Todo sobre cómo organizar tu novela en capítulos

Es muy común entre quienes se lanzan a escribir por primera vez una novela que surjan dudas sobre cómo organizarla en forma de capítulos. De hecho, una de las preguntas que más me hacen en mi taller de novela es: ¿Cuántas páginas tiene que tener un capítulo?

En este post, voy a dejar toda la información que necesitáis sobre los capítulos: qué son (y qué no son), su extensión y forma, cuál es la característica esencial que no debe faltar en un capítulo y algunos trucos y técnicas para sacar el máximo provecho de ellos.

¡Vamos allá!

¿Por qué la novela se divide en capítulos?

Todos/as aceptamos que una novela está dividida en capítulos: es lo que siempre hemos leído y conocido pero quizá no nos hemos parado a pensar, ¿por qué es así? ¿Para qué son necesarios los capítulos en una novela?

Bien: a diferencia de un relato corto (que suele tener entre 4 y 8 folios de extensión) cuando nos enfrentamos a una novela estamos hablando de un texto que tiene un mínimo de 75 folios -y eso sólo lo que llamamos “novela corta”- y que puede llegar a más de 200. Es un texto muy largo, que suele ser imposible leer de un tirón.

Así, al igual que los párrafos (como explicaba en este otro post), la división en capítulos ayuda a que el lector asimile la información: crea divisiones en el texto para que esa información llegue en fragmentos lo suficientemente cortos como para ser comprendidos y disfrutados de una sola sentada.

Lo importante del capítulo es que es un trozo de tu historia que -se supone- el lector va a leer de un tirón. Y, probablemente, no leerá el siguiente capítulo hasta el día posterior o unos cuantos días después.

¿Cuál es la extensión adecuada para un capítulo?

A esto tengo que dar una respuesta que no suele gustar nada:

Pues… depende.

Depende de la extensión de la novela completa y depende del ritmo de la novela. Una novela muy corta, en la que la acción avanza muy deprisa (como “Seda”, de Alessandro Baricco) tiene capítulos de una hoja o de dos. Muy cortos. Pero claro, la novela completa no tiene más de 70 hojas (en formato libro).

En cambio, “El señor de los anillos” puede tener capítulos de hasta 10 folios (unas 15 hojas en formato libro). Se trata de una obra de cerca de mil páginas, llena de descripciones, y en la que la acción va avanzando sí, pero se toma su tiempo.

Para una novela de extensión habitual, entre 4 y 8 folios, aproximadamente, estará la extensión más adecuada.

Lo esencial de un capítulo

En cada capítulo de nuestra historia sucederán cosas: habrá personajes que hagan algo, que hablen entre ellos. Habrá descripciones también. Puede que un capítulo sea sólo una única escena: es decir, todo lo que ocurre tiene lugar en el mismo lugar y en un único momento.

Y habrá capítulos con varias escenas (la acción cambiará de lugar, de personajes o transcurrirá el tiempo entre una escena y otra). No hay reglas para esto, depende sobre todo del estilo narrativo del autor o autora.

Ahora bien: sí que hay algo que no puede faltar en un capítulo. Lo esencial en un capítulo -y que no se nos puede olvidar- es que debe ocurrir algo, al menos una cosa, que haga avanzar la trama principal.

DOS EJEMPLOS DE DIVISIÓN EN CAPÍTULOS

Voy a poner dos ejemplos de dos novelas muy conocidas, que han sido llevadas varias veces al cine y, por tanto, aunque no las hayáis leído, tal vez estáis familiarizados con la trama:  “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen y 2el señor de los anillos”, de Tolkien.

En “Orgullo y Prejuicio” tenemos que en los primeros capítulos ocurren estas cosas que hacen avanzar la trama principal:

Capítulo 1: El matrimonio Bennet (padres de Lizzy, la protagonista) hablan de que un caballero soltero, el señor Bingley, ha alquilado una casa cercana a la suya: la madre quiere que tenga la oportunidad de conocer a sus cinco hijas para tal vez casarse con alguna de ellas.

Capítulo 2: El señor Bennet anuncia a su esposa y sus hijas que ya ha ido a visitar a Bingley y van a verlo en el baile en 15 días.

Capítulo 3: en el baile, Bingley baila con Jane muchas veces, hermana mayor de Lizzy e intenta convencer a su amigo, el estirado señor Darcy, de que baile con Lizzy, pero este rehúsa. Como Lizzy le oye rechazarle, se lleva muy mala impresión de él.

Por supuesto, en estos capítulos nos llega mucha más información: conocemos a las cinco hermanas y sus personalidades, así como lo histérica y manipuladora que es la madre. Conocemos a la señora Lucas y a su hija Charlotte (que más adelante será fundamental en la historia para que Lizzy se reencuentre con Darcy), vemos el nivel de vida de los Bennet, de su pueblo, etc…

Pero si se hubiese dedicado un capítulo entero sólo a describir a las cinco hermanas sin que hubiese habido un paso más -uno solo al menos- que llevase a que Lizzy y Darcy se conozcan, el capítulo habría resultado aburrido. Y podríamos perder al lector. Necesitamos tirar del hilo de la trama principal, mover un poco la acción hacia adelante: y así lo tenemos enganchado.

Lo mismo ocurre con “El señor de los anillos”: hay muchísima información en los primeros capítulos sobre la Comarca, el modo de vida de los Hobbits, los vecinos de Bilbo y Frodo y sus amigos, pero en cada capítulo ocurre algo que acerca a Frodo al anillo -y, por tanto, a su futura misión como portador del anillo.

Capítulo 1: Bilbo Bolsón da una fiesta y decide abandonar la Comarca y salir de viaje, legándole todas sus posesiones a su sobrino Frodo. Entre ellas, hay un misterioso anillo, encontrado por Bilbo años antes en una aventura, que, entre otras cosas, puede hacer invisible. Gandalf, el mago, viejo amigo de Bilbo, decide averiguar cosas sobre él.

Capítulo 2: Ha pasado mucho tiempo. Gandalf regresa y le habla a Frodo del anillo, cree que puede ser algo importante. Hacen una prueba y, efectivamente, se trata de un anillo del Señor Oscuro, con mucho poder, pero maligno. Deciden que Frodo partirá a Rivendel para hablar con los elfos y decidir qué hacer con él, y su fiel amigo Sam le acompañará.

Capítulo 3: Frodo se toma su tiempo, pero finalmente parte, en compañía de Sam. Cuando abandonan la comarca, tienen un encontronazo con un jinete negro, muy siniestro, que está a punto de atraparles. Pero en ese momento aparecen unos elfos y el jinete desaparece. Los elfos le dan información sobre Bilbo y sobre el lugar al que se dirigen.

Como veis, cada capítulo (estos, mucho más largos que los de “Orgullo y prejuicio”) el personaje avanza hacia su inexorable destino: en encuentra con el anillo; se decide que debe llevárselo; se encuentra con otros que lo desean…

¿Cuántos capítulos debe tener una novela?

De nuevo, la otra pregunta del millón: también depende, de la extensión de la novela, de los capítulos… Pero, ¿sabéis qué? No es importante. 

Si alguien se compra una novela larga ya se imagina que habrá muchos capítulos en ella. Y viceversa: en una novela corta, suele haber menos. No es un tema que deba quitarnos el sueño: si hay que preocuparse por algo, mejor preocuparse porque los capítulos sean entretenidos y emocionantes y arrastren al lector, de uno a otro, hasta el glorioso desenlace.

Técnicas profesionales para escribir grandes capítulos: 

Os dejo, para terminar, unas cuantas técnicas que podéis probar a usar en vuestros capítulos (al menos en algunos) y que pueden conseguir que ayuden a vuestras novelas a ser más interesantes. Tomad nota:

1/ Empezar in media res

“In media res” es una expresión del latín que significa, “en mitad de la cosa” y se emplea cuando una historia se inicia en mitad de una escena -o incluso en mitad del argumento o en mitad de un diálogo.

Las novelas clásicas suelen empezar los capítulos con largas descripciones de los lugares y los personajes que tienen lugar en la escena que toca, pero en literatura moderna y contemporánea esto no tiene por qué ser así. Empezar “in media res” da mucha agilidad a un capítulo, e incluso intriga, ya que el lector se pregunta: “Un momento, ¿qué ha pasado? ¿Cómo hemos llegado aquí?” Y, lógicamente, según avanza la acción, las preguntas se van respondiendo.

Por ejemplo, Anne Tyler, en su fabulosa novela “El turista accidental” comienza así el capítulo 7:

-Cuando yo era pequeña-dijo Muriel- los perros no me gustaban nada y los otros animales tampoco.Creía que me leían el pensamiento. 

En el capítulo anterior, Muriel ha tomado el trabajo de entrenar al perro de Macon y, cuando terminaba el capítulo ella le decía que vendría varias veces por semana. Empezando “in media res” nos ahorramos muchas explicaciones y vamos directo al grano. No es necesario explicar que es otro día, que Muriel ha venido a entrenar al perro, que se han puesto a hablar… todo eso se da por sentado. El lector es inteligente y lo deduce. Y, así, empezamos y ya estamos en mitad de la acción y el capítulo es mucho más ágil.

2/ Separar las escenas

Decíamos antes que una escena es un trozo de la acción que tiene lugar en un mismo sitio y en un único momento. Si cambiamos el lugar, es otra escena. Si nos saltamos una noche y estamos, de repente, en “el día siguiente”, es otra escena, porque estamos en un momento diferente de la historia.

Muchos escritores que empiezan no saben cómo separar esas escenas y hacen que una escena dure un capítulo entero. Pero eso puede ralentizar mucho el ritmo de la novela.

Podemos incluir diferentes escenas en un capítulo: de hecho, eso lo agiliza y lo enriquece. Basta con empezar el siguiente párrafo con alguna indicación de que ha pasado el tiempo, o de que están en otro lugar, así:

Muriel agitó los dedos de la mano en señal de despedida y luego se alejó traqueteando hasta un coche aparcado -un sedán gris, antiguo. Cuando se deslizó en su interior y cerró de un portazo, el motor carraspeó y traqueteó antes de ponerse en marcha. Macon meneó la cabeza y volvió a la casa. 

Entre el miércoles y el jueves, Macon estuvo paseando a su perro (…)

Otra opción puede ser dejar un salto de página (una línea completa en blanco) entre una escena y otra. Ambas opciones son usadas por los editores, así que, finalmente, separar o no con un salto de línea depende más bien de la decisión editorial.

En cualquier caso, siempre es bueno que en la primera frase de la siguiente escena dejemos claro que hemos cambiado de lugar (“Cuando llegaron…”, “En la casa de David…”, “Aquella tienda olía raro…”) o de tiempo (“A la mañana siguiente…”, “Tres días después…”, “No pasó mucho rato hasta que…”

3/ Terminar con un cliffhanger

Este término viene del mundo de guión de series, en EEUU. Significa literalmente “colgado de un precipicio” y define los finales de esos episodios de serie en los que una acción muy impactante queda sin resolución.

Por ejemplo, entra el detective y dice:

-Ya tenemos la prueba final. Sabemos quién es el asesino.

Fin del episodio

¡Literalmente te muerdes las uñas por saber qué pasará en el siguiente episodio! En el caso de una novela, esa técnica puede hacer que el lector no deje de leer y vaya pasando de un capítulo a otro sin poder detenerse.

El truco es ese: comenzar una acción que es esencial en la trama y dejarla sin resolver al terminar el episodio o el capítulo. Claro que puede que en el siguiente episodio esa prueba, en realidad, no fuese la definitiva y ese no fuese el asesino… ¡pero no importa! Ya te han tenido enganchado un episodio (o un capítulo) más y no puedes dejar de ver o de leer. Es una buena técnica que se puede utilizar también en los capítulos de las novelas.

¿Sigues teniendo dudas sobre la escritura de capítulos? Pregúntame en los comentarios. 🙂
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Comments

  1. Muy interesante, Diana.
    La división por capítulos es un tema importante para mí. Suelo decidirlo cuando ya tengo toda la estructura hecha y desde una vista panorámica de la novela.

    1. Pues es buena idea como mínimo hacer un repaso al final, como parte de la revisión de la novela, sin duda. Un saludo!

  2. Elena

    ¡Gracias Diana!
    Estoy a punto de empezar mi obra más complicada. He tardado tiempo en informarme sobre el espacio, la vida y actitud que deberán tener mis personajes y su historia antes de escribir la novela. Y ahora…el problema es que tenía toda la trama pensada, pero no sabía por dónde empezar. Gracias a este post me ha surgido una idea de cómo hacerlo

  3. Julieta

    ¡Gracias! Estaba trabadísima con una escena… No había vuelta, la empecé y borré 3 veces ya. Creí que la del problema era yo. Pero voy a intentar eso de “in media res”!!! Es que de todo lo que borré no era el punto de la escena si no todo el preámbulo!!!
    Gracias, gracias!!! Tengo fe en que me va a dar resultado !!!!

    1. Estupendo, Julieta, me alegra que el post te diera ideas de cómo reconfigurar el capítulo. Un saludo y adelante con esa novela 🙂

  4. Rodrigo Juri

    Dices que los capítulos deben hacer avanzar la trama, ¿pero que pasa si creo necesitar un capítulo flashback, es decir, usar uno o un par de capítulos para contar la historia previa de algún personaje? Pienso, por ejemplo, en Exodo de León Uris.

    1. Hola, Rodrigo: aunque no lo parezca, los capítulos en flashback también ayudan a avanzar la trama de la historia. Si se incluyen, suele ser porque, en ese momento de la historia, aportan una información necesaria para el lector y para que el conflicto se complique más (o empiece a resolverse).
      Por ejemplo, en el mismo “Orgullo y prejuicio”, conocemos por medio de una carta de Darcy, en flashback, la clave de su enemistad con Wickham. Eso sirve al lector (y a Lizzie, la protagonista) para ver que habíamos juzgado mal al personaje de Darcy, y es un paso fundamental en el enamoramiento entre ambos -ella se deshace de alguno de sus prejuicios y así se abre la posibilidad de que se enamore de él, como más adelante sucederá.

      Una cosa es el orden cronológico de los acontecimientos, y otra, el orden dramático, y este siempre debe ir avanzando (aunque el tiempo de la historia vaya adelante y atrás). A ver si lo explico más tranquilamente en otro post completo,
      un saludo!

  5. Qué buen post, Diana!! Muchas gracias por aclararme tanto. Me has ayudado a poner nombre a recursos que ya utilizaba y me has mostrado alguno nuevo que, si bien he leído en centenares de novelas, no había caído en él para aplicarlo en la que ahora mismo estoy escribiendo.

    ¿Crees que es mejor hacer un esquema general de todos los capítulos a modo de borrador antes de lanzarnos a escribirlos, o ves suficiente hacer un borrador de algunos e ir incorporándo nuevos a medida que se avance?

    1. Ambas opciones son posibles. Yo soy más de tener un esquema claro de la novela de principio a fin, pero hay personas que prefieren no tener claro cómo va a terminar su historia. En ese caso, la segunda opción es posible también… claro que hay que tener claro que, si no tienes completamente delineada la escritura por capítulos, probablemente según vayas avanzando la novela tendrás que reescribir más, e ir haciendo cambios para que cuadren con lo nuevo. Es más trabajo de reescritura, pero es una opción también.
      Abrazos y espero que vaya avanzando estupendamente esa novela! 🙂

  6. David Alvarez Vásquez

    Hola que tal Diana. Me gustan tus consejos literarios; me servirá mucho para continuar escribiendo mi primera novela romántica juvenil. Gracias y saludos desde Lima.

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