(Lo que estás olvidando al) DAR NOMBRE A TUS PERSONAJES

La semana pasada, en uno de mis talleres presenciales en Sevilla, una de las participantes presentó un estupendo primer capítulo: escrito de forma exquisita, intimista, sutil, bien estructurado y con personajes complejos. Sólo me chirrió un pequeño detalle: los nombres de los hijos de la protagonista.

Ahí me di cuenta de que es un tema que se ha tratado muy poco en libros y blogs sobre escritura: ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de ponerle un nombre a tus personajes?

La mayoría de los autores suele tirar de nombres que les inspiran o les gustan y muchas veces no hace falta más; hay quien incluso explora los significados de nombres -españoles o de otros idiomas- para encontrar alguno que se ajuste a la personalidad o al destino de sus personajes.

Sé por experiencia que es un tema que no se suele trabajar mucho… y a veces no es necesario darle muchas vueltas. Sin embargo, sí es importante tener en cuenta estas cinco cosas -que mucha gente suele pasar por alto:

1/ Los nombres siguen modas 

Es algo de lo que somos vagamente conscientes, pero que es importante no olvidar. Cuando yo era pequeña hubo una epidemia de Javis y Alejandros. Luego llegó la era de los Jonathans y las Paolas y las Jennifers… etc.  Y también por zonas puede variar la repercusión de determinados nombres.

Si nuestros personajes tienen nombres que suenan a una época diferente de aquella en la que está situada nuestra historia, al lector puede chirriarle, como a mí, y hacer que se crea menos el mundo de tu historia.

Por ejemplo, en el texto de esta alumna, las hijas del personaje se llamaban Carmen y Mariló: a ver, no es que hoy en día no haya ninguna niña de siete años en el mundo que se llame Mariló, pero por lo general los nombres de las nacidas tras el año 2005 tienen otras tendencias (hay más niñas de esas edades ahora llamadas Lola o Manuela). También suena raro llamar Luna a un personaje femenino de una novela realista situada en los años 70 en España (no creo que ni estuviera permitido).

O algo que también me he encontrado: nombres como Jack y Emma en novelas de fantasía medieval en un mundo inventado. Tampoco suenan muy “realistas”.

Basta hacer una pequeña búsqueda en Google: nombres más comunes de la época de los 50 en España, por ejemplo, y el INE (Instituto Nacional de Estadística), o alguna otra web, te dará datos de sobra. O puedes buscar los nombres más usados de niños nacidos en el año que nació tu personaje: tendrás ideas a montones y todas muy acertadas para que el lector se sienta en la época.

2/ Los nombres de tus personajes son demasiado similares.

Esto me lo he encontrado muchísimo, en mis talleres -y a veces también como jurado en premios de relato: comienza la trama y las dos personajes protagonistas se llaman… Ana y Sara. O Jose y Javi. Sí, claro que son palabras diferentes; pero cuando aún no sabes nada de esos personajes, cuando no tienen para el lector ni rostro ni personalidad, la única forma de diferenciarlos rápidamente y desde el principio son sus nombres. Y si no son muy diferentes pueden llevar a confusión. 

Orson Scott Card directamente recomienda que ninguno de los nombres de los personajes principales comiencen por la misma letra. Yo añadiría que no compartan número de sílabas y vocales (Alicia y Marina o Manu y Raúl). Existen literalmente cientos de nombres que puedes usar, o puedes adaptarlos apocopándolos (Ali, por ejemplo, en vez de Alicia) o añadiéndoles un segundo nombre. Y eso sin entrar en que los personajes pueden ser conocidos por un mote o un nick en lugar de su nombre.

Cualquier estrategia que sirva para que el lector, nada más entrar en tu historia, lo vea todo claro y se pueda sumergir en la trama, y empezar a vivirla sin tropiezos, siempre es buena.

3/ Existen nombres muy comunes… pero también poco comunes y en la vida suelen mezclarse

Te hablaba al principio de que hay personas que utilizan nombres muy comunes para sus historias, autores que no se rompen mucho la cabeza. Y luego están los que son hiper-exigentes y buscan con ahínco el nombre más especial para sus personajes, el que tenga mucho significado (en algunos talleres he encontrado nombres como Sudha o Génesis).

Y lo raro es que esos dos tipos de personas y de nombres… nunca suelen mezclarse. Es lo que suelo ver. O el autor/a elige solo nombres muy comunes o solo nombres raros.

Y me parece muy curioso porque, en mi experiencia en la vida, en un grupo de personas abundan los nombres comunes  pero siempre hay alguna/s persona/s con nombre curioso o especial. ¿No es así? En mi cole de pequeña yo estaba rodeada de Pepis, Isas y Mª Jesús… pero ahí estaba yo, Diana. Y otra compañera que se llamaba Aguasanta (a la que llamábamos Agüi).

Te animo entonces a tener esto en cuenta en tus relatos o novelas: mezcla los nombres más comunes con los menos comunes y la historia quedará más realista.

4/ La imagen que crea el nombre en el lector

Muchos nombres van a ir asociados -lo queramos o no- a una determinada imagen en la cabeza del lector. En este otro post explico cómo el lector, al empezar a leer nuestra historia, la ve en su cabeza como si fuera una película Y eso quiere decir que, en cuanto aparezca un personaje, al que le daremos un nombre, también lo VERÁ instantáneamente en su cabeza.

Determinados nombres pueden generar imágenes inmediatas: no es lo mismo si nuestro personaje se llama  Francisco Javier, que si se llama Álex, o Pancracio. Y lo mismo con mujeres: no se nos viene lo mismo a la cabeza al pensar en una Carmencita, que en una Nerea, que en una Mª del Mar o una Higinia. Hace poco otra alumna escogió el nombre Curro para uno de sus personajes… que resultó ser un músico profesional, intérprete de chelo. No pegaba mucho que se llamara Curro.

Vale: todas esas imágenes  son TOPICAZOS. Es lo que tienen los tópicos justamente, es lo primero que se te viene a la cabeza. ¿Significa eso que no puedes llamar Curro a tu intérprete de chelo? No. Pero significa que tienes que tener en cuenta que el lector, al oír su nombre, probablemente va a imaginar alguien muy distinto. Y también significa que puedes jugar con eso.

Lo mismo que puedes jugar con que una niña de 7 años se llame Mariló: basta con que sus amigos, o alguna otra persona, haga notar que el nombre suena a antiguo, o que sirva para reflejar la personalidad de la madre, su origen, que no es nada moderna, etc… Y esto enlaza con lo último que no se suele tener en cuenta a la hora de nombrar a los personajes.

5/ El nombre puede influir en la personalidad

Puede que mucha gente no se dé cuenta de esto, pero yo te lo puedo asegurar porque mis padres me llamaron Diana en una época (previa a Lady Di) en la que nadie, NADIE, tenía ese nombre ni ninguno parecido. Mis padres habían estudiado Filología y eran fanáticos de la cultura clásica que me contaban historias de la mitología griega para dormir (de hecho, otros nombres que barajaban para mí eran Ariadna, Dafne y ¡Clitemnestra! Así que salí bien parada 😉 )

Por eso sé, de primera mano, cómo un nombre puede marcarte. Allí donde yo iba, en cuanto alguien decía mi nombre, todo el mundo miraba. Esa sensación de tener cien ojos clavados en ti puede suponer mucha presión para un niño/a y determinar en parte su personalidad. O incluso puede hacerte blanco de bullying -cosa que no me sucedió jamás, seguramente en  parte porque mi padre era el director de mi colegio (siendo una niña empollona, tímida y con ese nombre tenía muchas papeletas).

Y al contrario: si de pequeño te llamabas Fran o María, tu nombre ha ayudado -sin que te dieras cuenta- a integrarte fácilmente en los grupos, a que la gente se acuerde de ti y hasta puede que parte de tu personalidad sea, precisamente, tener una necesidad de integrarte o de ser “normal”; de igual forma que las personas con nombres que destacan suelen tener tendencia a intentar destacar de adultas. Reproducimos el patrón al que estamos acostumbrados.

Ojo: eso no quiere decir que un niño que se llame Fran no pueda sufrir bullying o que una niña que se llame María no quiera destacar (¡saluda, Marie Curie!).

Hay muchísimos otros elementos y circunstancias de la vida  que pueden influir en la personalidad y en lo que te ocurra. Lo único en lo que quiero hacer hincapié  es que el nombre es una de esos elementos, y que cómo llames a tu personaje puede influir en su vida, su carácter y sus relaciones -en ocasiones no lo hará, pero en otras sí, sobre todo si es un nombre poco común.

¿Y tú? ¿Cómo eliges los nombres de tus personajes, qué sueles tener en cuenta? Cuéntame en los comentarios. 

Diana SUPERPEQUE ROJARECUERDA QUE, SI QUIERES DAR UN SALTO CUALITATIVO EN TU ESCRITURA, puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor   y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores. En breve comienza mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso de Microrrelato.

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en busca (2) 200 IDEAS PARA ESCRIBIR 2

Comments

  1. Beca

    ¡Hola Diana! Excelente post, y te diré que ha caído como anillo al dedo. Tengo semanas buscando nombres para una serie de personajes y duras apenas logro sentirme satisfecha con el resultado.

    No tienes ni idea de lo frustrante que ha sido para mi. Y lo peor es que hasta que no consiga el nombre correcto… No avanzo en la historia. Es como si mi cerebro dijera: “Hey, primero acaba con esto antes de seguir con tu relato… O te aseguro que no cooperaré”

    En fin, muchas gracias por tu post. Continuaré buscando.

    ¡Saludos!

    1. Totalmente, te entiendo muy bien, a mí a veces también me ha pasado. Y cuando encuentro el nombre, ¡zas! Ya visualizo al personaje completamente 😀 Un saludo y seguimos en contacto por aquí, Beca.

  2. Oscar Hernandez

    Hola….Amo tus consejos y me estan ayudando mucho en una historia que llevo escribiendo ya varios meses…..o años, ya hasta perdi la cuenta.jajajaj.
    Saludos y que sigas en esta tu labor de ayudar a los que buscamos una mano auxiliadora, para poder cumplir nuestro sueño de publicar o de simplemente terminar nuestra historia.

    Paz.

    1. Hola, Óscar: ¡qué bien! Me alegra estar ayudando. Mucho ánimo con esa novela, no olvides ser persistente: mejor escribir tres folios a la semana CADA SEMANA que dejarla olvidada meses.

  3. Hola, pues yo he escogido los nombres de mis personajes por mi propio gusto. Lía es la protagonista, su nombre es especial, poco oído y le da un toque extra en la pronunciación, melódico, parece que todo lo que tiene que ver con ella es delicado. Y el protagonista es Axel, un chico más joven con un nombre moderno que ya le da al personaje ciertos rasgos, guapo, fuerte, joven.

    1. Elgomes

      Pues es curioso. A mi “Lia” me suena A poco clara, intrigante, que no es lo que parece,
      “Alex” me recuerda a kent (el de Barbie), limitado a una belleza simple, aseada y práctica (un secundario para todo).

      Dicho esto con la intención de dar feedback y sin acritud.

    2. Más allá de a lo que recuerden cada uno, yo lo que veo es que son ambos nombres “raros”. Pocas parejas conocerás (haz un repaso) en las que ambos tengan nombres poco comunes. O los dos son comunes, o uno de ellos sólo. Piénsatelo. Y ánimo con esa historia 🙂

  4. Hola, Diana. Yo sufro para encontrar los nombres de mis personajes. Y como suelo escribir escribo relatos, tengo que pensar muy a menudo en ellos. Actualmente estoy planificando una novela (guiño, guiño, codazo) y no tengo claro el de mi protagonista. Espero que estas indicaciones acaben de centrarme en el camino correcto 🙂

    1. ¡Seguro que sí que saldrá el nombre perfecto! También, como todo, hay que darle un par de vueltas y probar distintas opciones, seguro que eso ayuda. Seguimos ahí con esa novela, 😀

  5. Hola Diana. Un artículo sensacional para orientar en eso de bautizar a los personajes, que no es tarea fácil. Tengo algunas páginas web guardadas, con listas de nombres e incluso apellidos de diferentes países.
    Es cierto que a veces un nombre más convencional ya sirve, pero otras hace falta uno más sugerente o llamativo. Combinar un nombre con un apellido sin que pierda encanto, o que ayude a ganar en maldad tampoco es tarea fácil.
    Gracias por estos consejos.

    1. De nada, me alegra que te hayan servido. Es buena idea tener webs en marcadores para generar nombres; incluso las hay para generar nombres de personajes en mundos fantásticos. Una genialidad. 🙂 Seguimos en contacto por aquí, un saludo, Álex.

  6. Julieta

    ¡Hola Diana! Quería decirte que me gustó mucho este post, y que desde entré a tu página me a encantado. Yo, para darle nombres a mis personajes, busco muchos de estos que sean comunes y luego los, como de alguna forma diría, fusiono; pero claramente no queden ni tan raros, ni tampoco tan comunes. O simplemente alguno de ellos me hacen acordar a otro que yo conocía o no me acordaba. También, si por ejemplo, hago una historia en Italia, busco nombres y apellidos Italianos y los mezclo.

    ¡Gracias por tus consejos!

  7. Paula

    Me vino como anillo al dedo!!!!

    Cuando arrancamos a leer de pequeños se nos pegan los nombres de nuestros héroes, reales o no y esto funciona durante toda la vida.
    Vamos sumando nombres y situaciones, nombres y personas. Hay generaciones enteras (en mi país) de Beatrices, Susanas y Marios…Jajaja!.
    Amo las Nélidas porque fue mi maestra de segundo grado, pero detesto los Jorges porque me han engañado.
    Hace unos años que escribo cuentos. Frecuento algún taller presencial, y desde hace poco leo tus comentarios. Lo mio fue instintivo: nombres sencillos y comunes, nombres extranjeros (para cada uno, obvio)…o nombres de determinadas épocas. Me sonaba mas en concordancia con el personaje, pero siempre le puse cuidado a la elección.

    Tu artículo esta muy claro. Gracias, gracias !!

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