¿Cuándo es correcto o incorrecto el “de que”? El truco definitivo para saberlo

Qué feo suena cuando alguien escribe un “de que” incorrecto, ¿verdad? Y justamente por eso, muchas personas eliminan automáticamente todos los “de que” cuando, en realidad, algunos son correctos. Y esa falta ortográfica duele tanto a los ojos como la primera.

Pero, ¿cómo saber cuándo el “de que” es correcto o incorrecto? Resulta que hay un truco muy sencillo.


Aquí tenemos unos ejemplos de “de que” usado de forma incorrecta, la falta más fácil de detectar:

  • Me llamó la atención de que no me dijera que venía en coche–>LO CORRECTO ES: Me llamó la atención QUE no me dijera que venía en coche.
  • Pensé de que era extraño –> LO CORRECTO ES: Pensé QUE era extraño

Y aquí, dos ejemplos donde el “de que” es correcto (y mucha gente lo elimina):

  • Me di cuenta que era demasiado tarde—> LO CORRECTO ES: Me di cuenta DE QUE era demasiado tarde
  • Me acordé que tenía una cita con el dentista—> LO CORRECTO ES: Me acordé DE QUE tenía una cita con el dentista

Este es el truco para saber cuándo el “de que” es correcto y cuándo no:

Sustituye todo lo que haya detrás del verbo por la palabra “ALGO”. Si te suena bien sin necesidad de añadir un “de” antes del “algo”, es que el verbo NO necesita un “de que”.

Fíjate qué fácilmente se detecta así:

EJEMPLO 1: “de que” incorrecto

Pensé de que era extraño  —> Pensé ALGO.

Perfecto, ¿verdad? El verbo “pensar” no necesita un “de”, ya que se piensa “algo”, no “se piensa de algo”. Por lo tanto, al añadir el objeto directo lo correcto será: “Pensé que…”

Otros verbos que a veces causan confusión pero que NO necesitan “de que”:

opinar algo, decir algo, comentar algo, considerar algo, temer algo, intuir algo, recordar algo…

 

EJEMPLO 2: “de que” correcto 

Me di cuenta que era demasiado tarde  —> Me di cuenta ALGO

¿A que no tiene sentido esa frase? En cambio si decimos “Me di cuenta DE ALGO” ya suena bien. Eso nos da la pista de que el verbo de esa frase (una perífrasis verbal) es DARSE CUENTA DE y, por tanto, cuando añadamos un objeto directo, muchas veces tendremos algo como “Me di cuenta de que…” y es completamente correcto.

Otros verbos que necesitan “de que”: Acordarse de algo, alegrarse de algo…

Comments

  1. Sheny Quiñonez

    Gracias me gustó mucho, espero aprender más de ustedes.

  2. Araceli Miranda

    Hola Diana, hay un pequeño error en el donde de que es correcto. No se visualiza la diferencia en el ejemplo “Me acordé que tenía una cita con el dentista”.
    Gracias

  3. C. F. Durá

    ¡Qué artículo tan práctico! Espero que mucha gente lo lea y lo aplique porque es un fallo que me pone especialmente nerviosa. Seguro que yo cometo muchos otros sin darme cuenta, por desgracia.
    Saludos.

  4. KMarce

    Primera vez que te leo Diana, interesante y práctico artículo.
    Hay una frase muy común en la región de México, la cual se ha extendido, creo que por todo el itsmo. Y es una frase de cortesía:
    No hay de qué.
    Es tan coloquial, cotidiana y un modismo muy marcado y la regla aquí no aplica. Suele usarse, para sustituir, el “por nada”, cuando alguien te agradece, con un Gracias.
    Comprendo que se traduciría como un “no hay nada (de) que agradecer”. Pero me parece curioso que no se termine la frase. Y siendo así, al seguir la regla, deberíamos usar un: no hay algo. Por lo que el de, sobra. A lo que creo, sería correcto decir entonces: No hay qué…
    Me gustaría conocer el origen de esa expresión. Curiosidades de nuestra lengua.

    1. Hola, Kmarce: algunas de nuestras normas ortográficas y gramaticales actuales no se aplican a frases hechas, sencillamente porque éstas se hicieron populares antes de que las normas se fijaran por la Real Academia de la Lengua.
      Parece ser que “No hay de algo”, antiguamente era una forma de decir “No hay necesidad de algo” (con lo cual, incluso la norma del “de que” actual entraría bien). “No hay de qué” sería el apócope de “No hay de qué dar las gracias” (no hay necesidad de dar las gracias).

      Otras frases hechas de hoy en día que no tiene sentido (o incluso son gramaticalmente incorrectas o raras) podrían ser: “No hay tu tía” (que viene de un antiguo ungüento llamado “atutía”, y se ha ido pronunciando mal la palabra), “A buenas horas, mangas verdes” (ininteligible si no se sabe que “mangas verdes” era como se llamaba antes a la Guardia Civil) o “estar a dos velas” (el castellano actual no admite “estar a”, por ejemplo) o “poner en tela de juicio”.

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