre ha sido una gran fuente de símbolos para la literatura y el cine. El mar, por ejemplo, suele utilizarse como símbolo de rebeldía y libertad (en la “Canción del pirata”, de Espronceda, no es casual que se trate de un pirata) y algunos animales tienen también mucho simbolismo (la serpiente, la rata, el águila o la mariposa…), que ha sido usado en muchas obras literarias.

En realidad, cualquier elemento puede llegar a ser un símbolo, pero comienzo por estos porque son los más sencillos, habituales y populares y sirven muy bien para entender el concepto.

¿Seguimos con más símbolos que puedes usar en tus historias? Vamos allá:

2. Símbolos de la cultura popular

Nuestra sociedad está llena de cultura que va creando, constantemente, símbolos. Sean o no propios de una época o de un país en particular, la realidad es que acabamos rodeados de símbolos que muchos reconocemos casi a la primera. Jugar con ellos en nuestras historias nos abre todo un abanico de posibilidades.

La religión, la historia, los mitos, la propia literatura (o el cine y la televisión) crean símbolos constantemente, reconocibles y efectivos. Un ejemplo muy rápido es el caballo de Troya, que aparecía en La Ilíada de Homero y que hoy todos reconocemos, o la manzana, que todos hemos asociado, por la historia popularizada de Adán y Eva, a la tentación.

En una de las primeras escenas de Lolita, de Nabokov, la protagonista aparece comiendo una manzana: ese símbolo popular nos da a entender (incluso sin que el personaje dijera nada) que Humbert, su padrastro, se está sintiendo atraído por ella.

La fuerza del símbolo está también en que puede proporcionar -sin palabras y sin explicaciones- muchas claves sobre la historia o sobre los protagonistas.

La primera película de Blade Runner, por ejemplo, está llena de simbología propia también de la religión católica. Roy Batty, el replicante fugado, recita un poema sobre ángeles caídos y se pasa toda la trama buscando a su Creador, al que llama “Padre” (y quien le llamará, a su vez, “Hijo”). En una de las últimas escenas aparece incluso una paloma, que es un símbolo de libertad, por supuesto, pero también completa el simbolismo religioso. La segunda película continúa ese misma línea, con referencias a ángeles también y al Mesías, y añade algún otro símbolo de la cultura popular: el protagonista se hace llamar K., como el personaje principal de “El proceso”, de Kafka, y, como él, se embarca en una búsqueda de sentido.

¿Sirven para algo estas referencias? ¿Podrían funcionar las historias sin estos símbolos? Sin duda. Pero incluir símbolos aporta profundidad a nuestra historia (la sensación de que estamos presenciando algo más grande que la historia que se ve a primera vista), dan referencias, claridad, generan dobles lecturas, pistas y claves que nos hacen entenderla mejor o disfrutarla más.

3. Motivos literarios

Un motivo literario es un tipo específico de símbolo: se define como un objeto, algo físico y tangible, que sirve para remarcar o dar más fuerza a alguno de los conflictos o temas de la historia. Habitualmente, el motivo se repite varias veces a lo largo de la historia.

Por ejemplo, si tu historia trata de la ruptura de una pareja, podría aparecer a lo largo de la historia un espejo o un cristal roto. En Jane Eyre, los pájaros son un motivo recurrente a lo largo de toda la novela: cuando es castigada por primera vez, está leyendo un libro sobre pájaros, y ella misma se compara con uno en su famoso diálogo con el señor Rochester. Serían, en este caso, un símbolo de la libertad e independencia que ella misma busca y funciona como una metáfora del propio personaje.

La idea de escribir este artículo me surgió tras leer una mala crítica a la película Blade Runner 2049 (que obviamente no comparto, pues, sin llegar quizá a obra maestra, sin duda es un buen film). En esa crítica, el blogger se quejaba de que la película tenía referencias fáciles a ángeles “en plan Coelho” (sic); al parecer, no era consciente de que esas mismas referencias aparecían en la primera película, que él ponía de ejemplo como de obra maestra.

Además, el blogger se burlaba también de esta segunda película con afirmaciones despectivas como: “una cosa está clara: en el futuro habrá muchos hologramas“. Eso me dejó claro que el autor de la crítica no había entendido nada los símbolos de la historia -y de ahí se me ocurrió escribir este artículo.

Porque los hologramas son un motivo, este tipo de símbolo que se repite y que nos da pistas sobre alguno de los temas de la historia, o sobre lo que le ocurre al protagonista. En este caso -no hago espoilers- uno de los temas que recorre esta nueva película es qué es real y qué no. ¿Puede una máquina ser “real”? ¿Lo es más si es física que si no lo es? ¿Es el amor de alguien no humano “real”? Así, la película no deja de mostrarnos hologramas, en varias escenas, que no son más que un motivo literario, un elemento físico que nos recuerda a cada poco el tema clave de la historia (ya que los hologramas parecen reales y no lo son. ¿O sí lo son?)

De nuevo, el uso de motivos no es algo que haya inventado la nueva versión de la película, ya que si la nueva está “llena de hologramas”, laBlade Runner original está llena de juguetes y muñecos. El taller de Sebastian es un enorme almacén de muñecos; la replicante Tris se hace pasar por uno. Gaff, el policía, deja muñequitos de origami e incluso aparece un muñeco de madera. De nuevo, estamos delante de un motivo que nos remarca uno de los temas de la película: aquello que creamos nosotros con nuestras manos, ¿es de nuestra propiedad para hacer lo que queramos con ello? La esclavitud de los replicantes, creados por los humanos, y a quienes no dejan ser libres, queda así simbolizada por la aparición de muñecos y juguetes.

Los motivos son uno de los recursos más útiles de los que podemos tirar para dar pistas al lector y para crear simbolismo: son sencillos, ya que no tienen por qué ser elementos usados anteriormente (el ejemplo del espejo roto que puse antes nos da una idea de lo fácil que es elegirlos) y podemos manejarlos a nuestro antojo. Simplemente, basta con elegir un elemento físico que mantenga cierta coherencia con alguno de los significados de nuestra historia y que aparezca repetidamente: el lector seguramente lo va a captar -y a disfrutar.

4. Meta-símbolos o símbolos propios

He usado el término “meta símbolo”, de mi cosecha en este contexto, para hablar de un tipo de símbolo que también nos puede ser muy útil tener claro, sobre todo en esta época de libros extensos y largas sagas literarias.

Se trataría, en este caso, de símbolos creados en la propia historia, y a los que recurrimos más adelante, en una segunda parte, o en un segundo libro, tal vez. Con un ejemplo popular vais a ver claro enseguida a qué me refiero: el sinsajo en la saga “Los juegos del hambre”. Un pequeño pájaro que no tiene por qué simbolizar la lucha y la rebeldía, sin embargo, lo hace al final del primer libro -y en los demás- por ser el emblema que, de manera totalmente casual, lleva la protagonista en un pin cuando entra a Los Juegos del Hambre.

De esta forma sencilla y totalmente casual se crea un símbolo que juega un papel importante en la historia.

Sin llegar a ese extremo, la segunda película de Blade runner también contiene meta símbolos o símbolos propios que nos remiten al universo de la primera y nos dan claves, o que funcionan como “fan service” (alimento para fans), ya que aquellos que conocemos la primera historia los reconocemos y los disfrutamos, aparte de servir para darnos pistas de lo que va a ocurrir. Quienes conozcan la primera historia sabrán que en ella había un piano y, cuando aparezca en una escena de la segunda historia, tendremos claro qué personaje está a punto de aparecer.

También, si en la primera aparecía el origami de un unicornio (y en las versiones posteriores incluso en un sueño) aquí es un caballo el que aparece de forma recurrente –también un muñeco y también en forma de ensoñaciones o recuerdos.

Si tienes una historia larga o estás planeando una saga de historias, puedes utilizar algún elemento de forma recurrente para dar pistas al lector, o para remarcar algún sentimiento, idea o característica del protagonista o de la historia.

¿Y tú, has usado alguna vez símbolos en tus historias? ¿Te han parecido útiles al leer aquí como pueden servir para enriquecer tu relato o novela?  Cuéntame en los comentarios, así como si te ha quedado alguna duda, o si se te ocurren más ejemplos de símbolos en libros. 


 Diana SUPERPEQUE ROJARECUERDA QUE, SI QUIERES MEJORAR  TU ESCRITURA, puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores.

En breve se inicia mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso Avanzado de relato.

Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mi opinión y mis consejos. Escríbeme.

Comments

  1. Charo Bernal

    Me ha encantado. Muy interesante. Sí, los utilizo, me encanta jugar con ellos y con el lector, porque proporcionas a la historia un misterio añadido, que incrementa el interés por seguir leyendo.

    1. Totalmente, dan mucho juego. Yo siempre los recomiendo en mis talleres pero, mira, hasta ahora no se me había ocurrido hablar de símbolos y motivos en el blog. Abrazos, Charo.

  2. Mar

    Muy, muy interesante. ¡Enhorabuena, Diana! Me encanta la forma tan original y tan cercana a la actualidad en la que introduces el uso de símbolos. Sin duda, no has podido elegir mejor película. Me apunto ideas para tener en cuenta a la hora de escribir. ¡Gracias!

  3. Lucía

    ¡Muchas gracias, Diana! Creo que esto me va ser muy útil. Había visto un post parecido y ahora creo que me lo han aclarado del todo.

    Saludos!

  4. Gorelia

    Muchas gracias por el artículo, es muy completo y útil.
    No me había puesto a pensar en esto de los símbolos y su importancia, pero ahora me doy cuenta la riqueza que aportan.
    Voy a empezar a ponelo en práctica.
    Otra vez, muchas gracias. Saludos desde Argentina.

  5. Emma Claus

    Hola, Diana. Me ha gustado mucho este articulo y he caído en la cuenta que hay algunos símbolos en mi libro (en los capítulos que he escrito hasta ahora) que sin dudar les sacaré partido.
    Gracias y ojala nos hables más de símbolos y en que otras obras literarias se han usado.
    Un abrazo desde Colombia.

    1. Qué bueno. Pues es un recurso muy interesante para usar, si ya lo habías utilizado, enhorabuena. Vamos a ver de qué van surgiendo mis nuevos posts, un abrazo, Emma.

Add A Comment