¿Estás aburriendo a tu lector?

Detrás de este provocador título se esconde una cuestión que muy pocos escritores se detienen a pensar y a analizar: cómo mantener el interés del lector en nuestra historia. Digamos que este post trata una de las claves de la escritura de nivel avanzando, para aquellos que están ya buscando mejorar sus escritos y perfeccionar su estilo.

Si perteneces a este grupo, bienvenido/a y siéntate cómodamente. Este post no va a ser muy largo pero seguro que sí será bastante revelador.  Voy a hablar primero un poco del nivel de atención del lector en general y, ya entrando en harina, de cuáles son esos momentos en los que el lector empieza a aburrirse con un texto -y la técnica para mantenerle siempre atento.

¡Empezamos!

El nivel de atención del lector

Dicen los estudios que, desde que entramos en la Era Digital (y, más concretamente, desde que existen los smartphones) nos distraemos con mucha facilidad. Tanta información al alcance de la mano, tantos libros que puedes leer o comprar en un click, tantos textos e información a los que puedes acceder instantáneamente online nos están convirtiendo en seres distraídos.

Desde el inicio de la era digital la atención del ser humano ha caído un 30%. Así, como suena. Si antes nos manteníamos atentos, sin esfuerzo, durante 12 segundos, ahora a los 8 segundos empezamos a buscar nuevos estímulos, como concluyen muchos estudios. Además, es más difícil mantener la atención en una pantalla digital (o en un ebook) que en un libro o revista de papel. Estudios demuestran que el tacto de pasar la hoja, y el objeto en sí, nos hacen prestar más atención al libro impreso.

No obstante, no todo está perdido, escritores. De hecho, paralelamente a todo este proceso, algunos de los best-sellers más vendidos de los últimos años son libros de más de 500 páginas, como “La luz que no puedes ver” o cualquier libro de “Canción de hielo y fuego” (saga Juego de Tronos).

Por supuesto, no descubro nada nuevo si afirmo que las mejores herramientas para mantener la atención del lector son una buena historia, unos personajes realistas, y una redacción cuidada. Sin embargo, hoy no voy a hablar de esto.

Voy a hablar de esto otro: independientemente del contenido o la forma, la atención del lector fluctúa (sube y baja) mientras lee nuestro texto. Cualquier texto.

¿No crees que deberías, como escritor/a, saber exactamente cuándo el lector va a estar menos atento, y tenerlo en cuenta a la hora de redactar tu cuento o novela?

Yo creo que sí: ser consciente de esto es algo que te puede ayudar a profesionalizar tu obra. Saber qué factores hacen que un lector empiece a perder atención puede servirte para que sus textos emocionen más al lector y para que les llegue toda la información necesaria en el momento adecuado.

¿Cuándo se aburre el lector con tu texto?

Decía antes que, independientemente del contenido (o de la redacción) de un texto, hay momentos en los que la atención del lector va a ser más baja (y otros en que será más alta).

He aquí los momentos en los que la atención del lector baja.

A LO LARGO DEL PÁRRAFO

Como explicaba en mi artículo sobre el uso de los párrafos, cuando empezamos un párrafo el lector entiende que acabamos de cambiar de tema, o que vamos a avanzar sobre lo que estábamos hablando. A medida que avanza ese párrafo, frase tras frase, casi imperceptiblemente la atención del lector va cayendo.

¿Qué puede significar eso? Por ejemplo, que si incluimos un elemento muy importante al final de un párrafo muy largo, al lector puede pasarle desapercibido.

     párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo cogió la pistola. párrafo párrafo párrafo párrafo

No es un buen lugar para incluir información relevante, o para dar giros argumentales. Es justo ahí cuando la atención del lector está baja. Probadlo vosotros mismos leyendo cualquier libro o artículo. 

¿Y entonces,  cuándo sube la atención del lector?

Al inicio del párrafo. Es ahí cuando el lector está más atento: sabe que lo que viene a continuación es información nueva. Podemos, entonces, utilizarlo así:  

párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo párrafo miró la pistola. párrafo párrafo.

Se decidió a coger la pistola. párrafo párrafo párrafo párrafo 

DESPUÉS DE UNA SERIE DE FRASES LARGAS

Las frases largas dan sensación de lentitud, de parsimonia, de que todo avanza con un ritmo pausado. Son muy buena opción para descripciones y para reflexiones… cosa que el lector sabe también. Por intuición, el lector ya entiende que en una frase larga no va a haber mucha acción ni grandes sorpresas ni giros.

Los/as que tendéis a escribir con frases muy largas: cuidado. Cada uno tiene su estilo, eso por descontado, pero lo mejor es aprender a usar frases de diferentes extensiones, ya que eso da mucha más versatilidad y agilidad al escrito. Y, además, tras una serie de frases largas (más aún si están dentro del mismo párrafo) la atención del lector va bajando también lentamente.

Incluir información esencial en medio de un párrafo largo de frases extensas es como esconder un huevo de Pascua… y arriesgarse a que el lector pase de largo sin verlo.

¿Y entonces,  cuándo sube la atención del lector?

Si usamos frases largas o de extensión media -y más cuando usamos varias seguidas- la manera de capturar inmediatamente la atención del lector es esta: una frase breve.

O dos.

Y mejor aún, al inicio de un párrafo. (Como habéis comprobado 😉 ).

EN LOS RESÚMENES

Todos sabemos lo que es un resumen, ¿verdad? Es cuando describimos en muy pocas frases lo que sucede en un largo período de tiempo para los personajes: “Durante varios meses siguieron trabajando…

Por definición, lo que ocurre en un resumen es poco interesante. Si no, no lo resumiríamos, ¿verdad? Se lo mostraríamos al lector con pelos y señales. El lector intuye esto: es empezar a leer un resumen y su nivel de atención baja al mínimo. Se relaja. “Ahora no va a pasar nada importante, no tengo por qué prestar atención.”

Sin embargo, son muchas las veces en mis talleres que encuentro que los autores incluyen información importantísima en mitad de un resumen, algo así:

Durante varios meses siguieron trabajando, construyendo sus casas, continuando su rutina. La familia empezaba a acostumbrarse a su nueva vida en Glastonbury, a pesar de sus reticencias iniciales. Tras más de dos años, hicieron amigos, compañeros de trabajo, John compró una pistola y la  familia se convirtió en un pilar de la comunidad, apreciados por la mayoría del condado

La mayoría de las veces, esa información pasa desapercibida para el lector, y si luego es esencial para una escena posterior, el lector tendrá que releer, buscando cómo demonios John ha conseguido una pistola para vengarse del granjero.

Y todo tiene que ver con que, en esos momentos, la atención del lector está casi bajo cero.

¿Y entonces,  cuándo sube la atención del lector?

En las escenas. Y, sobre todo, en los diálogos.

Es comenzar un diálogo y la atención del lector sube al máximo. ¿No os acordáis cuando erais pequeños y leíais un libro, buscando siempre los diálogos? 🙂 Pues ese pequeño lector sigue dentro de nosotros. Y no por nada, sino porque sabemos, por intuición, que si un autor incluye un diálogo de personajes (con sus frases, sus gestos) es porque se van a decir cosas esenciales para la historia.

Resumiendo: así va fluctuando el nivel de atención del lector (independientemente de lo interesante del argumento o de lo bien escrito que esté):

nivel-atencion-lector

Un último apunte: por supuesto, un momento en el que la atención del lector está altísima es, siempre, el inicio del relato o el inicio de un capítulo. Ahí le tenéis atrapado. Aprovechadlo. 😉

¿Y vosotros/as, os habíais planteado cuándo está el lector más atento a vuestro texto? Contadme en los comentarios. 

Comments

  1. Pues, de manera intuitiva lo hacía, Diana. No me gusta camuflar lo.importante en una oración subordinada, de esas que parece que no van a terminar nunca, porque pienso, como tú, que pierden y cansan al lector. La clave está en mostrar y contar lo relevante de la manera más clara posible, y jugar con la longitud, como muy bien has explicado, en descripciones y otros temas de menor importancia.

  2. ¡Qué cierto es lo que planteas, Diana! Pocas veces nos paramos a analizar conscientemente este tipo de cosas y vaya que son importantes. ¡Muchas gracias por hacer hincapié en ellas!

    Interesante artículo.

    ¡Saludos!

    1. Exacto, es justo ese tipo de cosa que algunos saben de forma inconsciente, pero está bien dejar clara y sacar a la luz para tenerla en cuenta. Me alegra que te haya servido, un saludo! 🙂

  3. Auria Plaza

    Gracias, ojalá lograra escribir y mantener la atención. Otra cosa que encuentro difícil es aquello de “mostrar” en vez de “decir”.

  4. Pingback: Sumergiendo al lector

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