Cómo mostrar el paso del tiempo en narrativa

Una de las dudas que más me han preguntado, tanto los participantes de mis talleres literarios en Portaldelescritor como los del grupo de Facebook que coordino es esta: ¿cómo se hace para señalar, en narrativa, que ha pasado un espacio de tiempo? Es una pregunta muy interesante y muy poco trabajada

Empecemos por el principio, porque lo inicial es tener claro qué es una escena.

¿Qué es una escena y qué tiene que ver con el paso del tiempo en narrativa?

En la escritura dramática (teatro) y, por extensión, en el cine y la narrativa, se considera una escena a cada momento de la acción que sucede en un mismo lugar y en un mismo momento.

Vamos a poner un par de ejemplos resumidos.

EJEMPLO 1: Imaginemos una historia que comienza con una chica, Elena, buscando en una librería un regalo de aniversario para su novio, Pablo. Elena pasea por las estanterías, charlando con una amiga. Mientras siguen ahí, caminando dentro de la librería, tal vez eligiendo y comprando un libro, estamos dentro de una misma ESCENA.

Si acto seguido pasamos a contar la cena en la que, unas horas después, Elena entregará a su Pablo el libro que le ha comprado, estamos ya en OTRA ESCENA, puesto que el momento y el lugar son diferentes. Ha habido aquí un salto temporal, aunque breve y un cambio del escenario de nuestra historia.

EJEMPLO 2: Seguimos con el ejemplo de Elena, buscando un regalo de aniversario para Pablo en una librería, muy emocionada, porque es su primer aniversario. Finalmente encuentra un libro, lo compra y pide que lo envuelvan para regalo. Esto sería una escena.

Si acto seguido pasamos a narrar cómo, tres años después, Elena está comprando de nuevo un regalo para Pablo, en la misma librería -sólo que ahora lo hace aburrida y ni siquiera pide que se lo envuelvan- estaríamos en OTRA ESCENA, ya que, aunque el lugar es el mismo, ha habido un salto de tiempo.

EJEMPLO 3: Seguimos con el ejemplo de Elena, buscando un regalo de aniversario para Pablo en una librería. Mientras sigue ahí y escuchamos el diálogo y cómo elige un libro, estamos en la misma ESCENA.

Si, acto seguido, queremos contar cómo su novio está, en ese mismo momento, en una tienda de informática buscando un regalo para ella, esa será otra escena distinta, ya que, aunque sucede al mismo tiempo, está teniendo lugar en otro sitio distinto.

Si salimos a otro lugar, cambio de escena. Si pasamos a otro momento en el tiempo (salto de tiempo), cambiamos de escena. Aunque la equivalencia entre escritura dramática y narrativa no se cumple al 100%, tener este concepto claro nos va a servir muy bien para explicar el tema que nos ocupa hoy. ¡Vamos allá!

¿Cómo señalamos, entonces, ese salto en el tiempo (y cambio de escena) en narrativa?

Antes que nada, recordemos que en narrativa tenemos dos opciones para mostrar un cambio de tiempo (en cine también se usa): un resumen o salto temporal con cambio de escena.

¿Cómo se marcaría el cambio de tiempo con un resumen?

Usando el mismo ejemplo anterior, estaríamos narrando cómo Elena, con su amiga, están en la librería eligiendo un libro para Pablo. Para unir esa escena con la de la cena podemos optar por un resumen de lo que ocurre en medio de ambas. Algo como:

Elena salió satisfecha de la tienda: había elegido bien. Para matar el tiempo hasta la cena, se quedó charlando con su amiga Belén durante casi dos horas. Después, fue a su casa y se vistió para encontrarse con Pablo en el restaurante Tradevo, donde habían quedado a las diez.

¿Cómo se marcaría el cambio de tiempo con un salto temporal (o cambio de escena)?

En este caso, iríamos directamente de narrar el final de una escena al principio de la siguiente escena.

Importante: a la hora de redactar, generalmente ese salto se suele marcar con un espacio de doslíneas en blanco entre una escena y otra. Es la forma en la que anunciamos al lector que vamos a cambiar de escena y que lo que ocurre a continuación tiene lugar en un momento diferente -o en un espacio diferente.

En esta página de “Momo”, de Michael Ende, se ve claro: Beppo, el barrendero, está en su cama, preocupado porque Momo ha desaparecido.

Hay dos líneas en blanco y entonces comienza una escena nueva, que tiene lugar al día siguiente (varias horas después) y en otro lugar: el anfiteatro en el que Momo contaba historias a sus amigos.

Estas dos líneas en blanco se usan tanto cuando pasamos de un lugar a otro completamente diferente, como cuando  hemos dado un salto en el tiempo (hacia adelante como hacia atrás).

Diferentes técnicas para mostrar cuánto tiempo ha pasado entre una escena y otra

Con las dos líneas en blanco, nuestro lector -por convención- está avisado de que lo que ocurre después es una escena distinta, en un lugar o momento diferentes. Pero, si hemos dado un salto en el tiempo, ¿cómo hacer para que se entere de cuánto tiempo ha pasado entre una escena y otra? ¿O de si hemos dado un salto atrás en el tiempo, en lugar de hacia adelante?

Daré ahora cuatro o cinco técnicas diferentes que podéis usar -desde las más obvias, hasta las más sutiles. Pero eso sí: lo que es esencial es que en las primeras líneas de ese nuevo párrafo, el lector sepa en qué momento de la historia nos encontramos: si ha pasado una semana, un mes, dos horas, o si lo que has empezado a narrar es un recuerdo de la infancia. Es importantísimo dejar eso claro justo al inicio del cambio de escena, pues, si no, puedes tener a tu lector perdido dando vueltas sin saber en qué momento o lugar se encuentra el personaje.

Que el lector se pierda, o se distraiga, es un pecado capital que todo escritor/a debe evitar, pues en ese momento el lector no se encuentra “dentro” de la historia, disfrutándola, emocionándose… sino que ha salido de la historia y está sentado en su sofá, leyendo un libro. La magia se rompe y nuestra principal tarea como autores es mantenerla viva desde el inicio hasta el final.

¿Cómo podemos hacer, entonces para dejar claro al lector en qué momento de la historia o en qué día u hora nos encontramos?

1) Incluir una expresión que aclare, de forma directa, el tiempo que ha pasado: “Tres meses después”, “Cuando por fin llegó 2020”, “Esa noche, cuando dieron las doce”.

Esta es justo la opción que ha tomado Michael Ende en el salto temporal de la foto anterior y, así, justo al inicio de la siguiente escena nos indica: “Al día siguiente, a las tres de la tarde“.  Es una de las formas más habituales de dejar claro en qué momento se encuentra la historia y, sin duda, la más sencilla y clara: ya que estamos en una novela para preadolescentes, Ende opta por ella.

Pero aunque tu relato o novela no sea para adolescentes, esta siempre es una buena opción: ante la duda, la simplicidad siempre es una buena técnica.

2) Indicar, en el último párrafo de la escena, algún evento o situación que se dará más adelante (o atrás), y que la nueva escena arranque con ese evento o situación ya comenzado: “La cena fue un desastre”, “Su hermano siempre estaba encerrado en su cuarto”, “La casa es preciosa”.

Puede ser que busques una manera más sutil de indicar el nuevo momento en el que se encuentra el personaje, o simplemente que ya has usado varias veces la primera opción. Esta técnica es sencilla también. Vamos a ver un par de ejemplos.

EJEMPLO 1: Vámonos de nuevo con Elena comprándole un libro a su novio. Imaginemos el final de esa escena y arrancamos desde ahí:

“—Envuélvamelo para regalo, por favor— indicó Elena, sonriente, a la dependienta de la librería. Estaba deseando que llegara esa noche para darle a Pablo su regalo. El libro era un completo acierto.

La cena, sin embargo, fue un completo desastre. Para empezar, Pablo se presentó media hora tarde en el restaurante. 

—Me han retenido en el trabajo, lo siento muchísimo—dijo al llegar, casi sin mirarla. Se sentó y sacó su móvil para contestar un mensaje de Whatsapp“.

 

Nota cómo he dejado, de nuevo, dos líneas en blanco entre el final de una escena y el comienzo de la siguiente. en la escena primera se comenta que se lo dará “esa noche” y, en la segunda, entramos ya directamente en “la cena”. Pero fíjate que no hace falta decir “Cuando llegó la noche y Elena le dio el regalo a Pablo en la cena…” No hay que detallar tanto. El lector sabe que la cena es por la noche e intuye que has dado el salto hasta ese momento.

EJEMPLO 2: Lo mismo sucedería si en la primera escena hablamos por ejemplo, de que alguien decide construirse una casa en un acantilado -aunque toda su familia y amigos piense que es una locura- y tras las dos líneas en blanco, comenzamos así la siguiente escena:

La casa es preciosa. Sus líneas se recortan contra el horizonte verdoso del mar embravecido

El lector va a entender que ha pasado un tiempo -el suficiente como para que la casa ya esté construida por completo. Recuerda que tu lector o lectora es, por lo menos, tan inteligente como tú. Dale dos y dos y deja que él sume cuatro, como solía decir el guionista y director de cine Billy Wilder.

Como ves, además, la misma técnica se puede emplear cuando narramos en tiempo pasado o en tiempo presente.

3) Incluir fechas/ horas al inicio de cada nuevo salto temporal: esta técnica es siempre una opción, pero casi imprescindible si en nuestra historia el paso del tiempo y esas fechas son relevantes de alguna manera.

Por ejemplo, puede ser una técnica perfecta si introducimos una cuenta atrás en nuestra relato, o si vamos a narrar una historia en doce meses exactos.

Sábado 10 de Octubre, 18’30h.

Sólo quedan poco más de cinco horas para que el fantasma aparezca de nuevo. He estado investigando en la biblioteca (…)

También es la forma en la que se marca más habitualmente el salto temporal cuando narramos una historia epistolar (en forma de carta, o email, como “Las amistades peligrosas”) o en forma de diario (como “El diario de Bridget Jones”)

4) Elegir nombres y escenarios diferentes, y claros, para cada momento temporal. 

Si vas a estar toda la historia dando saltos temporales adelante y atrás (bien por continuos flashbacks, o porque se trate de una historia contada, de forma paralela, en dos tiempos o en dos lugares) puedes elegir nombres y/o escenarios diferentes y claros para cada momento.

Esto es sencillo si el protagonista de una de las historias es Joaquín y la protagonista de la segunda historia, situada 35 años antes, es su madre, Ana. Cada vez que cambiemos de escena, enseguida indicaremos si su protagonista es Joaquín o Ana.

Si, en cambio, el protagonista de la historia del pasado es también Joaquín, pero de pequeño, podemos usar la técnica de cambiarle ligeramente el nombre (Quino, Quinito) o directamente usar algún tipo de apelativo (el pequeño).

Otra opción es que ambas historias sucedan en lugares distintos, ya que basta con mencionar el lugar de cada una para que el lector sepa en qué momento de la historia se encuentra. Del mismo modo, iremos añadiendo detalles propios de cada historia (nombres de amigos/as de Joaquín de pequeño y ahora, su trabajo, el nombre de alguna profesora…) con los que podemos arrancar la nueva escena, una vez el lector se haya familiarizado con ellos y los relacione, fácilmente, con una de las dos líneas temporales.

Es lo que hace Arundhati Roy en su libro “El dios de las pequeñas cosas”, en el que se cuentan tres historias cruzadas, de la misma familia, cada una situada en un momento diferente.

Una opción más sencilla para narrar paralelamente historias situadas en tiempos distintos: narrar un capítulo completo en uno de los tiempos y el siguiente en el otro.

¿Dudas, preguntas? Es un tema con muchas posibilidades, así que déjamelas en los comentarios.


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Comments

  1. Jon R. C. Durand

    Hola, Diana. Estoy con un relato en el que, al principio del mismo, ha habido un accidente y alguien debe ir al hospital. Bien, en la segunda escena, introduzco a la persona accidentada unos días antes del suceso, pero no encuentro ese salto en el tiempo capaz de atrapar al lector. He de decir que soy algo exigente con mis escritos. Gracias y un saludo.

    1. En principio, lo más sencillo es introducir, en la primera frase, una clave temporal que dé al lector la pista de que la siguiente escena sucede antes. Puede ser algo tan simple como “Tres días antes, ….” o un poquito más trabajado. Por ejemplo, en la primera escena se puede decir que es sábado y el personaje va camino de la boda de su mejor amigo cuando tiene el accidente; al cambiar de escena basta que en las primeras frases, quede claro que es miércoles, por ejemplo, o se deje claro que aún falta un tiempo para la boda (le podemos ver acompañando al novio a comprarse un esmoquin).
      Espero que el ejemplo te sirva,
      un saludo 🙂

  2. Javier Valladolid Antoranz

    Gracias Diana por el artículo 🙂 En relación con marcar el tiempo, siempre puede ser una opción sutil recurrir a relojes y a calendarios, especialmente si son electrónicos, aunque marcados los días con tachones y un evento en espera pues también, en el escenario.

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