Cómo aprender de una (mala) crítica: Yes, we can.

Si llevas algún tiempo escribiendo y te has decidido a salir a la luz, antes o después llegará ese temido día: el día en el que alguien leerá lo que escribes y no le gustará. O, peor aún: te dirá que algo falla en tu escrito.

Glub.

Todos/as hemos pasado por eso. Es inevitable. Primero, porque no puedes gustarle a todo el mundo. ¡Qué más quisieras! Pero el planeta está lleno de personas muy diferentes a ti y que, sencillamente, no van a conectar con lo que escribes.

Segundo, y más importante, porque no somos perfectos. Sólo somos seres humanos en proceso de aprender y mejorar -en la escritura, y en todos los aspectos de la vida. Sí, yo también. Y los/as escritores/as consagrados. Ellos también.

Nadie lo sabe todo sobre escritura ni es perfecto escribiendo. Siempre hay margen de mejora, y errores -mayores o menores. Por lo que cualquiera, hasta los más conocidos autores y autoras, puede recibir en algún momento una mala crítica.

Siendo este como es un oficio solitario, en el que creas algo a partir de la nada y en el que -si eres como yo- dejas mucho de ti mismo en tus escritos, lo más probable es que una mala crítica duela. Aunque al momento te rías de ella o le quites importancia. (¿Te suena?)

REACCIONES COMUNES  QUE CONVIENE EVITAR

Una de las reacciones más típicas es desechar la crítica: 

  • Desacreditando al que te la ha hecho (“no sabe de qué está hablando”, “no ha entendido mi obra”)
  • Echando la culpa a circunstancias externas que no tienen nada que ver  con tu talento (“Es que el tipo ha debido leer mi texto cuando estaba cansado”, “no encajaba en su estilo”)

Es una reacción normal, ya que tu ego se ha sentido dolido, y alejar eso que le ha hecho daño puede aliviarte y ayudarte a recuperar, en cuestión de segundos, tu auto-estima. El problema con esto es que no aprendes. Nada. De la crítica.

Y se puede. (Más abajo veremos cómo, lo prometo)

La otra reacción más común es tomarse la crítica como algo personal, como un ataque a nuestro talento.

  • Flagelándote como Don Música, aquel personaje aquel de Barrio Sésamo -guiño a los que seais de mi generación 😉 – que tocaba mal el piano y gritaba “¡Nunca lo conseguiré!”  (“No hago nada bien”, “No voy a aprender a escribir”)
  • Y hay quien se echa a llorar amargamente sobre la almohada decidido a abandonar la escritura (“No tengo talento”, “No sirvo para esto”)

Y no, la crítica (al menos el 99% de los casos) no es personal, no tiene que ver contigo ni con tu talento. Sólo es… alguien que te dice que se puede hacer mejor. Y a veces con muy buena intención.

El problema de esta actitud de flagelarse o deprimirse es que estás apaleando tu ego ya herido y eso puede ser malísimo para tu auto-confianza. E incluso puede que abandones la escritura.

En vez de eso, ¿no es mejor buscar la forma de aprender de esa crítica? Pensad que lo importante es tomarse una crítica en la medida justa, y buscar la manera de sacar algo bueno de ella.

Ahora vamos a ver cómo. (¡por fin!)

CÓMO APRENDER DE UNA MALA CRÍTICA

Ojo: con “mala” me refiero a que a alguien no le ha gustado tu texto o le ha encontrado algún defecto, pero siempre hablo de críticas constructivas.

En ningún caso hablo de críticas destructivas, que son las que van al insulto fácil y genérico (“esto es un asco”, “no tienes ni idea de escribir”) y no te especifican claramente qué es eso que no les ha gustado.

Una crítica constructiva, en cambio, siempre es educada, no utiliza insultos ni degrada al autor, y, además, te dice concretamente qué ha fallado.

Vamos a ver cómo podemos aprender de ella.

numero-1Imagina que te han hecho una mala crítica.

Por ejemplo, te han dicho que “tu personaje no es creíble” o que la segunda mitad del relato “se hace aburrida” o que “escribes con frases muy largas” y el lector se perdía. O que el principio no tiene fuerza. Lo que sea.

Lo que sea, siempre que te hayan dicho algo negativo -pero concreto.  (Y si no ha sido concreto, le puedes pedir a la persona que te señale en el texto dónde cree que está el fallo)

Lo peor que podemos hacer -y que, a veces, es una primera reacción inevitable- es darle vueltas, o”comerte el coco”, pensando si esa crítica tiene fundamento o no.

Ya sé, ya sé, a veces es inevitable. Pero la cuestión es que entonces reaccionarás como comentábamos antes: o te pondrás a la defensiva (“Esta crítica no tiene fundamento: no ha entendido mi obra”) o te flagerarás (“Nunca aprenderé”). Y eso no ayuda.

Entonces, el siguiente paso es:

numero-2Tranquilicémonos y apuntemos lo que la crítica nos está señalando…como si tuviera base.

“¿Cómo?” “¿Qué?” “¿Y si es algo absurdo?” “¿Y si no tiene base ninguna?”, ¿Y si me la ha hecho alguien que me odia o me tiene envidia?” – Casi puedo oíros.

Pero seguidme la corriente un poco, por favor. En este segundo momento (cuando se os haya pasado el berrinche o el enfado de haber recibido la crítica) lo que haremos será suponer que la crítica tiene base. Aunque no la tenga.

Sí, me habéis leído bien: vamos a dar la crítica por válida, lo sea o no. O fingimos que la tiene, si hace falta.

Y después, nos vamos a hacer esta pregunta:

numero-3Si esta crítica tuviese base, ¿qué tendría que cambiar en mi texto para que fuera mejor?

Y ya está. Fuera dramas. Fuera personalización. Simplemente, basta pensar: Muy bien, ¿cómo podría mejorar mi texto haciendo caso de esta crítica?

No importa si tiene razón o no. Lo que importa es que la vamos a usar para mejorar nuestro texto.

Si cogemos los ejemplos del principio, tal vez podríamos trabajar un poco más al personaje. Eso no puede ser malo, ¿verdad? Sólo puede ser bueno para la obra. ¿Por qué no aprovechar que nos han hecho esa crítica y hacerlo? O quizá podemos repasar la redacción e intentar que algunas frases sean más cortas (en mi experiencia, eso suele ser bueno casi siempre también).

O podemos buscar algo más impactante -o mejor redactado- para el inicio, o trabajar cómo mejorar el ritmo o la tensión dramática de la segunda parte. ¿Qué puede haber de malo en ello? Al contrario: la crítica nos ha dado una excusa para mejorar esos momentos de nuestra historia, poco importa si tenía razón o no.

Y dado que siempre se puede mejorar algo… ¡Usémosla!

Sólo añadiría una excepción: si la persona que te hace la crítica te dice claramente que él/ella no lee mucho, o que no lee ese género o tipo de historia, o que le gustan los autores de un estilo muy diferente. En ese caso, puede tener que ver con el gusto de esa persona. Pásale tu texto a otras y lo compruebas. O, como mínimo, recoges más críticas que te pueden servir para mejorar más. 

¿Y vosotros/as? ¿Cómo os tomáis las críticas? ¿Creéis que podríais aprender de ellas? Contádmelo en los comentarios 🙂 :

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Comments

  1. Siempre que sean respetuosos las llevo bien, es más, las agradezco. Las incorporo a mi aprendizaje para crecer. No me molesto porque es para mejorar. Además, leo bastantes críticas creativas de otras novelas. Se aprende de las críticas más que de los halagos.

    1. Cuánta razón tienes en tu última afirmación, Charo: por supuesto, se aprende mucho más, si somos capaces de no ponernos a la defensiva y aprovecharla.
      Un saludo afectuoso 🙂

  2. Susana Martínez Puentes

    Hola: Pues sí, yo acepto las críticas, creo que ayudan a mejorar, Por el contrario, son los halagos los que me hacen dudar de si voy por el buen camino.. Por supuesto se agradecen pero casi siempre pienso que no son tan sinceros como una crítica constructiva. Un saludo.

    1. Pues también los halagos hay que saber aceptarlos… ¡y creértelos! ¿Por qué no van a ser sinceros? Tal vez tendré que escribir otro artículo sobre esto, porque a veces tiene que ver con la baja auto-confianza.
      Ánimo y a seguir escribiendo 😉

  3. Héctor Del Valle

    Hola Diana. ¿Y no sería mejor que, si por ejemplo, critican a tu personaje, pedir unas cuantas opiniones más antes de hacer algún cambio? Porque podrías estar cambiando algo que lo hacía único, y que a esa persona en específico no le gustó, pero que al resto les parece genial ¿no crees?

    Por otra parte, tu artículo me pareció maravilloso. Yo tengo mucho que aprender sobre aceptación de críticas, ya que mi ego me dice que soy el amo de las letras y que desde Cervantes no había nacido un escritor igual (bueno, no tanto, hasta mi ego conoce mis limitantes), y por ello me tomo las cosas personales.

    1. Hola, Héctor: por supuesto, puede ser una buena práctica, si te quedan dudas. De todas formas fíjate que mi recomendación sería, en todo caso, ver cómo puedes aprovechar esa crítica para mejorarlo… siempre bajo tu criterio, por supuesto. Con lo que se supone que, hagas lo que hagas a partir de esa crítica, para ti debe sonar a mejora.
      Pero vamos, como comentas, también se le puede preguntar a más gente… sólo que eso rompe el espíritu. No se trata de intentar saber si esa crítica tiene razón o no (eso va a provocar que nos comamos el coco con si somos “buenos” o “malos”, y no es el objetivo) sino de ver la manera de aprovecharla (tenga razón o no) para mejorar tu escrito.
      Un saludo afectuoso!

  4. Lucia Paez

    He recibido criticas respecto a mi forma de escribir, pero por ahora, ninguna ha sido mala, al contrario, varias personas me han dicho que si me dedico a la escritura podría llegar a ser muy buena. Sin embargo, si me ha pasado tener miedo de publicar lo que hago por temor a las criticas, pero ese temor quedó atras gracias a uno de los post que hiciste de perder el miedo a publicar tu trabajo. Ahora escribo con mas frecuencia y lo publico sin miedo.

  5. Jo

    Exacto, una vez me dijeron que el principio no le atraía, que mi historia no tenía “eso” que debe tener una historia para que le guste, me enojé enseguida, pero después me di cuenta que tenía razón, y lo que hice fue empezar con una escena más “atrayente” que va casi al final y volver al inicio luego.

    1. De todas formas, esa crítica tampoco era muy constructiva, ya que no te supieron decir exactamente qué les parecía que faltaba en tu historia (podían ser miles de cosas). Y, aun así, lograste sacarle algo positivo, ¡estupendo! Felicidades, Jo, desde luego, esa es la mejor actitud.
      Un saludo afectuoso

  6. Las críticas me dan igual. Ambas, malas o buenas. Escribo para crear, para jugar con lo creado, para viajar o soñar, escribo para aprender de mis personajes, de lo viajado o de lo soñado. ¿Acaso pensamos mucho en lo que nos digan de nuestros viajes, de nuestros sueños o de nuestros juegos?

    Si eres capaz de crear y de hacer que lo que produce tu mente pase por tu corazón antes de llegar a tu pluma… Entonces que importa lo que digan. Has hecho algo grande, CREAR.

    ¿es bueno? ¿es malo? ¿ni fu ni fa? Es tuyo y punto. Es una creación tuya, un trozo de ti.

    En el colegio nos dijeron que teníamos la nariz gorda, la voz de pito, cuatro ojos, o frente ancha… Pero estamos aquí porque nos defendíamos demostrando que eramos los mejores en otra cosa.
    Con lo que escribimos pasa lo mismo, aprendemos a defendernos escribiendo aún más y mejor, pero sobre todo más.

    1. Hola, Marck, parece una buena actitud. Pero, sin embargo, fíjate que las críticas se pueden usar también para aprender… si las rechazamos de plano, si “nos da igual” lo que nos digan, perdemos una buena herramienta para mejorar como escritores. Una cosa es no dejar que te amarguen, pero creo que tampoco hay que llegar al extremo de desestimarlas por completo.
      Un saludo y que vayan bien tus escritos!

  7. Marck

    Si, eso lo primero. Aprender de las buenas y sobre todo de las malas.
    😉

  8. Emma

    Aceptar las críticas y tomarlas como motor para mejorar no es tarea fácil; tu ego ha sido zarandeado y hay que estar fuerte para enfrentarse a ciertos comentarios. Si lo logras, habrás crecido como escritor, como escritora. Ahora sólo queda saber agradecer esas críticas a quién sólo pretende ayudarte.

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