5 creencias erróneas sobre la estructura que pueden fastidiar tu relato o novela

Si llevas algún tiempo escribiendo y te interesas por la técnica de escritura, o has participado en algún taller literario, seguro que estarás familiarizado con la teoría de la estructura en 3 actos, ¿verdad?

Planteamiento, nudo y desenlace: esa forma de estructurar una historia que existe desde el inicio de los tiempos (ya la menciona Aristóteles en su “Poética” en el siglo IV AC) y que es la base del 99% de las historias que leemos o que vemos en cine o tv.

3-actos

Brevemente, recuerdo que el primer 25% de tu historia (o mejor, menos), sería el planteamiento o acto uno. El Nudo (acto dos, donde tienen lugar todos los obstáculos) ocuparía al menos el 50% de tu historia o más y, por último, el desenlace, tras el clímax. Esta estructura es válida tanto para relato, como para novela, como para guión.

He impartido clases en mis talleres sobre la estructura durante más de 15 años y por eso sé que, aunque se haya leído sobre ella en libros o blogs, muchas veces algunos conceptos  no quedan claros. Se asumen como ciertas unas premisas sobre esa estructura que no lo son… y que pueden conseguir que tu relato o novela no resulte tan profesional.

De eso quería hablar hoy: cosas que asumimos como ciertas de la estructura en 3 actos y no lo son. Doy por supuesto que estáis familiarizados con ella (y si no lo estáis, deberíais estarlo, la explican hasta en Wikipedia).  aunque de todas formas por el resto del post más o menos iréis siguiéndolo.

Y ahora sí, 5 creencias sobre la estructura en 3 actos que seguramente crees ciertas y no lo son:

1.El planteamiento es la presentación del mundo y los personajes. 

No.

Si bien es cierto que al inicio normalmente conocemos algunas cosas sobre el personaje principal y el mundo en el que se mueve, la realidad es que el objetivo del planteamiento no es este. El planteamiento es la presentación del PROBLEMA que le surge al personaje y que será lo que intente resolver a lo largo de la historia.

Por eso en mis clases yo prefiero llamarlo, directamente “Planteamiento del conflicto“, en lugar de “Planteamiento” a secas, que puede dar lugar a confusión. Lo esencial en esta primera parte de la historia es que veamos, cuanto antes, que el/la protagonista se encuentra con un problema o un reto que le va a sacar de su “mundo habitual” (lo que se viene llamando hoy en día su “zona de confort”).

En “Orgullo y prejuicio”, Elizabeth Bennet se ve forzada a relacionarse con Darcy, que no le cae bien, ya que su hermana se enamora de su mejor amigo, el sr Bingley (y su madre se empeña en casarla con él).

En “La guerra de las galaxias”, Luke Skywalker debe abandonar su planeta natal y unirse a la resistencia al recibir un mensaje de la Princesa Leia para Obi Wan Kenobi y morir sus tíos a mano de los soldados del Imperio. 

A menudo, incluso, el abandono del “mundo habitual” y la entrada en ese “mundo especial” conlleva, efectivamente, un viaje a otro lugar o atravesar una puerta.

Es ahí, a ese cambio, a esa entrada al “mundo especial” a donde dirigiremos todos nuestros esfuerzos en la primera página de nuestro relato o en los dos o tres primeros capítulos de nuestra novela. Cuanto antes llegue, mejor, ya que eso es lo que engancha al lector a nuestra historia. ¿Lo conseguirá o no lo conseguirá?

2. En el planteamiento hay que contarlo todo sobre el personaje y su mundo 

No. No es necesario.

Esto lo veo muy a menudo en mis talleres. Sobre todo en las novelas, parece que hay una necesidad de contar absolutamente todo sobre el personaje: sus orígenes o familia, su situación, lo que le gusta y lo que no… Y que lo que consigamos con eso es retrasar, una y otra vez, la llegada del conflicto, que es lo importante en esta primera parte de la historia.

Y entonces el lector no termina de engancharse, y puede incluso que abandone la lectura (horror).

¿Qué es lo que hay que contar sobre el personaje y su mundo? Pues sólamente lo imprescindible para que nos emocionemos con su conflicto. Ya está. Tened en cuenta que hay muchos detalles que podemos contar DESPUÉS.

En “Orgullo y prejuicio”, no sabemos nada sobre el nacimiento ni la familia de Elizabeth Bennet, sólo la época en la que vive, el lugar, que tiene cuatro hermanas y que la madre está obsesionada con casarlas… y ya aparecen Bingley y Darcy en el capítulo tres (menos de 10 páginas desde el inicio). Vemos que Lizzy es inteligente y no tiene ganas de casarse y ,al poco, el primer choque entre ella y Darcy. Más adelante nos enteraremos de detalles sobre cómo es la hermana mayor de Lizzy (y la pequeña) y sobre por qué es tan importante que se casen, etc. Pero ya una vez entrado el nudo. 

En “La guerra de las galaxias”, nada sabemos de la infancia o vida de Luke Skywalker: sólo que vive con sus tíos en Tatooine y que son granjeros, cosa que a él no le gusta mucho. Sabemos que le ilusiona alistarse en el ejército rebelde y que se aburre en el planeta. Y ahí aparecen C3P0 y R2D2, el mensaje, Obi Wan Kenobi y… la aventura.  

¡Atención! Sí que es importante dar los datos imprescindibles para que nos emocionemos con la historia. Por ejemplo, si no sabemos que Lizzy Bennet no tiene ganas ni intención de casarse es menos divertido ver cómo se va enamorando de Darcy.

3. En el nudo, el personaje tiene que encontrarse con muchos problemas. 

No.

O, al menos, no exactamente.

El nudo es el “meollo” de nuestra historia: sea relato o novela (o guión), es la parte más extensa y donde todo se “lía” (de ahí el nombre de “nudo”). Incluso si el/la protagonista, al conocer el conflicto, cree que puede tener fácil solución, nunca será así. Efectivamente, se va a encontrar problemas, obstáculos, inconvenientes, contra-intenciones, reveses…

Pero, ¡ojo! no vale “cualquier” problema. Porque el nudo es también el momento en el que nuestro personaje tiene que demostrar de qué pasta está hecho/a. Y, en el caso de una novela, es también el lugar en el que nuestro personaje, generalmente, evoluciona.

Por ejemplo, si Luke Skywalker pierde la cartera en Mos Isley, sería un problema, ¿no? Pero es un problema que no tiene nada que ver con el conflicto que tiene frente a sí: aceptar su verdadera naturaleza y descubrir dentro de sí el valor para convertirse en un Jedi y en un soldado contra el imperio. Por lo tanto, ¿es un buen obstáculo para nuestra historia que pierda la cartera? No demasiado.

El nudo es una sucesión de problemas, sí, pero problemas que encaminan a nuestro personaje hacia la persona en la que queremos que se convierta. Y, en el caso de un cuento (donde no hay tiempo para que el personaje evolucione, probablemente) nos muestran cómo es el personaje y lo dirigen, dramáticamente, hacia el desenlace que nosotros buscamos.

4. El clímax es el momento cumbre de la historia.

No.

El clímax es el momento en el que el protagonista está peor, en el que parece que no va a conseguir solucionar su conflicto. Siempre tiene lugar al final del nudo (y muy cerca, por tanto, del desenlace; cuanto más, mejor)

Y, lo mismo que ocurría con los obstáculos, no vale cualquier clímax. Un buen clímax es aquel que enfrenta al personaje con su mayor miedo. Vale: ha superado una serie de obstáculos a lo largo de la historia, puede que incluso haya crecido, pero… ¡no es suficiente! El clímax es, por decirlo de algún modo, la “prueba suprema” a la que se enfrenta al personaje para demostrarse a sí mismo (y al lector) si de verdad le ha servido todo el camino vivido en el nudo. No sólo se enfrenta a otro personaje o a un gran obstáculo: el verdadero enfrentamiento del clímax suele ser el del personaje consigo mismo.

Por ejemplo, Lizzy Bennet podría ser atropellada por un coche de caballos en “Orgullo y prejuicio” y pasar dos meses en el hospital, pero, ¿es ese su mayor miedo? ¿La pone a prueba de algún modo? ¿Pone a prueba si ha superado sus prejuicios? No, en absoluto.

En “Orgullo y prejuicio”, la familia de Elizabeth sufre lo que entonces era la mayor de las vergüenzas (que una hija se escape con un hombre). Aún así, ella deberá superar sus prejuicios contra Darcy y confiar en él, contándoselo. Darcy deberá anteponer el amor a su orgullo, ayudando a una familia que ha perdido todo estatus social.

En “La guerra de las galaxias”, cuando Luke Skywalker ya ha empezado a confiar un poco en sí mismo y en “la Fuerza” y ha rescatado a Leia con sus amigos, de repente, se queda sin su mentor. Darth Vader mata a Obi Wan Kenobi y él debe continuar ese camino él solo, pues no conoce más Jedis. 

5. En el desenlace, la clave es cerrar la trama y sorprender al lector.

No.

Bueno, vale, es importante cerrar las tramas, eso no se puede negar. Y, por supuesto, si el desenlace va acompañado de algo de sorpresa, siempre jugará a nuestro favor (como explicaba en este otro artículo, lo mejor es que el desenlace sea esperable pero inesperado 😉 ).

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en lo que es la verdadera clave del desenlace de tu historia -y, justo por eso, muchas personas a veces no saben cómo terminarla. El desenlace no va del personaje, me temo: va de ti.

Porque la clave para terminar una historia es que lo que ocurre en el desenlace mostrará al lector tu visión del mundo, tu visión de la vida.

Por ejemplo, si Elizabeth Bennet al final perdiese a Darcy tras haberle confesado el bochorno de su familia, lo que le dices al lector es que “la vida es así”, que las estructuras sociales son bastante inamovibles y que es inútil tratar de superar los prejuicios, porque siempre serán más importantes para otras personas.

Así que, si te pierdes en el nudo, o no estás seguro/a de cómo va a terminar tu historia, la pregunta que de verdad deberías hacerte es “¿qué quiero contar con esta historia? ¿Por qué es importante para mí contarla?”

¿Qué quieres que el lector se lleve cuando cierre el libro? Es algo que suelo preguntar muchas veces en mis talleres de novela cuando el participante está un poco perdido/a y funciona estupendamente. Porque, al final, ese es el quid de la cuestión, la columna vertebral de tu historia.

Hay personas que lo saben desde el mismo inicio, y hay otros que lo descubren a mitad de camino; pero, inevitablemente, antes o después tendrás que detenerte a pensarlo. Y cuanto antes lo tengas claro más rápidamente finalizarás la escritura del relato o novela -y más coherente y rico será el desenlace.

¿Te habías parado a pensar en estos detalles de la organización de la trama? ¿Tenías alguna de estas “creencias” sobre la estructura en 3 actos? Cuéntanos en los comentarios. 

Comments

  1. Lua

    Muy bueno. Estoy leyendo sobre este tema en el momento y me aclaró muchas dudas.
    Gracias.

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