Cómo escribir con los 5 sentidos

Este es uno de los toques maestros que pueden dar un salto cualitativo a vuestra escritura. Realmente es algo muy sencillo, una vez se tiene en cuenta, pero la mayoría de la gente que escribe ni siquiera se detiene a pensar en ello.

Veo constantemente en los relatos y novelas de mis alumnos en los talleres textos bien redactados, incluso con personalidad, que olvidan que la naturaleza nos ha dotado de cinco sentidos para percibir la vida… y, por tanto, no los usan en sus escritos.

¿A qué me refiero exactamente?

Vamos a ver un ejemplo:

Cuando Enrique y yo llegamos a la playa el mar apareció ante nosotros: sereno pero salvaje, con grandes olas alegres que rompían en la arena una y otra vez, en una melodía de ritmo ancestral e hipnótico. A lo lejos, unos chicos jugaban con un balón y gritaban “pásamela, aquí”.

Hemos llegado-me dijo Enrique.

Aquí estamos-confirmé. Y sonreí“.

¿Qué tal? ¿Habéis podido imaginar bien la escena? ¿La habéis visto en vuestra cabeza como si fuera una película? Seguro que sí. El texto tiene bastantes imágenes (señaladas en azul) y sonidos (señalados en rojo), gracias a los cuales vemos y oímos lo que pasa en la historia. Tenemos lo básico para entender la trama y disfrutarla.

Pero… a veces lo básico puede quedarse un poco corto.

¿Cómo podría mejorarse este texto? Bien, para describir lo que ocurre, si os fijáis, sólo hemos usado dos de los cinco sentidos que tenemos -y que son los que utilizan sin cesar todos los escritores que empiezan:

  • La vista: Hemos visto el mar, las olas rompiendo, los chicos jugando con el balón y a la protagonista sonriendo…
  • El oído: Hemos oído el rumor rítmico de las olas, los chicos gritando “pásamela” y los personajes que hablaban el uno con el otro.

Pero, recordad, ¡tenemos cinco sentidos! Y todos, sin excepción, se pueden usar en narrativa, haciéndola más rica, más precisa, más emocionante.

¿Cuáles son los tres sentidos que suelen faltar en la mayoría de los textos de los escritores/as que empiezan?

  • El olfato: aunque no lo parezca, los olores son extremadamente importantes en nuestras vidas. Nos avisan de la presencia de personas, animales o máquinas (el humo de los coches), nos hacen disfrutar plenamente de alimentos, paisajes o personas (el olor de la lluvia, los árboles o las flores; el perfume de una persona o su olor personal e inconfundible). E incluso nos puede salvar la vida, avisándonos de un escape de gas o del mal estado de un alimento. Y, por otro lado, nada como un olor para retrotraernos a momentos y recuerdos del pasado.
  • El gusto: no es tan esencial para nuestra vida, pero igualmente la enriquece y podría también enriquecer nuestros textos, en especial en los momentos en que describimos comida y también las escenas íntimas. Por no hablar de otros momentos: ningún lector de Agatha Christie olvidará que el arsénico tiene sabor a almendras amargas.
  • El tacto y las sensaciones táctiles: son los grandes olvidados entre los sentidos a la hora de escribir, pero absolutamente necesarios para la vida -y para la literatura. A través de la piel percibimos muchísimas cosas: la tersura, suavidad o rugosidad de las cosas (una tela, el tronco de un árbol, otra piel), el frío y el calor, el viento, la lluvia y otros elementos… ¿Cómo podemos olvidar todo esto a la hora de escribir, para disfrutar plenamente nuestra historia?

Así, en el texto de antes de la pareja que llega a la playa, podríamos añadir el olor fuerte del océano y las algas, el sabor salado del aire, el calor picante del sol y el viento húmedo, haciendo chocar arena fina contra la piel.

¡Ojo! No se trata de introducir elementos de estos tres sentidos en todo momento ni a lo largo de todo el texto: cada escritor/a tiene su propio estilo. Los hay que son muy escuetos a la hora de dar datos y detalles de ambientación de la historia, y otros/as se extienden durante párrafos.

Mi intención con este post es, simplemente, recordaros que existen para que podáis utilizarlos en la medida en que encajen dentro de vuestro estilo. Si no sois de descripciones largas, introducir uno o dos elementos de estos tres sentidos cada folio de vuestra narración ya estará estupendo y servirá para darle ese broche de oro que haga que vuestro texto brille.

¿Y vosotros/as? ¿Usáis los cinco sentidos en vuestros textos? Comprobadlo ahora y me contáis en los comentarios 😉

Os dejo un preciso extracto de “El cuarteto de Alejandría” de Lawrence Durrel, un maestro en el uso de los cinco sentidos en literatura. Concretamente del cuarto libro, “Clea”:

Tomamos la blanca curva de la Explanada, con sus toldos flameantes. ¡Cuántas veces habíamos recorrido en el pasado aquella misma calle para ir a visitar al viejo, en sus destartaladas habitaciones de Tagwit street!

-Clea,  ¿adónde diablos vamos?

-Espera y verás.

¡Recordaba al viejo con tanta claridad! Me pregunté si su raído fantasma rondaría siempre por aquellos lóbregos cuartos, silbando al loro verde  y recitando: “Taisez-vous, petit babouin”. Cuando doblamos a la izquierda y entramos en el hormiguero de la ciudad árabe, en sus calles sofocantes por el humo de las hogueras de escoria, el potente y especiado olor a carne asada, a pan recién horneado en las panaderías, sentí en mi brazo la presión de la mano de Clea

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Comments

  1. Mayte

    Hola, Diana.

    Estoy al corriente de tu blog por todos los medios posibles, ¡y me encantan todos los consejos que das! Incluso fui a uno de tus talleres de Mil ideas para escribir, en Sevilla.

    Estoy teniendo un verano bastante productivo en cuanto a escritura, pero junto con la escritura, me han surgido algunas dudas que quizás podrían ser interesantes (respecto a novelas de ficción):

    1. ¿Cuál es la función exacta del prólogo y del epílogo? Me puedo hacer una idea por lo que leo, pero me gustaría saber algo de base para poder mejorar la técnica.

    2. Cuando escribimos una novela o relato en primera persona, también debemos escoger el tiempo en el que el personaje o personajes narran no ya una escena concreta, sino la novela entera. ¿Qué es lo más recomendable en este caso? No me refiero en cuanto al tiempo verbal que se puede usar, que eso depende más del escritor o del tipo de historia, sino en cuanto a evitar la mezcla de tiempos verbales). Porque, por ejemplo, si un personaje transmite lo que siente en presente, tal y como le van ocurriendo los acontecimientos, es fácil mezclar tiempos verbales cuando está recordando algo del pasado, o cuando lo que narra ha ocurrido inmediatamente después de lo que él o ella tiene en la mente, ¿no?

    No sé si me he explicado con esta última cuestión, jeje. Espero tu respuesta si quieres.
    ¡Muchísimas gracias! ¡Y a seguir escribiendo! 😉

    1. Hola, Mayte, ¿qué tal? Ahora mismo no te pongo cara (¡he impartido cuatro de esos cursos y sólo os vi un rato!) pero a ver si coincidimos en otra ocasión.
      Si te parece, lo que voy a hacer es anotar tus dudas y preparar más adelante algún post para contestarlas. De esta forma, otros lectores del blog también pueden beneficiarse de las respuestas. Un abrazo y nos vamos viendo por aquí 🙂

      1. Mayte

        Sí, me parecen dudas interesantes como para dedicarles el espacio que se merecen. Y no te preocupes, no esperaba que me pusieras cara, jeje.

        Muchísimas gracias por tu dedicación. ¡Un abrazo y nos seguimos leyendo!

  2. laura estela peretti

    Muy bueno el artìculo.¡¡Gracias!

  3. Saludos Diana,

    He pasado por tu blog en diferentes ocasiones, y siempre lo encuentro fresco, fácil de entender y sobre todo útil.
    Esta entrada en particular me hizo sonreír. Ya que soy defensora absoluta de usar los cinco sentidos, y quizá hasta el sexto. Hace un par de semanas, le he dado el mismo consejo a una persona en un video de Youtube. Ella consultaba sobre una frase que escribió. Y noté de inmediato que no usó ni uno solo de los sentidos. Así que se la “transcribí”, haciendo uso de los cinco e hice incapié que no debe de usarlos , tal como tú aconsejas, en cada frase; sino cuidadosamente dosificadas en la narrativa.

    Así que viniendo de una profesinal como lo eres tú, me siento muy respaldada de continuar usando este método de escritura. Cada noche (con un lector electrónico) escucho y leo mis propios escritos; ayer, por casualidad, he notado que en una parte de la escena usé todos los sentidos. Otras veces, buscaba más esos errores ortográficos, de tipeo, gramaticales o de estilo y después de revisarlo por una veintena de veces, los noté de forma consciente. Creo que si presto más atención a lo que escribo, descubriré más seguido que sí hago uso de los sentidos. Como escritores, debemos involucrarnos en lo que deseamos transmitir, explorar más allá de la letra escrita, lo que significan las palabras y las emociones que estas pueden provocar.
    Creo que porque “sufro” de sinestesia, me hace ser más sensible a esto, ya que las palabras para mí, son imagenes muy vívidas, tienen olor y a veces sabor.

    Y siendo así, ya te imaginarás cuánto has provocado gratamente en mí. Saludos cordiales.

    1. Pues estupendo entonces! Sí, desde luego, ibas bien encaminada, y si eres especialmente sensible a los sentidos, como comentas, sin duda es una “ventaja” (entre comillas) a la hora de escribir. 🙂 Un saludo y que vayan bien a esos escritos!

  4. Fabián López

    Hola, Diana. Regularmente leo lo que públicas, algunas caos en particular me parecen bastante interesantes y nutritivas, sin embargo siempre tengo en mi boca el desazón de que para la escritura las reglas son como la la filosofía para el poeta; sólo un medio de tecnificacion pero por el cual se pierde la esencia de la misma. Sólo quería comentar eso, de igual forma me gustan tus post. Saludos desde Colombia.

    1. Hola, Fabián: eso mismo podría decirse de todas las disciplinas artísticas y, sin embargo, por ejemplo, grandes pintores como Miguel Ángel o Picasso estudiaron con maestros y aprendieron todas las técnicas… incluso aunque luego las rompieran (no se pueden romper con sentido si no se conocen y se comprenden). Grandes escritores como Hemingway, Raymond Carver y hasta Jack London asistieron a talleres de escritura.
      Rechazar estudiar técnica artística en escritura es como un pintor que se niega a ir una clase de dibujo: renuncias a algo que podría facilitarte mucho el camino y abrirte muchas opciones. Es un argumento que he escuchado muchas veces, pero la técnica no son mandamientos, son herramientas que aprendes y luego usas si quieres, como quieres y cuando quieres.
      Lo digo con conocimiento de causa, pues después de dar clases de escritura creativa durante cerca de 20 años a más de mil personas, he sido testigo, una y otra vez, de cómo avanzan con ellas.
      Un saludo afectuoso

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  6. alberto

    Reitero mis agradecimientos Diana: Todo lo que posteas es de una increíble utilidad. Este en particular, es invaluable. Con palabras podemos manifestarnos; determinadas sensaciones son difíciles de explicar. Los aromas de la cocina de mi abuela; el característico olor de las aulas donde se utilizaban tizas; el perfume de mi abuela, o el sabor de sus salsas; el color de los ojos de los ansiamos; el rumor de los niños. Estar abierto a sentir el sol sobre la piel; sentir una caricia con frio, o con calor. Todo influye en un buen texto. Gracias Diana, es muy valioso lo que aprendemos; tambien lo que recordamos de lo ya aprendido.

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  9. Estupenda interpretación de los sentidos. En la novela que estoy escribiendo (casi finalizando) me he enfocado mucho en el olfato y la vista. Es curioso porque hasta que no me he puesto con ello no me he dado cuenta de lo difícil que resulta a veces describir los olores. Gracias por tus enseñanzas.

    1. Cierto, como no nos paramos a usarlos, luego nos cuestan más. También las sensaciones táctiles pueden ser muy interesantes de explorar… con lo que las usamos en la vida diaria y luego en literatura aparecen muy poco. Un saludo, Luisa 🙂

  10. MªGraia Jimenez Loreto

    Qué Extraordinario Diana, es un verdadero placer leer y aprender todo lo que escribes y nos enseña, desde hoy tendré muy en cuenta lo que acabo de leer. ¡Muchas gracias por DAR TANTO¡¡¡.

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