¿Qué hace que un relato parezca “redondo”?

Ya sabéis a lo que me refiero. Seguro que os ha pasado alguna vez: has empezado un relato, te lo has leído de un tirón y cuando llegas al final sólo puedes exclamar: “Uau“. Un relato redondo. Para quitarse el sombrero.

Son los típicos relatos que ganan premios, que consiguen ser publicados enseguida. Sus autores pronto se labran una buena reputación y no tardan en convertirse en imprescindibles, y muchos, después, en clásicos. ¿Qué tienen esos relatos?

Pues trabajan perfectamente estos 5 elementos que os presento hoy. Si lees uno de esos relatos que tanto te han impactado podrás comprobar que los cumple todos.

Lógicamente, cuanto más escribes, tus relatos irán mejorando por sí solos. Pero, si te vas fijando desde ya en estas cinco claves, puedes conseguir antes ese efecto en tus cuentos. Tomad nota y no olvidéis leer también los artículos que enlazo aquí que complementan este post y los cuentos que enlazo, muchos considerados clásicos de la literatura, y que sirven como ejemplo.

¿Qué hace que un relato parezca “redondo”?

Está bien escrito

Si quieres impactar o emocionar al lector con tu historia, este primer requisito es absolutamente imprescindible. En un buen relato no te distraes con faltas de ortografía, ni con frases poco claras. Si al leer vemos una falta de ortografía, un fallo gramático o una frase que no está clara (y que tenemos que releer), sencillamente, rompemos la “magia” de la escritura. Como suelo decir en mis talleres, es como si suena el móvil mientras estás en el cine: te recuerda, de golpe y porrazo, que esa historia que estaba empezando a emocionarte no es “la realidad”, es solo algo escrito.

¡Y lo que queremos es justo lo contrario! Queremos que el lector esté tan embebido por nuestra historia que la lea como si fuera cierta y que se emocione con ella. ¿Verdad? Entonces, requisito número uno: empieza a pulir tu redacción. Revisa lo que escribes.

Y si quieres conseguir uno de esos relatos “redondos”,  lo ideal sería dar un paso más allá y evitar la “prosa descuidada” (como explico en la segunda parte de este post). Sólo así podrás conseguir frases que no sólo son correctas, sino que además crean un impacto en el lector. Una gran prosa cuidada eleva el relato a otro nivel, como este cuento de Cortázar o “Restos del carnaval”, de la maravillosa y no tan conocida Clarice Lispector.

No puedes parar de leer

Otro requisito fundamental de esos relatos que nos dejan estupefactos es este: desde que empiezas, sencillamente, no puedes parar de leer.

Puede ser porque plantea un conflicto muy interesante y necesitas saber cómo se soluciona. Por ejemplo, enEl corazón delatorde Edgar Allan Poe, un hombre no puede dormir porque escucha el extraño sonido de un corazón latiendo (que no es el suyo, claro). Otras veces, el conflicto no es tremendamente original, pero, sin embargo, está bien planteado e interesa porque es importante para los personajes:  la otra noche me ocurrió algo similar con el relato que abre el libro Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout: el protagonista, casado desde hace 20 años, conoce a una pareja joevn y se obsesiona con ellos. Los admira, le resultan tiernos… No pude dejar de leer hasta el final.

¿Por qué? Aparte de que estaba deliciosamente escrito, el relato tenía una excelente tensión dramática. Es decir, no dejaban de suceder cosas que me hacían preguntarme: “¿Y ahora qué va a pasar, cómo va a solucionar esto?” No hace falta que sean giros muy sorprendentes ni originales, simplemente que sepan alentar las expectativas del lector. En este otro post explico 5 técnicas para mantener a tu lector en tensión. Puedes empezar a intentar aplicarlas a tus cuentos. 

El desenlace parece el único posible.

Lógicamente, puede que el autor sopesara muchas formas de terminar el relato. Pero, sin embargo, cuando llega el final de uno de esos relatos “redondos” uno no puede evitar pensar que era el único final posible.

Eso es porque el desenlace es esperable y, a la vez un poco inesperado. ¿Qué quiero decir con esto?

Quiero decir que, por un lado, es coherente con la historia. Que es uno de los posibles finales. Por eso, incluso aunque no hayamos “caído” en que el cuento podía terminar así, sin embargo, tiene sentido. Muchos escritores aficionados intentan sorprender al lector creando un desenlace salido de la nada y eso no gusta: te deja una sensación de “truco”. Un buen escritor no utiliza trucos: utiliza técnicas. Y no engaña al lector; siempre juega con todas las cartas en la mesa.

Y, por otro lado, un buen desenlace es, al mismo tiempo, un poco sorprendente: el que menos nos esperábamos.

Por ejemplo, en el cuento del que os hablaba antes del libro Olive Kitteridge yo estaba esperando una infidelidad… y no es eso lo que ocurre. Finalmente el cuento trataba otro tema. Cómo conseguir el desenlace perfecto sería material para otro artículo entero, porque realmente hace falta mucha pericia (y buen ojo de escritor) para conseguir ese final que, al mismo tiempo, sea en parte esperable y en parte inesperado. En el último punto de este post explico un poco más sobre esto.

Pero si conseguís eso en vuestros relatos, ya tenéis uno de los elementos fundamentales para que vuestros relatos sean redondos.

Transmite emoción.

Parece obvio, ¿verdad? Pues no sabéis cuántos alumnos/as de mis talleres no saben cuál es la emoción que transmiten sus relatos. Es más, muchas veces, cuando les pregunto “¿qué querías decir con tu relato?” no saben qué contestar. Si no tienes claro qué quieres contar, qué emoción quieres transmitir en tu relato, o si  escribes un cuento pensando sólo que es “una anécdota que se te ha ocurrido” pero para ti no significa nada… no esperes que para el lector signifique mucho más. 

Y esos cuentos que nos dejan con la boca abierta, los cuentos redondos, siempre nos emocionan. ¡Ojo! No quiero decir que nos hagan llorar; algunos sí, claro, pero otros nos transmiten una lección de la vida. O nos hacen sentirnos esperanzados, o melancólicos, o airados. Pero te emociona, porque…

Un cuento que te deja con la boca abierta en el fondo ha logrado contarte algo sobre tu propia vida. Clic para tuitear

¿No es así? ¿No te emocionas porque es algo que se relaciona contigo, con un sentimiento que conoces, con algo que te ha pasado o que te podría pasar? Las emociones que transmiten esas experiencias son universales. Por ejemplo,  este relato de Ray Bradbury, “El cohete”, es emocionante, incluso aunque no vivamos en un cementerio de naves espaciales y no tengamos hijos. Bradbury ha sabido perfectamente capturar esa emoción y hacérnosla sentir a todos, como maestro que es.

Si quieres, entonces, escribir un relato redondo, asegúrate de tener claro lo que quieres contar.

Todo encaja

En un cuento redondo parece que nada ha sucedido por casualidad. No sobra una anécdota, y, si me apuráis, casi ni siquiera una frase.

El relato es un género breve y, como tal, todo lo que aparece en él, aparece porque es esencial; cada elemento que vemos, cada personaje, cada diálogo, debe tener una función… que, naturalmente, es llevar al relato hasta su final. Hasta ese que parece el único desenlace posible.

Ya lo explicaba Chejov: “Si al inicio del cuento aparece un clavo en la pared, al final del cuento el protagonista debe haberse ahorcado colgando de ese clavo“.  Eliminando el lado “oscuro” 😉 , el consejo de Chejov es excelente: un buen cuento parece que, desde el principio, todo va encaminado a ese final. Tal vez porque ya teníamos el final decidido antes de empezar a escribir. Pero, si no es así, porque hemos re-escrito ese cuento para que todo encaje.

En el relato de Raymond Carver “Parece una tontería” un matrimonio cuyo hijo ha sido atropellado empieza a recibir misteriosas llamadas; naturalmente, todo está explicado en el inicio. En “El ruido de un trueno” (de nuevo Bradbury, con uno de los relatos más clásicos de la ciencia-ficción) el sorprendente final está perfectamente preparado desde el comienzo, desde esa aparentemente intrascendente charla de política que tienen los personajes al comienzo del cuento y las advertencias que le hacen al personaje cuando entra en la máquina temporal.  Todo es importante, todo está preparado y así el desenlace es coherente, pero inesperado.

Todo encaja y lleva hasta allí. Cuestiónatelo todo en tu relato: por qué es importante que aparezca ese personaje,  que hablen de tal o cuál cosa, o que se describa una calle. Mima los detalles para que todo esté ahí, sutilmente desplegado, como el mago que abre la baraja delante del público. Muestra todos tus elementos delante del lector y, como ese mago, simplemente haz que mire hacia otro lado para que no se dé cuenta de que el desenlace estaba ahí, delante de sus narices, todo el tiempo.

Por supuesto, esto exige mucha práctica. Así que ya sabéis, escribid mucho y leed aún más. La lectura es una de las mejores lecciones que vais a recibir en vuestro camino como escritores. 🙂

¿Y vosotros/as? ¿Escribís relatos? ¿Cuál es ese relato que te ha dejado impactado, que te ha parecido “redondo”? Cuentánoslo en los comentarios.

Comments

  1. Miguel Ángel

    Gran post. Como en los grandes relatos, no he podido parar hasta el final. Enhorabuena.

  2. Excelente artículo. Me has dado las bases necesarias para escribir más cuentos y hacerlos con una excelente calidad literaria. Te recomiendo leer dos cuentos de mi propiedad: Espectro Seductor y La Pelota Mágica, que aparecen en mi Página Versos Majestuosos, en Facebook. Espero que te gusten y espero tus comentarios. Saludos.

  3. Larisa

    No es sencillo el relato redondo. Lo he hecho algunas veces, pero en cuento corto o microrrelato

    1. Para mí (y en general) “relato” y “cuento” son sinónimos. Es decir, que relato corto y cuento corto serían lo mismo. Si ya lo has conseguido, enhorabuena! Un saludo afectuoso

  4. Tana

    Tengo muchos cuentos y microrrelatos escritos, alguno que otro han sido premiado, pero… me doy cuenta que me falta mucho por aprender. ¡Gracias Diana por tus “enseñanzas”!
    Un beso,
    Tana

  5. Elena

    ¡Qué buen post, Diana! Me han encantado los ejemplos, especialmente el de Cortázar: tan original como bien escrito.

  6. Excelente post Diana!!
    Para mí Cortázar es…. maravilloso, no encuentro palabras para describir lo que lo disfruto. La Casa Tomada, Axolotl, otros que no recuerdo el título y el más redondo para mí, Continuidad de los parques

    1. Gracias. Pues sí, Cortázar es uno de los grandes. Leyéndolo (y estudiándolo) se puede aprender muchísimo. 🙂 Un saludo!

  7. Lindsay Saavedra Ch.

    Excelente! Se que será de gran ayuda . Me hiciste recordar a Ray Bradbury, un escritor genial para mi gusto.

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