¿Eres demasiado vanidoso o demasiado humilde como escritor/a? Averígualo aquí.

Hace unas semanas, en el grupo de escritura que coordino en Facebook, varios participantes sostenían un interesante debate sobre el tema del ego a la hora de escribir, y aunque había opiniones diferenciadas, todo el mundo parecía tener algo muy claro: el ego era malo. MUY malo.

Fue ahí cuando me decidí a intervenir: un momento. ¿De verdad es TAN horrible el ego y tan nefasto a la hora de escribir y de avanzar como escritores? (Casi puedo oír vuestras respuestas, alarmadas: “Claro que sí, Diana, el ego es horrible, horrible

Vale, la pregunta es un poco provocadora, pero seguro que cuando terminéis de leer este artículo no vais a opinar lo mismo.

Después de escribir durante toda mi vida y de enseñar escritura durante cerca de 20 años, he visto que demasiado ego, efectivamente, puede ser malo. Pero, ojo! igual de malo que tener demasiada humildad. Y creedme, me he encontrado muchos más ejemplos de esto último.

Lo curioso es que, al contrario de lo que sucede con el ego (que en cuanto sobrepasa cierto límite enseguida nos rechina) con la humildad nadie parece tener ningún problema. Quizá por nuestra cultura, que proviene del catolicismo, la humildad nos parece siempre una virtud, sin límite ninguno. Siempre se puede ser más humilde y nadie te lo recriminará jamás.

Excepto yo. 😉

Porque resulta que lo que yo he visto (y vivido) es que la humildad, si es demasiada, también puede ser un obstáculo ENORME para escribir y avanzar como escritores.

De hecho, cualquier “virtud” llevada al extremo, se convierte en defecto: es bueno ser ordenado, divertido, prudente, pero ya no es tan bueno ser demasiado ordenado (maníaco), demasiado divertido (cargante), demasiado prudente (cobarde).

Así, la idea que me gustaría traer hoy a debate es que, en mi experiencia, el ego y la humildad no son malos per se: ambos son necesarios para un escritor/a…en su justa medida.

EN QUÉ PUEDE AYUDARNOS SER HUMILDES A LA HORA DE ESCRIBIR

Empezamos por la virtud que todo el mundo parece tener más clara: la humildad.

La humildad nos sirve, básicamente, para aprender y mejorar. Ser conscientes de que estamos en medio de un largo camino, subiendo la montaña (y aún no en la cima) nos ayuda a tener paciencia, a aceptar consejos, a buscar críticas. Nos ayuda a integrarnos en un grupo de gente que escribe, a leer,a tener en cuenta las opiniones ajenas y a aprender.

Así, a priori, todo parecen virtudes, ¿verdad? Pero no hay que pasarse de humildes, porque podemos llegar a la falta de auto-estima y a situaciones como estas.

La humildad te estorba si:

-No eres capaz de aceptar un cumplido sin minus-valorarte, o directamente lo rechazas: ¿Te escuchas a ti mismo/a decir frases como estas? “Qué bien que te ha gustado mi novelita“, “¿Yo, escritor/a? ¡Ay, pero ¿qué dices?”, “Bah, no es más que un cuentecito de nada. ¡El tuyo sí que es un gran cuento!” Ser asertivo/a significa aceptar los cumplidos que te hacen, sin minusvalorarte, sin rechazarlos, sin hacer inmediatamente otro cumplido a tu vez. Con una sonrisa o con un “gracias”. Punto.

-No enseñas a nadie lo que escribes (como mucho a tu mejor amigo/a): ¿Por qué no estás orgulloso/a de lo que has escrito, como para mostrarlo? ¿No llevas tortillas de patatas (o similar) a las celebraciones de tus amigos o no les cuentas las cosas buenas que has conseguido en tu trabajo o tus estudios? Pues esto es igual. Es un trabajo creativo, que no todo el mundo hace: sólo el hecho de escribir ya implica valentía y deberías estar orgulloso solo por dar ese paso. Además, si no lo haces, te será muy difícil conseguir lectores, o, mucho menos, una editorial.

-Te comparas constantemente con los demás (y todo te parece mejor): Una de las peores costumbres del exceso de humildad -o directamente de la falta de auto-confianza- es compararse constantemente con los demás, tanto en lo que haces como en lo que logras. Evítalo -porque además, si eres humilde en exceso- probablemente te compararás siempre con personas que están más cerca de tu idea del éxito que tú. Cada cual tiene su propio camino y su propio ritmo .

Cada texto que escribes te parece horroroso (y llevas escribiendo bastante tiempo): Está bien ser auto-críticos, por supuesto, pero también hay que saber valorar nuestros puntos fuertes y la evolución que vamos obteniendo con el tiempo. Si la gente te hace cumplidos sobre tus textos pero tú no notas nada de esto, puede ser que, en este caso, te falte un poco de “ego”.

-Te parece una locura pensar siquiera en vender tus textos o cobrar por ellos: Tus textos han tenido un trabajo detrás -el mismo, o más, que el trabajo diario por el que cobras un sueldo. Por supuesto, si estás empezando, no es el momento de pensar en esto. Pero si llevas un tiempo, y has terminado un libro, lo has revisado bien (incluso con una opinión profesional o un curso) ¿por qué no pensar en tener recompensa por ese trabajo? Vale, a lo mejor no escribes por esa razón, y es perfectamente lícito…. pero pensar en ello no debería parecerte una locura. Es una opción. Si la rechazas de plano, tal vez estás siendo demasiado humilde.

-Necesitas confirmación externa constante de que vas por buen camino. Si cada vez que escribes algo te hace falta que alguien te confirme que está bien o que le ha gustado, simplemente para estar satisfecho/a o para animarte a seguir escribiendo… puede ser un caso de exceso de humildad (y de falta de confianza). Echa un vistazo al resto del artículo para ver cómo te puede ayudar tener un poco de ego.

¿Te reconoces en varios de estos comportamientos? Cuidado, porque puedes estar sufriendo un caso de humilditis aguda.

EN QUÉ PUEDE AYUDARNOS EL EGO A LA HORA DE ESCRIBIR Y AVANZAR COMO ESCRITORES

El ego nos sirve para aguantar las malas críticas, salir a la luz, perseverar en nuestro empeño y darnos a conocer. Es necesario, en pequeñas dosis al menos, para hacerse una web propia, venderse a una editorial, auto-editar o hacer una presentación de tu libro. ¿No tan malo, verdad?

Bueno, si tu ambición es escribir solo para ti mismo/a, y no tienes ninguna intención de enseñar a nadie tus escritos, a priori no te hace falta nada de eso (pero entiendo que en ese caso seguramente tampoco estarías leyendo este blog, ¿verdad?). Sin embargo, añado que, incluso aun así, es necesario: si no tienes un mínimo de ego, de confianza en tu propia valía como persona y como escritor (confianza en ti pese a todo, pese a lo que puedan decir o lo que pueda pasar) el camino a la escritura es mucho más difícil.

Eso sí, como decíamos, todo en su justa medida.

El ego te estorba si:

-Eres incapaz de aceptar una crítica: Ni calvo ni tres pelucas, como dice el refrán. Tan malo es pensar que todo lo que escribes, año tras año, es horrible, como creer que tus textos son intachables. Si eres incapaz de aceptar una sola crítica, ni siquiera las que te hacen de forma constructiva, podemos estar ante un caso de exceso de ego.

-Nunca revisas tu trabajo porque lo ves perfecto tal como está, a la primera: Consecuencia de lo anterior, e igual de peligroso. La escritura no nace perfecta y completa, como Minerva de las aguas (con su casco y todo): escribir es un proceso, que requiere de revisiones -no una, varias incluso. Si al releer lo que has escrito hace un tiempo no notas que hay cosas que se pueden mejorar, lee más, lee clásicos y aplícate alguna de las recetas de los del exceso de humildad. Para mejorar, hay que aceptar que no hemos llegado aún a la cima de la montaña.

-Allá donde vas no paras de hablar de tu libro (y nunca preguntas a los demás por los suyos): Si has escrito o publicado un libro, es normal hablar de él a tus amigos y en tus redes, hacer una presentación, incluso con un roll-up con la portada y tu foto. Pero también tienes que tener otros temas de conversación y no saturarles, así como tener el detalle de preguntar a tus amigos escritores cómo les va, ofrecerte a echar una mano o a leer sus textos. No son los actores secundarios de la serie de tu vida, sino personas que son tan protagonistas como tú. Mirar a tu alrededor, y no solo a tu ombligo te hará mejor persona y especialmente mejor escritor/a.

-Hace años escribiste dos cuentos y hablas de ti mismo como “escritor”: Aquí voy a ser un poquito más directa. Bájate del burro. Para ser escritor hay que tener una constancia y una perseverancia que (si esto es así) a ti te faltaría. En ese caso, conviene pinchar un poco el globo del ego y bajar hasta la altura de tus compañeros humildes.

-Te dedicas más a criticar a los demás que a escribir tú. Parecido a lo anterior, pero peor aún porque encima estás minusvalorando a la gente que sí que se está arriesgando a escribir con constancia.

-Estás más preocupado por tu imagen en las redes sociales que por tus textos. Estos tres últimos, en realidad, están muy relacionados con la imagen y con lo que los demás piensen de ti y de tus textos. El blogger Jeff Goins recomienda: No te enamores de ti mismo, enamórate del proceso de escribir. Este es el camino para llegar a ser un buen escritor/a algún día.

¿Se aplican a ti algunas de estas afirmaciones? (Sé honesto/a contigo mismo, porque precisamente los que adolecen de exceso de ego suelen adolecer de falta de auto-crítica). En ese caso, puede que te estés pasando, pero por el lado del ego.

Lo dicho: en el término medio está la virtud. Aunque eso sí, el equilibrio total entre humildad y ego es imposible. Todos estamos más escorados hacia el lado de la humildad o hacia el del ego. Lo importante es ser conscientes de en qué punto nos encontrarnos y no pasarnos, ni por un lado o por el otro.

Comments

  1. Cuánta falta hacía este artículo, Diana. Totalmente de acuerdo, hace falta ser humilde y tener amor propio, orgullo, ego… ¡lo que sea! Comparto porque me parece genial!

    1. Sí, yo también lo creía. Viendo en el grupo de facebook que coordino cómo varias personas hablaban del ego y casi se sentían mal por sentir algo que para ellos parecía simbolizar tener ego… vi claro que ya tocaba. En realidad la reflexión me vino a la cabeza al ver la película Birdman, el año pasado. Para mí esa película lo que cuenta es la importancia que tiene el ego para un/a artista y de repente lo vi cristalino. Abrazos! 😀

  2. Charito Vela

    Me ha encantado. La verdad que mi balanza se inclina más hacia la humildad. Aunque ya voy cogiendo el ego por los cuernos y ya les cuento a los demás que escribo y que me gustaría editar mis libros. Creo que voy por buen camino. Gracias Diana.

  3. Alma

    Me gusto mucho,!!! felicidades!!!
    leo todas tus observaciones, muchas gracias.

  4. Armando Roig

    Yo soy el que dice: “¿Y este tipo publica…?” Supongo que ese defecto se desvanecerá en cuanto comience a publicar con continuidad, por que no tendré tiempo para juzgar otra cosa que no sean mis trabajos. Y cuando ese día llegue… jamás volveré a decir tal cosa de nadie… en voz alta. (=

  5. PUES LO HAS CLAVADO, hasta con la tortilla de patatas.

    Son estupendos tus consejos.

    GRACIAS, DIANA.

  6. Juanmi46

    Me ha encatado, Diana. Genial artículo. Me identifico con el demasiado humilde… Tendré que trabajar eso. Ya he tomado buena nota de las excelentes sugerencias que aquí expones . Gracias una vez más.

    1. jaja, pues nada, a trabajar en ello. Si escribí este artículo fue justamente por eso, a mi alrededor veo muchos “humildes” y todo el mundo critica a la gente que tiene mucho ego pero ¡se puede aprender de ellos! No tiene por qué ser tan malo, en su justa medida. Abrazos, Juanmi.

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