Verdades y mentiras del oficio de escribir

Todos soñamos con dedicarnos profesionalmente a la escritura, ¿verdad? En parte porque tenemos muchas ideas preconcebidas -tanto positivas como negativas- sobre el oficio de escribir. Pero, ¿son reales? Vamos a repasar unas cuantas aquí.

VERDADES Y MENTIRAS SOBRE EL OFICIO DE ESCRIBIR

SOBRE EL OBJETIVO

¿Cómo será mi vida si finalmente consigo escribir libros y dedicarme a ello? Hay muchas ideas preconcebidas de lo que consiste la vida del escritor.

  • PUBLICARÉ UN LIBRO Y ME HARÉ RICO

Hum, me temo que esta creencia es FALSA. El gran mito de encontrar una idea maravillosa, escribirla y tumbarse en una hamaca a recibir royalties es muy poco realista. Incluso en países con un mercado literario mucho más grande, como el anglosajón, los autores tienen que escribir necesariamente varios libros para poder empezar a ganarse la vida con su oficio.

Eso sí, no necesariamente tienen por qué ser sagas. Puede escribir varios libros del mismo género o la misma temática, que lleguen al mismo tipo de lector.

  • PUBLICARÉ Y ME HARÉ RICO
Segunda parte del mito anterior y también falso. En nuestro país, y en la mayoría de los países hispano-parlantes,  como decía en este otro artículo, es incluso complicado ganarse la vida únicamente con la escritura. La mayoría de los escritores que conocemos y admiramos tienen algún otro trabajo con el que consiguen unos ingresos fijos o al menos complementarios. Muchos son profesores de instituto o de universidad, o profesores de escritura, o correctores, o periodistas, o incluso se ofrecen para guiar tours literarios en una ciudad. Pero eso les permite dedicarse la mayor parte de su tiempo a escribir, que es lo importante.
  • SI SOY ESCRITOR, LO ÚNICO QUE HARÉ SERÁ ESCRIBIR
Continuando con todo lo anterior, incluso cuando ya eres un escritor o escritora reputada y tienes varios libros publicados (y una corte de fans que te sigue allá donde vayas) todavía quedan trabajos que tendrás que hacer que serán ajenos a la escritura. Me refiero a cuestiones como revisar galeradas, documentarte para el próximo libro, escribir para tu blog, o trabajar tus redes sociales; contestar entrevistas, hacer presentaciones, hacerte un book de fotos… Toda una serie de labores dedicadas a la promoción, el marketing y la preparación que van unidas, hoy en día, al oficio de escribir. Vete mentalizándote para ello.
  • HOY EN DÍA, EL FUTURO DE UN AUTOR ES LA AUTO-EDICIÓN
Verdadero y falso. Si bien es cierto que la auto-edición es hoy en día una buena-buenísima- opción para llegar a tus lectores y que muchos autores optan por ella, también es cada día más posible publicar con una editorial. Todos hemos oído que la llegada de internet y otros avances tecnológicos han causado la actual crisis que vive en el mercado editorial; sin embargo, esos mismos avances tecnológicos han propiciado también la impresión de pequeñas tiradas, o el abaratamiento de procesos como maquetación, diseño, etc.
Gracias a todo eso están surgiendo valientemente nuevas pequeñas editoriales en el mercado editorial y que incluso  apuestan por autores con poca experiencia. Eso sí, hay que salir a a buscarlas.
Autoeditar tiene una serie de ventajas para el autor, lo mismo que publicar con una editorial tiene otras. Lo explico en este artículo.
SOBRE EL DÍA A DÍA

El día a día de lo que supone ser escritor también tiene muchos mitos asociados, vamos a verlos.

  • ME LEVANTARÉ A LA HORA QUE QUIERA Y TRABAJARÉ CUANDO ME ENTREN GANAS
Si bien es cierto que como escritor vas a tener un horario mucho más relajado que en un trabajo por cuenta ajena o con un horario fijo, es falso que podrás estar tirado a la bartola y escribir solo cuando te llegue la inspiración.
Escribir uno o varios libros va a suponer sudar delante del ordenador y probablemente tendrás que fijarte unas horas de escritura, que, si no serán diarias, serán casi diarias, ya sea poniéndote un horario o un objetivo de palabras al día. No sólo porque tendrás que terminar un libro cada año o cada dos, sino porque muchas veces tendrás que cumplir plazos de entrega (para una editorial, para un premio…)
Y lamentablemente, eso supondrá que no podrás esperar siempre a que te llegue la inspiración, (a no ser que seas solo poeta). Para escribir libros de relatos y novelas vas a tener que domesticar a la inspiración para que venga cuando tú la necesitas, y para eso no hay más método que sentar el culo en el asiento y empezar a barruntar palabra tras palabra. Menos mal que es divertido y nos encanta 😉
  • ESTARÉ TODO EL DÍA LEYENDO LO QUE ME APETEZCA

Falso también, me temo. Sí, leerás mucho; de hecho será casi una obligación. Pero si solo lees libros que te apetecen, del género que te apetece (o peor aún, que no estén muy bien escritos) eso se va a notar irremediablemente en tus libros. Seguramente, antes o después, tendrás que ponerte a dieta de buena literatura para avanzar en tu estilo, para actualizarte, para estar al tanto de las nuevas corrientes, y para mejorar. Y eso significará mínimo una o dos páginas de buena prosa al día.

En escritura, como en muchos otros oficios, nunca se termina de aprender.

  • TENGO QUE TENER UN ESPACIO PERFECTO PARA ESCRIBIR

Cierto. Lo ideal es tener un espacio reservado para tu escritura, pues, lo mismo que ocurre con cualquier trabajo, se desarrolla siempre mejor si el espacio en el que lo realizas es adecuado.

En este otro artículo doy algunas ideas de cómo crear un espacio de escritura ideal, aunque, claro, eso siempre depende de cada uno. De todas formas, no está mal probar y acostumbrarse utilizar espacios alternativos, pues puede que alguna vez lo necesites si estás de viaje, en una presentación, o fuera de tu espacio habitual por cuestiones familiares o laborales. En esos casos puedes echar mano de las cafeterías, bibliotecas, librerías, parques… De esa forma, no tendrás la excusa de no encontrarte en tu espacio ideal para dejar de escribir ese día como te tocaba.

SOBRE LA TÉCNICA Y LA PRÁCTICA

Efectivamente, cuanto más se escribe, más se mejora la técnica. Pero aún así, considero que hay algunos mitos curiosos que merece la pena desmentir cuanto antes:

  • SI CONSIGO LA IDEA PERFECTA, TRIUNFARÉ

Pocas cosas hay tan sobrevaloradas como las ideas en el mundo de la escritura. Si bien es verdad que una buena idea es una buena semilla de la que puede surgir una planta magnífica, la realidad es que hay muchísimo trabajo para que esa idea germine, crezca y, finalmente, florezca en todo su esplendor.

La prueba es que dando una misma idea inicial a 100 personas, los escritos serán completamente diferentes, y de calidad muy diversa. Es algo que tengo comprobado en mis talleres literarios, donde cada año dábamos la misma idea de partida para el primer trabajo del curso de relato y en 10 años no ha habido 10 ideas desarrolladas del mismo modo, y, por supuesto, ha habido algunos relatos magníficamente escritos y trabajados y otros no tanto.

Como conclusión, es genial tener una buena idea, pero lo más importante es todo el trabajo que le dediques: estructurarla, redactarla con mimo, crear unos buenos personajes, utilizar técnicas profesionales de escritura para exprimir todo el jugo de la idea, conseguir el mejor desenlace posible… Como explicaba en mi artículo “No te conformes”, de una misma idea puede surgir un telefilme como “El ataque croco-pulpo” o la clásica película “Tiburón”, una obra maestra del género de terror y acción. Lo que las diferencia es el trabajo detrás de cada una de ellas.

  • SI NO SALE BIEN A LA PRIMERA, NO MERECE LA PENA

Otro mito colosal sobre el oficio de escribir que conviene refutar enseguida. Escribir es un proceso, y, como tal, tiene varias fases:  las ideas no se transcriben perfectas desde nuestra cabeza. Yo misma, estoy escribiendo este primer boceto de borrador de artículo; después le daré un repaso, y después seguramente antes de publicarlo, un repaso más. El 50% de la escritura es reescritura.

Tener eso claro te va ayudar muchísimo en tus escritos. Sobre todo, porque podemos tener la impresión de que si no nos ha salido perfecto a la primera, estamos haciéndolo mal, y nada más lejos de la realidad. Es el esfuerzo que dedicas después el que marca la diferencia entre un buen texto y otro mediocre, a todos los niveles.

  • ALGÚN DÍA, CONSEGUIRÉ TRANSCRIBIR LO QUE TENGO EN LA CABEZA A LA PERFECCIÓN
Al hilo de lo anterior, a todos nos ha pasado (y seguramente a ti también) que tenemos una idea maravillosa y perfecta nuestra cabeza y cuando vamos a transcribirla en el papel resulta que lo que surge dista muchísimo de ese texto magnífico y delicioso que habíamos pensado. ¡Maldición! ¿Qué demonios ha pasado? ¿Por qué las palabras no nos obedecen como nos gustaría? ¿Por qué no hemos encontrado ese vocablo perfecto, ese ritmo cadente y musical, esa metáfora o esos diálogos precisos como un bisturí?
No te preocupes, no eres un escritor horrible, ni muchísimo menos. Nos pasa a todos y desgraciadamente lo más probable es que jamás consigamos transcribir exactamente lo que tenemos en nuestra cabeza al papel tal como nos gustaría. Pero eso sí, si seguimos intentándolo mes tras mes, año tras año, cada vez nos resultará más fácil acercarnos a ese ideal. Eso os lo puedo prometer 🙂
SOBRE LAS DUDAS Y LA ACTITUD

Por último, quería detenerme en algunas cuestiones relativas a la actitud que nos va a llevar a ser escritores -algo que, como sabéis quienes leéis este blog a menudo, suelo tratar bastante porque es mucho más importante de lo que parece. Nada nos frena con tanta firmeza en nuestro camino a la escritura como nuestros propios miedos y dudas.

  • SI TENGO EL TALENTO INNATO PARA ESCRIBIR, YA NO TENGO QUE ESFORZARME

Ya tengo un artículo en el que explico detalladamente qué es mejor, el talento o la constancia. Yo lo tengo bien claro, y ahí lo explico largamente: si bien el talento puede hacer que nos resulte un poco más fácil aprender un oficio, nada ni nadie puede sustituir la fuerza de la constancia y la perseverancia. Son los verdaderos motores que te harán llegar a ser buen escritor (o buen lo que tú quieras).

Lo he visto con estos ojitos a lo largo de años y años enseñando a cerca de 1000 escritores. Y si he observado a personas avanzar gracias a su constancia, también he visto a otros que partían con unas buenas capacidades de inicio, y sin embargo, al no esforzarse, se quedaban estancados.  Así que me temo, que incluso aunque hayas publicado libros, hay que seguir aprendiendo, leyendo, buscando críticas y  lanzándose a nuevos retos creativos.

  • HAY UNA EDAD BUENA (Y UNA EDAD MALA) PARA EMPEZAR A ESCRIBIR

De este tema he hablado ya muchas veces. No, no hay una edad buena para empezar a escribir. He tenido muchos alumnos, y he conocido a muchos escritores que han empezado tardíamente, después de los 50, o incluso después de los 60. Y han conseguido escribir obras maravillosas y ser publicados. Algunos incluso son famosos, como Raymond Chandler o el mismo José Saramago, que llegó a ganar el Premio Nobel de Literatura.

  • SOY DEMASIADO “NORMAL” PARA SER ESCRITOR/A

Quería incluir este mito, porque me he encontrado a personas que me han preguntado -casi asustadas- si podría ser escritores porque se consideran personas “demasiado normales”.  Corre la idea de que un escritor es una persona torturada, solitaria, excéntrica… Y para nada. Sí, es cierto que muchos escritores son (o somos) introvertidos, pero hay muchos que no lo son en absoluto, que son el alma de las fiestas cada fin de semana. Tipos de escritores hay tantos como tipos de libros, o de personas: no hay un “molde” en el que encajar. Crea tu tipo propio, si es necesario. Nadie te va a juzgar por eso, sólo por tus escritos.

  • SI ESCRIBO UN LIBRO MUY BUENO, GUSTARÁ A TODO EL MUNDO

Ay, cómo nos gustaría que esto fuese cierto, ¿verdad? Pero me temo que no lo es.

Podemos esforzarnos mucho y aprender, tal como he comentado antes. Y puedes quedarnos un libro y podemos escribir un libro espléndido del que estemos muy orgullosos, que le guste a muchos lectores, a una editorial, o incluso que gane premios. Y siempre habrá personas a las que no les guste lo que escribimos. Y no hay más que hablar. Porque como dice el refrán: “el gusto es como el c*** y cada uno tiene el suyo”.

Habrá a quien no le guste tu estilo, los temas que elijas, o a quien le caiga fatal tu protagonista. Hay que ir haciéndose a la idea de que esto es una certeza con la que vamos a tener que vivir si queremos dedicarnos a la escritura: no podremos jamás gustar a todo el mundo.

  • SIEMPRE SERÁ DIVERTIDO

Cierto, sí. Esto no tiene porqué convertirse en un mito falso. Podemos haber escrito 20 libros y todavía seguir divirtiéndonos con la escritura. Así lo aseguran autores muy famosos y muy prolíficos como Stephen King, por ejemplo.

Eso sí, teniendo en cuenta lo que hemos comentado antes, que hay momentos en las que nos tendremos que sentar a escribir sin tantas ganas, o capítulos que nos resultan más aburridos, o relatos que van a quedar bien dentro de nuestro conjunto de cuentos del libro pero que en ese momento no nos apetece escribir. Pero siempre vamos a tener esos momentos de alegría y de emoción cuando nos surge una idea que hace que todo encaje, o un párrafo queda perfecto, cuando un personaje empieza a brillar, cuando un diálogo cobra vida… y cuando conseguimos poner la palabra FIN con todo nuestro orgullo.

  • … Y SIEMPRE VA A DAR MIEDO

Y sí, me temo que este también es cierto. Los miedos que nos acompañan cuando empezamos a escribir pueden ir debilitándose: de hecho sería lo ideal. Con una buena actitud y con esfuerzo y trabajo seguramente cada vez nos sintamos más seguros de lo que escribimos y de que escribir es nuestra profesión. Pero es posible que quede un remanente de ese miedo, y lo dicen incluso autores famosos y que tienen hasta sus obras convertidas en películas de éxito, como la autora de “Come reza ama”, Elizabeth Gilbert.

Siempre te quedará el miedo de saber si tu nueva novela o tu nuevo libro va gustar, si va a tener éxito, si vas a ser capaz de crear lo que has imaginado… y no hay más que convivir con esa sensación. Como dice el libro (que recomiendo), “Aunque tenga miedo, hágalo igual“. De hecho, hay que aprender a disfrutar también de eso: esa sensación de no saber qué es lo que va a pasar en el próximo capítulo de nuestra vida también es, sencillamente, parte de la mágica aventura de escribir. Y es emocionante. 😉

¿Y tú? ¿Creías algunos de estos mitos sobre el oficio de escribir? ¿Se te ocurren otros que pueden ser falsos? Déjamelos en los comentarios. 

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en busca (2) 200 IDEAS PARA ESCRIBIR 2

Comments

  1. A todo eso habría que añadir las ideas multimedias que se nos ocurren para promocionarnos, y que al final no sirven para mucho ¿Quién no ha puesto un precioso vídeo en Youtube, con mucho esfuerzo y cariño, y al cabo de seis meses solo ha llegado a cuarenta personas?

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