Más consejos para presentarse a un premio literario

El otro día, a raíz de participar como jurado en un Premio de cuentos (y leer más de 200 relatos presentados al certamen), he decidido compartir estos consejos para tod@s aquell@s que os presentáis a premios literarios.

Son recomendaciones generales y deliberadamente un poco provocadoras para llamar vuestra atención 😉 No olvidéis leer la nota final.

Recordad que también tenéis una primera guía de consejos básicos para presentar vuestros relatos a un concurso que os podéis descargar aquí: http://dianapmorales.com/folletos-para-descarga/ Los consejos de este artículo son complementarios a aquellos que ya aparecían en la guía: no dejéis de leerla.

Querid@s amig@s que escribís relatos y los mandáis a premios literarios, DECID NO A:

  • NO a los comienzos tipo “parte meteorológico”: “Aquel día de Mayo era diferente a los demás”, “El sol se ocultaba en el ocaso…”, “El frío había hecho su aparición en Segovia…”, “Era una fría mañana de invierno…”. Empezad con EL CUENTO. Eso NO ES el cuento.
  • NO a dos epítetos para un sustantivo: “el alto y vetusto edificio”. De hecho, epítetos, de entrada NO.
  • NO a los títulos tipo “El X”, “La Y”. Por sobre-saturación de mercado, aconsejo buscar otras fórmulas menos gastadas.
  • NO a las frases de más de cinco líneas de extensión. Me pierdo. Cualquier lector se pierde. ¡Un punto y seguido, por caridad! (El récord en estos cuentos: una frase de 14 líneas. Sin un punto.)
  • NO a los inicios en plan “me despierto por la mañana…”. YA SABEMOS que el personaje se despierta (está vivo, ¿no?). ¿Pero qué ocurre DESPUÉS? Eso es lo que el lector quiere saber, empieza por ahí.
  • No a los personajes que “van conduciendo a gran velocidad”. Os aseguro que hay una verdadera epidemia. Demasiada gente ha jugado al Gran Theft Auto, por lo que parece.
  • No a las citas de Borges antes de empezar un cuento. No a las citas de escritores difuntos en general. Si vuestro cuento es bueno, dejad que hable por sí mismo.
  • No a “hacía días que tenía una sensación inquietante” (si tu personaje no es la bruja Lola)
  • NO a las faltas de ortografía y las comas mal puestas. No, no y no.
= = = = = = = = == =Nota final= = = = = = = = = = = = = =

La REGLA DE ORO sería que estos recursos se pueden usar en estos casos:

  • Si están utilizados a propósito y por una razón concreta (Por ejemplo: si el narrador es un señor cursi del siglo XVII es normal que diga cosas como “el alto y vetusto edificio”)
  • Si están completa y absolutamente justificados por el argumento (Por ejemplo: si escribís un relato sobre el cambio climático está justificado que comience hablando del tiempo atmosférico)
  • Y, sobre todo, si han sido reflexionados concienzudamente y habéis decidido que ESA es la mejor opción para este relato; que esa opción es INELUDIBLE.
  • Y NO se deben usar jamás:
    -Cuando no es un recurso pensado, reflexionado y decidido ex profeso para este cuento, sino que simplemente lo habéis utilizado porque no se os ha ocurrido nada mejor.

 

Comments

  1. Yo personalmente detesto la sobre adjetivación y las frases largas.

    Además si los párrafos están demasiado juntos visualmente me canso ya antes de leerlos.

    Gracias por tus recomendaciones me parecen muy útiles,

    Saludos

  2. Hace poco hice un curso con Eloy Tizón en el que una de las principales cosas que aprendí fue que a veces tardo uno o dos párrafos en empezar con la acción del relato y la atención del lector la pierdo. He reconstruido algunos relatos y es interesante el cambio que dan bajo essta premisa.
    Saludos!

    1. Hola, Laura: en realidad, no pasa nada por empezar la acción del relato en el segundo o tercer párrafo… Pero eso sí, seguramente no son los relatos más competitivos en un premio literario 😉
      Un saludo!

  3. Carolina Iñesta

    Yo he ganado algunos certámenes y he publicado en varios países (con mi nombre y bajo seudónimo) y, debo ser una clásica, pero me encantan los epítetos y las figuras retóricas.
    No me gusta escribir “para tontos” ni leer libros o relatos simplones, algo que desgraciadamente está de moda.
    Así que, no estoy de acuerdo con muchas de tus recomendaciones. Pero te felicito por algunas de tus otras entradas.

    1. Nadie ha dicho que haya que escribir “para tontos” o de manera simplona para escribir bien, ni para ganar premios.

      Las frases de cinco líneas son exageradamente largas; se pueden escribir frases bastante largas con dos o tres líneas, sin llegar a extremos que pueden llegar a resultar incomprensibles (o cansados).
      Julio Cortázar escribía relatos maravillosos, o Carver, o Alice Munro, una de las últimas ganadoras del premio Nobel de Literatura, y no son sencillos ni menos aún simplones. Pero no escriben con frases demasiado largas ni con palabras demasiado raras. Es más, escriben de forma preciosa.

      Se trata de perfilar el estilo, manteniendo tu personalidad, pero que, además, permita al lector disfrutar lo máximo posible. Un saludo y ¡que sigan esos éxitos! 🙂

  4. Elgomes

    A mi los consejos me parecen buenos. En ocasiones hay gente que parece que desprecie las comas, quizás porque no condenen adecuadamente, no lo se. El tema de los epítetos lo veo bien siempre y cuando el tema lo justifique (como se comenta en el articulo). En el caso de usarlos es interesante buscarlos originales y que no sean manidos, aunque es difícil.

    El tema de escribir para “el vulgo” o para “los ilustrados” es la gran di coto mía. En mi opinión se puede escribir con calidad sin usar términos rebuscados o expresiones engorrosas. Claro que se puede, aunque es dificilisimo. En los escritores argentinos se observa un uso casi quirúrgico de expresiones llanas y populares que sirven de apoyo a metáforas realmente complejas. Eso es virtuosismo y conocimiento profundo del lenguaje, que no olvidemos sirve para definir la realidad y por lo tanto es la realidad la que lo construye también. Por eso las expresiones digamos “populares” encierran tanto significado y nos permiten acceder a ese vulgo y al lector ilustrado que sabe analizar el uso concreto en cada situación mientras que los primeros lo perciben a otro nivel (pero también lo hacen). Estas expresiones comunes de antaño (sabiduría popular), suelen tener evoluciones en su uso más modernas que amplifican aun más las metáforas.

    Desde mi punto de vista, el lenguaje debe estar al servicio del tema y sólo el tema debe justificar que el lenguaje sea rebuscado.

    Buen post! Un saludo.

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