La tarea más importante en el oficio de escribir

Conocer nuestro oficio es fundamental: cuando sabemos exactamente qué espera el lector de nosotros es cuando podemos ofrecer mejores obras. Y todo escritor que aspira a ser leído y publicado debe tener siempre en mente que escribimos para un lector. Una persona que, en el futuro, disfrutará de nuestros escritos y nuestras historias.

¿Qué espera ese lector de nosotros? Por supuesto, que escribamos bien, que escribamos lo mejor posible. Que les hagamos volar y fantasear. Que creemos un mundo que parezca casi verdadero. Mil y un pequeños detalles.

Pero la verdadera naturaleza del escritor, ahí donde se encuentra su tarea más genuina, es esta (y no debemos olvidarla):

El escritor es un creador de expectativas. 

¿Qué significa esto exactamente? Que a cada paso de nuestra obra (sea relato, novela, guión…) generamos intriga en el lector. No solo logramos que se pregunte “qué va a pasar ahora” -la pregunta mágica de toda tensión dramática- sino que además hacemos que él mismo anticipe los acontecimientos futuros de la historia. O, más bien, que lo intente, jeje 😀

Lo veremos claramente con un ejemplo: Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Un clásico de la literatura y que tiene algunas adaptaciones bastante buenas a la pequeña y gran pantalla. Si no lo habéis leído (o visto), este es un momento inmejorable para ponerse al día 😉

Vamos a ver cómo Austen va generando expectativas en el lector:

Paso 1: La historia comienza con la familia Bennet, que se entera de que han venido unos nuevos (y solteros) vecinos ricos a su pequeña localidad. La señora Bennet quiere casarlos con alguna de sus hijas. Hay un baile, al que estos señores (Bingley y Darcy) asistirán.

-> Expectativa: el lector ya anticipa que allí se van a conocer y tal vez a enamorar de ls hijas mayores de los Bennet, Jane o Lizzy, la protagonista.

Paso 2: Efectivamente, allí las chicas Bennet conocen a Bingley y Darcy. Jane y el sr Bingley se gustan instantáneamente.

-> Expectativa: el lector anticipa que Lizzy y el sr Darcy se van a gustar.

Darcy rechaza bailar con Lizzy

PERO sucede lo contrario: el orgullo de Darcy hace que rechace bailar con ella y a ella le sienta como un tiro (hablando mal y pronto).

Paso 3: Jane es invitada a Netherfield, la casa de los Bingley, donde debe quedarse unos días porque se ha resfriado y Lizzy va a visitarla.

-> Expectativa: el lector cree que ahora es cuando Darcy se va a dar cuenta de que ha metido la pata con Lizzy y Lizzy va a ver que no es tan mal muchacho.

PERO sucede lo opuesto: los personajes siguen chocando, agravada la tirantez por la intromisión de la hermana de Bingley, que está enamorada de Darcy.

Paso 4: Bingley decide dar un baile en honor a Jane.

-> Expectativa: el lector está convencido de que ese baile sellará el compromiso entre el sr Bingley y Jane y que Lizzy podrá pasear al guapo sr Wickham ante las orgullosas narices de Darcy y darle una lección.

Todo son desencuentros entre Lizzy y Darcy

PERO nada de eso sucede: Wickham no acude a la fiesta y la familia Bennet provoca tal bochorno y vergüenza ajena con su comportamiento que al día siguiente Bingley y Darcy se van a Londres para no volver.

¿Veis a lo que me refiero?

El lector, con la información que hábilmente va proporcionándole la autora, intenta anticiparse a lo que va a ocurrir. Se deja guiar por las pistas de Austen, por los tópicos de las novelas del mismo estilo y por su deseo de que todo salga bien para las protagonistas. Y, una vez tras otra, la escritora le sorprende, generando, además, una nueva expectativa.

¡El lector, literalmente, no puede dejar de leer! A cada paso desea saber si lo que ha imaginado es, realmente lo que va a suceder. Dominar la creación de expectativas requiere habilidad, pero el primer paso -como siempre- es ser conscientes de que esa es nuestra verdadera tarea: atrapar al lector en las páginas.

¿Se os ocurren más ejemplos de creación de expectativas en obras literarias o películas?Comentadlas aquí. Y os animo a releer alguna de vuestras novelas favoritas fijándoos especialmente en esta parte fundamental de nuestro oficio.

Comments

  1. Pingback: 5 maneras de mantener a tu lector en tensión ‹ La Web de Diana P. Morales

  2. Franklin Carmona

    Saludos, buen post. Sí, se me ocurre uno, la famosa serie de juegos de tronos, mueren personajes importantes, que uno se pregunta por qué, y cambia todo. Sin embargo, la seguimos viendo.

    1. Efectivamente, George R. R. Martin juega con nuestras expectativas de que los personajes importantes no van a morir, para luego, darnos la sorpresa. Está muy bien trabajado y logra lo que pretendía: sorprender, y mostrar la crudeza de ese mundo, donde no puedes dar nada por sentado.
      un saludo afectuoso

  3. Pingback: 3 rasgos del autor de Juego de Tronos que deberías evitar (y 5 que deberías imitar) Parte 2 ‹ Diana P. Morales, consejos e inspiración para vivir una vida creativa y desarrollar tu talento.

  4. Johanna

    Genial este post. Me transformé en una adicta a este blog, Diana. ¡Gracias por compartir todo esto con nosotros!
    Yo creo que el mayor creador de expectativas es Oscar Wilde con “1984”. Imaginé que iban a derrotar al Gran Hermano y que ellos dos terminarían juntos. ¡PERO NO FUE ASÍ! Jajajajajaja

    1. Me alegra que te guste el blog, Johanna. Espero que te sirvan también los otros artículos. Un abrazo
      (Por cierto, 1984 es de George Orwell 😉 )

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